sábado, 22 de julio de 2017

La parábola del trigo y la cizaña. El mal y el bien están mezclados juntos en la historia presente, e incluso en el interior de nuestra conciencia. ¿Por qué esperar a arrancar la cizaña?



[Chiesa/Testi/RegnoDio/16A17ReinoDiosCizañaPaciencia]

Ø     Domingo 16 del tiempo ordinario (23 de julio de 2017) . Parábolas sobre el Reino de Dios: hoy Jesús nos propone, entre otras,  la parábola del trigo y la cizaña. Después de los pecados el Señor concede a todos la posibilidad de arrepentirse. La paciencia de Dios y la impaciencia de los hombres.

 v     Cfr. Domingo 16 tiempo ordinario Año A 
23 de julio de 2017
Sabiduría 12, 13.16-19; Salmo 85; Romanos 8, 26-27; Mateo 13, 24-43

1ª Lectura - Sabiduría 12: 13 Pues no hay otro Dios fuera de ti que se cuide de todo, al que tengas que explicar que tú no has juzgado injustamente. 16 Tu poder es el principio de la justicia, y el ser Señor de todas las cosas te hace perdonar a todos. 17 Muestras  tu fuerza al que no cree en la perfección de tu poder, y a quienes la reconocen dejas convictos de su atrevimiento. 18 Tú, dueño de la fuerza, juzgas con benignidad y nos gobiernas con gran indulgencia;  porque, cuando quieres, haces valer tu poder.  19 Por esos hechos enseñaste a tu pueblo que el justo ha de ser amigo del hombre, y llenaste a tus hijos de buena esperanza, pues, después de pecar, das ocasión para el arrepentimiento.
Salmo Responsorial - Sal 86: 5 Señor, tú que eres bueno y que perdonas, lleno de piedad  para los que te invocan, 6 escucha mi plegaria, Señor, atiende a la voz de mi súplica; 9 Todas las naciones que tú hiciste vendrán a ti, Señor, para adorarte y glorificar tu nombre.  10 Tú eres grande y haces  maravillas, pues tú eres el único Dios. 15 Mas tú, Señor, misericordioso y compasivo, paciente y lleno de amor y de lealtad, 16 ven conmigo, ten compasión de mí; da tu fuerza a este tu siervo, salva al hijo de tu sierva.
 2ª Lectura - Romanos 8,26-27: 26 Igualmente, el Espíritu viene en ayuda de nuestra  flaqueza, porque no sabemos lo que nos conviene, pero el  mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos  inenarrables.   27 Y el que penetra los corazones, conoce  los pensamientos del Espíritu y sabe que lo que pide para  los creyentes es lo que Dios quiere.   
Evangelio - Mateo 13,24-30 (forma breve): 24 Les propuso otra parábola: «El reino de Dios es  semejante a un hombre que sembró buena semilla en un  campo. 25 Mientras sus hombres dormían, vino su  enemigo, esparció cizaña en medio del trigo y se fue. 26  Pero cuando creció la hierba y llevó fruto, apareció  también la cizaña. 27 Los criados fueron a decir a su amo: ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que  tiene cizaña?  28 Él les dijo: Un hombre enemigo hizo  esto. Los criados dijeron: ¿Quieres que vayamos a  recogerla? 29 Les contestó: ¡No!, no sea que, al recoger la  cizaña, arranquéis con ella el trigo30 Dejad crecer  juntas las dos cosas hasta la siega; en el tiempo de la siega  diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla  en haces para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi  granero».

La parábola del trigo y la cizaña.
El mal y el bien están mezclados juntos en la historia presente,
e incluso en el interior de nuestra conciencia.
¿Por qué esperar a arrancar la cizaña?

A. La parábola del trigo y de la cizania se refiere al actuar de Dios con referencia al hombre.

v     La paciencia de Dios con el hombre

- En la primera Lectura, del Libro de la Sabiduría, encontramos (12, 19)  cómo Dios  actúa con el hombre después de que éste peca: “da ocasión para el arrepentimiento”. Y también se dice que Dios, “dueño de la fuerza”,   “juzga con benignidad” y “gobierna con gran i ndulgencia” (12, 18).
                Aunque sea fácil pensar que es necesario hacer desaparecer las hierbas malas  - la cizania -  cuanto antes porque es lo bueno para el campo y el trigo, si pensamos  en el hombre  podríamos añadir que un característica del obrar de Dios  es su grande paciencia con el hombre. Y no ciertamente por falta de poder (El es dueño de la fuerza, que la hace valer cuando quiere (v. 18).
                En el salmo responsorial de hoy 86/85, invocamos el atributo divino de la misericordia:  “Señor, misericordioso y compasivo, paciente …. ten compasión de mí” (vv. 15 y 16), y podemos recordar algo que nos puede parecer sorprendente: que Dios manifiesta especialmente su poder con el perdón y la misericordia. Esto nos los recuerda la oración colecta del Domingo 26 del tiempo ordinario: “Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia, apiádate de nosotros, pecadores, para que no desfallezcamos en la lucha por obtener el cielo que nos has prometido”. Y es recogido por el Catecismo de la Iglesia Católica, “por su misericordia infinita, muestra su poder en el más alto grado perdonando libremente los pecados” (cfr. n. 270); “Dios manifiesta su omnipotencia convirtiéndonos de nuestros pecados y restableciéndonos en su amistad por la gracia. "Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia… " - : MR, colecta del Dom XXVI) ( cfr. n. 277).

v     Otros puntos del Catecismo que se refieren a la paciencia de Dios con los hombres:

-          n. 681 El día del Juicio, al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para llevar a cabo el triunfo
definitivo del bien sobre el mal que, como el trigo y la cizaña, habrán crecido juntos en el curso de la historia.
-          n. 827: (…) Todos los miembros de la Iglesia, incluso sus ministros, deben reconocerse pecadores (cf
1Jn 1, 8  - 10). En todos, la cizaña del pecado todavía se encuentra mezclada con la buena semilla del Evangelio hasta el fin de los tiempos (cf Mt 13, 24  - 30) (…) .
-          n. 1832: “Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como
primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: «caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad» (Gálatas 5, 22-23, vulg.).
-          n. 2822: “La voluntad de nuestro Padre es «que todos los hombres  […] se salven y lleguen al
conocimiento pleno de la verdad» (1 Timoteo 2, 3-4). El «usa de paciencia […] no queriendo que algunos perezcan» (2 Pedro 3, 9) (Cf Mateo 18, 14)”. (...).

§         Los cristianos cumplen con sus tareas trerrenas, fieles a su Maestro, con rectitud, paciencia y amor.
-          n.  2046. “Llevando una vida según Cristo, los cristianos apresuran la venida del Reino de Dios, «Reino
de justicia, de verdad y de paz» (MR, Prefacio de Jesucristo Rey). Esto no significa que abandonen sus tareas terrenas, sino que, fieles a su Maestro, las cumplen con rectitud, paciencia y amor”.
§         La paciencia es una obra de misericordia
-          n. 2447: “Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro
prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (Cfr. Isaías 58, 6-7; Hebreos 13,3). Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia”. (…)

B. La paciencia de Dios y la impaciencia de los hombres.

El mundo es redimido por la paciencia de Dios
y destruido por la impaciencia de los hombres.
-          Benedicto XVI, Homilía en la misa de inicio del Ministerio Petrino (24-04-205): “No es el poder lo que
redime, sino el amor. Éste es el distintivo de Dios: Él mismo es amor. ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios. Y, no obstante, todos necesitamos su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres

C.  Algunas características del amor verdadero: es paciente ….

      Cfr. Papa Francisco, Exhort. Apost. Amoris Laetitia, cap. IV - Capítulo cuarto – El amor en el
       Matrimonio según San Pablo.
(…)

v     El amor es paciente


90. En el así llamado himno de la caridad escrito por san Pablo, vemos algunas características del amor verdadero:
«El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no hace alarde, no es arrogante, no obra con dureza, no busca su propio interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1 Co 13,4-7).
Esto se vive y se cultiva en medio de la vida que comparten todos los días los esposos, entre sí y con sus hijos. Por eso es valioso detenerse a precisar el sentido de las expresiones de este texto, para intentar una aplicación a la existencia concreta de cada familia.

o     La paciencia

91. La primera expresión utilizada es makrothymei. La traducción no es simplemente que «todo lo soporta», porque esa idea está expresada al final del v. 7. El sentido se toma de la traducción griega del Antiguo Testamento, donde dice que Dios es «lento a la ira» (Ex 34,6; Nm 14,18). Se muestra cuando la persona no se deja llevar por los impulsos y evita agredir. Es una cualidad del Dios de la Alianza que convoca a su imitación también dentro de la vida familiar. Los textos en los que Pablo usa este término se deben leer con el trasfondo del Libro de la Sabiduría (cf. 11,23; 12,2.15-18); al mismo tiempo que se alaba la moderación de Dios para dar espacio al arrepentimiento, se insiste en su poder que se manifiesta cuando actúa con misericordia. La paciencia de Dios es ejercicio de la misericordia con el pecador y manifiesta el verdadero poder.
§         Tener paciencia no es dejar que nos maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos traten como objetos.
El problema es cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad. Entonces todo nos impacienta.
92. Tener paciencia no es dejar que nos maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos traten como objetos. El problema es cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad. Entonces todo nos impacienta, todo nos lleva a reaccionar con agresividad. Si no cultivamos la paciencia, siempre tendremos excusas para responder con ira, y finalmente nos convertiremos en personas que no saben convivir, antisociales, incapaces de postergar los impulsos, y la familia se volverá un campo de batalla. Por eso, la Palabra de Dios nos exhorta: «Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad» (Ef 4,31). Esta paciencia se afianza cuando reconozco que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es. No importa si es un estorbo para mí, si altera mis planes, si me molesta con su modo de ser o con sus ideas, si no es todo lo que yo esperaba. El amor tiene siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente a lo que yo desearía.
§         Actitud de servicio
93. Sigue la palabra jrestéuetai, que es única en toda la Biblia, derivada de jrestós (persona buena, que muestra su bondad en sus obras). Pero, por el lugar en que está, en estricto paralelismo con el verbo precedente, es un complemento suyo. Así, Pablo quiere aclarar que la «paciencia» nombrada en primer lugar no es una postura totalmente pasiva, sino que está acompañada por una actividad, por una reacción dinámica y creativa ante los demás. Indica que el amor beneficia y promueve a los demás. Por eso se traduce como «servicial».
94. En todo el texto se ve que Pablo quiere insistir en que el amor no es sólo un sentimiento, sino que se debe entender en el sentido que tiene el verbo «amar» en hebreo: es «hacer el bien». Como decía san Ignacio de Loyola, «el amor se debe poner más en las obras que en las palabras»[106]. Así puede mostrar toda su fecundidad, y nos permite experimentar la felicidad de dar, la nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir.




Vida  Cristiana

Mientras sus hombres dormían…



v     Cfr. Domingo 16 del tiempo ordinario Año A

                  23 de julio de 2017

Evangelio - Mateo 13,24-30 (forma breve): 24 Les propuso otra parábola: «El reino de Dios es  semejante a un hombre que sembró buena semilla en un  campo. 25 Mientras sus hombres dormían, vino su  enemigo, esparció cizaña en medio del trigo y se fue. 26  Pero cuando creció la hierba y llevó fruto, apareció  también la cizaña. 27 Los criados fueron a decir a su amo: ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que  tiene cizaña?  28 Él les dijo: Un hombre enemigo hizo  esto. Los criados dijeron: ¿Quieres que vayamos a  recogerla? 29 Les contestó: ¡No!, no sea que, al recoger la  cizaña, arranquéis con ella el trigo30 Dejad crecer  juntas las dos cosas hasta la siega; en el tiempo de la siega  diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla  en haces para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi  granero».

“Mientras sus hombres dormían ….” (Mateo 13, 25).


Estamos obligados a una vigilancia continua contra el sueño.
La vida no es cosa de juego,
sino un tesoro divino que hay que hacer fructificar.

v     Es responsabilidad de los cristianos prevenir el mal. Una vigilancia continua contra el sueño.

·         “Mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo y se fue” (Mateo
13,25). Es ésta otra enseñanza implícita, que podría interpretarse como un reproche ante la incapacidad de esos siervos de vigilar de algún modo  el campo sembrado con buena simiente.

o     San Juan Crisóstomo [1]

La semilla también se puede perder por el sueño.
·         “«Pero, mientras su gente dormía» (Mateo 13,25): estas palabras enseñan el  peligro a que están
 expuestos los que tienen la responsabilidad de las almas, a los que, en concreto, está confiada la defensa del campo; pero no sólo ésos, sino también los fieles. Cristo además precisa que el error aparece después de establecerse la verdad, como también la experiencia de los hechos puede testimoniar. Después de los profetas han aparecido los falsos profetas; después de los apóstoles los falsos apóstoles, y después de Cristo el anticristo. Si el demonio no ve qué tiene que imitar, o hacia quién debe dirigir sus insidias, no sabría cómo dañarnos. Pero ahora que ha visto fructificar en las almas la siembra divina de Jesús, el ciento, el sesenta y el treinta por ciento, recorre otro camino. Ya que se ha dado cuenta que no puede arrancar lo que tiene raíces bien profundas, ni puede ahogarlo y tampoco quemarlo, entonces recurre a  otro insidioso engaño, esparciendo su simiente. 
Pero cuál es la diferencia  - me preguntaréis - entre los que "duermen" en esta parábola y los
que, en la parábola anterior son representados por la semilla que cayó «junto al camino»? En el caso de los que son simbolizados en el "camino" la semilla es arrebatada enseguida por el Maligno, que no da tiempo para echar raíces; mientras en los que "duermen" el trigo ha echado raíces y entonces el demonio tiene que intervenir con un engaño más elaborado. Cristo dice eso para enseñarnos a vigilar continuamente, porque - nos advierte - aún cuando lograrais evitar aquellos daños a los que está sometida la simiente, no estaríais todavía al seguro de otros peligrosos asaltos. Como allí la semilla se pierde «junto al camino», o "en el terreno pedregoso, o "entre los espinos", también aquí la ruina puede derivar del sueño; por tanto estamos obligados a una vigilancia continua. En efecto, Jesús incluso ha dicho que se salvará quién habrá perseverado hasta al final (cf. Mc 4,33) ... 
Pero vosotros observaréis: ¿Cómo es posible prescindir de dormir? Ciertamente no es posible, si se refiere al sueño del cuerpo: pero es posible  no caer en el sueño de la voluntad. Por esto Paolo dijo también: «Vigilad, estad firmes en la fe» (1Cor 16,13 ...)”.

o     San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 123:

§         Los cristianos, que deberíamos estar vigilantes para que las cosas buenas puestas por el Creador en el mundo se desarrollen al servicio de la verdad y del bien, nos hemos dormido.
El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena simiente en su campo; pero,  al tiempo de dormir los jornaleros, vino cierto enemigo suyo, esparció cizaña en medio del trigo, y se fue (Mt 13,24-25). Está claro: el campo es fértil y la simiente es buena; el Señor del campo ha lanzado a voleo la semilla en el momento propicio y con arte consumada; además, ha organizado una vigilancia para proteger la siembra reciente. Si después aparece la cizaña, es porque no ha habido correspondencia, porque los hombres —los cristianos especialmente— se han dormido, y han permitido que el enemigo se acercara.
Cuando los servidores irresponsables preguntan al Señor por qué ha crecido la cizaña en su
campo, la explicación salta a los ojos: inimicus homo hoc fecit (Mt 13,28), ¡ha sido el enemigo! Nosotros, los cristianos que debíamos estar vigilantes, para que las cosas buenas puestas por el Creador en el mundo se desarrollaran al servicio de la verdad y del bien, nos hemos dormido — ¡triste pereza, ese sueño! —, mientras el enemigo y todos los que le sirven se movían sin cesar. Ya veis cómo ha crecido la cizaña: ¡qué siembra tan abundante y en todas partes!” 

o     Es Cristo que pasa, n. 147:

§         Es necesario, despertar a quienes hayan podido caer en ese mal sueño, mala cosa que sofoca la dignidad del hombre y le hace esclavo de la tristeza.
“Tened presente que, cum dormirent homines, mientras dormían los hombres, vino el sembrador de la cizaña, dice el Señor en una parábola. Los hombres estamos expuestos a dejarnos llevar del sueño del egoísmo, de la superficialidad, desperdigando el corazón en mil experiencias pasajeras, evitando profundizar en el verdadero sentido de las realidades terrenas. ¡Mala cosa ese sueño, que sofoca la dignidad del hombre y le hace esclavo de la tristeza!
Hay un caso que nos debe doler sobre manera: el de aquellos cristianos que podrían dar más y
no se deciden; que podrían entregarse del todo, viviendo todas las consecuencias de su vocación de hijos de Dios, pero se resisten a ser generosos. Nos debe doler porque la gracia de la fe no se nos ha dado para que esté oculta, sino para que brille ante los hombres (Cf. Mateo 5, 15-16); porque, además, está en juego la felicidad temporal y la eterna de quienes así obran. La vida cristiana es una maravilla divina, con promesas inmediatas de satisfacción y de serenidad, pero a condición de que sepamos apreciar el don de Dios (Cf Juan 4,10), siendo generosos sin tasa.
§         La vida no es cosa de juego, sino tesoro divino, que hay que hacer fructificar.
Es necesario, pues, despertar a quienes hayan podido caer en ese mal sueño: recordarles que  la
vida no es cosa de juego, sino tesoro divino, que hay que hacer fructificar. Es necesario también enseñar el camino, a quienes tienen buena voluntad y buenos deseos, pero no saben cómo llevarlos a la práctica. Cristo nos urge. Cada uno de vosotros ha de ser no sólo apóstol, sino apóstol de apóstoles, que arrastre a otros, que mueva a los demás para que también ellos den a conocer a Jesucristo”.





Vida Cristiana




[1] Patriarca de Constantinopla (347-407), In Matth. 46, 1).

La confianza se hace abandono. Monseñor Agrelo (Arzobispo de Tánger)

Que el bien convive con el mal lo experimentamos dentro de nosotros y lo vemos en torno a nosotros. No parece ser éste, sin embargo, el trasfondo de la parábola del trigo y la cizaña; en ella, más que de la inevitable cercanía entre el bien y el mal, se trata de la cercanía escandalosa entre ciudadanos del Reino y partidarios del Maligno.
La pregunta de los criados al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en el campo?, ¿de dónde sale la cizaña?”, refleja el escándalo que les causa la situación y el reproche nada velado que hacen al dueño del campo.
La última pregunta de los criados: “¿quieres que vayamos a arrancarla?”, describe esa reacción tan de nuestra casa, de nuestra psicología, de nuestra condición humana, que es el impulso a erradicar de inmediato lo que nos estorba, en este caso, gavillas enteras de agentes del mal o de “partidarios del Maligno”.
Sobre ese trasfondo de escándalo, de reproche y de prisas por erradicar, acontece la revelación del designio de Dios: “No hay más Dios que tú, que cuidas de todo”.
Ya puedes, hermano mío, volver a escandalizarte de ese Dios único –no hay otro-, que cuida de su Hijo y de quienes crucifican a su Hijo, cuida de la adúltera amenazada de muerte y de quienes la acusan para matarla, cuida del publicano y del fariseo, del africano pobre y del europeo rico, de los que se ahogan en la miseria y de los que nadan en la abundancia, de quienes mueren abrasados por el sol de Dios en una barca sin pan y sin agua, y de quienes se tuestan al sol para presumir de verano.
Ya puedes volver a escandalizarte de ese Dios único –no hay otro- “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos”. Tal vez estas palabras escandalosas de Jesús nos ayuden a entender las palabras escandalosas de la Sabiduría que hemos escuchado en nuestra celebración: “Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres”. Tú juzgas con moderación haciendo salir tu sol para todos; tú gobiernas con gran indulgencia haciendo bajar tu lluvia sobre todos.
Hay palabras que pierden el tono del sarcasmo sólo si las pronuncia alguien que sufre, un vencido, un pobre, una víctima, y las palabras que hablan de Dios pertenecen todas a esa familia, también las palabras con las que nosotros hemos orado hoy: “Tú, Señor, eres bueno y clemente… lento a la cólera, rico en piedad y leal”. Palabras-verdad si las dice un crucificado; palabras-sarcasmo si las dice quien se burla de un crucificado. Palabras de fe si las dice un pobre que confía en el Señor; confesión agradecida si las pronuncia quien, de la mano de Dios, ha pasado de la esclavitud a la libertad, del pecado a la gracia, de la muerte a la vida.
Pero todos sabemos que entre aquella súplica confiada y aquella confesión agradecida está la noche oscura de la humanidad que sufre, la noche de las víctimas, la noche de Cristo crucificado; entonces en los labios del creyente sólo quedan palabras de entrega confiada; entonces la confianza se hace puro abandono: “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”.
Queridos: No penséis que unos son los que piden esperanzados la salvación, otros los que agradecen porque la han recibido, y otros aún los que han nacido para conocer sólo la oscuridad de la noche. En realidad, cada uno de nosotros experimenta en sí mismo esos tiempos distintos de la fe, y estamos tan familiarizados con ellos que, mientras oramos confiadamente al Señor de nuestras vidas, ya agradecemos como si hubiésemos recibido la salvación que anhelamos, y nos mostramos dispuestos a aceptar con amor de hijos la oscuridad de la noche que puede envolvernos. Y si oramos desde la oscuridad de la noche, entonces la confianza es sólo confianza, el agradecimiento es puro agradecimiento, y el amor es pura gratuidad, humilde semejanza del amor perfecto de Dios.
Sólo la comunión real con el dolor de Cristo y con el dolor de la humanidad puede llenar de verdad y purificar de sarcasmo las palabras de nuestra oración.
Entonces empezarán a tener un profundo significado también para esta asamblea eucarística las palabras de la revelación, que hablan de “juzgar con moderación, gobernar con indulgencia, dar lugar al arrepentimiento, enseñar a ser humano”.
Cristo y los pobres nos enseñan a creer, a orar, a amar. Dios non enseña a ser humanos. Feliz comunión con Cristo y con los que sufren. Feliz domingo.


miércoles, 19 de julio de 2017

Enlaces Interesantes

La culpa fue del whatsapp. Según un estudio del CyberPsychology and behaviour Journal, el whatsapp ha causado 28 millones de separaciones en todo el mundo. Como es de suponer, la mayoría de las rupturas que se producen por culpa del whatsapp son jóvenes, novios cuya relación no se ha asentado todavía. No obstante, toda pareja está bajo amenaza de sufrir una crisis de whatsapp siempre y cuando se cumplan estas dos condiciones: primera, un mal uso de tal aplicación, y segunda, una comunicación deficiente. Es evidente que no debemos dejar nuestra relación en manos de un aparato telefónico. Nos hemos acostumbrado, a hablar más con los dedos que con la boca, a hacerlo a distancia y no en presencia, lo cual limita bastante lo que se quiere expresar. Seguimos pensando que la culpa no fue del whatsapp, sino de la baja calidad de la comunicación.


1 La culpa fue del whatsapp. Según un estudio del CyberPsychology and behaviour Journal, el whatsapp ha causado 28 millones de separaciones en todo el mundo. Como es de suponer, la mayoría de las rupturas que se producen por culpa del whatsapp son jóvenes, novios cuya relación no se ha asentado todavía. No obstante, toda pareja está bajo amenaza de sufrir una crisis de whatsapp siempre y cuando se cumplan estas dos condiciones: primera, un mal uso de tal aplicación, y segunda, una comunicación deficiente. Es evidente que no debemos dejar nuestra relación en manos de un aparato telefónico. Nos hemos acostumbrado, a hablar más con los dedos que con la boca, a hacerlo a distancia y no en presencia, lo cual limita bastante lo que se quiere expresar. Seguimos pensando que la culpa no fue del whatsapp, sino de la baja calidad de la comunicación. Publicado el 21/10/2013 por blogfamiliaactual Según un estudio del CyberPsychology and behaviour Journal, el whatsapp ha causado 28 millones de separaciones en todo el mundo (ver) Parece que dos de las funciones de esta aplicación, como son el doble check, que indica que el mensaje ha llegado al receptor (aunque no lo haya leído), y la vista de la hora exacta de la última conexión, son los culpables de que tal cantidad de parejas hayan roto su relación. Como es de suponer, la mayoría de las rupturas que se producen por culpa del whatsapp son jóvenes, novios cuya relación no se ha asentado todavía. No obstante, toda pareja está bajo amenaza de sufrir una crisis de whatsapp siempre y cuando se cumplan estas dos condiciones: primera, un mal uso de tal aplicación, y segunda, una comunicación deficiente. En primer lugar, es evidente que no debemos dejar nuestra relación en manos de un aparato telefónico; no obstante, hay muchos jóvenes y no tan jóvenes que lo hacen. Se han acostumbrado, nos hemos acostumbrado, a hablar más con los dedos que con la boca, a hacerlo a distancia y no en presencia, lo cual limita bastante lo que se quiere expresar. No 2 hay símbolo que diga lo que se quiere decir, ni emoticono que sustituya a la expresión facial de la persona que nos está hablando. Las investigaciones del psicólogo Albert Mehrabian sobre la comunicación de actitudes y sentimientos le llevó a la conclusión de que la comunicación digital, es decir, las palabras, cuentan solamente un 7%, mientras que la comunicación analógica, a saber, la voz (38%) y la fisiología (55%), el resto. Especialmente en la transmisión de sentimientos, la intensidad, el volumen, el tono, el ritmo y la velocidad de la voz, así como los gestos, la mirada, las posturas, la respiración y todos los demás aspectos fisiológicos, son mucho más decisivos que lo que se dice. El mal uso del whatsapp se puede corregir utilizándolo para lo que sirve, para dar recados y poco más, y no pedirle que sustituya a una conversación personal. Algunas webs recomiendan una solución técnica, como es eliminar los indicadores check y de última conexión. Estas dos opciones pueden generar un clima de desconfianza, al ver que el otro se ha conectado después de haberle enviado un mensaje y no “ha querido” contestar, cuando en realidad puede ser que simplemente no lo haya leído. Pero esa solución técnica no soluciona el problema, si seguimos confiando nuestra intimidad a lo que puedan teclear nuestros dedos en un espacio tan reducido. En segundo lugar, también resulta claro que una comunicación deficiente en la pareja propicia que se pueda caer en una crisis de whatsapp. El antídoto pasa por atender a las tres “ces” que aparecen en la palabra comunicación. La primera “c” es de conexión, pues no se puede mantener una relación sin que haya una conexión, una unión, un vínculo, entre los dos. La segunda es de cantidad, pues las relaciones se enfrían cuando se dejan enfriar, cuando se deja de hablar, cuando las palabras se quedan dentro de cada uno. La tercera “c” es la “c” de calidad, capital en toda comunicación, pues mientras la cantidad suma, la calidad multiplica. De nada nos sirve hablar mucho si las palabras que decimos no tienen ese peso que hace que no se las lleve el viento. Al whatsapp le podemos pedir conectividad, inmediatez, cantidad, comodidad, diversión… pero no le podemos exigir lo que no puede dar: calidad en la conversación. De lo contrario, nos puede pasar lo que le ocurre a la pareja del cortometraje de Paco Caballero (ver): el whatsapp es capaz de crear tales susceptibilidades entre ellos que acaban rompiendo la relación. Sin embargo, seguimos pensando que la culpa no fue del whatsapp, sino de la baja calidad de la comunicación. www.parroquiasantamonica.com Vida Cristiana

5º Domingo del tiempo ordinario, Año C (2016). La vocación. «Aquí estoy, mándame» (1ª Lectura, Isaías 6,8); «Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.» (Evangelio, Lucas 5,11). A lo largo de nuestra vida Cristo nos llama por nuestro nombre. Pensamos que tuvo lugar en los tiempos de los apóstoles, pero no creemos que la llamada nos ataña a nosotros, no la esperamos. El Señor nos purifica para prepararnos a cada uno a la misión que Él ha proyectado, para la que pedirá nuestra colaboración. La verdadera religiosidad nos lleva a adherir a la voluntad del Señor cuando solicita un compromiso de nosotros en esta vida. En definitiva, a tener una profunda amistad con Él, a “estar con él”. La vida cristiana es comunión con Jesús. Desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida. Si falta el encuentro con Cristo no habrá auténtica existencia cristiana, aunque haya devociones y prácticas.


1  5º Domingo del tiempo ordinario, Año C (2016). La vocación. «Aquí estoy, mándame» (1ª Lectura, Isaías 6,8); «Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.» (Evangelio, Lucas 5,11). A lo largo de nuestra vida Cristo nos llama por nuestro nombre. Pensamos que tuvo lugar en los tiempos de los apóstoles, pero no creemos que la llamada nos ataña a nosotros, no la esperamos. El Señor nos purifica para prepararnos a cada uno a la misión que Él ha proyectado, para la que pedirá nuestra colaboración. La verdadera religiosidad nos lleva a adherir a la voluntad del Señor cuando solicita un compromiso de nosotros en esta vida. En definitiva, a tener una profunda amistad con Él, a “estar con él”. La vida cristiana es comunión con Jesús. Desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida. Si falta el encuentro con Cristo no habrá auténtica existencia cristiana, aunque haya devociones y prácticas.  Cfr. 5 Domingo Tiempo Ordinario Ciclo C 7 de febrero 2016 Isaías 6, 1-2a.3-8; 1 Corintios 15, 1-11; Lucas 5, 1-11 Cfr. Gianfranco Ravasi, Secondo le Scritture, Anno C, Piemme 1999, V Domenica del Tiempo Ordinario, pp. 169-174. Isaías 6, 1-2a.3-8: 1 El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo.2 Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él. 3 Y se gritaban el uno al otro: "Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.". 4 Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y la Casa se llenó de humo. 5 Y dije: "¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis ojos!". 6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar,7 y tocó mi boca y dijo: "He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está perdonado." 8 Entoces, escuché la voz del Señor que decía: "¿A quién mandaré? ¿ Quién irá por mí"? Contesté: - «Aquí estoy, mándame». 1 Corintios 15, 1-11: 1 Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os anuncié y que vosotros aceptasteis, en el que además estáis fundados, 2 y que os está salvando, si os mantenéis en la palabra que os anunciamos; de lo contrario, creísteis en vano. 3 Porque yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; 4 y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; 5 y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce; 6 después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto; 7 después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; 8 por último, como a un aborto, se me apareció también a mí. 9 Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. 11 Pues bien; tanto yo como ellos predicamos así, y así lo creísteis vosotros. Lucas 5, 1-11: 1 Sucedió que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, la multitud se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios.2 Y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.3 Entonces, subiendo en una de las barcas, que era de Simón, le rogó que la apartase un poco de tierra. Y sentado enseñaba desde la barca a la multitud.4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Guía mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca.5 Simón le contestó: Maestro, hemos estado fatigándonos durante toda la noche y nada hemos pescado; pero, no obstante, sobre tu palabra echaré las redes.6 Y habiéndolo hecho recogieron gran cantidad de peces, tantos que las redes se rompían.7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que vinieran y les ayudasen. Vinieron, y llenaron las dos barcas, de modo que casi se hundían.8 Cuando lo vio Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos estaban con él, por la gran cantidad de peces que habían capturado. 10 Lo mismo sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar. 11 Ellos sacaron las barcas a tierra, dejándolo todo, lo siguieron. La vocación: nos llama por nuestro nombre. «Aquí estoy, mándame» (Primera Lectura, Isaías 6,8) 2 Por la gracia de Dios soy lo que soy. (Segunda Lectura, 1 Corintios 15, 10) «Venid y seguidme» – dice el Señor -. (Aleluya antes del Evangelio, Mateo 4, 19) 1. A lo largo de nuestra vida Cristo nos llama por nuestro nombre.  Pensamos que tuvo lugar en los tiempos de los apóstoles, pero no creemos que la llamada nos ataña a nosotros, no la esperamos. Cfr. Beato John Henry Newman (1801-1890)1 . Sermones parroquiales: PPS vol. 8, sermón 2. (En Magnificat, n. 147, febrero 2016, pp. 122-123). • “A lo largo de toda nuestra vida Cristo nos llama. Estaría bien tener conciencia de ello, pero somos lentos en comprender esta gran verdad: que Cristo camina a nuestro lado y con su mano, sus ojos y su voz nos invita a seguirle. En cambio, nosotros ni siquiera alcanzamos a oír su llamada, que se sigue dando ahora. Pensamos que tuvo lugar en los tiempos de los apóstoles, pero no creemos que la llamada nos ataña a nosotros, no la esperamos. No tenemos ojos para ver al Señor, muy al contrario del apóstol al que Jesús amaba, que distinguía a Cristo cuando los demás discípulos no lo reconocían. No obstante, estate seguro: Dios te mira, seas quien seas. Dios te llama por tu nombre. Te ve y te comprende, él, que te hizo. Todo lo que hay en ti le es conocido; todos tus sentimientos y tus pensamientos, tus inclinaciones, tus gustos, tu fuerza y tu debilidad. Te ve en los días de alegría y en los tiempos de pena. Se interesa por todas tus angustias y tus recuerdos, todos tus ímpetus y los desánimos de tu espíritu. Dios te abraza y te sostiene; te levanta o te deja descansar en el suelo. Contempla tu rostro cuando lloras y cuando ríes, en la salud y en la enfermedad. Mira tus manos y tus pies, escucha tu voz, el latido de tu corazón y hasta tu aliento. No te amas tú más de lo que te ama él”. 2. El Señor nos purifica para prepararnos a cada uno a la misión que Él ha proyectado, para la que pedirá nuestra colaboración. a) Vemos en la primera Lectura que el profeta Isaías es liberado de sus pecados: uno de los ángeles le toca la boca con un carbón ardiente diciendo: “Mira, esto ha tocado tus labios, tu culpa ha sido quitada, y tu pecado, perdonado” (Is 5, 7). Se trata de la intervención salvadora de Dios. Y cuando el Señor pregunta “¿A quién enviaré?, ¿quién irá de nuestra parte?”, Isaías responde “Aquí estoy. Envíame a mí” ” (Is 6,8); o Además, en el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2584) se nos dice que la oración de los profetas es siempre una intercesión que espera la intervención del Dios salvador. En el "cara a cara" con Dios, los profetas sacan luz y fuerza para su misión. Su oración no es una huida del mundo infiel, sino una escucha de la palabra de Dios, a veces un litigio o una queja, siempre una intercesión que espera y prepara la intervención del Dios salvador, Señor de la historia (cf Amós 7, 2. 5; Isaías 6, 5. 8. 11; Jeremías 1, 6; Jeremías 15, 15 - 18; Jeremías 20, 7 - 18). b) en el caso de Simón Pedro, cuando él se arroja a los pies del Señor, y le dice que es un pecador, Jesús le responde afirmando que será pescador de hombres, junto a los otros apóstoles: “No temas, desde ahora serán hombres los que pescarás” (Lucas 5, 10). 1 Nació en Londres el 21 de febrero de 1801; murió en Birmingham, el 11 de agosto de 1890. Fue un presbítero anglicano que se convirtió al catolicismo en 1845. Fue ordenado sacerdote en la Iglesia Católica el 1 de junio de 1847 y hecho Cardenal por León XIII. Fue beatificado el 19 de septiembre de 2010 por Benedicto XVI en el Reino Unido. Cuando era joven participó en el Movimiento de Oxford, que aspiraba a que la Iglesia de Inglaterra volviese a su raíces católicas. Entre sus publicaciones se encuentran: La fe y la razón; Persuadido por la Verdad; Apología "pro vita sua". Historia de mis ideas religiosas; Carta al Duque de Norfolk; Esperando a Cristo; Sermones parroquiales , 8 volúmenes; Las arma de los santos; Discursos sobre la fe; Calixta (novela), etc. 3 o Nuestra colaboración: unos requisitos indispensables e la vocación cristiana. c) “Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron” (Lc 5, 11). “En la vocación cristiana son requisitos indispensables el desprendimiento auténtico, la pobreza, la elección total del Reino de Dios. Es un paso difícil de dar, ya que estamos ligados a una maraña de intereses, de posesiones, de afectos y de cosas. Sin embargo, como descubrirán los discípulos, la vocación es un “dejar”, es un “perder” más bien sorprendente porque después ellos “encontrarán cien hermanos y hermanas” precisamente entre los hombres de los que serán pescadores” (cfr. G. Ravasi o.c. p. 171). 3. Algunas enseñanzas que se pueden deducir de la llamada del Señor y de nuestra respuesta.  Sobre la verdadera religiosidad o a) Nos lleva a adherir a la voluntad del Señor cuando solicita un compromiso de nosotros en esta vida. • Si hay verdadera religiosidad, cada uno descubrirá su propia vocación, es decir, el compromiso que Dios solicita de nosotros en esta vida. El Señor nos hará saber que cuenta con nosotros para realizar su proyecto de salvación.  El Señor nos purifica para hacernos capaces de responder a sus exigencias. Si alguien piensa que no le sucederá que un ángel del Señor toque su boca con un carbón para purificarle, como hemos visto en el caso de Isaías, que recuerde que, en la vida cristiana, hay algo más que un “ángel y un carbón ardiente para purificar”... El Señor nos purifica en el sacramento de la reconciliación. “Toda la virtud de la penitencia reside en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une con Él con profunda amistad” (Catecismo Romano 2,5, 18) (cfr. CEC n. 1468). o b) Nos lleva a tener confianza en él cuando también a nosotros nos diga: “guía mar adentro y echad vuestras redes para la pesca” Se puede añadir que la verdadera religiosidad no acaba en un erróneo sentido de culpabilidad, en la culpa que lleva a la angustia, sino que acaba en un acto de amor, de disponibilidad ante las exigencias del Señor, de caridad hacia Dios, de liberación de las culpas. Pediremos al Señor fe, confianza en él cuando también a nosotros nos diga: “guía mar adentro y echad vuestras redes para la pesca” (Lucas 5, 4); a veces también a nosotros nos parecerá no razonable su exigencia: “Maestro hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada .... pero sobre tu palabra echaré las redes”(Lucas 5, 5). o c) En definitiva, nos llevará a compartir la vida de Jesús, a tener una profunda amistad con Él, a “estar con él”. La vida cristiana es comunión con Jesús.  El estilo de vida de los cristianos, hijos de la luz: Dios nos ha destinado para vivir juntos con él. • 1 Tesalonicenses 5, 4-10: Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese Día os sorprenda como ladrón, pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios; revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación. Dios no nos ha destinado para la cólera, sino para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos juntos con él.  La Iglesia es comunión con Jesús. Desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida. • Catecismo de la Iglesia Católica, 787: La Iglesia es comunión con Jesús. Desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida (cf. Marcos 1, 16 - 20; Marcos 3, 13 - 19); les reveló el Misterio del Reino (cf. Mateo 13, 10 - 17); les dio parte en su misión, en su alegría (cf. Lucas 10, 17 - 20) y en sus sufrimientos (cf. Lucas 22, 28 - 30). Jesús habla de una comunión todavía más íntima entre él y los que le sigan: "Permaneced en Mí, como yo en vosotros … Yo soy la vid y vosotros los sarmientos" (Juan 15, 4-5). 4 Anuncia una comunión misteriosa y real entre su propio cuerpo y el nuestro: "Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y Yo en él" (Juan 6, 56).  A pesar de ser siervos inútiles, Jesús nos hace sus amigos. a) No hay secretos entre amigos • Card. Joseph Ratzinger, Homilía en la Misa por la elección del Papa, 18 de abril de 2005: Pasemos ahora al Evangelio, de cuya riqueza quisiera sacar tan sólo dos pequeñas observaciones. El Señor nos dirige estas maravillosas palabras: «No os llamo ya siervos… a vosotros os he llamado amigos» (Juan 15, 15). Muchas veces no sentimos simplemente siervos inútiles, y es verdad (Cf. Lucas 17, 10). Y, a pesar de ello, el Señor nos llama amigos, nos hace sus amigos, nos da su amistad. El Señor define la amistad de dos maneras. No hay secretos entre amigos: Cristo nos dice todo lo que escucha al Padre; nos da su plena confianza y, con la confianza, también el conocimiento. Nos revela su rostro, su corazón. Nos muestra su ternura por nosotros, su amor apasionado que va hasta la locura de la cruz. Nos da su confianza, nos da el poder de hablar con su yo: «este es mi cuerpo…», «yo te absuelvo…». Nos confía su cuerpo, la Iglesia. Confía a nuestras débiles mentes, a nuestras débiles manos su verdad, el misterio del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; el misterio del Dios que «tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único» (Juan 3, 16). Nos ha hecho sus amigos y, nosotros, ¿cómo respondemos? b) La amistad es la comunión de las voluntades, donde tiene lugar nuestra redención El segundo elemento con el que Jesús define la amistad es la comunión de las voluntades. «Idem velle – idem nolle», era también para los romanos la definición de la amistad. «Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando» (Juan 15, 14). La amistad con Cristo coincide con lo que expresa la tercera petición del Padrenuestro: «Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo». En la hora de Getsemaní, Jesús transformó nuestra voluntad humana rebelde en voluntad conformada y unida con la voluntad divina. Sufrió todo el drama de nuestra autonomía y, al llevar nuestra voluntad en las manos de Dios, nos da la verdadera libertad: «pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú» (Mateo 26, 39). En esta comunión de las voluntades tiene lugar nuestra redención: ser amigos de Jesús, convertirse en amigos de Dios. Cuanto más amamos a Jesús, más le conocemos, más crece nuestra auténtica libertad, la alegría de ser redimidos. ¡Gracias, Jesús, por tu amistad! o d) Si falta el encuentro con Cristo no habrá auténtica existencia cristiana, aunque haya devociones y prácticas. La compenetración con Cristo. • Es Cristo que pasa, 134: Vivir según el Espíritu Santo es vivir de fe, de esperanza, de caridad; dejar que Dios tome posesión de nosotros y cambie de raíz nuestros corazones, para hacerlos a su medida. Una vida cristiana madura, honda y recia, es algo que no se improvisa, porque es el fruto del crecimiento en nosotros de la gracia de Dios. En los Hechos de los Apóstoles, se describe la situación de la primitiva comunidad cristiana con una frase breve, pero llena de sentido: perseveraban todos en las instrucciones de los Apóstoles, en la comunicación de la fracción del pan y en la oración. Fue así como vivieron aquellos primeros, y como debemos vivir nosotros: la meditación de la doctrina de la fe hasta hacerla propia, el encuentro con Cristo en la Eucaristía, el diálogo personal — la oración sin anonimato — cara a cara con Dios, han de constituir como la substancia última de nuestra conducta. Si eso falta, habrá tal vez reflexión erudita, actividad más o menos intensa, devociones y prácticas. Pero no habrá auténtica existencia cristiana, porque faltará la compenetración con Cristo, la participación real y vivida en la obra divina de la salvación. EN EL AÑO DE LA MISERICORDIA La fuerza transformadora de la Palabra de Cristo cuando nos llama. El testimonio de Pablo: también para nosotros, el encuentro con la Palabra de Cristo es capaz de transformar completamente nuestras vidas. (Cfr. Papa Francisco, Rezo del Angelus, en la festividad de San Pedro y San Pablo, 29 de junio 2014) “De Pablo, se cuenta tres veces el episodio de la llamada en el camino de Damasco, que señala el punto de inflexión en su vida, marcando claramente un antes y un después. Antes, Pablo era un enemigo 5 acérrimo de la Iglesia. Después, pone toda su existencia al servicio del Evangelio. También para nosotros, el encuentro con la Palabra de Cristo es capaz de transformar completamente nuestras vidas. No es posible oír esta Palabra y permanecer en el propio lugar, quedarse bloqueados en las propias costumbres. Ella nos empuja a vencer el egoísmo que tenemos en el corazón para seguir con decisión aquel Maestro que ha dado la vida por sus amigos. Pero es Él que con su palabra nos cambia; es Él el que nos transforma; es Él el que nos perdona todo, si nosotros abrimos el corazón y pedimos el perdón”. Lo específico de la fe cristiana: poner a Jesucristo en el centro de nuestra vida personal y comunitaria. (Cfr. Papa Francisco, Audiencia General, 9 de diciembre de 2015, ¿Por qué el Jubileo de la Misericordia?) “Celebrar un Jubileo de la Misericordia equivale a poner de nuevo en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades lo específico de la fe cristiana, es decir, a Jesucristo, el Dios misericordioso”. www.parrroquiasantamonica.com Vida Cristiana

Domingo 13 del tiempo ordinario (26 de junio de 2016). Ciclo C. La vida como vocación. Hay una voluntad fundamental de Dios que es idéntica para todos nosotros. Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre. Cada uno tiene que encontrar, en sus circunstancias, en su manera de vivir esa única y común voluntad de Dios, cuyas grandes reglas están indicadas en los diez mandamientos. Cada cristiano, al descubrir su vocación personal, rechaza una concepción de la existencia pasiva, aburrida y banal.


1  Domingo 13 del tiempo ordinario (26 de junio de 2016). Ciclo C. La vida como vocación. Hay una voluntad fundamental de Dios que es idéntica para todos nosotros. Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre. Cada uno tiene que encontrar, en sus circunstancias, en su manera de vivir esa única y común voluntad de Dios, cuyas grandes reglas están indicadas en los diez mandamientos. Cada cristiano, al descubrir su vocación personal, rechaza una concepción de la existencia pasiva, aburrida y banal.  Cfr. Domingo 13 del Tiempo Ordinario, Ciclo C - 26 de junio de 2016 1 Reyes 19, 16b.19-21; Salmo 15; Gálatas 5,1.13-18; Lucas 9, 51-62 Evangelio (Lucas 9,51-62) - Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del Cielo para que acabe con ellos ?” Pero Jesús se volvió hacia ellos y les reprendió. Después se fueron a otra aldea. Mientras iban de camino, alguien le dijo a Jesús: "Te seguiré a dondequiera que vayas". Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza". A otro, Jesús le dijo: "Sígueme". Pero é1 le respondió: "Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le replicó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ve y anuncia el Reino de Dios". Otro le dijo: "Te Seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia". Jesús le contestó; "El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios". LA VIDA COMO VOCACIÓN 1. EL VIAJE DE JESÚS A JERUSALÉN.  “Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén”. o Al encaminarse decididamente a Jerusalén, hacia la cruz, Jesús cumple voluntariamente el designio del Padre. - Jesús, según el evangelio de Juan, fue varias veces a Jerusalén en su vida pública. Sin embargo, los tres evangelios sinópticos solamente hablan de una subida: la última. Lucas dedica gran parte de su evangelio a este viaje de Jesús camino de Jerusalén: la narración ocupa casi diez capítulos, y recoge muchas enseñanzas del Señor (la parábola del buen samaritano, la conversión de Zaqueo, etc.). Es fácil reconocer la importancia de la Ciudad Santa en la historia de la salvación; basta considerar que es en Jerusalén donde se consuma nuestra salvación (Luca 19, 28-24,53). En los Hechos de los Apóstoles aparece cómo la Iglesia germina en Jerusalén (Hechos 1,1-7,60) y de allí se extenderá hasta los confines de la tierra. “Al encaminarse decididamente a Jerusalén, hacia la cruz, Jesús cumple voluntariamente el designio del Padre (Cfr. 9,31), que había determinado que por su pasión y muerte llegase a la resurrección y ascensión gloriosas” (Nuevo Testamento, Eunsa, Lc 9, 51-56). Jesús es consciente del peligro hacia el que se encamina yendo a Jerusalén, pero lo afronta con fortaleza y reafirma varias veces su decisión de llegar a la Ciudad Santa 1 .  Papa Francisco, Catequesis del 17 de abril de 2013 o En nuestra vida cristiana, entrar en la gloria de Dios exige la fidelidad cotidiana a su voluntad, también cuando requiere sacrificio, requiere a veces cambiar nuestros programas. - «Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de caminar a 1 Editrice Domenicana Italiana, Temi predicazione-Omelie, 3/2013 Ciclo C, 13ª Domenica dell`anno, 30 giugno 2013, Vangelo, esegesi. 2 Jerusalén» (Lc 9, 51). Mientras «sube» a la Ciudad santa, donde tendrá lugar su «éxodo» de esta vida, Jesús ve ya la meta, el Cielo, pero sabe bien que el camino que le vuelve a llevar a la gloria del Padre pasa por la Cruz, a través de la obediencia al designio divino de amor por la humanidad. (…) También nosotros debemos tener claro, en nuestra vida cristiana, que entrar en la gloria de Dios exige la fidelidad cotidiana a su voluntad, también cuando requiere sacrificio, requiere a veces cambiar nuestros programas. 2. LA VOCACIÓN  El encuentro de Jesús con tres personas anónimas (Evangelio de hoy). En los versículos que siguen encontramos importantes afirmaciones dichas por el Señor con ocasión del encuentro con tres personas anónimas. o a) Al primero que se ofrece a seguir a Jesús, Él le advierte de las dificultades que una tal decisión comporta: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza. (Lucas 9, v. 58).  Se trata del desprendimiento o renuncia de lo que proporciona una cierta seguridad. - «El hogar es la base de la seguridad terrena. Y el Señor advierte que quien quiera seguirlo debe desprenderse de las seguridades y ventajas terrenas. ¿Significa que debemos quedarnos sin casa o habitación? No. Al menos no todos. ........... pero debemos aprender a seguir a Cristo sin intereses ni segundas intenciones y, además, sin importarnos que el camino a donde nos lleve ese seguimiento pueda volverse - como de hecho suele suceder - incómodo, difícil, sin seguridades, con confianza hacia lo que nos vaya pidiendo el Señor. La respuesta del Señor viene a indicar: “no tengo nada que ofrecerte, ya que ni tengo casa donde alojarte”». o b) Segundo encuentro. La persona es invitada por Jesús a seguirlo, pero parece que no se encuentra todavía preparado: «Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ve y anuncia el Reino de Dios» (v. 60).  Jesús le advierte de que el discípulo debe saber renunciar también a los afectos más queridos, aunque sean legítimos y de peso, si se convierten en obstáculos para sacar adelante la misión encomendada. Amad a los padres pero anteponed a Dios • San Agustín, Sermón 100, 1-3: “Cuando nuestro Señor Jesucristo destina a los hombres al evangelio, no quiere que se interponga excusa alguna de piedad carnal y temporal. Ciertamente la ley ordena esta acción piadosa, y el mismo Señor acusó a los judíos de echar abajo ese mandato de Dios. También dice San Pablo en su carta: Éste es el primer mandamiento de la promesa. ¿Cuál? Honra a tu padre y a tu madre (Ef 6,2). No hay duda de que es mandato de Dios. Este joven, pues, quería obedecer a Dios, dando sepultura a su padre. Pero hay lugares, tiempos y asuntos apropiados a este asunto, tiempo y lugar. Ha de honrarse al padre, pero ha de obedecerse a Dios; ha de amarse al progenitor, pero ha de anteponerse el Creador. Yo -dice Jesús- te llamo al evangelio; te llamo para obra más importante que la que tú quieres hacer. Deja a los muertos que entierren a sus muertos (Lc 9,60).” “En este texto nos ordenó el Señor lo que está escrito en el Cantar de los Cantares: Ordenad en mí el amor (Cant 2,4). ¿Qué significan esas palabras? Estableced una jerarquía, un orden y dad a cada uno lo que se le debe. No sometáis lo primario a lo secundario. Amad a los padres, pero anteponed a Dios. Contemplad a la madre de los Macabeos: Hijos, no sé cómo aparecisteis en mi seno (2 Mac 7). Pude concebiros y daros a luz, pero no pude formaros. Luego oíd a Dios, anteponedle a mí, no os importe el que me quede sin vosotros. Se lo indicó y lo cumplieron. Lo que enseñó la madre a sus hijos, eso mismo enseñaba nuestro Señor Jesucristo a aquel a quien decía: Sígueme.” 3 o c). «El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios» (v. 62)  En este caso el Señor no concede “al candidato” el despedirse de su familia, como había hecho Elías con Eliseo. Puede pedir cortar con el pasado, sin compromisos, sin pruebas, sin esperas. Para seguir a Cristo hay que tener, como decía Santa Teresa de Jesús, “una determinada determinación”. • «Es probable que este candidato ya haya sido seguidor de Jesús, y que le haya pedido autorización para volver por un tiempo con su familia: “Te seguiré, Señor, pero déjame primero despedirme de mi familia”. La respuesta de Jesús se refiere a la inconstancia: “El que empuña el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios”». Para seguir a Cristo hay que tener, como decía Santa Teresa de Jesús, “una determinada determinación”, que es lo mismo que decir: “una decidida decisión”. Porque vienen los momentos de decaimiento, desaliento, incomprensiones y persecuciones, y - ya lo dice el Señor a este candidato- hay que saber que no hay vuelta a atrás. Hay que seguir adelante. “¡Más hubiera valido no empezar!”, también exclama Santa Teresa.” Jesús nos señala las exigencias de la palabra de Dios. Cuando alguien oye la Palabra debe responder a ella inmediatamente. Hemos de comprender que si Él "toma -resueltamente- el camino de Jerusalén", donde "es preciso" que muera un profeta, es comprensible que exija, a quienes quieren seguirle, una decisión firme como la suya. 3. PARA TODOS LOS CRISTIANOS: LA VIDA COMO VOCACIÓN Hay momentos decisivos en los que es necesario tomar una postura por Cristo, dejando a un lado – de un modo u otro - comodidades, seguridades, realizaciones personales, bienes materiales, preferencias familiares, tal vez todas cosas lícitas, pero que el Señor quiere que dejemos de lado para seguirlo como El nos pide. o Juan Pablo II, Mensaje: La vida como vocación, 14 septiembre 2000 2 :  Cada cristiano debe descubrir su vocación personal, rechazando así una concepción de la existencia pasiva, aburrida y banal. “Conviene que en la Comunidad cristiana, cada uno descubra su personal vocación y responda con generosidad. Cada vida y vocación y todo creyente es invitado a cooperar en la edificación de la Iglesia.” “Considerar la vida como vocación favorece la libertad interior, estimulando en la persona el deseo de futuro, conjuntamente con el rechazo de una concepción de la existencia pasiva, aburrida y banal. La vida asume así el valor del "don recibido, que tiende por naturaleza a llegar a ser bien dado" (Doc. Nuevas vocaciones para una nueva Europa, 1997,16, b)”. “Esta lectura cristiana de la existencia debe hacer el balance de algunos comportamientos de la cultura occidental, en la que Dios es prácticamente marginado del vivir cotidiano. He aquí porqué es necesario un compromiso acorde de toda la comunidad cristiana para "reevangelizar la vida". Conviene a esta fundamental obligación pastoral el testimonio de hombres y mujeres que muestren la fecundidad de una existencia que tiene en Dios su fuente, en la docilidad a la acción del Espíritu su fuerza, en la comunión con Cristo y con la Iglesia la garantía del sentido auténtico de la fatiga cotidiana.”  A los jóvenes, a los padres, a los catequistas y a los docentes cristianos. “Mi pensamiento se dirige ahora a tantos jóvenes sedientos de valores y las más de las veces incapaces de encontrar el camino que a ello conduce. Si: sólo Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Y es por esto necesario hacerles encontrar al Señor y ayudarlos a establecer con Él una relación profunda. Jesús debe entrar en su mundo, asumir su historia y abrirle su corazón, para que se dispongan a conocerlo siempre más, a medida que siguen las huellas de su amor”. - Me dirijo ahora a vosotros, queridos padres cristianos, para exhortaros a estar cerca de vuestros hijos. No los dejéis solos frente a las grandes opciones de la adolescencia y de la juventud. Ayudadlos a no dejarse arrollar por la búsqueda afanosa del bienestar y guiadlos hacia el gozo auténtico, como lo es el del 2 Mensaje para la 38 Jornada Mundial de Oración por las vocaciones. 4 espíritu. Haced resonar en sus corazones, a veces llenos de miedo por el futuro, el gozo liberador de la fe. Educadlos, como escribía mi venerado predecesor, el Siervo de Dios Pablo VI, "apreciando simplemente los múltiples gozos humanos que el Creador pone ya en su camino: alegría entusiasta de la existencia y de la vida; gozo del amor casto y santificado; júbilo pacificante de la naturaleza y del silencio; regocijo, a veces austero, del trabajo esmerado; felicidad y satisfacción del deber cumplido; contento transparente de la pureza, del servicio, de la participación: satisfacción exigente del sacrificio". (Gaudete in Domino, I). A la acción de la familia sirva de apoyo la de los catequistas y de los docentes cristianos, llamados de forma particular a promover el sentido de la vocación en los jóvenes. Su tarea es guiar a las nuevas generaciones hacia el descubrimiento del proyecto de Dios sobre sí mismo, cultivando en ellos la disponibilidad de hacer de la propia vida, cuando Dios llama, un don para la misión. Esto se verificará a través de ocasiones progresivas que preparen al "sí" pleno, por el que la entera existencia es puesta al servicio del Evangelio. Queridos catequistas y docentes: para obtener esto, ayudad a los jóvenes confiados a vosotros a mirar hacia lo alto, a huir de la tentación constante del compromiso. Educadlos en la confianza en Dios que es Padre y muestra la extraordinaria grandeza de su amor, confiando a cada uno un deber personal al servicio de la gran misión de "renovar la faz de la tierra". 4. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA: LA VIDA HUMANA COMO VOCACIÓN o El hombre invitado al diálogo con Dios. La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. n. 27: EL DESEO DE DIOS - El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar: La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador (Gaudium et spes 19,1). o Los padres deben fomentar en sus hijos el sentido de la vocación desde la más tierna infancia.  Han de recordar y enseñar que la vocación primera del cristiano es la de seguir a Jesús. n. 2226: La educación en la fe por los padres debe comenzar desde la más tierna infancia. Esta educación se hace ya cuando los miembros de la familia se ayudan a crecer en la fe mediante el testimonio de una vida cristiana de acuerdo con el Evangelio. La catequesis familiar precede, acompaña y enriquece las otras formas de enseñanza de la fe. Los padres tienen la misión de enseñar a sus hijos a orar y a descubrir su vocación de hijos de Dios (Cf Lumen gentium 11). La parroquia es la comunidad eucarística y el corazón de la vida litúrgica de las familias cristianas; es un lugar privilegiado para la catequesis de los niños y de los padres. n. 2232: Los vínculos familiares, aunque son muy importantes, no son absolutos. A la par que el hijo crece hacia una madurez y autonomía humanas y espirituales, la vocación singular que viene de Dios se afirma con más claridad y fuerza. Los padres deben respetar esta llamada y favorecer la respuesta de sus hijos para seguirla. Es preciso convencerse de que la vocación primera del cristiano es seguir a Jesús: (Cf Mateo 16, 25) «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí» (Mateo 10, 37). n. 2253: Los padres deben respetar y favorecer la vocación de sus hijos. Han de recordar y enseñar que la vocación primera del cristiano es la de seguir a Jesús. 5. DIOS TIENE UN PROYECTO PRECISO PARA CADA HOMBRE Benedicto XVI, Discurso en un encuentro con jóvenes, en Roma, 25 de marzo de 2010. o Hay una voluntad fundamental de Dios que es idéntica para todos nosotros. • “Los diez mandamientos a los que Jesús apunta en su respuesta, son sólo una explicitación del mandamiento del amor. Son, por así decirlo, reglas del amor, indican el camino del amor con estos puntos esenciales: la familia, como fundamento de la sociedad; la vida, que hay que respetar como don de Dios; el 5 orden de la sexualidad, de la relación entre hombre y mujer; el orden social, y finalmente, la verdad. Estos elementos esenciales explicitan el camino del amor, explicitan cómo amar realmente y cómo encontrar el camino recto. Por tanto, hay una voluntad fundamental de Dios para todos nosotros, que es idéntica para todos nosotros. o Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre.  Cada uno tiene que encontrar, en sus circunstancias, en su manera de vivir esta única y común voluntad de Dios, cuyas grandes reglas están indicadas en esta explicitación del amor. Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre. San Francisco de Sales dijo una vez: la perfección, es decir, ser bueno, vivir la fe y el amor, es sustancialmente una, pero con formas muy distintas. Muy diversa es la santidad de un cartujo y de un político, de un científico o de campesino, etc. Y así, para cada hombre, Dios tiene su proyecto y yo tengo que encontrar, en mis circunstancias, mi manera de vivir esta única y común voluntad de Dios, cuyas grandes reglas están indicadas en esta explicitación del amor. Y buscar también por tanto realizar lo que es la esencia del amor, es decir, no tomar mi vida para mí, sino dar la vida; no “tener” la vida, sino hacer de la vida un don, no buscarme a mí mismo sino darme a los demás. Esto es lo esencial, e implica renuncias, es decir, salir de mí mismo y no buscarme a mí mismo. Y precisamente no buscándome a mí mismo, sino dándome para las cosas grandes y verdaderas, encuentro la verdadera vida. Así cada uno encontrará, en su vida, las distintas posibilidades: comprometerse en el voluntariado, en una comunidad de oración, en un movimiento, en la acción de su parroquia, en su propia profesión. Encontrar mi vocación y vivirla en cada lugar es importante y fundamental, sea uno un gran científico o un campesino. Todo es importante a los ojos de Dios: es hermoso si se vive hasta el fondo con ese amor que realmente redime al mundo.” www.parroquiasantamonica.com Vida Cristiana

Domingo 15 del Tiempo Ordinario, Año B (2015). Dios tiene para cada uno de nosotros un proyecto: es su llamada, es la vocación de cada uno. Un aspecto fundamental de la fe es aprender a descubrir ese proyecto, es decir, la voluntad de Dios para cada uno. El profeta Amós tiene conciencia de que es Dios quien le llamó para una misión. Necesitamos una fe más personal y madura, convencida, para superar así los sentimientos religiosos vagos y poco comprometidos. Ninguno de nosotros está en este mundo por casualidad, y, mucho menos, dependemos de la fatalidad. Dios tiene un proyecto, no hay azar. Debemos aprender a pensar de manera más profunda. Dios nos revela en Cristo su proyecto, nuestra vocación. La «recapitulación en Cristo de todas las cosas»: Cristo debe eliminar la obra de devastación, las horribles idolatrías, las violencias y todo pecado que el rebelde Adán diseminó en la historia secular de la humanidad y en el horizonte de la creación; con su plena obediencia al Padre, Cristo inaugura la era de paz con Dios y entre los hombres, reconciliando en sí a la humanidad dispersa.


1 Domingo 15 del Tiempo Ordinario, Año B (2015). Dios tiene para cada uno de nosotros un proyecto: es su llamada, es la vocación de cada uno. Un aspecto fundamental de la fe es aprender a descubrir ese proyecto, es decir, la voluntad de Dios para cada uno. El profeta Amós tiene conciencia de que es Dios quien le llamó para una misión. Necesitamos una fe más personal y madura, convencida, para superar así los sentimientos religiosos vagos y poco comprometidos. Ninguno de nosotros está en este mundo por casualidad, y, mucho menos, dependemos de la fatalidad. Dios tiene un proyecto, no hay azar. Debemos aprender a pensar de manera más profunda. Dios nos revela en Cristo su proyecto, nuestra vocación. La «recapitulación en Cristo de todas las cosas»: Cristo debe eliminar la obra de devastación, las horribles idolatrías, las violencias y todo pecado que el rebelde Adán diseminó en la historia secular de la humanidad y en el horizonte de la creación; con su plena obediencia al Padre, Cristo inaugura la era de paz con Dios y entre los hombres, reconciliando en sí a la humanidad dispersa. Cfr. 15 Tiempo Ordinario 12 julio 2015 Año B Amós 7,12-15; Efesios 1,3-14; Marcos 6,7-13. Amós 7, 12-15: 12 Y Amasías dijo a Amós: «Vete, vidente; huye a la tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. 13 Pero en Betel no has de seguir profetizando, porque es el santuario del rey y la Casa del reino. » 14 Respondió Amós y dijo a Amasías: - Yo no soy profeta ni hijo de profeta; sino ganadero y cultivador de sicómoros. El Señor me tomó de detrás del rebaño; el Señor me mandó: «Vete y profetiza a mi pueblo Israel». Efesios 1, 3-14: 3 . Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; 4 por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; 5 eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado. 7 En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia 8 que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9 dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano, 10 para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. 11 A él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad, 12 para ser nosotros alabanza de su gloria, los que ya antes esperábamos en Cristo. 13 En él también vosotros, tras haber oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa, 14 que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria. Marcos 6, 7-13: 7 Y llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. 8 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, ni pan, ni alforja, ni dinero en la bolsa, sino solamente un bastón; 9 y que fueran calzados con sandalias y que no llevaran dos túnicas. 10 Y les decía: - Si entráis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de aquel lugar. 11 Y si en algún sitio no os acogen ni os escuchan, al salir de allí sacudíos el polvo de los pies en testimonio contra ellos. » 12 Se marcharon y predicaron que se convirtieran. 13 Y expulsaban muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. Y les mandó que no llevasen nada para el camino, ni pan, ni alforja, ni dinero en la bolsa, sino solamente un bastón; y que fueran calzados con sandalias y que no llevaran dos túnicas. 2 (Marcos 6, 8-9) A. Jesús llama a algunos discípulos a colaborar directamente en su misión. Cfr. Benedicto XVI, Homilía, 15 de julio de 2012, domingo 15 del tiempo ordinario. Les da instrucciones: no deben estar apegados al dinero ni a la comodidad, y les advierte que a veces serán rechazados. Jesús los manda de dos en dos y les da instrucciones, que el evangelista resume en pocas frases. La primera se refiere al espíritu de desprendimiento: los apóstoles no deben estar apegados al dinero ni a la comodidad. Jesús además advierte a los discípulos de que no recibirán siempre una acogida favorable: a veces serán rechazados; incluso puede que hasta sean perseguidos. Pero esto no les tiene que impresionar: deben hablar en nombre de Jesús y predicar el Reino de Dios, sin preocuparse de tener éxito. El éxito se lo dejan a Dios. o El profeta Amós (primera Lectura) no fue bien recibido La primera lectura proclamada nos presenta la misma perspectiva, mostrándonos que los enviados de Dios a menudo no son bien recibidos. Este es el caso del profeta Amós, enviado por Dios a profetizar en el santuario de Betel, un santuario del reino de Israel (cf. Am 7, 12-15). Amós predica con gran energía contra las injusticias, denunciando sobre todo los abusos del rey y de los notables, abusos que ofenden al Señor y hacen vanos los actos de culto. Por ello Amasías, sacerdote de Betel, ordena a Amós que se marche. Él responde que no ha sido él quien ha elegido esta misión, sino que el Señor ha hecho de él un profeta y le ha enviado precisamente allí, al reino de Israel. Por lo tanto, ya se le acepte o rechace, seguirá profetizando, predicando lo que Dios dice y no lo que los hombres quieren oír decir. Y esto sigue siendo el mandato de la Iglesia: no predica lo que quieren oír decir los poderosos. Y su criterio es la verdad y la justicia aunque esté contra los aplausos y contra el poder humano. o También los Apóstoles a veces podrán no ser bien recibidos. Igualmente, en el Evangelio Jesús advierte a los Doce que podrá ocurrir que en alguna localidad sean rechazados. En tal caso deberán irse a otro lugar, tras haber realizado ante la gente el gesto de sacudir el polvo de los pies, signo que expresa el desprendimiento en dos sentidos: desprendimiento moral —como decir: el anuncio os ha sido hecho, vosotros sois quienes lo rechazáis— y desprendimiento material —no hemos querido y nada queremos para nosotros (cf. Mc 6, 11). B. Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros. Es la llamada de Dios. Cfr. Segunda Lectura, de la carta de san Pablo a los Efesios . San Pablo emplea diversas palabras para expresar la realidad de la llamada de Dios San Pablo emplea diversas palabras para expresar la realidad de la llamada de Dios antes de que nosotros existiésemos: designio de Dios, plan, predestinación, elección, beneplácito, misterio, proyecto. Ninguno de nosotros está en este mundo por casualidad, y mucho menos dependemos de la fatalidad. Estamos integrados, desde siempre, en un proyecto universal. Dios tiene un plan, no hay azar. El profeta Amós tiene conciencia de que es el Señor quien le llamó. 3 Amós es llamado por Dios para hacer el profeta (profeta etimológicamente significa el que habla en nombre de otro). Profetizó en Betel, donde Jeroboam, rey de Israel, adoraba los ídolos. Predijo a Jeroboam que, si no desistía de su maldad, él y su familia serían llevados cautivos. Cuando Amasías, un sacerdote de los ídolos de la corte de Betel, le prohibió que siguiese profetizando allí, Amós le respondió que es el Señor quien le había escogido: - Yo no soy profeta ni hijo de profeta; sino ganadero y cultivador de sicómoros. El Señor me tomó de detrás del rebaño; el Señor me mandó: "Vete y profetiza a mi pueblo Israel." (vv. 14 y 15). Libros proféticos, EUNSA 2002: “Amós era una hombre corriente – ni profeta ni sacerdote – que recibió de Dios un mensaje inesperado que debía proclamar. La vocación, la llamada de Dios, es algo tan imperativo que nadie puede rehusar (cfr. Amós 3,8), pero, al mismo tiempo, da fuerza y sentido a la existencia: la conciencia de Amós le lleva a estar por encima de las instituciones - el Templo o el rey – porque se sabe enviado por el Señor. Por eso, también se reserva la última palabra (cfr. Amós 7, 17)”. En el proyecto de Dios sobre nosotros, encontramos nuestro propio bien. - Benedicto XVI, Caritas in veritate, 29 de junio de 2009, Introducción: “Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre” (cf. Juan 8,22). Los cristianos somos instrumentos escogidos por una llamada divina desde toda la eternidad, a pesar de nuestra pobre miseria personal. Es Cristo que pasa, n. 160: “Desde el comienzo de mi predicación, os he prevenido contra un falso endiosamiento. No te turbe conocerte como eres: así, de barro. No te preocupe. Porque tú y yo somos hijos de Dios —y éste es endiosamiento bueno—, escogidos por llamada divina desde toda la eternidad: nos eligió el Padre, por Jesucristo, antes de la creación del mundo para que seamos santos en su presencia (Efesios 1,4). Nosotros que somos especialmente de Dios, instrumentos suyos a pesar de nuestra pobre miseria personal, seremos eficaces si no perdemos el conocimiento de nuestra flaqueza. Las tentaciones nos dan la dimensión de nuestra propia debilidad”. Un aspecto fundamental de la fe es el de aprender a comprender la voluntad de Dios. Cfr. Benedicto XVI, Homilía al clausurar el Año Paulino, 28 de junio de 2009. o 1. Debemos aprender a pensar de manera profunda. Es necesario aprender a comprender la voluntad de Dios. Debemos aprender a pensar de manera profunda. ¿Qué significa eso?. Lo dice san Pablo en la segunda parte de la frase: es necesario aprender a comprender la voluntad de Dios, de modo que plasme nuestra voluntad, para que nosotros queramos lo que Dios quiere, porque reconocemos que aquello que Dios quiere es lo bello y lo bueno. Se trata, por tanto, de un viraje de fondo en nuestra orientación espiritual. Dios debe entrar en el horizonte de nuestro pensamiento: aquello que Dios quiere y el modo según el cual Él ha ideado al mundo y me ha ideado. Debemos aprender a participar en la manera de pensar y querer de Jesucristo. Entonces seremos hombres nuevos en los que emerge un mundo nuevo. o 2. Qué es una fe adulta. a) Con Cristo tenemos que alcanzar la edad adulta, una humanidad madura. No podemos seguir siendo "niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina". Este mismo pensamiento sobre la necesaria renovación de nuestro ser como persona humana, Pablo lo ilustró ulteriormente en dos párrafos de la Carta a los Efesios, sobre los cuales queremos reflexionar ahora brevemente. En el cuarto capítulo de la Carta, el apóstol nos dice que con Cristo tenemos que alcanzar la edad adulta, una humanidad madura. No podemos seguir siendo "niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina" (4, 14). b) No es una fe "hecha por uno mismo". «La fe adulta» 4 Pablo desea que los cristianos tengamos una fe "responsable", una fe "adulta". La palabra "fe adulta" en los últimos decenios se ha transformado en un eslogan difundido. Con frecuencia se entiende como la actitud de quien no escucha a la Iglesia y a sus pastores, sino que elige de forma autónoma lo que quiere creer y no creer, es decir, una fe "hecha por uno mismo". Esto se interpreta como "valentía" para expresarse en contra de Magisterio de la Iglesia. En realidad para esto no es necesaria la valentía, porque se puede siempre estar seguro del aplauso público. En cambio la valentía es necesaria para unirse a la fe de la Iglesia, incluso si ésta contradice al "esquema" del mundo contemporáneo. A esta falta de conformismo de la fe Pablo llama una "fe adulta". C. La “recapitulación” en Cristo de todas las cosas Efesios 1,10: segunda Lectura Cfr. Juan Pablo II, Catequesis del 14 de febrero del 2001. El único Señor es Jesucristo que, en la Encarnación, une en sí mismo toda la historia de la salvación, a la humanidad y a la creación entera. El plan salvífico de Dios, "el misterio de su voluntad" (Ef 1, 9) con respecto a toda criatura, se expresa en la carta a los Efesios con un término característico: "recapitular" en Cristo todas las cosas, las del cielo y las de la tierra (cf. Ef 1, 10). (…) El primero que captó y desarrolló de modo admirable este tema de la "recapitulación" fue san Ireneo, obispo de Lyon, gran Padre de la Iglesia del siglo II. Contra cualquier fragmentación de la historia de la salvación, contra cualquier separación entre la Alianza antigua y la nueva, contra cualquier dispersión de la revelación y de la acción divina, san Ireneo exalta al único Señor, Jesucristo, que en la Encarnación une en sí mismo toda la historia de la salvación, a la humanidad y a la creación entera: "Él, como rey eterno, recapitula en sí todas las cosas" (Adversus haereses III, 21, 9). o En la expresión "todas las cosas" queda comprendido también el hombre, tocado por el misterio de la Encarnación. Escuchemos un pasaje en el que este Padre de la Iglesia comenta las palabras del Apóstol que se refieren precisamente a la recapitulación en Cristo de todas las cosas. En la expresión "todas las cosas" -afirma san Ireneoqueda comprendido también el hombre, tocado por el misterio de la Encarnación, por el que el Hijo de Dios "de invisible se hizo visible, de incomprensible comprensible, de impasible pasible, y de Verbo hombre. Él ha recapitulado en sí todas las cosas para que el Verbo de Dios, como tiene la preeminencia sobre los seres supracelestes, espirituales e invisibles, del mismo modo la tenga sobre los seres visibles y corporales; y para que, asumiendo en sí esta preeminencia y poniéndose como cabeza de la Iglesia, pueda atraer a sí todas las cosas" (ib., III, 16, 6). Este confluir de todo el ser en Cristo, centro del tiempo y del espacio, se realiza progresivamente en la historia superando los obstáculos y las resistencias del pecado y del maligno. o Cristo es el nuevo Adán, es decir, el Primogénito de la humanidad fiel que acoge con amor y obediencia el plan de redención que Dios ha trazado como alma y meta de la historia. Cristo debe eliminar la obra de devastación, las horribles idolatrías, las violencias y todo pecado que el rebelde Adán diseminó en la historia secular de la humanidad y en el horizonte de la creación. Con su plena obediencia al Padre, Cristo inaugura la era de paz con Dios y entre los hombres, reconciliando en sí a la humanidad dispersa. Él "recapitula" en sí a Adán, en el que toda la humanidad se reconoce, lo transfigura en hijo de Dios y lo vuelve a llevar a la comunión plena con el Padre. Para ilustrar esta tensión, san Ireneo recurre a la oposición, que ya presenta san Pablo, entre Cristo y Adán (cf. Rm 5, 12-21): Cristo es el nuevo Adán, es decir, el Primogénito de la humanidad fiel que acoge con amor y 5 obediencia el plan de redención que Dios ha trazado como alma y meta de la historia. Así pues, Cristo debe eliminar la obra de devastación, las horribles idolatrías, las violencias y todo pecado que el rebelde Adán diseminó en la historia secular de la humanidad y en el horizonte de la creación. Con su plena obediencia al Padre, Cristo inaugura la era de paz con Dios y entre los hombres, reconciliando en sí a la humanidad dispersa (cf. Ef 2, 16). Él "recapitula" en sí a Adán, en el que toda la humanidad se reconoce, lo transfigura en hijo de Dios y lo vuelve a llevar a la comunión plena con el Padre. Precisamente a través de su fraternidad con nosotros en la carne y en la sangre, en la vida y en la muerte, Cristo se convierte en "la cabeza" de la humanidad salvada. Escribe también san Ireneo: "Cristo recapituló en sí toda la sangre derramada por todos los justos y por todos los profetas que existieron desde el inicio" (Adversus haereses V, 14, 1; cf. V, 14, 2). o La liberación realizada por Cristo en el Espíritu Santo. Es la realización plena del proyecto original del Creador: una creación en la que Dios y el hombre, el hombre y la mujer, la humanidad y la naturaleza estén en armonía, en diálogo y en comunión. El bien y el mal, por consiguiente, se consideran a la luz de la obra redentora de Cristo. Como insinúa san Pablo, la redención de Cristo afecta a la creación entera, en la variedad de sus componentes (cf. Rm 8, 18-30). En efecto, la naturaleza misma, sujeta al sinsentido, a la degradación y a la devastación provocada por el pecado, participa así en la alegría de la liberación realizada por Cristo en el Espíritu Santo. Así pues, se delinea la realización plena del proyecto original del Creador: una creación en la que Dios y el hombre, el hombre y la mujer, la humanidad y la naturaleza estén en armonía, en diálogo y en comunión. Este proyecto, alterado por el pecado, lo restablece de modo admirable Cristo, que lo está realizando de forma misteriosa pero eficaz en la realidad presente, a la espera de llevarlo a pleno cumplimiento. Jesús mismo declaró que él era el fulcro y el punto de convergencia de este plan de salvación, cuando afirmó: "Cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 12, 32). Y el evangelista san Juan presenta esta obra precisamente como una especie de recapitulación, un "reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos" (Jn 11, 52). Esta obra llegará a su plenitud al concluir la historia, cuando, como recuerda san Pablo, "Dios será todo en todos" (1 Co 15, 28). Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2823 o Que todo tenga a Cristo por cabeza Él nos ha dado a «conocer […] el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano […] hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza […] a Él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su Voluntad » (Efesios 1,9-11). Pedimos con insistencia que se realice plenamente este designio de benevolencia, en la tierra como ya ocurre en el cielo.” www.parroquiasantamonica.com Vida Cristiana

Printfriendly