viernes, 4 de agosto de 2017

Domingo 18 del Tiempo Ordinario, Año A (6 de agosto de 2017). La compasión de Jesús.




Ø     Domingo 18 del Tiempo Ordinario, Año A (6 de agosto de 2017). La compasión de Jesús. En el Evangelio y en el Catecismo de la Iglesia Católica. En nuestra civilización, herida de anonimato y enferma de curiosidad malsana, es necesaria la mirada cercana para para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro cuantas veces sea necesario. Jesucristo resume y compendia toda la historia de la misericordia divina. La compasión en el lenguaje común.

 

v     Cfr. Domingo 18 del Tiempo Ordinario, Año A.

6 de agosto de 2017
Isaías 55, 1-3; Sal 144,8-9. 15-16. 17-18; Mateo 14, 13-21.

Mateo 14, 13-21: 13 Jesús, se alejó de allí en una barca hacia un lugar desierto él solo. Cuando se enteraron las multitudes le siguieron a pie desde las ciudades. 14 Al desembarcar vio una gran multitud y se llenó de compasión por ella y curó a los enfermos. 15 Al atardecer se acercaron sus discípulos y le dijeron: El lugar es desierto y ya ha pasado la hora; despide a la gente para que vayan a las aldeas a comprarse alimentos. 16 Pero Jesús les dijo: No tienen necesidad de ir, dadles vosotros de comer.17 Ellos le respondieron: No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.
18 Él les dijo: Traédmelos aquí.19 Entonces mandó a la gente que se acomodara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, recitó la bendición, partió los panes y los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20 Comieron todos hasta que quedaron  satisfechos, y recogieron de los trozos sobrantes doce cestos llenos.21 Los que comieron eran como unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Sal 144,8-9. 15-16. 17-18: R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.

Jesús al desembarcar vio una gran multitud
y se llenó de compasión por ella y curó a los enfermos.
(Mateo 14, 14)

1. Sinónimos y antónimos de la compasión

·         Sinónimos: lástima, conmiseración, misericordia, piedad, caridad;
·         Antónimos: la  mofa, la impiedad, crueldad, la inhumanidad y la insensibilidad".

v     Salmo responsorial de hoy

o     El Señor es misericordioso, rico en piedad, bondadoso, está cerca de los que le invocan …

·         Sal 144,8-9. 15-16. 17-18: R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.

2. Otros textos acerca de la compasión de Jesús en la Escritura y en el Catecismo de la Iglesia Católica


v     En el Evangelio

·         Mateo 9, 36-38: “Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban
vejados  y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.»”.
·         Marcos 6, 31-34: “Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario,
para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.” 
·         Marcos 8, 1-3: “Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer,
llama Jesús a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos.»”

v     En el Catecismo de la Iglesia Católica

(Resumen de los aspectos más interesantes)

o     Aspectos de la compasión de Jesús y lo que pide a sus discípulos

·         Con compasión, Cristo proclama que «es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una
vida  en vez de destruirla» (Marcos 3, 4) (2173).
·         La compasión de Cristo  hacia todos los que sufren llega hasta identificarse con ellos (n. 1503).
·         Jesús hace participar a sus discípulos  de su ministerio de compasión y de curación  (n. 1506).
·         Su mirada nos enseña a ver  todo a la luz de su verdad y de su compasión por  todos los hombres (n.
2715).
·         Aunque no está en nuestra mano no sentir  la ofensa y olvidarla, sin embargo el corazón que se ofrece al
Espíritu Santo cambia la herida en compasión y purifica la memoria transformando la ofensa en intercesión (n. 2843).
·         Por otra parte es notable la relación que establece el Catecismo entre el don de la oración y la
compasión: este don no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina (n. 2844).
·         “Bajo sus múltiples formas -indigencia material, opresión injusta, enfermedades físicas o psíquicas y, por
último, la muerte-, la miseria humana es el signo manifiesto de la debilidad congénita en que se encuentra el hombre tras el primer pecado y de la necesidad que tiene de salvación. Por ello, la miseria humana atrae la compasión de Cristo Salvador” (n. 2448).

3. En nuestra civilización, herida de anonimato y enferma de curiosidad malsana, es

necesaria  la mirada  cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro

cuantas veces sea necesario.

     Cfr. Francisco, Evangelii gaudium

v     Con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana.

·         n. 169:  En una civilización paradójicamente herida de anonimato y, a la vez obsesionada por los
detalles de la vida de los demás, impudorosamente enferma de curiosidad malsana, la Iglesia necesita la mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro cuantas veces sea necesario. En este mundo los ministros ordenados y los demás agentes pastorales pueden hacer presente la fragancia de la presencia cercana de Jesús y su mirada personal. La Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos –sacerdotes, religiosos y laicos– en este «arte del acompañamiento», para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro (cf. Ex 3,5). Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana.
·         n. 179: (…)  “Así como la Iglesia es misionera por naturaleza, también brota ineludiblemente de
esa naturaleza la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve”.

4. Jesucristo resume y compendia toda la historia de la misericordia divina.

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, Homilía La Vocación cristiana,  n. 7

v     En las Escrituras descubrimos constantemente la presencia de la misericordia de Dios.

·         (…) Ahora, que se acerca el tiempo de la salvación, consuela escuchar de los labios de San Pablo
que después que Dios Nuestro Salvador ha manifestado su benignidad y amor con los hombres, nos ha liberado no a causa de las obras de justicia que hubiésemos hecho, sino por su misericordia (Tito 3,5).
Si recorréis las Escrituras Santas, descubriréis constantemente la presencia de la misericordia de Dios: llena la tierra (Salmo 32, 5), se extiende a todos sus hijos, super omnem carnem (Eclesiástico  18,12); nos rodea (Salmo 21, 10), nos antecede (Salmo 58,11), se multiplica para ayudarnos (Salmo 33,8), y continuamente ha sido confirmada (Salmo 116, 2). Dios, al ocuparse de nosotros como Padre amoroso, nos considera en su misericordia (Salmo 24, 7): una misericordia suave (Salmo 108, 21), hermosa como nube de lluvia (Eclesiástico 25, 26).

v     Jesucristo resume y compendia toda esta historia de la misericordia divina.

Jesucristo resume y compendia toda esta historia de la misericordia divina: bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia (Mateo 5,7). Y en otra ocasión: sed misericordiosos, como vuestro Padre celestial es misericordioso (Lucas 6, 36). Nos han quedado muy grabadas también, entre otras muchas escenas del Evangelio, la clemencia con la mujer adúltera, la parábola del hijo pródigo, la de la oveja perdida, la del deudor perdonado, la resurrección del hijo de la viuda de Naím  (Lucas 7, 1-17). ¡Cuántas razones de justicia para explicar este gran prodigio! Ha muerto el hijo único de aquella pobre viuda, el que daba sentido a su vida, el que podía ayudarle en su vejez. Pero Cristo no obra el milagro por justicia; lo hace por compasión, porque interiormente se conmueve  ante el dolor humano.

v     La conmiseración del Señor nos produce seguridad.

¡Qué seguridad debe producirnos la conmiseración del Señor! Clamará a mí y yo le oiré, porque soy misericordioso (Éxodo  32, 27). Es una invitación, una promesa que no dejará de cumplir. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para que alcancemos la misericordia y el auxilio de la gracia en el tiempo oportuno (Hebreos  4, 16). Los enemigos de nuestra santificación nada podrán, porque esa misericordia de Dios nos previene; y si —por nuestra culpa y nuestra debilidad— caemos, el Señor nos socorre y nos levanta. Habías aprendido a evitar la negligencia, a alejar de ti la arrogancia, a adquirir la piedad, a no ser prisionero de las cuestiones mundanas, a no preferir lo caduco a lo eterno. Pero, como la debilidad humana no puede mantener un paso decidido en un mundo resbaladizo, el buen médico te ha indicado también remedios contra la desorientación, y el juez misericordioso no te ha negado la esperanza del perdón (S. Ambrosio, Expositio Evangelii secundum Lucam, 7).

5. La compasión en el lenguaje común

·         Es un movimiento interior que nos hace sensibles al mal que padece otro ser. Suele estar unido al
deseo de aliviar o bien de  reducir el sufrimiento del prójimo. Se considera también que la compasión es el motivo de la solidaridad. En su raíz, por tanto,  es contraria al individualismo que tan frecuentemente encontramos en la sociedad  actual desarrollada, por el que muchas personas son insensibles -  e incluso despiadadas – cuando contemplan el dolor ajeno.
·         Es un sentimiento humano que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otro ser. Más
intensa que la empatía, la compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, y el deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento” (Wikipedia).


Vida Cristiana

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