viernes, 30 de marzo de 2018

Domingo de Resurrección (2018), Misa del día.




Ø Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor. Misa del día (1 de abril de 2018). La fiesta de
las fiestas. La Pascua del Señor y la nuestra: «paso» de la muerte a la vida. Jesucristo murió y resucitó. Nosotros podemos «pasar» de una vida vieja  (de la muerte por el pecado) a una vida nueva, la de los hijos de Dios. El reino del pecado y el reino del amor de Dios. Las obras de la carne y los frutos  del Espíritu. Distinguir entre vida biológica y vida según el Espíritu El reino del pecado y el del amor de Dios. Esclavitud y libertad. Obras de la carne y frutos del Espíritu. (Cfr. Gálatas 5, 13-26). Se llama obra de la carne todo lo que proviene del desordenado amor a sí mismo.  Renacimiento en una vida nueva. Jesús piedra y fundamento de la nueva vida.

v  Cfr. Domingo de Resurrección (2018),  Misa del día.

1 de abril - Hechos 10, 34a.37-43; Sal 117; Colosenses 3, 1-4; Juan 20, 1-9


1. La Pascua, introducción.

v  La Pascua «Fiesta de las fiestas»

-  Catecismo de la Iglesia Católica,  n. 1169: (…) “No es simplemente una fiesta entre otras: es la «Fiesta de las fiestas», «Solemnidad de las solemnidades»,… San Atanasio la llama «el gran domingo»[1].

v  La Eucaristía hace memoria de la Pascua de Cristo  y realiza la obra de nuestra redención.

o   El sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz permanece siempre actual.


- La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo (Cfr. Catecismo, n. 1362).

- Catecismo … n. 1364: “El memorial recibe un sentido nuevo  en el Nuevo Testamento. Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y esta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual (cf Hebreos 7, 25  - 27): «Cuantas veces se renueva en el altar el sacrificio de la cruz, en el que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado, se realiza la obra de nuestra redención» (Conc. Vaticano II, Lumen Gentium 3).  

o   Por tanto, memorial, en este caso, no es un simple recuerdo: es un memorial-sacrificial- presencia. Memoria del sacrificio de Cristo que se hace presente.


§  Memorial en el lenguaje común y en el lenguaje bíblico o litúrgico
-          En el lenguaje común, «memorial» indica una recolección de datos sobre hechos importantes
que se han de comunicar, como un grande pro-memoria; por tanto se trata de una actividad de la mente: haciendo un esfuerzo de memoria, hacemos presente en la mente determinados elementos de un dato o sucedido del pasado. Se hace revivir la realidad solo “intencionalmente”, en la memoria.
Sin embargo, el memorial litúrgico, la celebración eucarística, hace revivir la realidad “realmente”; es un recuerdo y una presencia, que se explica por la fuerza de las palabras del Señor: «haced esto en memoria mía».

Así nos lo explican algunos textos del Magisterio de la Iglesia:
§  Conc. Vaticano II, Constitución sobre la sagrada liturgia, n. 47, 4/12/1963
-          “Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el sacrificio
eucarístico de su cuerpo y de su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura”.
§  Catecismo de la Iglesia Católica n. 1363
El memorial no es solamente el recuerdo del pasado, sino que los acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes.
-          “En el sentido empleado por la Sagrada Escritura, el memorial no es solamente el recuerdo de
los acontecimientos del pasado, sino la proclamación de las maravillas que Dios ha realizado en favor de los hombres (Cf Ex 13, 3). En la celebración litúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales” (...).

v  La Pascua del Señor y la nuestra: «paso» de la muerte a la vida


o   Jesucristo murió y resucitó.

·         Pascua del Señor se refiere al Paso, de la muerte a la vida: Jesucristo murió y resucitó. Es lo
que explicó  San Pedro, según nos relatan los Hechos de los Apóstoles, en el párrafo que se ha leído hoy - en la primera Lectura -  (10, 34a.37-43): «Nosotros, los apóstoles, somos testigos de que lo mataron colgándolo de un madero y de que Dios lo resucitó al tercer día». Murió y después de tres días hay testigos que nos dicen que le vieron en una nueva vida: hombres y mujeres, sus discípulos.

o   Nosotros podemos «pasar» de una vida vieja  (de la muerte por el pecado) a una vida nueva, la de los hijos de Dios. 

§  El reino del pecado y el reino del amor de Dios. Las obras de la carne y los frutos  del Espíritu.
·         Pero hay otra Pascua que es el Paso en nosotros de una vida vieja a una vida nueva, como
consecuencia  de la identificación de nuestra vida con la vida de Jesucristo y  que san Pablo llamó la  «vida en Cristo Jesús»,  es la realidad de la que habla en su carta a los Gálatas (2, 20) cuando dice, después de su conversión: «Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí».
            Esta afirmación de San Pablo no es ciencia ficción, o fantasía, o fruto de la imaginación que no corresponde a la realidad. Es algo que nos atañe también a nosotros, cuando se nos pide que  dejemos transformar nuestras vidas por la gracia de Dios, de modo que, efectivamente, vivamos en Cristo Jesús, es decir, identificados con Él, con su pensamiento, con sus propuestas, dejándonos moldear por Él, y entonces renacemos (volvemos a nacer) a una nueva vida,  se renueva nuestra vida …
            Nos ayuda a entender esto lo que sucede entre personas conocidas (amigos, de la familia, colegas de trabajo, etc), cuando tantas veces nos damos cuenta y lo comentamos: ha cambiado de vida, es otro u otra, antes era un perezoso, un vago, y ahora trabaja, se preocupa de su familia, etc. etc. Ha habido un cambio, hay una nueva vida.
§  Distinguir entre vida biológica y vida según el Espíritu
            Es el paso (Pascua) a una nueva vida, porque admitimos que no sólo existe la vida biológica, sino también la vida según el Espíritu, según la fuerza Cristo que nos transforma, nos hace mejores, nos da una calidad de vida que es distinta a la calidad biológica …
¿Acaso no distinguimos todavía entre vida biológica y vida según el Espíritu?
¿Acaso no distinguimos entre el paso (nuestra pascua) del vicio a la virtud, del pecado a la vida de gracia? ¿Acaso no distinguimos entre una vida biológica (¡estoy sano!, ¡no necesito del médico!, podemos decir) y esa otra vida en la que puede haber degradación aunque no necesitemos del médico, en la que hay envidia, odio, individualismo, venganza, manipulación de los demás, mentira, etc. etc. (y no añado más posibles degradaciones, para que no nos pongamos a llorar en el día de Pascua)?
¿Acaso no distinguimos entre salud física y salud moral? ¿Acaso no nos damos cuenta de que a veces cuidamos nuestra calidad biológica de la vida, haciendo deporte, dejándonos cuidar por el dietista, y eso está bien, pero moralmente hacemos mucho mal a nosotros mismos y al prójimo, porque somos corruptos, vengativos, individualistas, mentirosos, vagos, vamos sólo a lo nuestro, sin preocuparnos de los demás?  
§  El reino del pecado y el del amor de Dios. Esclavitud y libertad. Obras de la carne y frutos del Espíritu. (Cfr. Gálatas 5, 13-26). Se llama obra de la carne todo lo que proviene del desordenado amor a sí mismo.  
-          ¿Acaso no nos damos cuenta de que en nuestra vida puede reinar  el pecado que es esclavitud
(la  esclavitud de los pecados de la envidia, del odio, de la mentira, de la calumnia, de la pereza, etc.   …) o puede reinar el amor de Dios, su fuerza, que nos lleva a ser libres,  tal como  lo describe san Pablo en su Carta a los Gálatas.
-          “13 Vosotros, hermanos, fuisteis llamados a la libertad. Pero que esta libertad no sea pretexto
para la carne, sino servíos unos a otros por amor.  14 Pues toda la Ley se resume en este único precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15 Y si os mordéis y os devoráis unos a otros, mirad que acabaréis por destruiros. 16 Y os digo: caminad en el Espíritu y no deis satisfacción a la concupiscencia de la carne. 17 Porque la carne tiene deseos contrarios al espíritu, y el espíritu tiene deseos contrarios a la carne, porque ambos se oponen entre sí, de modo que no podéis hacer lo que os gustaría ”.
Nuevo Testamento, EUNSA 2004,  Comentario a Gálatas 5, 13-26. pp. 1109-1111
“Para Pablo la libertad cristiana no significa libertinaje. (…) La libertad quiere decir que el hombre es capaz de caminar hacia Dios, su verdadero y último fin. Se es libre cuando se es conducido por el espíritu de Dios. Éste da fuerza al espíritu humano para superar las inclinaciones de la carne, denunciadas por la Ley, y para producir los frutos que están por encima de ella. De ahí que, cuando no se vive conforme al espíritu, la persona se deja llevar por las apetencias de la carne. 
            “«Se dice que alguien vive según la carne cuando vive para sí mismo. En este caso,
            por ´carne´se entiende todo el hombre. Ya que todo lo que proviene del desordenado
            amor a sí mismo se llama obra de la carne» (S. Agustín, De civitate  Dei 14, 2). Por
            eso se incluyen entre las obras de la carne no sólo los pecados de impureza (v. 19),
            sino también los pecados que van contra la religión y la caridad (v. 20). En cambio,
            cuando una persona deja actuar al Espíritu Santo en su vida se transforma en una
           vida «según el Espíritu» (v. 25), en una vida sobrenatural  que ya no es una vida
            simplemente humana, sino divina”.     

-          Las obras de la carne son conocidas:  “19 La fornicación, la impureza, la lujuria, 20 la idolatría,
la hechicería, las enemistades, los pleitos,  los celos, las iras, las riñas, las discusiones, las divisiones, 21 las envidias, las embriagueces, las orgías y cosas semejantes.  Sobre ellas os prevengo, como ya os he dicho, que los que  hacen esas cosas no heredarán el Reino de Dios”. 
-          “22 En cambio, los frutos  del Espíritu son: la caridad, el gozo, la paz, la longanimidad, la
benignidad, la bondad, la fe, 23 la mansedumbre, la continencia. 24 Los que son de Jesucristo han crucificado su carne con sus pasiones y concupiscencias, 25 Si vivimos por el Espíritu, caminemos también según el Espíritu. 26 No seamos ambiciosos de vanagloria, provocándonos unos a otros, envidiándonos recíprocamente ”.

2. Oración colecta de la Misa.


v  Pedimos ser renovados por el Espíritu, para renacer en una vida nueva.

·         “Señor Dios, (…) concede a los que celebramos la solemnidad de la resurrección de Jesucristo,
      ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el reino de la luz y de la vida”.  
·         Se nos habla en esta oración de la resurrección de Jesucristo, de renovación de nuestras vidas,
      de nuestra resurrección en el reino de la luz y de la vida 
·         Junto a estas expresiones, en el tiempo de Pascua podemos recordar  otras palabras o expresiones, como: renacer a una nueva vida, la Pascua del Señor y nuestra Pascua …

v  Si dejamos, si decimos o si queremos que.……..


- Si dejamos que el Señor nos transforme y vivimos entonces una vida nueva;
- Si queremos revestirnos del Señor, queremos resucitar a una vida nueva;
- Si decimos al Señor Jesús: apiádate mis miserias humanas, y haz que tome parte en tu victoria de
  la resurrección, porque quiero resucitar a una nueva vida;
- Si le decimos líbrame de las esclavitudes del pecado, líbrame de toda tiniebla, haz que viva con la
  luz en mi  vida;
- Si le decimos Señor, sálvame, haz que muera a las esclavitudes para vivir contigo …
- Si le decimos: Señor haz que busque tu Palabra que es para mí luz y fuerza, leyendo el Evangelio
  y algún libro que me ayude a conocerte mejor, tu vida y tu predicación; que busque tus
  sacramentos, donde tú me concedes participar de tu vida, participando periódicamente en los
  sacramentos  de la reconciliación   y de la Eucaristía.

o   Unas palabras de san Pedro en una de sus primeras predicaciones después de la resurrección de Cristo: Jesús piedra y fundamento de la nueva vida.

-          Hechos 4, 11-12: «Él es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha
convertido en piedra angular;  no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos». Todos entendemos la imagen: el Señor es la piedra, el fundamento, sobre el que queremos construir nuestras vidas;
           

3. «Que tengas una feliz Pascua, o felices Pascuas»

-     Si lo decimos como cristianos, queremos decir algo parecido a te deseo que te encuentres con el Señor, que él te transforme a una vida mejor con su fuerza, que te ayude a dar pasos en la calidad de vida moral, a parecerte más a Él …. Nuestro augurio no se reduce a «te deseo que tengas una buena vida biológica, que duermas bien, que tengas apetito, etc. etc.». No reducimos nuestra vida a la salud física, que también deseamos para los demás.
-          La fe en Cristo resucitado transforma la existencia, actuando en nosotros una resurrección
continua, como escribía san Pablo a los primeros creyentes: «Antes sí erais tinieblas, pero ahora sois luz por el Señor. Vivid como hijos de la luz; pues toda bondad, justicia y verdad son  fruto de la luz» (Efesios 5, 8-9). (cfr. Benedicto XVI, Catequesis, 27 de abril de 2011).
-          Encomendemos a la Virgen estos deseos del  paso/Pascua a una nueva vida. Que interceda ante
su Hijo para que Él, con su fuerza, con su Espíritu, nos conceda una vida nueva.  




Vida Cristiana




[1] San Atanasio de Alejandría, Epístula festivitatis 1 (año 329), 10. Fue obispo de Alejandría (296-373). Doctor de la Iglesia católica y padre de la Iglesia Oriental. Desterrado cinco veces por el emperador por influjo de los arrianos, escribió mucho a pesar de la dureza de su vida, defendiendo, entre otras cosas, el Concilio de Nicea frente a los arrianos.

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