miércoles, 17 de enero de 2018

‘Aime’, una revista femenina que rompe el molde


Ø  ‘Aime’, una revista femenina que rompe el molde. Tras un proceso de crowdfunding meteórico, ha llegado recientemente a los quioscos franceses la revista femenina Aime. Pretende romper los estereotipos de los semanarios destinados a mujeres, aportando una perspectiva cristiana. “Es una singularidad que las mujeres no encontrarán en ninguna otra revista de este estilo”, afirma su redactora jefe, Ariane Rollier, en una entrevista publicada en Valeurs Actuelles.

‘Aime’, una revista femenina que rompe el molde

               M. ÁNGELES BURGUERA -   11.ENE.2018 - Aceprensa



Aunque la competencia en el sector es grande, Rollier está convencida de que hay espacio para “ofrecer una alternativa” al resto de publicaciones femeninas. “Consideramos a la mujer como un todo. No somos una revista de decoración, o de bienestar, o de moda”. La idea es integrar en una única publicación “todos los intereses de las mujeres”, combinando los artículos de fácil lectura con otros de fondo.
Su enfoque diferirá claramente del imperante en el mercado: “No vamos a compartir historias ‘bonitas’ que promuevan indirectamente la infidelidad. Tratamos los mismos temas que otras publicaciones, pero no del mismo modo”.

“Somos mujeres y nunca intentaremos amoldarnos a la identidad masculina para sentirnos realizadas”
La llegada de Aime al punto de venta ha seguido un largo proceso colaborativo, desde que en 2014 un grupo de periodistas se organizaron en torno a una intuición: “La prensa femenina está pasada de moda. No nos sigue”. Desde ese momento empezaron a construir en Internet una comunidad de futuras lectoras, que han participado con sus opiniones en dos proyectos beta y han dado apoyo financiero en tiempo récord a través de una web de crowdfundingCredofunding, especializada en proyectos inspirados en el humanismo cristiano.

v  Con luz propia

Otro signo distintivo de Aime será la renuncia al igualitarismo feminista: “Somos mujeres y nunca intentaremos amoldarnos a la identidad masculina para sentirnos realizadas”, señala la responsable de la redacción. “Queremos aceptar y comprender nuestros cuerpos, nuestras psicologías, nuestra identidad, y así ser libres para brillar a nuestra manera y no como hombres”.
La revista impresa, que se despliega en secciones por días de la semana, abarca aspectos como los viajes, el desarrollo personal, la cultura, la moda, la sexualidad o la decoración, e incluye también reflexiones sobre la fe. “Nos interesa todo, no hay temas tabú”, añade Rollier, quien no ve por qué una revista femenina debe ser superficial. Se trata justo de promover la coherencia, de “integrar lo espiritual en la vida cotidiana”.
La revista tiene su edición digital colgada en una de las plataformas habituales en Internet y, tras una campaña de recogida de fondos realizada en cuatro meses, comenzó a finales de diciembre a distribuirse en papel, a través de los quioscos y por suscripción. Por ahora, cuenta con unos 20 redactores y colaboradores.
A pesar del avance imparable del periodismo digital, en Francia ya han anunciado su aparición otros dos semanarios en papel a lo largo del trimestre, Ebdo y Vraiment, ambos impulsados por periodistas y con artículos de fondo no pegados tan directamente a la actualidad.





Vida Cristiana

Papa Francisco. Coordenadas del viaje a Chile y Perú (2018).


Ø Papa Francisco. Coordenadas del viaje a Chile y Perú (2018).

Coordenadas del viaje del Papa a Chile y Perú

           JOAQUÍN GARCÍA-HUIDOBRO - 12.ENE.2018 – Aceprensa


Santiago. – El Papa comienza el año con un viaje a Chile y Perú (del 15 al 22 de enero), dos países vecinos, pero con realidades muy distintas para la Iglesia católica.
(Actualizado el 15-01-2018)
El 15 de enero llegará Chile, donde acaban de celebrarse elecciones presidenciales y una alianza liberal-conservadora, liderada por el expresidente Sebastián Piñera, derrotó por amplio margen a la centroizquierda. Francisco será recibido por la actual presidente, la socialista Michelle Bachelet, que está terminando su mandato. Ella logró que se aprobara una ley del aborto el año pasado, y está realizando una fuerte presión sobre la legislatura actual, donde tiene mayoría, para que se apruebe, antes de que asuma el nuevo Congreso, una ley de identidad de género particularmente radical.
En los últimos años, Chile ha experimentado un fuerte proceso de secularización, muy perceptible en la forma en que algunos medios han tratado la visita papal
Mientras la situación política chilena después de las elecciones es estable, la del Perú ha estado muy agitada por el frustrado intento de declarar la inhabilidad del presidente Pedro Pablo Kuczynski y la polémica en torno al indulto de Alberto Fujimori.
La realidad que enfrentará el Papa Francisco en uno y otro país es muy diferente. Los propios chilenos se han sorprendido por la aparente frialdad con la que algunos sectores recibieron la noticia de la visita del Papa. Recién ahora, pasadas las elecciones, la prensa se ha concentrado en Francisco, pero no faltan las críticas, aunque no sean mayoritarias.

v  Chile: qué ha cambiado desde Juan Pablo II

El ambiente actual es muy diverso al entusiasmo que despertó la visita de Juan Pablo II a Chile, hace 30 años. La diferencia es comprensible, entre otras razones porque los chilenos de entonces estaban muy agradecidos al Papa polaco por haber evitado una guerra con Argentina, que estuvo a punto de producirse a fines de 1978. Además, Chile estaba terminando un prolongado régimen militar y todos esperaban que las palabras y ejemplo papales contribuyeran a una transición pacífica a la democracia, como efectivamente sucedió.
La sociedad chilena ha cambiado radicalmente en los últimos 30 años, comenzando por la situación de la Iglesia. Cuando comenzó la transición a la democracia (1990) era la institución más valorada en la sociedad, con una aprobación superior al 70%. Esta imagen positiva derivaba tanto de las convicciones religiosas de los chilenos como del papel que había desempeñado en su defensa de los derechos humanos durante el régimen militar (1973-1990).
Hoy, ese porcentaje ha bajado a un 36%. Las causas de esa disminución no pueden atribuirse simplemente a la influencia secularizadora de los gobiernos de centroizquierda, particularmente los dos periodos presidenciales de Bachelet. La crisis de los abusos sexuales, aunque numéricamente no fue tan grande como en otros lugares, afectó a sacerdotes muy connotados y causó un profundo impacto en la sociedad. Por otra parte, la deuda de gratitud que la izquierda tuvo con la Iglesia por su protección en épocas difíciles ya es antigua: han venido nuevas generaciones, que no tienen motivos para mirarla con especial simpatía, y en los últimos 15 años ha brotado un fuerte anticlericalismo, tanto en ese sector ideológico como en medios liberales de derecha.
En Perú existe una creciente clase media que tiene una fuerte identidad católica, y el ambiente de todos los sectores políticos y de la prensa es muy favorable al Papa Francisco
Hay también un factor sociológico muy importante. En las últimas décadas, Chile ha experimentado una enorme transformación económica, que ha sacado de la pobreza a un porcentaje muy elevado de la población. Esas personas, que casi no tienen formación religiosa, han adquirido un enorme protagonismo, y la Iglesia, afectada por una endémica escasez de clero y por problemas internos, no ha estado en condiciones de llegar a esos sectores de la sociedad con un mensaje capaz de cautivarlos.

o   Entre la secularización y la piedad popular

Así las cosas, no puede extrañar que, según un reciente estudio de Latinobarómetro, el Papa Francisco tenga en Chile la peor evaluación dentro de Latinoamérica (un 5,3, comparado con un 8,3 de Paraguay y 8,0 de Brasil). El mismo estudio indica que Chile, con un 38% de ateos, agnósticos y sin religión, ya se acerca a los niveles de Uruguay, el país más secularizado de la región. Aunque se trata de una información que habría que corroborar con otras investigaciones antes de darla por segura, no se puede dudar que el país ha experimentado un fuerte proceso de secularización, muy perceptible en la forma en que algunos medios han tratado la visita papal.
Sin embargo, no faltan motivos de optimismo para la Iglesia en Chile. Uno de ellos es la vigencia de la religiosidad popular. En el pasado diciembre, la peregrinación anual a la Virgen de Lo Vázquez reunió, como siempre, a un millón de personas. Gran parte de ellas recorren a pie grandes distancias, para pagar sus “mandas” (promesas) a la Virgen. En otros lugares del país sucede algo semejante, como en Iquique, uno de los lugares que visitará el Papa, en la fiesta de La Tirana, famosa por sus bailes de diablos que danzan en honor de la Virgen. El Papa removerá las aguas, fortalecerá esa religiosidad y podrá despertar un mayor interés por la Iglesia en las clases medias emergentes.
Otro signo positivo es la presencia de un número importante de intelectuales, políticos y empresarios que tienen una sólida formación cristiana y gran influencia en el país.
Se espera, asimismo, que la visita de Francisco impulse un alza en las vocaciones sacerdotales.

v  El visible arraigo de la Iglesia en Perú

La situación en el Perú, en cambio, es radicalmente distinta, porque allí existe una creciente clase media que tiene una fuerte identidad católica, y el ambiente de todos los sectores políticos y de la prensa es muy favorable al Papa Francisco, incluso en los medios intelectuales donde, a diferencia de Chile, la presencia de católicos influyentes es significativamente menor. Así, la visita enfrenta menos obstáculos y el panorama para la Iglesia se presenta como especialmente positivo. 
Hay, sin embargo, un asunto espinoso. Hace unos días el Papa ordenó intervenir al Sodalicio de Vida Cristiana, una institución fundada en el Perú, por los cargos de abusos que pesan sobre su fundador –ya reemplazado hace unos años del gobierno del Sodalicio– y otros miembros. La institución ha aceptado inmediatamente esa decisión.
Tanto Chile como Perú han estado muy polarizados en el último tiempo y las palabras del Papa pueden mover los ánimos para buscar entendimientos
Por encima de las diferencias, hay un fruto que debería obtenerse en ambos países, además de los beneficios para la tarea evangelizadora de la Iglesia. Tanto Chile como Perú han estado muy polarizados en el último tiempo y las palabras del Papa pueden mover los ánimos para buscar entendimientos. Si bien en los dos casos se aprecian grandes progresos económicos en las últimas décadas, se trata de naciones que enfrentan desafíos muy importantes –entre ellos terminar con la pobreza–, que solo pueden ser resueltos si se producen grandes acuerdos de las diversas fuerzas políticas. La visita del Papa representa una oportunidad única para recordar la vigencia de unas palabras que pronunció Juan Pablo II en su visita a Chile: “los pobres no pueden esperar”.





Vida Cristiana

martes, 16 de enero de 2018

La conversión y la vocación y el tiempo (Domingo 3º del tiempo ordinario, 21 de enero de 2018). Una homilía de San Juan Pablo II, el 24 de enero de 1982.

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Ø La conversión y la vocación y el tiempo (Domingo 3º del tiempo ordinario, 21 de enero de 2018).

Una homilía de San Juan Pablo II, el 24 de enero de 1982.

 

v  Cfr. San Juan Pablo II, Homilía, Parroquia Sta. Teresa de Jesús (Roma).

24 de enero de 1982
Jonás 3, 1-5.10; 1 Corintios 7, 29-31; Marcos 1, 14-20

- Primera lectura. Los ninivitas se convierten de su mala vida.
Lectura de la profecía de Jonás 3,1-5.10: En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.» Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando:- «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!» Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.
-Salmo responsorial
Sal 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9 (W.: 4a)
Señor, enséñame tus caminos. Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.  El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los secadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.
-Segunda lectura. La apariencia de este mundo pasa.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 29-31
Digo esto, hermanos: que el tiempo es corto. Por tanto, en lo que queda, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la apariencia de este mundo pasa.
-Aleluya Mc 1, 15
Está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.
-Evangelio. Convertíos y creed en el Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: - «Se ha cumplido el tiempo y  está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.» Pasando junto al lado de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.  Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

CONVERSION Y VOCACIÓN

1. La conversión es un cambio de dirección en la vida y en la conducta.


“Está cerca el reino de Dios: convertíos y creed la Buena Noticia” (Mc 1,15).
La liturgia propone dos temas: el primero de ellos es la conversión; el segundo, la vocación.

v  La conversión es proclamada por Jonás en el Antiguo Testamento y también por Jesucristo en el Nuevo Testamento.

o   En uno y otro caso la conversión significa alejamiento del mal, del pecado.

La conversión es proclamada por el profeta del Antiguo Testamento Jonás, al que Dios envió a una gran ciudad, Nínive: “Dentro de Cuarenta días Nínive será arrasada” (Jo 3,4) a causa de sus pecados. Así hablaba, por medio del Profeta, a los habitantes de Nínive el Señor, de quien dice el Salmista que “enseña el camino a los pecadores” (Sal 25/24,8).El anuncio de Jonás obtuvo resultados: “Se convertían de sus pecados” (Jo 3,10) y, por esto, el Señor no envía el castigo anunciado.
La conversión es proclamada también por Jesucristo: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: Convertios y creed la Buena Noticia” (Mc 1,15).
En uno y otro caso la conversión significa alejamiento del mal, del pecado. En el primer caso el alejamiento del mal se impone por miedo al castigo (Jonás). En cambio Jesucristo invita a la conversión por la cercanía de Dios y de su reino.

v  La conversión es un momento clave de la vida interior de cada uno de los hombres.

o   Hay también conversiones cotidianas  importantes para el desarrollo del  alma humana

La conversión es un momento clave de la vida interior de cada uno de los hombres, en la vida religioso-moral. Ésta tiene múltiples características y se realiza en diversos períodos de la vida. Nosotros hablamos de conversión, cuando se trata de un trastrueque fundamental que decide el cambio de dirección en la vida y en la conducta. Pero hay también conversiones cotidianas, que aparentemente pasan casi inadvertidas y se refieren a problemas en apariencia pequeños, y sin embargo importantes para el desarrollo del alma humana.
Se habla también de la primera y segunda conversión y, a veces, de la tercera. La primera significa el alejamiento de los pecados graves que obstaculizan la vida sobrenatural. Las sucesivas conversiones se refieren a etapas ulteriores en el camino del alejamiento del mal y del acercamiento a Dios.
Este es el primer tema que descubrimos en la palabra de la liturgia de hoy. A este tema hay que referir también las palabras del Salmo responsorial: “Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor” (Sal 25/24, 6-7).
La conversión está en íntimo y orgánico vínculo con la misericordia divina.

2. La vocación significa llamada del hombre por parte de Dios.

v  La llamada de los primeros Apóstoles

o   Dios llama al cumplimiento de tareas que asigna al hombre y, al llamarlo, le manda tener confianza de que llegará a realizar su misión.   


El segundo tema -como hemos dicho- es la vocación.
Sobre la vocación del hombre por parte de Dios habla también la primera lectura: “Levántate y vete a Nínive, la gran capital y pregona allí el pregón que te diré” (Jo 3,2). Jonás se levantó y se fue...
La lectura del Evangelio recuerda la llamada de los primeros Apóstoles. En los dos casos allí citados se trata de dos hermanos: primero de Simón (denominado después Pedro) y de su hermano Andrés; luego de Santiago, hijo de Zebedeo, y de su hermano Juan. Cristo llamó a los dos primeros en la ribera del mar de Galilea cuando, al ser pescadores, “estaban echando el copo en el lago” (Mc 1,17). A los otros los llamó cuando, junto al mismo mar, “estaban en la barca repasando las redes” (Mc 1,19). Y también ellos, “dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con Él” (Mc 1,20).
Como se ve, la vocación significa llamada del hombre por parte de Dios. Dios llama al cumplimiento de tareas que asigna al hombre y, al llamarlo, le manda tener confianza de que llegará a realizar su misión. Así fue precisamente en el caso de Jonás, que incluso quería huir de la llamada de Dios, juzgando que era superior a sus fuerzas. Los hijos de Jonás y de Zebedeo, llamados junto al mar de Galilea, siguieron muy gustosamente a Cristo. Sin embargo, es sabido que, en el camino de su vocación apostólica, les esperaban diversas pruebas a cada uno de ellos.
Al tema de la vocación se refieren también las palabras del Salmo (25/24,4-5) “Señor enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas. Haz que camine con lealtad; enséñame porque tú eres mi Dios y Salvador”.
Precisamente: la esperanza: Si Dios pone ante nosotros la misión, también nos da la gracia.

3. La conversión y la vocación tienen una importancia determinada en la vida de cada uno de los cristianos

v  El hombre se aleja de todo lo que en él se opone a Dios y a su voluntad, y se acerca a la santidad cuya plenitud es Dios mismo.

o   El hombre descubre que su vida es una misión que Dios le ha asignado.

Estos dos momentos -el momento de la conversión y el de la vocación- tienen una importancia determinada en la vida de cada uno de los cristianos. Se puede decir que en ellos se desarrolla toda la economía salvífica de Dios en relación con el hombre, y en el ámbito de esta economía divina del hombre madura desde dentro.
Esta maduración presupone el alejamiento del mal, la ruptura con el pecado, la extirpación de las malas disposiciones, la lucha, a veces dura, con las ocasiones de pecado, la superación de las pasiones: todo el gran trabajo interior, gracias al cual, el hombre se aleja de todo lo que en él se opone a Dios y a su voluntad, y se acerca a la santidad cuya plenitud es Dios mismo.
La conversión es un movimiento bipolar: el hombre se aparta del mal para orientarse hacia Dios. Y por esto en el camino de la conversión se encuentra la vocación. A medida que el hombre se dirige hacia Dios, encuentra la función que Dios le asigna en la vida. Esto se puede expresar todavía mejor: a medida que el hombre se dirige hacia Dios, descubre que su vida es una misión que Dios le ha asignado. Y la aceptación de esta misión significa una prueba de amor a Dios y a los hombres. Así el hombre “se convierte” de modo nuevo en el que “es”.
Simón y Andrés, Santiago y Juan, siendo pescadores en el mar de Galilea, se convirtieron de modo nuevo en pescadores: “pescadores de hombres” (Mc 1,17).

4. Cristo llama a cada uno

v  Pienso que cada uno tiene una vocación, aun cuando quizá alguno no sea consciente de tenerla.

o   A cada uno Cristo le dice de algún modo: “Sígueme”

Pienso que cada uno se encuentra en un momento  de conversión, conocido sólo por él y por Dios mismo. ¿Alguno está aún muy lejano de Dios a causa de sus pecados? ¿Es tal vez el mundo quien le ofusca la visión de Dios? ¿Acaso no se deja ver en él la primera conversión?... Luego pienso que cada uno tiene aquí una vocación, aun cuando quizá alguno no sea consciente de tenerla. No sabe que todo lo que llena su vida, si es lícito en sí mismo, puede ser, más aún, es precisamente la misión que le ha asignado Dios.
Saludo, pues, a cada uno de vosotros como invitado por la potencia de la divina misericordia a la conversión, y como llamado... A cada uno Cristo le dice de algún modo: “Sígueme” (...).

EL TIEMPO ES BREVE

v  Unas palabras que pueden sorprender

o   La vida un valor estable, en la medida en que nos alejamos del mal y nos acercamos a Él mismo por el camino de la conversión.

En la segunda lectura de la liturgia de hoy habla San Pablo con palabras que pueden sorprender alguna vez: “Hermanos: os digo esto: el momento es breve [1]. Queda como solución: que los que tiene mujer vivan como sino la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutasen de él: porque la presentación de este mundo se termina” (1 Cor 7,29-31).
¡Solo Dios no pasa! Y por esto tiene la vida un valor estable, en la medida en que nos alejamos del mal y nos acercamos a Él mismo por el camino de la conversión. Y tiene un valor estable la vida, en la medida en que aceptamos la misión que Él nos asigna y la cumplimos.
Que el año nuevo nos permita continuar en el camino de la conversión y de la vocación. 





Vida Cristiana


[1] Redacción de Vida Cristiana. El tiempo es corto o breve. Tres comentarios:
(1) “En la segunda lectura Pablo saca nos pocas consecuencias de la brevedad  del tiempo. No se trata de una «espera inminente», sino más bien de carácter general del tiempo terrestre. Este tiempo es de por sí tan apremiante (ndr: breve, corto) que nadie puede instalarse en él cómoda y despreocupadamente. Todos los estados de vida en la Iglesia deben sacar las consecuencias; el  apóstol se refiere aquí sólo a los laicos: a todas sus actividades y formas de conducta se añade un coeficiente negativo: llorar, como si no se llorase; estar casado, como si no se tuviese mujer; comprar como si no se poseyese  nada, etc. Todos los bienes que poseemos y necesitamos en este mundo debemos poseerlos y utilizarlos con una indiferencia tal que en cualquier momento podamos renunciar  a ellos, porque el tiempo apremia y la frágil figura de este mundo se termina. Todo nuestro vivir es emprestado y el tiempo nos ha sido dado con la condición de que en cualquier momento se nos puede privar de él. (Hans Urs Von Balthasar, Luz de la Palabra, A-B-C, Ediciones Encuentro 1994, pp. 134-135).
(2) “El tiempo se ha cumplido, dice Jesús, y Pablo: el tiempo es breve. No hay contradicción, porque se habla de dos tiempos diversos. Jesús habla del tiempo de la espera – de su primera venida – y dice que se ha cumplido; el Reino está aquí; ¡es posible entrar en él con la fe y la conversión! San Pablo habla del tiempo del cumplimiento final –  de la segunda venida de Cristo – y dice que es breve. (…) Nosotros nos encontramos precisamente  dentro de este tiempo que se ha hecho breve, lleno de urgencia. (…)  La palabra nos llama hoy a una dimensión esencial del vivir cristiano: la provisionalidad, el vivir como peregrinos y forasteros. Una provisionalidad buena, es decir, de signo positivo, no negativo; en efecto, no se trata de dejar la patria, sino de entrar en ella. El Nuevo Testamento tiene una palabra clave para expresar esto: los creyentes son aquí abajo paroikoi, es decir, peregrinos (1 Pedro 2,11); el tiempo de su vida es  es tiempo de paroikia, es decir de peregrinación (1 Pedro 1, 17). Estos nombres nos recuerdan que nuestro vivir  es provisional, a punto de partir, con la prisa encima, pero una prisa buena que se llama fervor, como la de los hebreos cuando iban a dejar Egipto (Cf. Éxodo 12, 11). No tenemos aquí ciudad permanente, sino que vamos en busca de la venidera  (Hebreos 13, 14; cf  Filipenses 3, 20). (…) (Cfr. Raniero Cantalamessa, La parola e la vita, Anno B, Città  Nuova  IX edizione, giugno 2001, pp. 175-76).
(3) “El tiempo presente es un tiempo de espera y de vigilia” (cf. Mateo 25, 1-13; Mateo 13, 33-37) (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 672).  “Nuestras vidas están medidas por el tiempo, en el curso del cual cambiamos, envejecemos y como en todos los seres vivos de la tierra, al final aparece  la muerte como terminación normal de la vida. Este aspecto de la muerte da urgencia a nuestras vidas: el recuerdo de nuestra mortalidad sirve también paa hacernos pensar que no contamos más que con un tiempo limitado para llevar a término nuestra vida. (cfr. Catecismo de la Iglesia …, n. 1007). 

domingo, 14 de enero de 2018

Presentación del libro “Misalgar” por Eva Latonda


Si buscas utilidad y no asombro este no es tu libro, si buscas productividad y no contemplación, este no es tu evento, si buscas seriedad y no espontaneidad pues allá tu!!!!
A los demás os espero. Habrá canciones, teatro, juego y mucha ilusión por vivir!!!!


sábado, 13 de enero de 2018

Hemos encontrado al Mesías: por Santiago Agrelo

Esas palabras no se podían decir sin sobrecoger, sin escandalizar. Son asombrosas, las más deseadas, las más esperadas que un israelita pudiera escuchar. El evangelio nos acerca a una experiencia de fe, a un mundo interior semejante al de cada uno de nosotros: “Juan, fijando la vista en Jesús que pasaba, dice: Éste es el Cordero de Dios”. Y los dos discípulos que estaban con Juan, vislumbrando la grandeza del misterio, siguieron a Jesús. Lo que Juan acababa de decir acerca de Jesús, era una revelación que, aceptada, dividía la vida del discípulo en un antes y un después, y lo llevaba al camino por donde iba Jesús. Ahora es Jesús quien pregunta a los que han empezado a creer: “¿Qué buscáis?” Ésas son las primeras palabras de Jesús en el evangelio de Juan: “¿Qué buscáis?” Y haremos bien en tomarlas como dirigidas a todo el que pretenda ir con Jesús para ser su discípulo; haremos bien, queridos, en tomarlas como dirigidas a cada uno de nosotros. Empezar a creer es empezar a «buscar». Los discípulos no preguntan por la casa donde Jesús habita, sino por Dios, de quien Jesús es el Cordero. Y Jesús les invita: “Venid y veréis”. Si has empezado a creer en Jesús, has empezado a «buscar» para entrar en la vida de Jesús, en su misterio, en su mundo, en su verdad; te has echado al camino en busca de Dios y, siguiendo a Jesús, has visto y creído que él habita en Dios. Fuiste, viste, y encontraste al Ungido de Dios. ¿Quién eres tú para mí, Jesús? ¿Qué dice mi corazón cuando los labios dicen Jesús? ¿A quién he encontrado cuando te encontré? Gracias, Jesús Mesías, que has salido a buscarme antes de que yo te buscase, que has venido a mi mundo para que yo pudiese ir a ti y pudiese ¡yo pecador! vivir contigo en Dios. Gracias, Jesús Mesías, buen Pastor, que has salido a buscar tu oveja perdida y has llenado de alegría el cielo cuando me encontraste. Encontrándote a ti, he encontrado el agua que salta hasta la vida eterna, el pan que resucita, la luz que brilla para los que habitan en tierra y sombras de muerte. Encontrándote a ti, he encontrado descanso para el alma y paz para el corazón: al ir contigo, a mí, pecador, me has llevado a la presencia de Dios, me has ungido con el Espíritu de Dios, me has hecho huésped de Dios, me has hecho hijo de Dios. Cuando digo Jesús, me adentro en la firmeza de la fe, en la certeza de la esperanza, en la verdad del amor. Cuando digo Jesús, digo la gracia con que Dios nos consagra y purifica, la verdad con que Dios nos guía. Cuando digo Jesús, me rodea, como brazos de madre, la caridad que es Dios. Dime a quién buscas, Iglesia convocada para la Eucaristía, dime a quién buscas y sabrás con quién comulgas. Feliz encuentro con Cristo Jesús.

viernes, 12 de enero de 2018

Algunos aspectos sobre la vocación que resalta el Catecismo de la Iglesia Católica



Ø Algunos aspectos sobre la vocación que resalta el Catecismo de la Iglesia Católica


o   Los diez mandamientos establecen los fundamentos de la vocación del hombre. Son una luz ofrecida a la conciencia de todo hombre para manifestarle la llamada y los caminos de Dios.

·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1962: “La Ley antigua es el primer estado de la Ley revelada. Sus
prescripciones morales están resumidas en los Diez mandamientos. Los preceptos del Decálogo establecen los fundamentos de la vocación del hombre, formado a imagen de Dios. Prohíben lo que es contrario al amor de Dios y del prójimo, y prescriben lo que le es esencial. El Decálogo es una luz ofrecida a la conciencia de todo hombre para manifestarle la llamada y los caminos de Dios, y para protegerle contra el mal:
Dios escribió en las tablas de la Ley lo que los hombres no leían en sus corazones (S. Agustín, Sal. 57, 1).

o   Todos los discípulos de Cristo tenemos una vocación común: es la llamada a la santidad y a la misión de evangelizar el mundo (vocación al apostolado), cuyo fundamento son los sacramentos de la iniciación cristiana. Nuestra respuesta a esa llamada.

·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1533: “El Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía son los
sacramentos de la iniciación cristiana. Fundamentan la vocación común de todos los discípulos de Cristo, que es vocación a la santidad y a la misión de evangelizar el mundo. Confieren las gracias necesarias para vivir según el Espíritu en esta vida de peregrinos en marcha hacia la patria”. 
§  Nuestra respuesta a esa llamada: tratar de ajustarnos al proyecto que Dios ha querido para cada uno de nosotros.
·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2807: Santificado sea tu nombre (…).  Esta petición es
enseñada por Jesús como algo a desear profundamente y como proyecto en que Dios y el hombre se comprometen. Desde la primera petición a nuestro Padre, estamos sumergidos en el misterio íntimo de su Divinidad y en el drama de la salvación de nuestra humanidad. Pedirle que su Nombre sea santificado nos implica en «el benévolo designio que él se propuso de antemano» para que nosotros seamos «santos e inmaculados en su presencia, en el amor» (Cf Efesios 1, 9. 4).

o   Todos estamos llamados a vivir las bienaventuranzas, que están en el centro de la predicación de Jesús.

·         Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1716, 1717 y 1719: Las bienaventuranzas expresan la vocación
de los fieles asociados a la gloria de su Pasión y de su Resurrección; iluminan las acciones y actitudes características de la vida cristiana; paradójicamente sostienen la esperanza en las tribulaciones;  descubren la meta de la existencia humana.
·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1820: “ (…) Las bienaventuranzas elevan nuestra esperanza
hacia el cielo como hacia la nueva tierra prometida; trazan el camino hacia ella a través de las pruebas que esperan a los discípulos de Jesús. Pero por los méritos de Jesucristo y de su pasión, Dios nos guarda en «la esperanza que no falla» (Romanos 5, 5). La esperanza es «el ancla del alma», segura y firme, «que penetra... a donde entró por nosotros como precursor Jesús» (Hebreos  6, 19-20). Es también un arma que nos protege en el combate de la salvación: «Revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación» (1 Tesalonicenses 5, 8). Nos procura el gozo en la prueba misma: «Con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación» (Romanos 12, 12). Se expresa y se alimenta en la oración, particularmente en la del Padre Nuestro, resumen de todo lo que la esperanza nos hace desear”.

o   Todos estamos llamados a la comunión con Dios.

§  Esta vocación que tiene todo hombre a la comunión con Dios, es la razón más alta de la dignidad humana. Y es el fin último y principio unificador de la existencia humana.
·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 27: El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque
el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar:
La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador (Gaudium et spes 19,1). 

o   La vocación es llamada gratuita de Dios, que tiene siempre la iniciativa.

·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1998: “(...) La vocación depende enteramente de la
iniciativa gratuita de Dios, porque sólo El puede revelarse y darse a sí mismo. Sobrepasa las capacidades de la inteligencia y las fuerzas de la voluntad humana, como las de toda criatura (Cf 1 Corintios 2, 7-9).”

o   A veces, se sirve de intermediarios - es la mediación -  para comunicar ese proyecto.

§  Primera lectura (de este domingo 2º del tiempo ordinario). Samuel. «Habla, Señor, que tu siervo escucha».  Ana y  Elí son los mediadores de los que se sirve el Señor para que Samuel le reconozca.
·         Samuel vivió aproximadamente entre los años 1050 a.C. y el 970 a.C., en los reinados de Saúl y David.
Samuel fue hijo de Ana, una mujer que era estéril hasta que, después de muchas oraciones por parte de
ella, el Señor le curó de la esterilidad (cfr. 1 Samuel 1). Su madre le consagró al Señor, y Samuel desde pequeño servía a Yahvé en el templo, a las órdenes del sacerdote Elí (cfr. 1 Samuel 2, 11).
Cierto día, como relata el párrafo de la primera Lectura, cuando Samuel estaba acostado, le llamó el Señor. Samuel pensó que le llamaba el sacerdote Elí, y “corrió donde Elí diciendo: «Aquí estoy porque me has llamado»”.Elí  le respondió que no le había llamado y le ordenó que fuese a acostarse. Esto sucedió por tres veces (1 Samuel 3, 4-9); la Escritura dice que la tercera vez Elí “comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha»” (1 Samuel 3,9). Elí, por tanto, instruyó a Samuel  - le ayudó – para que el joven reconociese la voz del Señor, pues, como dice la misma Escritura, las tres primeras veces no había reconocido la voz del Señor: “Samuel todavía no había reconocido al Señor”(1 Samuel 3,7). A partir de entonces, el Señor indicó a Samuel la misión para la que le había llamado, le indicó su vocación: fue el primer profeta del que se sirvió el Señor para instruir a su pueblo, a sus sacerdotes y a sus reyes. La Escritura nos dice, como acabamos de escuchar en la primera Lectura, que Samuel “crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse” (v. 19); es decir, que Samuel fue fiel a su vocación, a la misión que el Señor le había encomendado.
§  Elí es modelo del verdadero educador espiritual.
·         Gianfranco Ravasi o.c. p. 155: “Elí es modelo del verdadero educador espiritual, el cual no se pone
como sustituto en el asunto personal del joven Samuel sino que lo sostiene y lo ilumina: «si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha"».
                El encuentro con un guía espiritual es un don extraordinario; el testimonio ofrecido a los demás es un compromiso fundamental del creyente;  la mediación límpida del hermano es frecuentemente el camino para descubrir nuestra meta, nuestra vocación. Es sugerente la representación de Juan el Bautista en la Crucifixión de Grünewald: él tiene un enorme dedo índice que apunta hacia la cruz de Jesús.  Ciertamente la meta está más allá del dedo, está más allá del maestro, más allá del hermano que nos guía. En efecto, la confesión de Juan el Bautista es iluminadora: «Es necesario que Él crezca y yo disminuya». El verdadero educador debe ser capaz de retirarse, de convertirse  hasta en un «inútil», repitiendo al final de su misión aquella frase áspera pero decisiva de Jesús:«Somos siervos inútiles; hemos hecho solamente lo que debíamos hacer»”.  
§  La mediación de su madre Ana y del sacerdote Elí.      
·         También se puede resaltar, en la vocación de Samuel, cómo el Señor se sirve de su madre Ana – que
implora sin cesar al Señor que le cure de su esterilidad y le conceda descendencia -  para que el joven aprenda cómo estar ante el Señor.
·         El Catecismo de la Iglesia Católica  lo afirma así (n. 2578): (...) “El niño Samuel aprendió de su
madre Ana cómo «estar ante el Señor» (Cf 1 Samuel 1, 9-18) y del sacerdote Elí cómo escuchar su Palabra: «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (Cf 1 Samuel 3, 9-10)  (...) ”.
§  Evangelio: los primeros discípulos del Señor. Oyeron las palabras de Juan el Bautista – que fue el mediador -  y siguieron a Jesús. Pedro es conducido a Jesús por su hermano Andrés, que fue su mediador.
·         Después de reflexionar sobre la vocación de Samuel, ahora consideramos la vocación de los primeros
discípulos del Señor Jesús. Se ha escrito que las palabras más bellas y sugestivas de la Biblia son las que nos presentan la vocación de hombres concretos; en el Antiguo Testamento encontramos - junto a la de Samuel -  tantas otras: Abrahán, Moises, David, Isaías, Jeremías, etc.; en el Nuevo Testamento encontramos también muchas Zaqueo, la Samaritana, Nicodemo ... pero seguramente las “más importantes” son las de los apóstoles  que el Señor escoge directamente, sirviéndose a veces de la mediación de otros discípulos o apóstoles. En el Evangelio que se ha leído encontramos también una mediación – la de Juan el Bautista – en la elección de dos de ellos;  a su vez uno de éstos - Andrés – es el mediador de su hermano Simón a quien el Señor cambia el nombre por Pedro; en los versículos sucesivos Jesús llama a Felipe y éste lleva Natanael a Jesús ... (43-51). Los otros tres evangelistas (Mateo, Marcos y Lucas), también nos hablan del llamamiento por parte de Jesús de los primeros discípulos, señalando algunos datos diferentes de  los que hemos leído hoy.  

o   La vocación del hombre a la vida eterna no suprime, sino que refuerza su deber de poner en práctica las energías y los medios recibidos del Creador para servir en este mundo a la justicia y a la paz

·         Catecismo de la Iglesia Católica, n.  2820: Discerniendo según el Espíritu, los cristianos deben
distinguir entre el crecimiento del Reino de Dios y el progreso de la cultura y la promoción de la sociedad en las que están implicados. Esta distinción no es una separación. La vocación del hombre a la vida eterna no suprime, sino que refuerza su deber de poner en práctica las energías y los medios recibidos del Creador para servir en este mundo a la justicia y a la paz (Cf  Gaudium et spes 22; 32; 39; 45; Evangelii nuntiandi, 31).

o   Las circunstancias en las que vive cada uno  hacen que haya unas connotaciones específicas sobre el lugar o modalidad de vivir la vocación  común a la santidad 

§  En los fieles laicos esa vocación común a todos los fieles de la Iglesia, tiene una característica propia: la búsqueda de la santidad (del Reino de Dios, de la salvación), ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios.
·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 898: “Los laicos tienen como vocación propia el buscar el Reino
de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios... A ellos de manera especial les corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales, a las que están estrechamente unidos, de tal manera que éstas lleguen a ser según Cristo, se desarrollen y sean para alabanza del Creador y Redentor» (Lumen gentium, 31)”.
§  La intervención  directa en la actividad política y en la organización de la vida social forma parte de la vocación de los fieles laicos
·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2442: No corresponde a los pastores de la Iglesia intervenir
directamente en la actividad política y en la organización de la vida social. ö Esta tarea forma parte de la vocación de los fieles laicos, que actúan por su propia iniciativa con sus conciudadanos. La acción social puede implicar una pluralidad de vías concretas. Deberá atender siempre al bien común y ajustarse al mensaje evangélico y a la enseñanza de la Iglesia. Pertenece a los fieles laicos «animar, con su compromiso cristiano, las realidades y, en ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y de justicia» (Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, n. 47; cf 42).
§  La vocación específica como mediadores de los padres de familia
Han de fomentar la vocación personal de cada hijo; y tienen la misión de enseñar a sus hijos a orar y a descubrir su vocación de hijos de Dios
·         Catecismo de la Iglesia Católica, n.  1656:  “En nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e
incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, «Ecclesia doméstica» (Lumen gentium, 11; cf Familiaris consortio, 21.). En el seno de la familia, «los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada» (Lumen gentium, 11)”.
La educación en la fe por los padres debe comenzar desde la más tierna infancia.
·         Catecismo de la Iglesia Católica n.  2226: “La educación en la fe por los padres debe comenzar desde
la más tierna infancia. Esta educación se hace ya cuando los miembros de la familia se ayudan a crecer en la fe mediante el testimonio de una vida cristiana de acuerdo con el Evangelio. La catequesis familiar precede, acompaña y enriquece las otras formas de enseñanza de la fe. Los padres tienen la misión de enseñar a sus hijos a orar y a descubrir su vocación de hijos de Dios (Cf Lumen gentium, 11). La parroquia es la comunidad eucarística y el corazón de la vida litúrgica de las familias cristianas; es un lugar privilegiado para la catequesis de los niños y de los padres”.
Los padres de familia tienen como misión - como vocación -  respetar la vocación de sus hijos, y favorecer la respuesta de ellos para seguirla. La vocación primera del cristiano es seguir a Jesús.
·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2232:  “Los vínculos familiares, aunque son muy importantes,
no son absolutos. A la par que el hijo crece hacia una madurez y autonomía humanas y espirituales, la vocación singular que viene de Dios se afirma con más claridad y fuerza. Los padres deben respetar esta llamada y favorecer la respuesta de sus hijos para seguirla. Es preciso convencerse de que la vocación primera del cristiano es seguir a Jesús: (Cf Mateo 16, 25) «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí» (Mateo 10, 37)”.
·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2253: “Los padres deben respetar y favorecer la vocación de
sus hijos. Han de recordar y enseñar que la vocación primera del cristiano es la de seguir a Jesús”.

o   La vocación cristiana es también, por su misma naturaleza, vocación al apostolado: todos los cristianos estamos llamados al apostolado. Características del auténtico testigo.


·          Catecismo de la Iglesia Católica, n. 863: “Toda la Iglesia es apostólica mientras permanezca, a
través de los sucesores de S. Pedro y de los apóstoles, en comunión de fe y de vida con su origen. Toda la Iglesia es apostólica en cuanto que ella es «enviada» al mundo entero; todos los miembros de la Iglesia, aunque de diferentes maneras, tienen parte en este envío. «La vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado». Se llama «apostolado» a «toda la actividad del Cuerpo Místico» que tiende a «propagar el Reino de Cristo por toda la tierra» (Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem, n. 2).”





Vida Cristiana

Sexo, silencio y adicciones (2018)



Ø Sexo, silencio y adicciones (2018)

Cfr. El sónar – Ignacio Aréchaga
Publicado el  por El sónar


No pasa día sin que algún personaje famoso en EE.UU. sea denunciado públicamente, llevado a los tribunales o cesado en su puesto por abusos sexuales. Pero, más allá de los casos personales, están emergiendo toda una serie de prácticas que tanto en Hollywood como en grandes empresas han contribuido a favorecer la ley del silencio.
Microsoft ha dado un paso al frente y ha decidido eliminar en sus contratos laborales la cláusula que obligaba a sus empleados a resolver las denuncias por acoso sexual por arbitraje interno en la empresa, en vez de acudir a los tribunales. Ahora la tecnológica de Redmond piensa que la resolución de estos problemas a puerta cerrada contribuye a perpetuar los abusos. No hay que olvidar que antes de que algunas mujeres denunciaran a Harvey Weinstein en el reportaje del New York Times, ya algunos desmanes del productor habían sido arreglados con dinero en negociaciones privadas.
Pero no pensemos que la práctica del arreglo interno haya sido una peculiaridad de Microsoft. Este tipo de cláusulas son habituales en muchas empresas, sobre todo en las más grandes. Según se dice en las informaciones, 60 millones de estadounidenses no tienen opción de acudir a los tribunales porque están obligados por contrato a resolver estos litigios internamente. En la resaca de estos escándalos, los senadores Lindsey Graham y Kirsten Gillibrand han presentado un proyecto de ley para prohibir este tipo de cláusulas, en las que se pacta una compensación al margen de los tribunales.
También es curioso que después de haber criticado tanto a la Iglesia católica porque en algunas diócesis se silenciaron los abusos sexuales con procedimientos puramente internos y con indemnizaciones a las víctimas, ahora resulta que esto es una práctica habitual en las empresas americanas.

Si se trata de acabar con la ley del silencio, es inevitable preguntarse por qué la industria de Hollywood ha estado tanto tiempo callada ante los abusos de Weinstein y de otros famosos del cine. Los que antes eran uña y carne con Weinstein se han apresurado a condenarle y a asegurar que ellos no sabían nada. Junto a las denuncias del MeTootambién podría calificarse de  trending topic el Yotampoco sabía. Es posible. Pero actrices víctimas de Weinstein no han dudado en calificar de hipócritas a gente del círculo del productor, que al menos prefirieron no enterarse y que ahora se apuntan a la moda del MeToo. Rose McGowan no dudó en señalar a Meryl Streep, que asegura no haber sabido nada de los abusos de su amigo Weinstein. Si fuera un obispo que dijera no haber sabido nada de los abusos de algunos curas, nadie le creería. Pero tratándose de Meryl Streep, hay que respetar la presunción de ignorancia.
Sus intentos de distanciarse del productor se han visto amargados por una campaña callejera de un artista seguidor de Trump, que ha llenado lugares estratégicos de Los Ángeles con un poster en el que aparece Streep junto a Weinstein, ambos sonrientes, y ella con los ojos cubiertos con una franja roja que dice “She Knew” (Ella sabía). Este Banksy de derechas admite que no le consta que Streep conociera los abusos de Weinstein, pero, según declara al Guardian, “creo que cualquiera en la industria cinematográfica tenía una idea bastante clara de lo que sucedía”.
Los periódicos liberales han salido en defensa de la actriz icono de Hollywood. Pero cuando una ha utilizado su discurso en los pasados Globos de Oro para meterse con Trump y presentarse como adalid de los derechos de la mujer, hay que estar preparada para recibir fuego de la artillería enemiga y quizá alguno de la amiga. Y ahora que la temporada de los Globos y de los Oscar está a la vuelta de la esquina, hay que tener las espaldas bien cubiertas en la alfombra roja. Por de pronto, una campaña de actrices de Hollywood ha pedido a las famosas que pisarán la alfombra roja en los próximos Globos de Oro que se vistan de negro para concienciar al público sobre el movimiento. No han dicho de qué modistos serán los exclusivos trajes negros.

Si el negro va a ser el color de moda en los premios, la moda entre los acusados de abusos es someterse a terapia contra la adicción al sexo. Incluso lo dicen en sus peticiones de excusas como muestra de arrepentimiento y deseos de enmienda. Kevin Spacey y Harvey Weinstein son compañeros de terapia en una clínica puntera en el tratamiento de adicciones en el desierto de Arizona. Según el periódico The Arizona Republic, en el programa están prohibidos los móviles, la televisión, ordenadores, reproductores de música, videojuegos e instrumentos musicales. Vamos, una trapa. Eso sí, sus propietarios no han hecho voto de pobreza y cobran 37.000 dólares al mes a cada paciente.
Su programa de 30 objetivos en 45 días comienza por salir de la negación y entender la naturaleza de la enfermedad, para centrarse en las raíces de la adicción al sexo y tratar de recuperar el equilibrio interior. “La adicción al sexo es como cargar una gran piedra que va contigo a todas partes”, dice el director de la clínica, Patrick Carnes. “Los secretos sexuales que albergas en tu conciencia pueden hacer la vida ingobernable. Gentle Path [nombre de la clínica] es el lugar donde vas a soltar esa piedra, reivindicar sueños perdidos, y lograr un cambio profundo que dure a largo plazo”. Estupendos objetivos. En cierto modo suena como la terapia espiritual de una confesión laica.
Lo que uno se pregunta es si no sería más productivo y más barato inculcar desde la escuela y la familia una visión más sana y más digna de la sexualidad, ejercitarse en aptitudes para controlar los impulsos, clarificar la mirada para ver al otro/a como una persona y no como un mero instrumento para mi satisfacción sexual.
En definitiva, vistos los derrapajes de la revolución sexual, ¿no habría que redescubrir la templanza y probar con la castidad? Sí, esa virtud que tanto asusta a los diseñadores de los programas de educación sexual, que se considera irreal, pero que luego se pretende inculcar con terapias carísimas en el desierto de Arizona. Por lo menos, la enseñanza de la castidad ha sido tradicionalmente gratis. Quizá habría que ponerle un precio módico para revalorizarla. La Iglesia católica, que tiene una rica experiencia en este aprendizaje de la castidad, podría ofrecer sus servicios en un campo donde en estos momentos apenas hay competencia.


Vida Cristiana

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