jueves, 16 de noviembre de 2017

Feliz encuentro con Cristo: por Santiago Agrelo

Los discípulos de Jesús vivimos en el santo temor de Dios, no por miedo del que ha de ser nuestro juez, sino por confianza humilde en el que nos ama.

Tú, Iglesia esposa de Cristo, sabes que, en Cristo, todo se te ha dado porque has sido amada como él es amado.

Te lo recuerda Juan de la Cruz: No le quedan a Dios otras palabras que decirte, no le queden otros dones que hacerte, no le quedan otros mensajeros que enviarte, pues todo te lo ha dicho y dado cuando llevado de la desmesura de su amor envió a su Unigénito para que, creyendo en él, tuvieses vida eterna.

Y porque todo lo has recibido y de nada más eres capaz, ya puedes, olvidada de ti misma, ocuparte de tu Esposo y de sus pobres.

Dichosa tú que, confiada, no por avaricia sino por amor, negocias con los talentos que has recibido.

Dichosa tú que, a los pies del Maestro, escuchas confiada y atenta la palabra del que te ama.

Dichosa tú que, confiada, porque lo amas, en la eucaristía recibes con ternura y agradecimiento de esposa el cuerpo de tu Señor.

Dichosa tú que, confiada, en tu vida te haces una con los pobres en los que tu Señor llama a tu puerta.

Dichosa tú que, confiada, con la certeza que te da la esperanza, ya hoy entras en el gozo de tu Señor, un gozo místicamente anticipado en los sacramentos que celebras.

Feliz Eucaristía, Iglesia amada de Cristo. En la comunidad eclesial y en los pobres, feliz encuentro con tu Señor.

Feliz domingo para todos tus hijos.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

La familia, en la espiral del silencio Aceprensa - JUAN MESEGUER - 8.NOV.2017





La familia, en la espiral del silencio

Aceprensa - JUAN MESEGUER -  8.NOV.2017

La diversidad se ha convertido en un aliado del relativismo en cuestiones de familia: para equiparar todos los estilos de vida, es preciso acabar con la idea de una mejor forma de familia y lograr que se hable mucho de la variedad de “modelos familiares”. Aunque esta sea más limitada de lo que se cree y aunque compita en recursos y estima social con lo que vive la mayoría.
Desde hace unos años, se dice que estamos asistiendo a una revolución familiar. La familia ya no es una institución monolítica –con unos rasgos objetivos bien definidos–, sino una realidad flexible en la que caben distintos estilos de vida en común.
Para quienes piensan así, la revolución consiste en la equivalencia de todas las formas de convivencia y de sexualidad. Todavía se reconoce el peso de la familia de base matrimonial, pero junto a ese modelo “tradicional” se ponen otros en condiciones de igualdad. Este es el sustrato ideológico de la proposición de ley de igualdad LGTBI impulsada en España por Unidos Podemos y admitida a trámite en el Congreso de los Diputados el pasado septiembre. “Existen diferentes formas de amar y de relacionarse, y (…) todas son respetables e igual de válidas”, explica una de las promotoras de la iniciativa, Charo Alises, abogada de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).
A los partidarios de igualar todas las formas de convivencia les conviene el relativismo. Por eso, rechazan la idea de una mejor forma de familia
En consecuencia, nadie tiene derecho a afirmar la superioridad de un estilo de vida sobre otro. Es más: se llega a afirmar que, si desapruebas mi estilo de vida, me estás desaprobando a mí e, incluso, me estás odiando. Por eso, a quienes niegan el valor igual de todos los “modelos familiares” se les presenta a menudo como unos extremistas o unos malvados movidos por el odio.
Como es lógico, el resultado de este modo de entender las cosas es el cierre del debate sobre el concepto de familia: si no podemos cuestionar la visión del mundo de una persona o de un colectivo sin que se sientan ofendidos u odiados, lo más probable es que terminemos metidos en un proceso de “espiral del silencio”. La experta en opinión pública Elisabeth Noelle-Neumann llama así a una dinámica en la que quienes están convencidos de que sus ideas son populares en una controversia de valores se expresan abiertamente, mientras que quienes mantienen la posición contraria tienden a callarse. Esta inhibición hace que la opinión con un apoyo explícito parezca más fuerte de lo que realmente es, y la otra más débil. El desenlace de este proceso es que un punto de vista llega “a dominar la escena pública”, aunque no sea el más representativo.

o   Óptimos y pésimos familiares

A los partidarios de igualar todas las formas de convivencia les conviene el relativismo. Por eso, rechazan la idea de una mejor forma de familia, estrechamente unida a la de institución social.
Como explica el sociólogo Enrique Martín López en su libro Familia y sociedad, “un comportamiento social o una determinada forma de organización de las relaciones sociales se institucionalizan como resultado de un proceso, en virtud del cual se define, se fija y se protege frente a otras alternativas, aquello que una sociedad dada considera como la mejor forma de realizar, de satisfacer una determinada necesidad, individual y/o colectiva, o de realizar un valor”.
“De entre las diversas formas posibles de actuar para conseguir una meta, la sociedad elige una en concreto, considerándola como preferente frente a las demás o, en el caso extremo, confiriéndola exclusividad”. De modo que la mejor forma se convierte en “la medida de lo normal y de lo desviado”.
Esto explica por qué, aunque la familia es una realidad antropológica, su articulación en un contexto sociocultural concreto, puede variar. Así ocurre, por ejemplo, con el desigual valor que las distintas culturas dan a la familiar nuclear y a la familia extensa, o con el reparto de roles familiares entre mujeres y hombres asociado a unas condiciones históricas.
“Que una sociedad considere algo como la ‘mejor forma’ no quiere decir que necesariamente acierte”, añade Martín López. En general, una buena “demostración empírica del acierto de una presunta ‘mejor forma institucionalizada’ consistirá en que sus resultados (…) sean coincidentes con los valores/fines que originaron su puesta en marcha”.
Por los mismos motivos, el también sociólogo José Pérez Adán propone abandonar los conceptos de familia “tradicional” y “moderna”. A su juicio, el calificativo que mejor acompaña al sustantivo familia es el de “funcional”. Una familia es funcional –escribe en Repensar la familia– cuando “cumple las funciones que la sociedad espera de ella”, lo que permite distinguir “entre óptimos y pésimos”; entre realidades que han de ser promovidas y otras que deben ser toleradas o desincentivadas.

o   Para qué sirve una institución

Este enfoque ayuda a entender cómo ha surgido el modelo matrimonial de Occidente. “Lo característico de las instituciones (…) –sostiene Francisco J. Contreras, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla– es su ‘objetividad’: una institución no puede tener la estructura que caprichosamente acuerden los participantes en ella; la institución posee siempre unas reglas intrínsecas, una lógica propia, determinada por las necesidades sociales a cuyo servicio está”. Los rasgos del matrimonio son, por tanto, “requisitos objetivos de la institución, lógicamente derivables de la función social que cumple” (Debate sobre el concepto de familia).

A través de un proceso institucionalizador que dura siglos, la cultura occidental reconoce que la heterosexualidad es necesaria para asegurar la procreación y la socialización en los modos de ser –varón y mujer– que expresan la riqueza de lo humano; que la expresión pública de la voluntad matrimonial, basada en el consentimiento libre, sirve para otorgar reconocimiento social (la Iglesia, además, lo celebra como sacramento); que la monogamia permite establecer la filiación con certeza y responsabilizar a los adultos del cuidado y de la educación de sus hijos; que la vocación de permanencia para toda la vida conviene a la estabilidad de los cónyuges, de los hijos y de la sociedad…
El hecho de que este modelo esté “mejor dotado para cumplir las funciones estratégicas de la familia” –en palabras del jurista Carlos Martínez de Aguirre– es lo que justifica su blindaje jurídico frente a otras alternativas (ver Aceprensa, 11-06-2008). 
Durante los últimos años, este modelo matrimonial se ha ido desdibujando a marchas forzadas en el Derecho de familia occidental. Rafael Navarro-Valls, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, alertó de ello hace años: “Después de vaciada la nota de estabilidad a través del llamado ‘divorcio exprés’, debilitada la finalidad procreativa del matrimonio por la denominada ‘medicalización de la sexualidad’ vía píldora, o alterada la nota de ‘formalidad’ a través de la desformalización formalizadora en que se han instalado las uniones de hecho, los vientos de fronda han soplado tempestuosos contra la nota de heterosexualidad”.
“Lo políticamente correcto es celebrar la diversidad, conceder protagonismo a lo minoritario”
Ahora bien, es importante subrayar que este modelo sigue muy arraigado en la mayoría de parejas en Europa. También en aquellos países –como los nórdicos– donde la cohabitación ha alcanzado porcentajes elevados, el marco de referencia sigue siendo la estructura padre-madre-hijos. Y lo mismo cabe decir de aquellos que han prescindido de la diferencia de sexos y de la referencia a la procreación para redefinir el matrimonio como una simple relación afectiva.

o   Diversidad limitada

Un caso paradigmático es España, que aprobó las bodas gais en 2005. Pese a que el Tribunal Constitucional avaló en 2012la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo alegando que era posible interpretar la Constitución de una manera que se adaptara “a las realidades de la vida moderna”, lo cierto es que los modelos familiares en España siguen siendo bastante tradicionales.
Así lo muestra la Encuesta Continua de Hogares, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con datos de 2016. De los 11,1 millones de parejas que hay en España, las casadas representan el 85,8% y las parejas de hecho el 14,2%. Es verdad que las parejas de hecho van en aumento: un 3,1% respecto a 2015, mientras que las casadas descienden un 0,2%. Y que los hogares monoparentales también están creciendo (ya son el 10,7% del total).
Pero es inútil aspirar a entender el cambio familiar si solo nos fijamos en ciertos indicadores, como el aumento del divorcio o de la cohabitación. “Quien da mucha importancia a los fenómenos de desintegración o de descomposición de la familia –sostiene el sociólogo italiano Pierpaolo Donati–, solo dirige su atención a una parte, y no la mayoritaria, de la población” (Manual de sociología de la familia).
Otro dato del INE: el 99,1% de las parejas en España –casadas o no– son de distinto sexo y solo el 0,9% son homosexuales. Sin embargo, desde hace unos años vemos cómo el número de personajes homosexuales en los programas de entretenimiento y series de televisión va creciendo, hasta el punto de estar sobrerrepresentadosrespecto a otros grupos sociales.
También en Alemania, que aprobó las bodas gais el pasado junio, se observa un patrón similar. Como explica la periodista Birgit Kelle, es cierto que el porcentaje de matrimonios con hijos ha descendido, mientras ha aumentado el de familias monoparentales (20%) y el de parejas de hecho con hijos (10%). Sin embargo, se pasa por alto que el modelo que algunos dan por “liquidado” sigue siendo mayoritario: el 70% de las parejas están casadas y muchas tienen hijos.
Y si trascendemos las estadísticas para intentar comprender las conductas familiares, veremos algo más. De entre las familias monoparentales, dice Kelle, muchas “comenzaron su vida de pareja con la ambición de que fuera para siempre”. Y entre las parejas de hecho con hijos, todas –menos las homosexuales– “corresponden también al esquema padre-madre-niños, aunque no tengan vínculo matrimonial”.

o   Al dictado de la minoría

España y Alemania son dos de los 15 países europeos que han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Otros 13 contemplan alguna forma de unión civil para las parejas homosexuales, pero no el matrimonio. Y 22 no reconocen ni las uniones civiles ni el matrimonio (ver Aceprensa, 14-07-2017).
La visión del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer está fuertemente asentada en la mayor parte de Europa central y oriental, como muestra una encuesta del Pew Research Center realizada a 25.000 adultos de 18 países de la región. En todos, salvo la Republica Checa, la mayoría de la población se opone a legalizar las bodas gais. El apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo es particularmente bajo en los países excomunistas de tradición ortodoxa: Armenia y Georgia (solo lo respalda el 3% de la población), Rusia y Moldavia (5%) Ucrania (9%)… En los de tradición católica, oscila entre el mínimo de Lituania (12%) y el máximo de Polonia (32%). En los de tradición religiosa mixta, también es minoritario: Bosnia (13%), Letonia (16%) y Estonia (23%).
Parece que, al menos de momento, la verdadera revolución familiar en Europa no está en la variedad empírica o real de formas de convivencia, sino en el éxito del activismo a favor de la diversidad como nueva “mejor forma” de familia. El cambio radical es que, pese a que el modelo vivido por la mayoría sigue siendo la familia de un hombre y una mujer casados y con hijos, “lo políticamente correcto es celebrar la diversidad, conceder protagonismo a lo minoritario, reforzando muchas veces imágenes sociales que responden poco a la realidad sociológica de la vida en pareja”, como afirma una estudio realizado en España (cfr. Julio Iglesias de Ussel [dir.], Pau Marí-Klose, Margarita Marí-Klose y Pedro González Blasco [coords.], Matrimonios y parejas jóvenes. España 2009, Cuadernos de la Fundación SM, nº 16, Madrid, 2009).


Papa Francisco, Audiencia General, La Santa Misa (1) Introducción




Ø La Eucaristía. Papa Francisco inicia una nueva serie de catequesis  - en las Audiencias generales de los miércoles - sobre la Eucaristía, el “corazón” de la Iglesia. La Eucaristía hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo. Crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha dado en la Eucaristía. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor”. Tantas veces vamos allí, miramos las cosas, chismorreamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía. ¿Por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa? Hay que enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. ¿Porqué las Lecturas en la Misa? ; ¿porqué se  dice “Levantemos el corazón”? y se levantan los móviles para hacer una foto? Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial.


La Eucaristía, “corazón” de la Iglesia


v  Cfr. Papa Francisco, Audiencia General, La Santa Misa (1) Introducción

                   Miércoles, 8 de noviembre de 2017

Queridos hermanos y hermanas, buenos días. Iniciamos hoy una nueva serie de catequesis, que dirigirá la mirada al “corazón” de la Iglesia, es decir, la Eucaristía. Es fundamental para los cristianos comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir cada vez más plenamente nuestro trato con Dios.

No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender la Eucaristía; y cuántos, todavía hoy, arriesgan su vida por participar en la Misa dominical.

En el año 304, durante las persecuciones de Diocleciano, un grupo de cristianos del norte de África fue sorprendido mientras celebraban la Misa en una casa y fueron arrestados. El procónsul romano, en el interrogatorio, les preguntó por qué lo habían hecho, sabiendo que estaba absolutamente prohibido. Y respondieron: «Sin el domingo no podemos vivir», que quería
decir: si no podemos celebrar la Eucaristía, no podemos vivir, nuestra vida cristiana moriría.

En efecto, Jesús dijo a sus discípulos: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,53-54).

Aquellos cristianos del norte de África fueron asesinados porque celebraban la Eucaristía. Han dejado el testimonio de que se puede renunciar a la vida terrena por la Eucaristía, porque esta nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Un testimonio que nos interpela a todos y pide una respuesta sobre qué significa para cada uno de nosotros participar en el Sacrificio de la Misa y acercarnos a la Mesa del Señor.

v  La Eucaristía hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo.

¿Estamos buscando esa fuente que “mana agua viva” para la vida eterna, que hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo? Ese es el sentido más profundo de la sagrada Eucaristía, que significa “acción de gracias”: agradecimiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos implica y nos transforma en su
comunión de amor.

            En las próximas catequesis quisiera dar respuesta a algunas preguntas importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para redescubrir, o descubrir, cómo a través de este misterio de la fe brilla el amor de Dios.

El Concilio Vaticano II estuvo fuertemente animado por el deseo de llevar a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo. Por ese motivo, era necesario ante todo llevar a cabo, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva gracias a ella.

v  Fin de este ciclo de catequesis: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha dado en la Eucaristía.


Un tema central que los Padres conciliares subrayaron fue la formación litúrgica
de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y ese es precisamente también el fin de este ciclo de catequesis que hoy iniciamos: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha dado en la Eucaristía.

v  Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor”.

o   Tantas veces vamos allí, miramos las cosas, chismorreamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía.

La Eucaristía es un acontecimiento maravilloso en el que Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre por la salvación del mundo» (Homilía en Santa Marta, 10-II- 2014). El Señor está ahí con nosotros, presente. Tantas veces
vamos allí, miramos las cosas, chismorreamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía…, y no celebramos cerca de Él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniese aquí el Presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, es seguro que todos estaríamos cerca de él, que nos gustaría saludarlo. Pues piensa: cuando vas a Misa, ¡allí está el Señor! Y tú estás distraído. ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto. “Padre, es que las misas son aburridas” —“Pero qué dices, ¿el Señor es aburrido?” —“No, no, la Misa no, los curas” —“Ah, pues que se conviertan los curas, ¡pero es el Señor el que está ahí!”. ¿Entendido? No lo olvidéis. «Participar en la Misa es vivir otra
vez la pasión y la muerte redentora del Señor».

v  ¿Por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa?

o   Hay que enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz.

            Probemos ahora a plantearnos algunas preguntas sencillas. Por ejemplo, ¿por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa? Y aquí quisiera hacer un paréntesis. ¿Habéis visto cómo los niños hacen la señal de la cruz? No sabes lo que hacen, si es la señal de la cruz o un garabato. Hacen así [hace un gesto confuso]. Hay que enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Así comienza la Misa, así comienza la vida, así comienza la jornada. Eso quiere decir que somos redimidos con la cruz del Señor. Mirad a los niños y enseñadles a hacer bien la señal de la cruz.

v  ¿Porqué las Lecturas en la Misa? ; ¿porqué se dice “Levantemos el corazón”? y se levantan los móviles para hacer una foto?


Y las Lecturas, en la Misa, ¿porqué están ahí? ¿Porqué se leen el domingo tres Lecturas y los demás días dos? ¿Porqué están ahí, qué significa la Lectura de la Misa? ¿Porqué se leen y
qué pintan ahí?

O bien, ¿porqué en determinado momento el sacerdote que preside la celebración dice: “Levantemos el corazón?”. No dice: “¡Levantemos los móviles para hacer una foto!”. ¡No, eso sería feo! Y os digo que a mí me da mucha tristeza cuando celebro aquí en la Plaza o en la Basílica y veo tantos móviles levantados, no solo de los fieles, también de algunos curas e incluso obispos. ¡Por favor!
La Misa no es un espectáculo: es ir a encontrar la pasión y la resurrección del Señor. Por eso el sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. ¿Qué quiere decir eso? Acordaos: ¡nada de móviles!

v  Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial.


Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial, a través de lo que se toca y se ve en la celebración de los Sacramentos. La petición del apóstol santo Tomás (cfr. Jn 20,25), de poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es el deseo de poder de algún modo “tocar” a Dios para creer en Él. Lo que santo Tomás pide al Señor es lo que todos necesitamos: verlo, tocarlo para poderlo reconocer. Los Sacramentos salen al encuentro de esta exigencia humana. Los Sacramentos, y la celebración eucarística de modo particular, son las señales del amor de Dios, las vías privilegiadas para encontrarnos con Él.

Así, a través de estas catequesis que hoy comienzan, quisiera redescubrir junto a vosotros la belleza que se esconde en la celebración eucarística, y que, una vez desvelada, da sentido pleno a la vida de cada uno.
Que la Virgen nos acompañe en este nuevo tramo de camino. Gracias.




VIDA CRISTIANA

El aborto, una salida falsa al embarazo precoz Aceprensa, CARMEN CAMEY - 6.NOV.2017





[Chiesa/Testi/Bioética/Aborto/AbortoSalidaFalsaAlEmbarazoPrecoz]

El aborto, una salida falsa al embarazo precoz

Aceprensa, CARMEN CAMEY - 6.NOV.2017

 “Niñas, no madres” es una campaña de algunas organizaciones internacionales que buscan promover el aborto como solución a las preocupantes cifras de maternidad precoz en América Latina. Sin embargo, otras organizaciones locales ofrecen alternativas a la vez que llaman la atención sobre las complicadas causas de la grave situación de muchas niñas y niños en los países latinoamericanos.

A finales de abril de 2015 saltó a los medios internacionales el caso de Mainumby (nombre falso): una niña paraguaya de 10 años que estaba embarazada de la pareja de su madre (ver Aceprensa, 7-05-2015). El Ministerio de Salud hizo la denuncia correspondiente y se constató que la niña llevaba dos años siendo objeto de abusos por parte de aquel hombre. Fue puesta en manos de un equipo de profesionales e internada en un hospital materno. El abusador fue condenado, y la madre, arrestada por incumplimiento del deber de cuidado. A la vez, Amnistía Internacional Paraguay, CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres) y Equality Now emprendieron una campaña mediática para exigir al gobierno paraguayo que le realizara un aborto a la niña.
El caso Mainumby polarizó a la sociedad paraguaya: se celebró una audiencia pública donde estaban presentes grupos feministas radicales, miembros de CLADEM, Amnistía Internacional y el público general. En los grupos provida, a la vez que se reconocía la gravedad de la situación y el abuso sufrido por la víctima, se destacaba la preocupación por la niña y su bebé, y por la protección de la Constitución paraguaya a la vida del no nacido. Las organizaciones internacionales acusaron al gobierno y a los provida de abandonar a la niña a su suerte y de no cumplir con su obligación de protegerla.

o   Violencia sexual

En Paraguay, en 2011, las adolescentes y jóvenes constituyeron el 25,5% de las muertes maternas, según datos oficiales del Ministerio de Salud. En México, 4 de cada 10 chicas menores de 15 años son víctimas de delitos sexuales. En Perú, 4 de cada 5 denuncias por violencia sexual son de niñas y adolescentes. En Guatemala, diariamente se registran 5 embarazos de menores de 14 años. En Nicaragua, 8 de cada 10 mujeres víctimas de agresiones sexuales son niñas menores de 13 años. En Ecuador, entre 2002 y 2010, los partos en niñas de 10 a 14 años han aumentado un 78%.
Ante estas preocupantes cifras, Planned Parenthood Global, Amnistía Internacional, GIRE y CLACAI lanzaron una intensa campaña mediática titulada “Niñas, no madres”, en la cual buscaban dar visibilidad a esta situación de salud pública y proponer el aborto como solución para acabar con la maternidad infantil. Explican que los derechos a la autonomía y a la dignidad de estas niñas se ven vulnerados al haber sido víctimas de abuso sexual, y “porque se les ha negado el derecho a ejecutar un proyecto de vida libremente elegido al imponérseles la continuación de un embarazo y una maternidad que ponen en riesgo su salud y futuro”. Siguiendo su propuesta, ante un caso de violación y de un embarazo como resultado de esta, la solución sería el aborto. Pero, ¿es esta la mejor manera de combatir tan dura realidad?
En muchos casos la violencia sexual no acaba en embarazo y, por otro lado, los embarazos infantiles no siempre son resultado de una violación sexual

Esta campaña, aunque surge de una preocupación por un problema urgente, confunde dos realidades distintas que merecen atención detenida: el abuso y la violencia sexual contra menores, de una parte, y de otra, los embarazos precoces. Estas dos realidades, a pesar de estar relacionadas, no son identificables. En muchos casos, la violencia sexual no acaba en embarazo, y por otro lado, los embarazos de menores no siempre son resultado de una violación sexual. Ambas situaciones son problemáticas y merecen estudio; sin embargo, el identificarlas puede dar lugar a confusiones y a que las soluciones no atiendan a cada uno de los aspectos específicos de la problemática.

o   Abusos sin embarazo

Karla de Rodríguez, miembro de la Asociación La Familia Importa (AFI) en Guatemala, trabaja desde hace años en el interior del país enfatizando el desarrollo de la familia a través de los valores: “Algunos de los casos de embarazo precoz que se ven no son resultado de abuso sexual, sino de sexo casual, con lo cual las causas del problema en esos casos son distintas y las soluciones pasan más bien por una educación sexual integral”.
Sin embargo, cuando se trata de embarazos como resultado de violencia sexual, muchas veces el aborto sirve como un incentivo para que se vuelva a abusar de la niña y esto “perpetúa el ciclo de violencia”, explica Karla. Sostiene que con las campañas enfocadas solamente en aquellas niñas que han quedado embarazadas como resultado de esa violencia sexual, quedan desamparadas todas las víctimas de abusos que no han quedado embarazadas. “Son la mayoría, puesto que el que coincida su fertilidad con el acto de violencia sexual no es común. Además, se deja fuera de las ayudas a los niños abusados, que también son víctimas. A estas campañas solo les interesa el aborto como reparación, pero no se preocupan verdaderamente por las víctimas”, explica.
En esto coincide también Julia Regina Sol de Cardenal, una de las fundadoras de la Fundación Sí a la Vida en El Salvador. En 1995 pusieron en marcha el Centro de Ayuda para la Mujer (CAM), en el que se ha atendido a más de 5.500 madres y a sus hijos. La fundación también se encarga del Hogar María Isabel, un refugio para madres con embarazos en dificultad fundado en 1986. “En ambos refugios atendemos a niñas, adolescentes y mujeres de 9 años en adelante. Todas las menores han tenido embarazos y partos sin dificultades. Debido a que muchas de estas niñas son víctimas de abuso, incesto, violación o abandono, se quedan en nuestro refugio hasta que logramos contactar a un familiar para que les dé un hogar seguro donde regresar y el abusador esté en la cárcel. La mayoría se queda solo unos meses con nosotros, pero en algunos casos hemos tenido que darles albergue hasta 8 años. Mandamos a las madres a la escuela y a sus hijos también”, explica Julia Regina.

o   Apoyo para salir adelante

En el hogar se les provee de todo lo necesario para afrontar su situación de la mejor manera posible: apoyo psicológico, médico, espiritual, comida, estudios y talleres de capacitación profesional, para que al dejar el refugio puedan mantener económicamente a sus familias. “La violencia nunca puede ser la solución para ningún problema; la solución que necesitan estas madres en dificultades es apoyo como el que les da la Fundación Sí a la Vida. El gobierno debe invertir en políticas, programas y campañas de apoyo para madres con embarazos en dificultades. Que la mujer tenga acceso a esta información para que no busque soluciones desesperadas. También es importante agilizar las adopciones, proponer lugares accesibles donde se puedan denunciar abusos sexuales, la captura rápida de los violadores y castigos efectivos para que no vuelvan a cometer este tipo de crímenes”.
“La violencia nunca puede ser la solución para ningún problema; la solución que necesitan estas madres en dificultades es apoyo…”
En los hogares que dirige Sí a la Vida en El Salvador, se ofrece a las madres la adopción como una alternativa; sin embargo, tan solo un porcentaje mínimo de ellas se decide por esta opción. “La mayoría, con el apoyo de nuestro equipo, se convierten en madres excelentes”, dice Julia Regina. Para ella, las campañas como la de Planned Parenthood no solucionan el problema de fondo y contribuyen a infligir más violencia en una víctima que ya ha sufrido.
En Guatemala, la asociación Sí a la Vida, a través de CAM y del Hogar María Guadalupe, busca otorgar ayuda a mujeres en crisis por un embarazo imprevisto “para que, entre la vida y la muerte, escojan la vida”. Aseguran que el 95% de estas mujeres decide tener a su bebé y la mayoría quiere conservarlo, aunque algunas optan por la adopción. Desde 1996 han atendido a más de 3.000, y ninguna de estas mujeres ni sus bebés ha fallecido. “Les ofrecemos hospedaje, alimentación, servicios médicos y acompañamiento, además de capacitaciones. También tenemos relación cercana con el Consejo Nacional de Adopciones”, explica Gabriela de Tefel, directora de la Asociación. “Lo importante es que reciban calor de hogar, sin importar su credo religioso o su situación socioeconómica”, sentencia.

o   Invertir en las niñas

Como estas, existen otras iniciativas en todos los países de Latinoamérica que se encargan de dar alternativas positivas para madres embarazadas que se encuentren en dificultades. Se les ofrece la posibilidad de llevar a cabo su maternidad en las mejores condiciones posibles, se les brinda atención en el embarazo y en el parto, así como apoyo psicológico y espiritual. De esta manera esperan promover la salud materno-infantil y disminuir las tasas de morbi-mortalidad. Coinciden en que la mejor manera de reducir los embarazos precoces pasa por la prevención y no por el aborto: primero, eliminando los casos de abuso sexual, y por otro lado, trabajando con las niñas y sus familias en una educación sexual y afectiva integral. Con ello se fortalece la familia y se impulsa el matrimonio, y el efecto será menores índices de abuso sexual, de embarazo precoz, de violencia intrafamiliar, etc.
Con estos esfuerzos, las organizaciones provida se unen al grito común de otras organizaciones internacionales: esta situación no es normal y tenemos que ponerle fin. No son ajenas al dolor, la ansiedad, el miedo y la sensación de vulnerabilidad que estas niñas pueden sentir; al contrario, las conocen muy de cerca desde los hogares. Sin embargo, discrepan sobre las medidas que hay que tomar para solucionar la situación. En la campaña incluso se identifica la legislación provida de estos países como un “obligar a las niñas a ser madres”. A esto responde Julia Regina de Cardenal: “No podemos obligar a ser madres, no tenemos cómo hacerlo. Llegan a nosotros cuando ya son madres”. Lo que sí pueden hacer, y de hecho hacen, es ofrecer un hogar y apoyo a aquellas mujeres que se encuentran en situaciones difíciles.
Invertir en la gente joven, especialmente en las adolescentes, es una de las mejores inversiones que puede hacer un país: ellas tienen el poder de romper el círculo de la pobreza y de fortalecer los lazos sociales. Sin embargo, esta inversión debe enfocarse en la educación y en protegerlas de las situaciones que las convierten en potenciales víctimas para los abusadores. El trabajo debe enfocarse en la prevención de estas situaciones, no en soluciones cortoplacistas que solamente generan más dolor y sufrimiento en las madres adolescentes.
Invertir en la gente joven, especialmente en las adolescentes, es una de las mejores inversiones que puede hacer un país
Hoy, Milagros (“Mili”), hija de Mainumby, tiene ya dos años y es una niña sana y sonriente. El gobierno paraguayo ha ayudado a la familia con subsidios para el mantenimiento de la niña. Asociaciones de la Iglesia católica e Iglesias evangélicas se preocupan de cerca por Mainumby y Milagros. Mainumby tiene ahora 13 años, es una alumna destacada en la escuela y compatibiliza su rol de madre y de escolar; vive con su madre, su hermano y su hija. La casa en la que viven la han podido construir con la generosa ayuda de muchas personas.
Nereida Brumat Decker, por su relación con la Pastoral Vida y Familia, se ha hecho cargo del acompañamiento familiar desde el primer mes de nacida Milagros. Explica que la madre de Mainumby puede ahora trabajar desde casa, vendiendo comida, y así ayudar a su hija a cuidar de Milagros mientras ella va a la escuela o estudia informática. “Esto comenzó como una tragedia y está dando como resultado, con la ayuda de Dios, una familia más armada y casi feliz. La niña-madre y su madre siguen en terapia. Viven dignamente y evitamos todo lo posible que la prensa se acerque o se ocupe del tema. Mainumby está bien y le ayudamos a transitar su adolescencia y su vida, paso a paso. El Estado provee salud y necesidades extraordinarias. Están bien y seguimos acompañándolas con mucho cariño, que es lo que va cerrando heridas y generando confianza”.


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