sábado, 30 de septiembre de 2017

v Cfr. Dom. 26 Tiempo ordinario Ciclo A - 1 de octubre de 2017




[Chiesa/Omelie1/RemordimientoArrepentimiento26A17ViñaDosHijos]

Domingo 26 del Tiempo Ordinario, Año A. (2017). El arrepentimiento en la parábola de los dos hijos a los que el padre pide trabajar en la viña. Textos de la Escritura sobre el arrepentimiento. El remordimiento; diferencias con el arrepentimiento. Algunas características del arrepentimiento. Arrepentimiento, conversión y búsqueda de una nueva vida. La transformación de cada remordimiento en arrepentimiento. El arrepentimiento es la capacidad de descubrir la ternura y la misericordia del Señor. “La conversión a Dios es siempre fruto del « reencuentro » de este Padre, rico en misericordia”.  


v  Cfr. Dom. 26 Tiempo ordinario Ciclo A -  1 de octubre de 2017  

Ez 18, 25-28; Mt 21, 28-32
Cfr. Gianfranco Ravasi, Secondo le Scritture, Anno A, Piemme novembre 1995, XXVI domenica, pp. 263-268.

Ezequiel 18, 25-28: Así dice el Señor: «Comentáis: "No es justo el proceder del Señor. Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá. »

Mateo 21, 28-32: En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: -28 «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña. " 29 Él le contestó: "No quiero." Pero después se arrepintió y fue. 30 Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor. " Pero no fue. 31 ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» Contestaron: -«El  primero.» Jesús les dijo: -«Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. 32 Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

"Hijo, ve hoy a trabajar en la viña. "Él le contestó: «No quiero»."
Pero después se arrepintió y fue.
(Evangelio, Mateo 21, 29)

1. Algunos textos de la Escritura sobre el arrepentimiento

-         Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda
iniquidad. (1 Juan 1,9
-         Arrepentíos, por tanto y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados (Hechos 3,19
-         No tarda  el Señor en cumplir sus promesa, como algunos piensan; más bien tiene paciencia con
vosotros, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos se conviertan. (2 Pedo 3, 9)
-         Id y aprender qué sentido tiene: Misericordia quiero y no sacrificio;  porque no he venido a llamar a los
justos sino a los pecadores (Mateo 9, 13).
-         Dad, por tanto, un fruto de penitencia, y no os justifiquéis interiormente pensando: «Tenemos por padre
a Abrahán». Porque os aseguro que Dios puede hacer surgir de estas piedras hijos de Abrahán. (Mateo 3, 8-9) 
-         Acercaos a dios y Él se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores, y purificad vuestros
corazones, hombres vacilantes. Reconoced  vuestra miseria, afligíos y llorad. (Santiago 4,8).   
-         Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: - Convertíos porque está al llegar el Reino de los
Cielos (Mateo 4, 17).
-         Yo, a cuantos amo, los reprendo y castigo. Por tanto, ten celo y arrepiéntete. Mira que estoy a la puerta y
llamo: si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. (Apocalipsis 3, 19-20).
-         Pedro les dijo:  - Convertíos, y que cada uno de vosotros se bautice en el nombre de Nuestro Señor
Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos 2, 38).  
-         Dios ha permitido los tiempos de la ignorancia y anuncia ahora a los hombres que todos en todas partes
deben convertirse. (Hechos 17, 30).
-         Os digo que, del mismo modo, habrá en el cielo mayor alegría por un pecador que se convierta que por
noventa y nueve justos que no tienen necesidad de conversión (Lucas 15, 7).
-         No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a
los pecadores a la penitencia (Lucas 5, 31-32).
-         El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio (Marcos 1,
15).
-         Así, os digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente (Lucas 15, 10)

2. La duplicidad de comportamiento en los dos hijos
     Cfr. Ravasi o.c.  pp. 263-265

v  Jesús nos presenta en la parábola de los dos hijos como un cuadro  de la vida familiar. La duplicidad de comportamiento en los dos hijos.

o   El hijo aparentemente respetuoso pero íntimamente hipócrita y rebelde.

§  Y el hijo que presenta una actitud desordenada y díscola, pero que, en lo profundo, tiene una sustancia válida en relación con el compromiso.   
            Por una parte está el hijo aparentemente respetuoso pero íntimamente hipócrita y rebelde; hay una obediencia que tiene el tono de la deferencia, de las apariencias y del equilibrio, pero que en su profundidad esconde una sutil rebelión interior. Por otra, el hijo externamente no disponible pero sí interiormente. Bajo el aspecto desgreñado, contestador inquieto y revoltoso  de muchos jóvenes se esconde, en realidad, una sorprendente bondad, una inesperada generosidad y ternura insospechable. Se trata de una obediencia exterior que presenta una actitud desordenada y díscola, pero que en lo profundo tiene una sustancia válida y ejemplar en relación con el compromiso.
            Jesús construye su aplicación sobre esa duplicidad de comportamiento. Se dirige a los dos, con acentos diversos. Es indudable que manifiesta más esperanza en relación con el segundo hijo. Pide conversión sobre todo a quien se deleita con satisfacción en su formalismo religioso, quien tiene continuamente en la boca la religión y la ley pero en realidad es indiferente y está vacío interiormente.
            Pero también pedirá la conversión a los rebeldes para que renieguen de su pasado y se encaminen por una vida nueva. Estos deberán cancelar los “no” externos, reales o aparentes; deberán decir también su “sí" para que los demás vean sus buenas obras y den gloria al Padre que está en los cielos.
§  El Señor invita a romper con los lugares comunes al juzgar a los hombres.
            En cualquier caso: a) lo que dice el Señor es una invitación a romper con los lugares comunes al juzgar a los hombres; la auténtica medida del valor de una persona está, en última instancia, sólo en las manos de Dios que ve el corazón; b) es una llamada para apostar sobre las secretas posibilidades de todo hombre, también de quien parece que está rodeado por el mal; en efecto, toda criatura tiene en sí la llama del amor de Dios, también cuando está empañada por el pecado;  c) todavía mejor es aquel que dice y hace, quien es observante en el culto y en la vida, quien obedece con las palabras y con las acciones, quien responde y obra con amor; más allá del hijo aparentemente rebelde pero en realidad obediente, está quien sabe expresar con coherencia toda su fidelidad. 

2. Remordimiento y arrepentimiento: una clarificación.

    Cfr. El Canto del Espíritu, R. Cantalamessa, PPC pp. 130-137

v  A. El remordimiento: ambigüedad que puede llevar a la desesperación o al arrepentimiento y consiguiente salvación. pp. 131-134


·         El remordimiento “Actúa como un  pensamiento que quema, un «gusano que roe y no muere»
(Cfr Marcos 9, 48); «Veneno en las entrañas», lo llamaba un gran maestro espiritual ortodoxo (Cfr. San Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, XXIII (Sch 113, p. 15).  Quita esa falsa paz que sigue a la transgresión”. p. 131

o   El remordimiento es algo ambiguo que puede tener resultados opuestos: desesperación y salvación

·         La Biblia está llena de  historias de grandes remordimientos en la Biblia. Remordimiento es el
de Caín y el de  David, el de Pedro y el de Judas. Pero estos ejemplos nos están mostrando ya que el remordimiento es algo ambiguo y puede tener dos resultados opuestos: la desesperación o la salvación”.  p. 131

o   La diferencia entre remordimiento que lleva a la desesperación  y a la catástrofe y el arrepentimiento que lleva a la conversión y la decisión de comenzar una vida nueva. 

·         En la literatura. “Remordimiento es el de Macbeth, que ha matado a su rey y a uno de sus
dignatarios («ya no se podrá dormir. ¡Macbeth ha matado el sueño»!); remordimiento es el del héroe de Crimen y castigo de Dostoiewski. Pero en el primer caso el remordimiento lleva a la desesperación y a la catástrofe, en el segundo a la conversión y redención. Puede que nadie haya descrito el paso de la fase del remordimiento a la del arrepentimiento con mayor penetración que Manzoni (Cfr. A. Manzoni, Los Novios, ed. Cátedra, Madrid 1985, cap. 31), en la figura del Innominado: el repentino recuerdo del pasado y de los delitos cometidos, vistos bajo una luz distinta, espantosa: los vanos intentos por sofocar los remordimientos y volver a los pensamientos habituales; el resplandor de la esperanza de que pudiera haber una salida, hasta las lágrimas de gozo que acompañan el arrepentimiento y la decisión de iniciar una vida nueva.”  p. 131-132

o   Un posible genuino remordimiento por la culpa cometida, y los falsos remordimientos y complejos de culpa que a su vez afligen a la humanidad.

·         “Actualmente el remordimiento ya no goza, como suele decirse, de «buena prensa». Ha habido
un prolongado intento, incluso por parte de algunos filósofos, de descalificar el remordimiento, presentándolo como «fardo inútil, autosugestión, vano intento de anular el pasado ...». Todo remordimiento se explica como complejo de culpa inducido desde fuera por la cultura y la sociedad, y por tanto morboso. Esta crítica ha ayudado (y en eso consiste su mérito) a prestar más atención a la hora de distinguir entre el genuino remordimiento por la culpa cometida, y los falsos remordimientos y complejos de culpa que a su vez afligen a la humanidad. Pero no ha podido anular el sentimiento generalizado que sigue considerando el remordimiento como una de las señales más fuertes de la naturaleza moral de la conciencia, y, de manera indirecta, de la existencia de Dios.”  p. 132  (...)
§  Cuando es genuino, es una primera manifestación del Espíritu Santo; es insensato combatirlo sin preocuparse de eliminar la causa del mismo
·         “Cuando es genuino, el remordimiento es, por tanto, una primera e imperfecta manifestación del
Espíritu Santo.  (...) «Nadie puede airarse y disgustarse  consigo mismo sin el don del Espíritu Santo»” (San Agustín, Exposición sobre los Salmos, 50,16). En el remordimiento, por tanto, ya está actuando el Espíritu Santo que «acusa» y «convence» del pecado. Es como una inflamación espiritual, una especie de fiebre, que indica un estado alterado de la conciencia, la presencia en ella de un «cuerpo extraño». Por eso, limitarse a combatir el sentimiento de culpa y el remordimiento sin preocuparse por eliminar la causa del mismo, es tan insensato como querer a toda costa quitar la fiebre, sin preocuparse por localizar la enfermedad de la que ella es un providencial síntoma revelador. Pretender alejar el remordimiento podría entonces constituir un sistemático intento de la cultura moderna por «apagar el Espíritu». Algo parecido al infantil intento de Pinocho por matar a Pepito Grillo, para no tener que volver a enfrentarse con la realidad.”   (p. 133).
·         “Había que decir algo en defensa del remordimiento, para que no se borre en el hombre la
capacidad de reaccionar y de no acostumbrarse al mal, capacidad que constituye una de las experiencias que más le ennoblecen. Pero lo que más nos importa es aclarar el lado positivo del asunto, explicando que el remordimiento puede ser nuestro aliado en la lucha diaria contra el mal y el pecado”. (...)  (p. 133).

o   Transformar cada remordimiento en arrepentimiento

·         “Tenemos que ir haciéndonos cada vez más sensibles a las llamadas que el Espíritu nos hace
llegar a través de la voz de la conciencia, y tomarnos en serio también los pequeños remordimientos: por ejemplo, el hecho de no haber rezado, de haber hablado mal del hermano, de haber tratado con poco amor a un pobre, de haber faltado a la verdad, de haber concedido los ojos a una curiosidad morbosa, etc. Sobre todo debemos, sin demora, transformar cada remordimiento en arrepentimiento.” (pp. 133-134)

v  B.  Del remordimiento a la alegría del perdón pp. 134-137


o   El paso  del silencio cargado de remordimiento, a la confesión que libera la culpa

§  El remordimiento sano conduce a la confesión
·         “Hay un salmo que describe así el paso del silencio cargado de remordimiento, a la confesión que libera de la culpa:
Salmo 32, 3-5: 3 Cuando yo me callaba, se sumían mis huesos en mi rugir de cada día,  4 mientras pesaba, día y noche,  tu mano sobre mí; mi corazón se alteraba como un campo en los ardores del estío. 5 Mi pecado te reconocí, y no oculté mi culpa; dije: «Me confesaré  a Yahveh de mis rebeldías.»Y tú absolviste mi culpa,  perdonaste mi pecado.
      Cuando escuchamos nuestro remordimiento, nos conduce a la confesión y a la alegría del perdón. «¡Dichoso el que es perdonado de su pecado,  y olvidada  su culpa!»: así empieza el salmo que acabamos de citar. Con la confesión, el alma abre la puerta a Espíritu, se une a él.” (p. 134).

o   El criterio para distinguir el remordimiento sano de los falsos sentimientos de culpa

·         “El criterio para distinguir el remordimiento sano de los falsos sentimientos de culpa es precisamente
éste: el remordimiento sano tiene como causa algo que está mal «en presencia de Dios»; el falso remordimiento, en cambio, tiene como causa algo que está mal para la sociedad y sus convencionalismos”  (pp. 134-135).

o   La confesión es estéril y no abre la conciencia al Espíritu sin el arrepentimiento y la compunción

·         “Pero hasta la confesión más perfecta es estéril y no «abre» la conciencia al Espíritu, sin el
arrepentimiento y la compunción. Judas hizo su confesión: «He pecado entregando a un inocente» (Mt 27,4). Pero su confesión no iba acompañada por un verdadero arrepentimiento y por la esperanza del perdón, por eso no le aprovechó.
El relato de Pentecostés es la mejor ilustración de cómo el Espíritu Santo nos empuja a la compunción y
actúa a través de ella. Primero viene la tremenda acusación: «¡Vosotros crucificasteis a Jesús de Nazaret!». A esas tres mil personas estas palabras «les llegaron hasta el fondo del corazón» y preguntaron a Pedro: «¿Qué tenemos que hacer, hermanos? (Cfr.  Hechos 2,23 ss) . (...)  Pedro contesta: «Arrepentíos» (Hechos 2,38). En el arrepentimiento se realiza al misterioso encuentro entre gracia y libertad.”  (pp. 135-136).

o   La verdadera compunción  pp.  135-136

·         “La verdadera compunción no consiste sólo en arrepentirse, en sentir pesar por algo que se ha hecho: es
infinitamente más. Es empezar a ver el pecado sobre el trasfondo del amor infinito  de Dios Padre y de la muerte de Cristo en la cruz. Es hacer nuestro el juicio de Dios. El vértice del Miserere se alcanza cuando el salmista, arrepentido, le dice a Dios: «Eres justo cuando hablas e irreprochable cuando juzgas» (Sal 51,6). “El hombre asume la responsabilidad del mal, proclama a Dios inocente, restablece la verdad de las cosas, que el pecado «obstaculizaba injustamente» (cfr. Rom 1,18)”.  (p. 135)  
·         El corazón contrito y humillado. Dios, misteriosamente,  necesita el arrepentimiento del hombre.
Dios no puede «arrepentirse» en su lugar. “Por eso, a lo largo de toda la Biblia, el «corazón contrito y humillado» se nos presenta como el lugar de descanso, una especie de paraíso terrenal, la morada preferida de Dios (cfr. Is 66, 1-2). El hombre no puede ofrecer a Dios un sacrificio mejor y más grato que su corazón contrito (Sal 51,19)”  (p. 136)

v  Del arrepentimiento a la absolución y justificación  pp. 136-137

·         Con el arrepentimiento termina la parte que es propiamente del hombre y empieza la parte que es
exclusiva de Dios. El Espíritu Santo, a través del ministerio de la Iglesia, transforma al hombre y lo convierte de pecador en justo (cfr. pp. 136-137). Se pasa del reino del pecado al de la gracia. Se trata de una nueva creación. La fórmula de la absolución sacramental: «Dios, Padre de misericordia, que ha reconciliado consigo al mundo en la muerte y resurrección de Cristo, y ha derramado el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, mediante el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz» (p. 137).
·         “Dios hace verdaderamente una cosa nueva. «Lo viejo ha pasado y ha aparecido algo nuevo» (2 Cor
5,17). Los Padres decían que, en la justificación, el Espíritu Santo refunde en nosotros la imagen de Dios (San Cirilo Alejandrino: Comentario al Evangelio de Juan, XI,n 10 (PG 74, 541 D); cfr. También San Juan damasceno: La fe ortodoxa, 4,9 (P?G 94,n 1121 A), y que, de todas las propiedades que el Espíritu Santo tiene en común con el fuego, ésta es sin duda la más sublime.” (p. 137)

3. Algunas características del arrepentimiento/conversión


El arrepentimiento es la capacidad de descubrir
la ternura y la misericordia del Señor.
(Salmo 24, responsorial de hoy)
La conversión a Dios
es siempre fruto del « reencuentro » de este Padre,
rico en misericordia”.
(Juan Pablo II, Encíclica Dives in misericordia)

v  Es una capacidad de reaccionar para no acostumbrarnos ante el mal y descubrir la dignidad de los demás y la nuestra.   

                           Cfr. El Canto del Espíritu, R. Cantalamessa, PPC pp. 130-137.
·         Indica capacidad de reaccionar no acostumbrándonos ante el mal. Esta capacidad es una de las
experiencias que más nos ennoblecen a los hombres, en cuanto descubrimiento  de la dignidad de los demás que hemos ofendido, y de nuestra propia dignidad;
·         Conduce a la alegría del perdón: Salmo 32, 1: Poema.  ¡Dichoso el que es perdonado de su
culpa!; por tanto se distingue de los falsos sentimientos de culpa que tantos problemas nos crean,
incluso psíquicos; “Con el arrepentimiento termina la parte que es propiamente del hombre y empieza
la parte que es exclusiva de Dios. El Espíritu Santo, a través del ministerio de la Iglesia, transforma al
hombre y lo convierte de pecador en justo (cfr. pp. 136-137). Se pasa del reino del pecado al de la
gracia. Se trata de una nueva creación”.

v  Es la capacidad de descubrir la ternura y la misericordia del Señor.

o    La conversión  a Dios consiste siempre en descubrir su misericordia.

-          Salmo 24 (Salmo responsorial de hoy): Recuerda, Señor, que tu ternura y tu  misericordia son eternas …
acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad.  
-     Juan Pablo II, Encíclica Dives in misericordia, n. 13: “La conversión a Dios consiste siempre en descubrir su misericordia, es decir, ese amor que es paciente y benigno (Cfr. 1 Corintios 13, 4) a medida del Creador y Padre: el amor, al que « Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo » (2 Corintios 1, 3) es fiel hasta las últimas consecuencias en la historia de la alianza con el hombre: hasta la cruz, hasta la muerte y la resurrección de su Hijo. La conversión a Dios es siempre fruto del « reencuentro » de este Padre, rico en misericordia”.

v  Los contenidos esenciales de la nueva evangelización en cuanto a la conversión/arrepentimiento

Cfr. Joseph Ratzinger - Conferencia dictada en el jubileo de los catequistas (10/12/00)

o   Conversión

            Por lo que atañe a los contenidos de la nueva evangelización conviene ante todo tener presente que el Antiguo Testamento y el Nuevo son inseparables. El contenido fundamental del Antiguo Testamento está resumido en el mensaje de san Juan Bautista: "Convertíos". No se puede llegar a Jesús sin el Bautista; no es posible llegar a Jesús sin responder a la llamada del Precursor; más aún, Jesús asumió el mensaje de Juan en la síntesis de su propia predicación: "Convertíos y creed en el Evangelio" (Mc 1, 15). La palabra griega para decir "convertirse" significa: cambiar de mentalidad, poner en tela de juicio el propio modo de vivir y el modo común de vivir, dejar entrar a Dios en los criterios de la propia vida, no juzgar ya simplemente según las opiniones corrientes.

o   Dejar de vivir como viven todos: buscar una nueva vida

            Por consiguiente, convertirse significa dejar de vivir como viven todos, dejar de obrar como obran todos, dejar de sentirse justificados en actos dudosos, ambiguos, malos, por el hecho de que los demás hacen lo mismo; comenzar a ver la propia vida con los ojos de Dios; por tanto, tratar de hacer el bien, aunque sea incómodo; no estar pendientes del juicio de la mayoría, de los demás, sino del juicio de Dios. En otras palabras, buscar un nuevo estilo de vida, una vida nueva.

o   El aspecto social de la conversión: la verdadera personalización es siempre una socialización nueva: la apertura al tú

            Aquí debemos tener presente también el aspecto social de la conversión. Ciertamente, la conversión es ante todo un acto personalísimo, es personalización. Yo renuncio a "vivir como todos"; ya no me siento justificado por el hecho de que todos hacen lo mismo que yo, y encuentro ante Dios mi propio yo, mi responsabilidad personal. Pero la verdadera personalización es siempre también una socialización nueva y más profunda. El yo se abre de nuevo al tú, en toda su profundidad, y así nace un nuevo nosotros. Si el estilo de vida común en el mundo implica el peligro de la despersonalización, de vivir no mi propia vida sino la de todos los demás, en la conversión debe realizarse un nuevo nosotros del caminar común con Dios.
            Anunciando la conversión debemos ofrecer también una comunidad de vida, un espacio común del nuevo estilo de vida. No se puede evangelizar sólo con palabras. El Evangelio crea vida, crea comunidad de camino. Una conversión puramente individual no tiene consistencia.



Vida Cristiana

¡Ojalá escuchéis hoy su voz!: + Fr. Santiago Agrelo Arzobispo de Tánger

Jesús se dirige a “los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo”, hombres con poder, que mantienen un aire de superioridad sobre los excluidos, los desgraciados, pecadores de quienes también Dios se habría olvidado. Jesús se dirige a hombres que se consideran justos, ortodoxos, puros, por encima de la plebe despreciable que los rodea; hombres que, en nombre de Dios y de la ley divina, cierran las puertas de la propia vida al amor de Dios que los visita, al reino de Dios que se les acerca, al Hijo de Dios que los evangeliza.
La mirada de Jesús va a unos y otros: al que desprecia y al despreciado, al ortodoxo y al desviado, al que se cree justo y al que se confiesa pecador, a la Congregación para la Doctrina de la Fe y a las ovejas perdidas del rebaño de Israel.
Un día los sorprenderá en el templo, entregados a la oración, y nos permitirá verlos a los dos desde los ojos de Dios.
Hoy Jesús se dirige a uno de esos dos hijos: al experto, al sabido, al que, mintiendo, a Dios le dice “voy”, al que, mintiendo siempre, a Dios le dice “Señor”, al que, ignorando la palabra de su padre, “no va a trabajar en la viña”.
A ese hijo inquisidor y soberbio, retador y despreciador, los publicanos y las prostitutas le llevan la delantera en el camino del reino de Dios.
Jesús se lo recuerda, por si quieren ver –va Jesús curando ciegos-, por si quieren abrir la puerta a la salvación –va Jesús llamando a los pecadores-, por si quieren apartarse del camino que los está llevando al abismo –va Jesús resucitando muertos-.
Jesús nos lo recuerda, por si queremos entrar en el reino de la misericordia.
Feliz domingo a los pecadores que Dios ama.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Educación. Una campaña en Holanda asume que las diferencias entre chicos y chicas son naturales. (septiembre 2017).






Ø Educación. Una campaña en Holanda asume que las diferencias entre chicos y chicas son naturales. (septiembre 2017).


EDUCACIÓN

Las diferencias entre niños y niñas son naturales
Una campaña en Holanda (septiembre de 2017)
La campaña asume que las diferencias entre niños y niñas son naturales

Ø Dejad a los chicos ser chicos: vídeo de sensibilización rompe el discurso de la ideología de género


Los chicos tienen su propia forma de jugar y coartarla les perjudica: es el mensaje, hoy revolucionario, de la campaña.

27 septiembre 2017
-Una campaña de sensibilización en Holanda alerta de un problema real: el alto nivel de fracaso escolar de los chicos en comparación con las chicas, y la mayor atención e impulso que ellas reciben en el ámbito educativo, con descuido de sus compañeros masculinos, cuyo rendimiento es significativamente peor.
-Si señalar este hecho supone ya posicionarse contra la corriente cultural dominante, aún es más osado el vídeo que apoya la campaña. En él se parte de la base de las diferencias naturales entre niños y niñas para proponer que no se coarte en exceso la necesaria expansión que los chicos necesitan para descubrir el mundo a su modo.
-Un  vídeo emblemático de la campaña: un golpe a la ideología de género.
La campaña es obra de SIRE [Stichting Ideële Reclame, Fundación para una Buena Publicidad], una fundación creada en 1967 en el ámbito de la industria de la comunicación e inspirada en el American Advertising Council. Su finalidad es despertar en la sociedad holandesa el interés sobre cuestiones importantes de la vida en común que pasan desapercibidas.
-"Los niños y las niñas son iguales, pero no son lo mismo", sostiene la campaña: "Los educadores holandeses perdemos a veces de vista que los chicos se desarrollan y aprenden de forma diferente a las chicas. En general, los eucadores esperan que los chicos se comporten tranquilamente, escuchen con atención y permanezcan sentados. Sin embargo, los chicos aprenden mejor descubriendo, experimentando, asumiendo riesgos. En los últimos años los educadores apreciamos poco el comportamiento de los chicos. Los chicos entonces bajan el ritmo y frenan su desarollo. Hay opiniones científicas divergentes sobre si las diferencias entre chicos y chicas son innatas o adquiridas en la educación. Sin embargo, todos coinciden en que debería prestarse atención a este problema. SIRE quiere preguntar a todos los educadores holandeses sobre su comportamiento con los chicos, para que los chicos consigan el espacio suficiente para desarrollarse en la forma conveniente para ellos. Los los Vaqueros Indestructibles de SIRE, los niños conseguirán el espacio para aprender experimentando".


-La alusión a los Vaqueros Indestructibles es el motivo publicitario que expresa la idea contraria a que el temor a unos "vaqueros rotos" sirva de excusa para limitar la forma expansiva de jugar y comportarse de los chicos.

Los padres reconocen el problema
Los datos que ofrece la campaña son claros:
-los chicos reciben tres veces más reprimendas que las chicas por el mismo comportamiento;
-hay el triple de chicos que de chicas en la atención a la diversidad por problemas de aprendizaje o comportamiento;
-el trastorno por déficit de atención e hiperactividad se diagnostica cuatro veces más en chicos que en chicas y se medica cinco veces más;
Además, SIRE ha comprobado la preocupación de los padres o madres con hijos varones ante esta cuestión:
-el 44% reconoce que actualmente el "comportamiento de chico" está reprimido en la sociedad;



-el 56% reconoce que los chicos no dispone de espacio suficiente para desarrollarse de forma conveniente;
-el 45% reconoce que se enfrentan a estos problemas en su relación cotidiana con ellos;
-el 76% opina que debería prestarse mayor atención a este asunto.

-No se trata, y el vídeo lo expresa claramente, de que los chicos no deban tener normas de comportamiento y educación, sino de que, si se les cortan las alas en exceso en su forma de manifestarse o al jugar conforme a su sexo, "se retraen, reducen su autoestima, su actitud cambia a 'haga lo que haga, da igual', pierden la concentración con mayor velocidad, reducen su motivación y disminuye su rendimiento escolar".
-En apoyo de la campaña, SIRE ha recabado la opinión de varios profesores y expertos, los doctores Angela Crott (Historia), Lauk Woltring (Investigación del Desarrollo), Louis Tavecchio (Pedagogía), Mark van Vugt (Psicología Evolutiva) y Jens van Tricht (Emancipación).

Los ideólogos de género, incómodos ante la realidad
-Lucy van der Helm, directora de SIRE, ha defendido en radio y televisión esta campaña, a la que los ideólogos de género reprocharon que  mantiene "estereotipos" que ellos, frente a los datos científicos y la experiencia universal de cualquier padre o educador, consideran de origen cultural y no natural.


Lucy van der Helm, durante una entrevista en RTL en julio pasado, donde defendió la campaña ante las acusaciones de los ideólogos de género.

-Van der Helm sostuvo en diversas intervenciones que los chicos y las chicas son distintos, se manifiestan de forma distinta y necesitan una atención distinta en su distinto desarrollo psicofísico. La campaña pretende que los profesores holandeses se interrogen a sí mismos sobre ello. Y puso como ejemplo la imagen simbólica que cierra el anuncio: un niño subiendo a un árbol. Sin invitar a la imprudencia, el alarido de felicidad del niño ante la experiencia de la emoción y el triunfo expresa la idea de la campaña con la misma fuerza que sus Vaqueros Indestructibles.



v Cfr. 25º Domingo del Tiempo Ordinario – 24 de septiembre de 2017







Ø El Reino de Dios (septiembre de 2017). Palabras de Papa Francisco en el rezo del Angelus. La parábola de los llamados a trabajar en una viña.  Jesús no quiere hablar del problema del trabajo o del salario justo, sino del Reino de Dios; quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es gratuito y generoso. No hay desocupados este Reino. Todos estamos llamados a trabajar en él. Jesús quiere hacernos contemplar la mirada de aquel dueño: la mirada con que ve a cada uno de los obreros que esperan un trabajo, y los llama a ir a su viña. Es una mirada llena de atención, de benevolencia; una mirada que llama, que invita a levantarse, a ponerse en camino, porque quiere la vida para cada uno de nosotros, quiere una vida plena, comprometida, salvada del vacío y de la inercia.


Palabras de Papa Francisco en el Rezo del Angelus


v  Cfr. 25º Domingo del Tiempo Ordinario – 24 de septiembre de 2017


¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días! En la página evangélica de hoy (cfr. Mt 20,1-16) encontramos la parábola de los trabajadores llamados al jornal, que Jesús cuenta para comunicar dos aspectos del Reino de Dios: el primero, que Dios quiere llamar a todos a trabajar por su Reino; el segundo, que al final quiere dar a todos la misma recompensa, o sea, la salvación, la
vida eterna.

El dueño de una viña, que representa a Dios, sale al alba y contrata a un grupo de trabajadores, acordando con ellos el salario de un denario por la jornada: era un salario justo. Luego sale también en horas posteriores –hasta cinco veces aquel día– incluso al final de la tarde, para contratar a otros obreros que ve desocupados. Al término de la jornada, el dueño ordena que le den un denario a cada uno, también a los que habían trabajado pocas horas.

Naturalmente, los primeros obreros contratados se quejan, porque se ven pagados igual que los que han trabajado menos. El dueño, sin embargo, les recuerda que han recibido lo que habían pactado; si luego Él quiere ser generoso con los otros, ellos no deben ser envidiosos.

En realidad, esta “injusticia” del dueño sirve para provocar, en quien escucha la parábola, un salto de nivel, porque aquí Jesús no quiere hablar del problema del trabajo o del salario justo, sino del Reino de Dios. Y el mensaje es este: en el Reino de Dios no hay desocupados, todos están llamados a poner de su parte; y para todos, al final, habrá la recompensa que viene de la justicia divina –¡no humana, afortunadamente para nosotros!–, es decir, la salvación que Jesucristo nos ha adquirido con su muerte y resurrección. Una salvación que no es merecida, sino dada –la salvación es gratuita–, por lo que «los últimos serán los primeros y los primeros los últimos» (Mt 20,16).

Con esta parábola, Jesús quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es gratuito y generoso. Se trata de dejarnos asombrar y fascinar por los «pensamientos» y los «caminos» de Dios que, como recuerda el profeta Isaías, no son nuestros pensamientos ni nuestros caminos (cfr. Is 55,8). Los pensamientos humanos suelen estar cargados de egoísmos y cuentas
pendientes, y nuestros angostos y tortuosos senderos no son comparables a las amplias y rectas carreteras del Señor. Él usa misericordia –no olvidar esto: Él usa misericordia–,  perdona ampliamente, está lleno de generosidad y de bondad que derrama sobre cada uno de nosotros, abre a todos los territorios ilimitados de su amor y de su gracia, los únicos que pueden dar al corazón
humano la plenitud de la alegría.

Jesús quiere hacernos contemplar la mirada de aquel dueño: la mirada con que ve a cada uno de los obreros que esperan un trabajo, y los llama a ir a su viña. Es una mirada llena de atención, de benevolencia; una mirada que llama, que invita a levantarse, a ponerse en camino, porque quiere la vida para cada uno de nosotros, quiere una vida plena, comprometida, salvada del vacío y de la
inercia. Dios no excluye a nadie y quiere que cada uno alcance su plenitud. Ese es el amor de nuestro Dios, de nuestro Dios que es Padre.

Que María Santísima nos ayude a acoger en nuestra vida la lógica del amor, que nos libera de la presunción de merecer la recompensa de Dios y del juicio negativo sobre los demás.





Vida Cristiana

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Educación. “Educar en el asombro” (21ª edición) y “Educar en la realidad” (5ª edición) – traducidos a cinco idiomas- , dos libros de Catherine L´Ecuyer. Por qué urge la belleza, el asombro y la trascendencia en la educación.




Ø Educación. “Educar en el asombro” (21ª edición) y “Educar en la realidad” (5ª edición) – traducidos a cinco idiomas- , dos libros de Catherine L´Ecuyer. Por qué urge la belleza, el asombro y la trascendencia en la educación.

Entrevista con la autora de best-seller como «Educar en el Asombro»
¿Urge la belleza, el asombro y la trascendencia en la educación?
Catherine L´Ecuyer explica por qué

Catherine L´Ecuyer es una de las grandes expertas en educación

Javier Lozano / ReL - 26 septiembre 2017
Catherine L´Ecuyer es una de las grandes divulgadoras en temas de educación en España, lo que le ha llevado incluso a asesorar al Congreso de los Diputados. En este momento su libro Educar en el Asombro va por la 21ª edición mientras que Educar en la Realidad ya alcanza la quinta, habiendo sido traducido a cinco idiomas. Esta canadiense madre de cuatro hijos y residente en Barcelona es una firme defensora del juego en los niños y critica que se les quiera convertir en adultos antes de tiempo. "Necesitan menos pantallas y más realidad", insiste.
              Sus tesis son revolucionarias precisamente porque beben de las verdades de siempre. Y realizó este camino desde la empresa gracias a su experiencia como madre, pues la familia es una escuela de vida.
           «Religión en Libertad» ha hablado con esta escritora, que además es católica practicante. Su obra y su pensamiento están influenciados, entre otros, por autores como Chesterton, Santo Tomás de Aquino o San Agustín, a los que cita constantemente y cuyas aportaciones serían ahora más útiles que nunca. Y esto le lleva a hablar de la crisis de la educación católica, de la trascendencia pero también de la gran importancia de la belleza en la educación.

- ¿Cómo llega una mujer proveniente del mundo de la empresa a convertirse en uno de los referentes en divulgación de temas de educación?
- Excelente pregunta, no es algo que haya buscado. Trabajaba en consultoría de alta dirección y la pregunta que me hacía a diario era: ¿qué es lo que motiva a las personas a trabajar y a aprender en las organizaciones? Tras haber auditado la cultura empresarial de unas 40 empresas, llegue a la conclusión que las palancas de motivación internas y trascendentes (de servicio) tenían más relevancia que las palancas externas. Cuando tuve a mis hijos, dejé de trabajar a tiempo completo, los escolaricé relativamente tarde y mi hogar se convirtió en una pequeña escuela. Observando a mis hijos, apliqué mis intuiciones al ámbito de la educación. Luego empecé a investigar en psicología, filosofía, neuropediatría y en educación y acabé plasmando mis ideas en un libro, Educar en el asombro. Pensé que lo leerían mis 40 amigas y lo que ocurrió a continuación fue una verdadera sorpresa.


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- Su libro se ha convertido ya en todo un auténtico best-seller. A grandes rasgos, ¿qué es educar en el asombro? 
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El asombro es el “deseo de conocer”, decía Tomas de Aquino. El niño nace con ese deseo, no es algo que haya que “inculcarle”, es algo que debemos respetar, cultivar. Como decía Chesterton, “en cada una de esas deliciosas cabezas se estrena el mundo, como en el séptimo día de la creación”.
             Asombrarse es “no dar nada por supuesto”, ver todo como un regalo, por eso el niño asombrado es agradecido. El asombro no es una mera “emoción”, es un pensamiento metafísico; de hecho, los griegos decían que es el inicio de la filosofía. No lo considero una innovación; dar importancia al deseo de conocer es volver a lo esencial, a lo de siempre. Gaudí decía que ser original es volver a los orígenes.

- ¿Cómo no se ahoga el asombro?
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A través del respeto por los ritmos, las etapas de la infancia, un niño que actúa como un pequeño adulto es un niño que está de vuelta de todo. No es necesario saturar los sentidos e hiperestimular a los niños. El consumismo hace que se acostumbran a tenerlo todo antes de desearlo, y dan todo por supuesto, lo contrario del asombro. Un niño embotado es pasivo. Quizás se fascina, pero no sabe asombrarse. Un niño adicto a la velocidad y al ruido no sabe contemplar. Necesitan menos pantallas y más realidad.



-¿Y el esfuerzo?
Lo que asombra es la realidad. La realidad se descubre, no se construye. Asombrarse es dejarse “medir por la realidad”, y eso siempre requiere esfuerzo, porque la realidad es lenta y exigente. Una de las características de la realidad, es su belleza. Las cosas son bellas, de por sí, por el mero hecho de “ser”.  Decía Tomas de Aquino que “hay belleza en todas las cosas”. Lo que ocurre es que a veces hay poca, por eso decimos que son feas.

-Usted habla habitualmente del culto al feísmo. ¿En qué consiste?
- El culto al feísmo es un desdén, una sospecha sistemática hacía todo lo bello. Tiende a ver la belleza como una pegatina, algo añadido, impuesto para engañar. El culto al feísmo nos dice: “no hay belleza intrínseca en las cosas, todo se construye al antojo del que mira”. Esa postura es consecuencia del olvido de la metafísica.

-¿Ese culto afecta en la transmisión de la fe o de los valores que transmitimos a nuestros hijos?
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El culto al feísmo nos pinta la belleza, la bondad y la verdad como una mentira o una cursilada. Existen dos alternativas. Rendirnos a la lógica del culto al feísmo y responder con una especie de marketing de la belleza, que vendría a ser una pegatina más. Ese es el camino de la mundanidad. Yo no conozco a ningún adolescente que se haya dejado seducir por ese ridículo disfraz. La belleza no necesita trajes o marketing, luce de por sí. Hay que descubrir el poder de atracción de la belleza, desnudándola, aunque eso sea motivo de escándalo.

-¿Hasta qué punto el proceso de atracción de la belleza se trata de un proceso tan natural? ¿No cabe el peligro de caer en una especie de naturalismo?
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Existe en todas las personas una capacidad natural para juzgar rectamente, una luz inextinguible que nos hace reconocer la verdad y la bondad como tal y que nos las señala como fines de las virtudes. Tomas de Aquino lo llamaba sindéresis. A María Montessori le acusaron de naturalismo y respondió: "Cuando miramos las estrellas que brillan en el firmamento, tan obedientes en su recurso y tan misteriosas, no decimos "¡qué buenas son las estrellas!" Decimos que obedecen a las leyes que gobiernan el universo. Nos admiramos ante el orden de la creación. En el comportamiento de nuestros hijos, es también una cierta ley de la naturaleza que se manifiesta". El orden no es bondad, pero la tarea de la educación debe ser la de indicar el orden interior y exterior como un camino indispensable para alcanzarlo, dándoles lo que pide su naturaleza...

- Que no siempre es lo mismo que lo que piden ellos…
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Eso es. Montessori decía, “nuestros hijos no hacen todo lo que quieren, pero quieren hacer todo lo que hacen”. Montessori hablaba de la importancia del “entorno preparado”. Es importante que los niños estén rodeados de oportunidades de belleza, que los griegos definían como “expresión visible de la verdad y de la bondad”. El feísmo, definido como ausencia de belleza, acaba oscureciendo la luz interior de la que hablamos antes. Películas, libros, canciones, juguetes, ejemplos, palabras... No es cuestión de prohibición, de burbujas o de puritanismo, es cuestión de agrandar los horizontes de la razón de nuestros hijos con cosas excelentes. En la educación no hay nada que sea neutro. Todo, o suma, o resta.


Lo bello es un camino que lleva a la trascendencia

-¿El asombro lleva a Dios?
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Asombrarse es tener una actitud de apertura ante la realidad, de confianza hacía lo bello, es interrogar la realidad sin filtro. San Agustín responde a la pregunta: “Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo, interroga a todas estas realidades. Todas te responden: “Mira, nosotros somos bellas”. Pero su belleza es una confesión, porque estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza que no sujeta a cambio?”.

Si no se experimenta deslumbramiento ante las realidades naturales y sobrenaturales, uno acaba con una idea teórica de Dios, que lleva a una fe vacía, sentimental, o rígida, conductista y mecanicista. Esas posturas no resistirán al paso de los años y serán terrenos fértiles para el fideísmo, el voluntarismo, y todos los “ismos” que tantos rebotes provocan entre los jóvenes y los no creyentes, porque son caricaturas grotescas del creyente.

- En una entrevista en La Vanguardia hace unos años usted dijo que se convirtió con 16 años, ¿nos podría explicar cómo se produjo?
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Alguna vez, Padre Pio dijo que “el secreto de Dios no se puede revelar sin profanarlo”. Por eso, prefiero guardar los secretos de mi vida interior en lo más profundo de mi corazón.

-¿Está en crisis la escuela católica en España?
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Hay dos formas de definir las crisis. Desde el utilitarismo, decimos que hay una crisis cuando una empresa, o un sistema no funciona, no sirve, no produce beneficios, medidos en términos económicos. Entonces la educación estaría en crisis sencillamente porque hay abandono escolar y eso es malo para la economía. O la escuela católica estaría en crisis porque hay bajada en las matrículas, amenazan con quietarle los conciertos, hay que reducir el número de líneas, es deficitaria, etc. Pero esa crisis, por mucho daño que puede producir, no es una crisis de fondo, y siempre dependerá de las circunstancias del entorno.



Las verdaderas crisis remiten al concepto de identidad, o de razón de ser. La educación estaría en crisis porque está perdiendo su razón de ser, la escuela católica estaría en crisis porque está perdiendo su verdadera identidad. Si la escuela católica asumiera como suyos métodos constructivistas que se ponen de moda, por el mero hecho de que se hayan puesto de moda, sin hacer un planteamiento de fondo de si esos métodos encajan o no en su marco antropológico, eso indicaría que está en profunda crisis.

La escuela católica no se puede permitir el lujo, o la pobreza, de hacer voto de pobreza en materia de conocimientos. Si estuviese dando más importancia a las metodologías que a los contenidos, la escuela católica se asimilaría al resto de los colegios y acabaría perdiendo su sentido de identidad. Y si en algún momento no hubiera nada que la diferencie de los demás colegios, pues acabaría desapareciendo, por muchos actos de fe que hagamos de que eso no vaya a ocurrir. Eso sí, quedaría el nombre, los edificios, y el puesto en los rankings.

-¿Qué indican los rankings?
- Indican que un colegio dado se está conformando a un listado de exigencias definidas por periodistas.

-¿Cuáles son? 
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Comedor propio, digitalización de las aulas, instalaciones deportivas, reconocimiento externo, precio, transporte… ¿Cuántos criterios provienen de la literatura científica? A primera vista, aproximadamente 6 de 27 tienen una base científica, y no se matiza por etapa, que en muchos casos es preciso hacerlo. Por lo tanto, nunca deberíamos medir la calidad educativa de un centro partiendo de los rankings. Además, los rankings tienen el efecto perverso de uniformizar la oferta educativa, porque todos se apuntan a la carrera de cumplir con los mismos criterios para “subir en los rankings”, queriendo imitar a los que lo encabezan y por el camino, perdiendo su sentido de identidad.

-¿Son los padres los primeros educadores de sus hijos?
Sí, pero eso se queda en algo utópico si la oferta educativa no es plural. Y con lo que acabamos de explicar, nos vamos hacía la uniformidad, no la diversidad. En el caso de la concertada, no es una uniformidad impuesta a través de un marco legal restrictivo, sino del marketing educativo que se supone que va a salvar a esos colegios de entrar en crisis económicaTodo el mundo quiere estar a la última, y muchos de los métodos que se incorporan en las aulas carecen de evidencias. Los padres hemos de pedir una educación basada en las evidencias, no en las modas. La educación es un asunto que debe estar encima de las consideraciones ideológicas y económicas, no se experimenta con la educación.


-¿Nos puede dar ejemplos de métodos que carecen de evidencias?
La estimulación temprana está condenada por Neurology, la Academia Americana de Pediatría y toda la literatura académica desde el año 1968. Respecto a las tabletas, no hay conjunto de estudios que indique que su uso en las aulas lleve a una mejora de los resultados académico. De hecho, los estudios apuntan a lo contrario. La literatura científica de los últimos 5 años advierte que muchos de los supuestos de la llamada educación “basada en la neurociencia” son falsos. ¿Ejemplos? No es cierto que existe un periodo crítico entre los 0 y los 3 años, o que solo usemos el 5% de nuestro cerebro, o que haya que enriquecer el entorno durante los primeros años de vida, o que las personas aprendan mejor cuando reciben información en su estilo de aprendizaje preferido (ej. Auditivo, visual, kinestesia) o que las diferencias en dominancia hemisférica (hemisferio izquierdo o derecho) pueden ayudar a explicar las diferencias individuales de aprendizaje entre los alumnos. Nos puede sorprender, pero la literatura neurocientífica lo considera como “neuromitos” (malas interpretaciones de la literatura neurocientífica aplicadas a la educación). Pero como decía Huxley, a veces preferimos una falsedad emocionante a una verdad sin interés.

-¿Cómo recuperar esa mentalidad científica?
Guardini decía “Si somos capaces de ver la verdad, somos capaces de seguirla”. ¿Entonces por qué nos cuesta tanto tener esa mentalidad científica? ¿Cuándo ha dejado la ciencia de ser parte de la cultura? ¿Cuándo hemos dejado de entender la ciencia como un método valido para llegar a conocer la realidad tal como es? Hemos de tener en cuenta que no solo somos objeto de ciencia, sino también sujeto. Si el hombre se estudia a sí mismo, y además se ve envuelto en consideraciones cortoplacistas y de intereses económicos, siempre existe ese peligro de que no sea objetivo con los resultados de la investigación, porque es a la vez juez y parte. Quizás eso puede explicar que nos cueste tanto ser objetivos en encarnar esa “sana duda”, en tener esa mirada limpia y asombrada que es necesaria para la búsqueda de la verdad. Como apunta Miguel-Ángel Martí, “son muchas las causas que explican ese ocultamiento de la verdad, pero una de ellas viene dada por la falta de deseo (de admiración) de conocer qué son las cosas realmente. Quien deja de admirar abandona también la búsqueda de la verdad”. En definitiva, volvemos a la importancia del asombro.

-¿Qué dirías a los padres que quieren volver a asombrarse?
Descubrir el asombro como algo bueno y deseable y querer recuperarlo es el mejor punto de partida para conseguirlo, porque es, en sí, manifestación de asombro.
 


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