lunes, 17 de febrero de 2020

domingo, 16 de febrero de 2020

Los secretos del Reino: por Santiago Agrelo

Jesús lo dijo así: “Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del Reino a la gente sencilla”.
Y continúa diciéndolo así, porque continúa siendo así en este mundo nuestro, orgulloso de lo que ha conseguido saber y entender.
Sabios y entendidos se han hecho con la habilidad de Dios para crear, han descifrado cuanto Dios habría confiado al enigma del universo, están a las puertas de reducir a ecuación matemática los secretos del mundo, han hecho previsible una inminente declaración universal sobre la inutilidad de Dios.
Pero sabios y entendidos continúan sin conocer “los secretos del Reinorevelados”, hoy como ayer, sólo “a la gente sencilla”.
Sólo los sencillos tienen ojos para reconocer en Jesús el Reino de Dios, para acceder al misterio de Jesús, para entrar en el corazón de Dios y ver el mundo a través de los ojos de Dios.
Los sencillos no pretenden “ser como Dios”; lo suyo es “caminar en la voluntad del Señor”, “buscarlo de todo corazón guardando sus preceptos”.
Ellos tienen “una sabiduría que no es de este mundo”, una perspectiva que sólo se puede tener desde la mirada de Dios.
Puede que los sencillos no lleguen jamás al último planeta de nuestro sistema solar, pero a ellos se les ha revelado ya –desde los ojos de Dios han visto ya- que el mundo, esta tierra en la que vivimos, es un mundo de hermanos, es la casa de familia de los hijos de Dios.
Puede que los sencillos jamás lleguen a ver a Dios orbitando alrededor de la tierra, pero a ellos se les ha concedido reconocer el cuerpo de su Dios –el cuerpo de Cristo- en los que aman, en los que sufren, en el clamor de los pobres sobre la faz de la tierra.
Los sencillos no necesitan ir al cielo para encontrarse con Dios: ellos se han encontrado con su Señor, puede que sin saberlo, cuando lo acudieron drogado en portales inmundos, mendigo en las calles, prostituido y violado y asesinado, emigrante y humillado y abandonado.
Los sencillos no saben dar un paso sin tropezar con el Dios de Jesús, con el Jesús de Dios, sin acudirlo, sin abrazarlo, sin hacer presente el Reino de Dios.
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna”.
Dichosos los humildes y sencillos que, llevando a Cristo en el corazón, son, como él, un sacramento del amor de Dios a los pobres.
A todos os deseo una dichosa comunión con Cristo.

sábado, 15 de febrero de 2020

Amar como Dios ama: por Santiago Agrelo

Si hablamos de Dios,  hablamos de amor.
El salmista lo dijo así: “Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura”.
Desde su experiencia personal de la misericordia y la compasión de Dios, el salmista nos invitaba a reconocerla como nuestra, a confesarla como universal. ¡Y no conocía al Mesías Jesús!
Pero tú has creído en Jesús, tú lo conoces.
Y en Cristo Jesús se te ha revelado el misterio de un amor sin medida.
Él es el compadecido, el curado, el rescatado, el colmado de gracia y de ternura. Él es el resucitado.
En Cristo Jesús, los verbos que expresan la acción misericordiosa de Dios, adquieren todos una dimensión de plenitud, de eternidad.
Decimos “en Cristo Jesús”, y decimos bien.
Pero la fe añade, y añade bien: “En Cristo” somos hijos de Dios; “por Cristo” tenemos acceso al Padre; “con Cristo” hemos sido crucificados, hemos sido sepultados, hemos resucitado, y estamos a la derecha de Dios en el cielo.
Y tú, Iglesia convocada a la eucaristía dominical, con el salmista y con Cristo bendices al Señor, pues te reconoces y confiesas compadecida, curada, rescatada, colmada de gracia y de ternura: ¡Resucitada!
Tú te reconoces y confiesas amada con un amor que los ríos no podrán anegar, que las aguas caudalosas no podrán apagar.
Y del amor sólo es digno el amor. El proverbio lo decía de aquella manera: «Amor con amor se paga
De ahí que el de amar sea el mandato que resume todos los mandatos: amar como Dios ama; amar como nos amó Jesús, “hasta el extremo”; amar sin fronteras; amar sin otra medida que la del amor que Dios nos tiene.
Y en ese amor entra el universo entero, la humanidad entera, también el enemigo –el corazón intuye que entra sobre todo el enemigo-.
Hoy lo cantamos con el Aleluya: “Quien guarda la palabra de Cristo, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a plenitud”. Que es como decir: La evidencia de que amamos a Dios es que guardamos la palabra de Cristo Jesús.
Amar, amar hasta que el amor se le haga herida a quien nos odia; amar hasta que el amor dé sentido a la existencia de quien sufre; amar hasta que el amor revele la dignidad divina de los humillados; amar hasta que seamos una evidencia de Dios compasivo y misericordioso; amar hasta que seamos una presencia viva del amor de Cristo Jesús.
Feliz comunión con Cristo resucitado.

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. (Domingo 6º del Tiempo Ordinario, Juan 3, 16, Antífona de la comunión) Ya en esta vida podemos participar de la vida eterna.



 

[Chiesa/Omelie1/Vita/ 6A20VidaEternaYaAhoraYBiológica]

Ø Domingo 6 del Tiempo Ordinario, Ciclo A. 16 de febrero de 2020.  La persona humana: un ser a la vez corporal y espiritual. La vida biológica y la vida eterna. Ya en esta vida podemos participar de la vida eterna.  En el Salmo Responsorial se alaban los beneficios de la ley divina (voluntad) del Señor.  Se adjunta un discurso de Benedicto XVI en un encuentro con jóvenes de Polonia (2006), en el que trata de Cristo como roca para la construcción de la casa de nuestra vida.


v  Cfr. Domingo 6º del Tiempo Ordinario, Ciclo A. – 16 de febrero de 2020

Eclesiástico 15, 16-21; 1 Corintios 2, 6-10; Mateo 5, 17-37, Forma breve: Mateo  5,20-
22a.27-28.33-34a.37

Antífona de entrada, Salmo 30, 3-4: Sé la roca de mi refugio, Señor, un baluarte donde me salve, tú que eras mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame.
Eclesiástico 15, 16-21: Si quieres, guardarás los mandatos del Señor, porque es prudencia cumplir su voluntad; ante ti están puestos fuego y agua: echa mano a lo que quieras; delante del hombre  están muerte y vida: le darán lo que él escoja. Es inmensa la sabiduría del Señor, es grande su poder y todo lo ve; los ojos de Dios ven las acciones, él conoce todas las obras del hombre; no mandó pecar al hombre, ni deja impunes a los mentirosos.
Evangelio según San Mateo 5,17-37.  El texto entre [ ] puede omitirse por razón de brevedad.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: [No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos.] Pero quien los cumpla y enseñe, será grande en el Reino de los Cielos. Os lo aseguro: si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado. [Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.] Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. [Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el Abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al Abismo. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.» Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer -excepto en caso de prostitución- la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.] Sabéis que se mandó a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor». Pues yo os digo que no juréis en absoluto: [ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo]. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.
Antífona de comunión, Juan 3,16: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Oración después de la comunión: Alimentados con el manjar del cielo te pedimos, Señor, que busquemos siempre las fuentes de donde brota la vida verdadera. 

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único,
para que no perezca ninguno de los que creen en él,
sino que tengan vida eterna.
(Domingo 6º del Tiempo Ordinario, Juan 3, 16, Antífona de la comunión)
Ya en esta vida podemos participar de la vida eterna.


1.    VIDA BIOLÓGICA Y VIDA ETERNA


v  No es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y que ha de resucitar en el último día.


o   Para evitar desde el principio algún equívoco, recordemos lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica, sobre la persona humana: un ser a la vez corporal y espiritual.

           a)  El hombre en su totalidad es querido por Dios
  • n. 362: La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual.
El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico cuando afirma que "Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices aliento de vida y resultó el hombre un ser viviente" (Génesis 2, 7). Por tanto, el hombre en su totalidad es querido por Dios.   
             b) El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la "imagen de Dios"
  • n. 364 El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la "imagen de Dios": es cuerpo humano
precisamente porque está animado por el alma espiritual, y es toda la persona humana la que está destinada a ser, en el Cuerpo de Cristo, el Templo del Espíritu (cf. 1Corintios 6, 19  - 20; 1Corintios 15, 44 - 45):
"Uno en cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, reúne en sí los elementos del mundo material, de tal modo que, por medio de él, éstos alcanzan su cima y elevan la voz para la libre alabanza del Creador. Por consiguiente, no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y que ha de resucitar en el último día" (Gaudium et Spes 14, 1).
         c) Resumiendo otros números del Catecismo, podemos añadir:
·         la vida humana es sagrada: nn. 2258, 2319
·         sólo Dios es el Señor de la vida: n. 2258
         d)  De todo esto podemos sacar claras consecuencias sobre la importancia de la vida biológica (se podría decir vida fisiológica, etc.), del cuidado con el que, por designio de Dios, debemos rodearla, etc.
 

v  Pero, además, en la Antífona de comunión de hoy, se recuerda que estamos llamados

a la vida eterna, y así lo recogen algunos números  del Catecismo de la Iglesia Católica.

  

a)      Antífona de comunión, Juan 3,16: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único,
para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
b)     Así lo recogen algunos números del Catecismo de la Iglesia Católica
·         Dios quiere dar al hombre la vida eterna: n. 55;
·         El que come mi carne … tiene la vida eterna, nn. 1406, 1524;
·         La vida eterna como premio de los justos nn. 1038, 2002;
·         La vocación a la vida eterna como don gratuito de Dios, n. 1998

2.    EN VARIOS TEXTOS DEL EVANGELIO Y EN LA PRIMERA CARTA DE SAN JUAN SE PRECISA QUE YA EN ESTA VIDA PODEMOS PARTICIPAR DE LA VIDA ETERNA.


-          Es decir, quien cree tiene ya la vida eterna,  como primicia o germen, que llega a la plenitud en la
comunión plena y definitiva con Dios de los que se salvan. 

A. Juan 3, 16: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Cf. CCE 458).  

“La iniciativa procede de Dios (Jn 3,16), se realiza por medio del Hijo, que ha venido de su parte y que vuelve a él a través de la cruz-exaltación (Jn 3,14). El hombre se apropia de ella o la rechaza mediante la fe-incredulidad”. (La Casa de la Biblia, Nuevo Testamento, Nota a Jn 3, 1-21). 

B. Juan 3,36. «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la ira  de Dios pesa sobre él».

 “Lo importante para el hombre es aceptarlo en la fe. Hacerlo así significa entrar en unas relaciones con Dios, que llevará a la plena participación en su vida. No hacerlo así equivale a despreciar la oferta divina, auto-excluirse de la vida, auto-juzgarse como indigno de la misma (Jn 3,18). Es la decisión existencial la única respuesta que Dios exige al hombre” (La Casa de la Biblia, Comentario al Nuevo Testamento, 6ª ed. 1995, nota a  Juan 3, 31-36)
C. Juan 5,24. «En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que de la muerte pasa a la vida».
 “Debe esperarse para el futuro la consumación o confirmación final de lo que ya es presente. No sabemos, sin embargo, qué aportará esta consumación final. Dentro de la escatología del cuarto evangelio, nada esencial; la plenitud de lo que ya poseemos”. (La Casa de la Biblia, Comentario al Nuevo Testamento, 6ª ed. 1995, nota a  Juan 5, 19-296)
D. Juan 6,47. «En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna».
E. Juan 4,9 «En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él» (Cf CCE 458)».

3.    EN EL SALMO RESPONSORIAL DE HOY SE ALABAN LOS BENEFICIOS DE LA LEY DIVINA [VOLUNTAD] DEL SEÑOR: Salmo Responsorial 118, 1-2; 4-5; 17-18; 33-34.

1 Dichosos los de conducta íntegra, los que caminan en la Ley del Señor. 2 Dichosos los que guardan sus preceptos y le buscan de todo corazón.
4 Tú ordenaste tus mandatos Para que se observen con cuidado. 5 Ojalá estén firmes mis caminos para observar tus preceptos.
17 Favorece a tu siervo para vivir y guardar tu palabra. 18 Abre mis ojos para contemplar las maravillas de tu Ley.
33 Enséñame, Señor, el camino de tus decretos, y lo seguiré hasta el fin. 34 Dame inteligencia para guardar tu Ley y observarla de todo corazón.

4.    SE ADJUNTA UN DISCURSO DE BENEDICTO XVI EN UN ENCUENTRO CON

JÓVENES DE POLONIA, EN EL QUE TRATA DE CRISTO COMO ROCA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA DE NUESTRA VIDA, EL 26 DE MAYO DE 2006, EN UN VIAJE A POLONIA.


Vida  Cristiana

LA ARDUA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA QUE SE LLAMA VIDA. JESÚS NOS EXHORTA A CONSTRUIR SOBRE ROCA: SOBRE CRISTO Y CON CRISTO. AMIGOS MÍOS NO TENGÁIS MIEDO DE APOSTAR POR CRISTO.


[Chiesa/Omelie1/Vita/ 6A20CristoRocaConstrucciónCasaVidaBXVI]

Ø Domingo 6 del Tiempo Ordinario, Ciclo A. (2020) Jesucristo es la roca de nuestras vidas, la fuente de donde brota la vida verdadera, la vida eterna. Es la roca para la construcción de la casa de nuestra vida. La transmisión de la fe cristiana es, ante todo, el anuncio de Jesucristo. Él no vino para juzgar, sino para salvar y dar la vida que hay en él.


v  Cfr. Domingo 6º del Tiempo Ordinario, Ciclo A.

            16/02/20
Eclesiástico 15, 16-21; 1 Corintios 2, 6-10; Mateo 5, 17-37, Forma breve: Mateo  5,20-
22a.27-28.33-34a.37
Antífona de entrada, Salmo 30, 3-4: Sé la roca de mi refugio, Señor, un baluarte donde me salve, tú que eras mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame.
Antífona de comunión, Juan 3,16: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Oración después de la comunión: Alimentados con el manjar del cielo te pedimos, Señor, que busquemos siempre las fuentes de donde brota la vida verdadera.  
Salmo Responsorial 118, 1-2;4-5; 17-18;33-34:
1 Dichosos los de conducta íntegra, los que caminan en la Ley del Señor. 2 Dichosos los que guardan sus preceptos y le buscan de todo corazón.
4 Tú ordenaste tus mandatos Para que se observen con cuidado. 5 Ojalá estén firmes mis caminos para observar tus preceptos.
17 Favorece a tu siervo para vivir y guardar tu palabra. 18 Abre mis ojos para contemplar  las maravillas de tu Ley.
33 Enséñame, Señor, el camino de tus decretos, y lo seguiré hasta el fin. 34 Dame inteligencia para guardar tu Ley y observarla de todo corazón.


LA ARDUA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA QUE SE LLAMA VIDA.
JESÚS NOS EXHORTA A CONSTRUIR SOBRE ROCA:
SOBRE CRISTO Y CON CRISTO.
AMIGOS MÍOS NO TENGÁIS MIEDO DE APOSTAR POR CRISTO.

1. Eres mi roca, Señor, dirígeme y guíame. (Antífona de entrada)


v  Cristo es la roca para la construcción de la casa de nuestra vida

Cfr. Benedicto XVI, Discurso en el encuentro con los jóvenes de Polonia, el sábado 26 de mayo de 2006.

Queridos jóvenes amigos: 
¡Os doy mi cordial bienvenida! Vuestra presencia me alegra. Doy gracias al Señor por este encuentro con el calor de vuestra cordialidad. Sabemos que "donde están dos o tres reunidos en el nombre de Jesús, él está en medio de ellos" (cf. Mt 18, 20). ¡Pero vosotros sois hoy aquí muchos más! Por esto os doy las gracias a cada uno de vosotros. Así pues, Jesús está aquí con nosotros. Está presente entre los jóvenes de la tierra polaca, para hablar con ellos de una casa que no se desplomará jamás, porque está edificada sobre roca. Es la palabra evangélica que acabamos de escuchar (cf. Mt 7, 24-27).


o   Un deseo y una nostalgia que existe en los corazones jóvenes: una casa donde encontramos el amor, el perdón la necesidad de perdón … Esta nostalgia no es más que el deseo de una vida plena, feliz.


Amigos míos, en el corazón de cada hombre existe el deseo de una casa. En un corazón joven existe con mayor razón el gran anhelo de una casa propia, que sea sólida, a la que no sólo se pueda  volver  con alegría, sino también en la que se pueda acoger con alegría a todo huésped que llegue. Es la nostalgia de una casa en la que el pan de cada día sea el amor, el perdón, la necesidad de comprensión, en la que la verdad sea la fuente de la que brota la paz del corazón.
Es la nostalgia de una casa de la que se pueda estar orgulloso, de la que no se deba avergonzar y por cuya destrucción jamás se deba llorar. Esta nostalgia no es más que el deseo de una vida plena, feliz, realizada. No tengáis miedo de este deseo. No lo evitéis. No os desaniméis a la vista de las casas que se han desplomado, de los deseos que no se han realizado, de las nostalgias que se han disipado. Dios Creador, que infunde en un corazón joven el inmenso deseo de felicidad, no lo abandona después en la ardua construcción de la casa que se llama vida.

o   ¿Cómo construir esta casa? Es una pregunta necesaria que nos debemos hacer cada día.


Amigos míos, se impone una pregunta: "¿Cómo construir esta casa?". Es una pregunta que seguramente ya os habéis planteado muchas veces en vuestro corazón y que volveréis a plantearos muchas veces. Es una pregunta que es preciso hacerse a sí mismos no solamente una vez. Cada día debe estar ante los ojos del corazón: ¿cómo construir la casa llamada vida? Jesús, cuyas palabras hemos escuchado en el pasaje del evangelio según san Mateo, nos exhorta a construir sobre roca. En efecto, solamente así la casa no se desplomará.
§  Quiere decir, ante todo, construir sobre Cristo y con Cristo.
Pero ¿qué quiere decir construir la casa sobre roca? Construir sobre roca quiere decir ante todo: construir sobre Cristo y con Cristo. Jesús dice:  "Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que construyó su casa sobre roca" (Mt 7, 24). Aquí no se trata de palabras vacías, dichas por una persona cualquiera, sino de las palabras de Jesús. No se trata de escuchar a una persona cualquiera, sino de escuchar a Jesús. No se trata de cumplir cualquier cosa, sino  de cumplir las palabras de Jesús.
§  Construir con Alguien ante quien somos preciosos, con Alguien que siempre es fiel, con Alguien que se inclina sobre el corazón herido del hombre y no nos condena, con Alguien que da su vida por nosotros.
Construir sobre Cristo y con Cristo significa construir sobre un fundamento que se llama amor crucificado. Quiere decir construir con Alguien que, conociéndonos mejor que nosotros mismos, nos dice:  "Eres precioso a mis ojos, ... eres estimado, y yo te amo" (Is 43, 4). Quiere decir construir con Alguien que siempre es fiel, aunque nosotros fallemos en la fidelidad, porque él no puede negarse a sí mismo (cf. 2 Tm 2, 13). Quiere decir construir con Alguien que se inclina constantemente sobre el corazón herido del hombre, y dice: "Yo no te condeno. Vete, y en adelante no peques más" (cf. Jn 8, 11). Quiere decir construir con Alguien que desde lo alto de la cruz extiende los brazos para repetir por toda la eternidad:  "Yo doy mi vida por ti, hombre, porque te amo".
§  Construir sobre Cristo quiere decir fundar sobre su voluntad todos nuestros deseos, expectativas, sueños, ambiciones, y todos nuestros proyectos.
Por último, construir sobre Cristo quiere decir fundar sobre su voluntad todos nuestros deseos, expectativas, sueños, ambiciones, y todos nuestros proyectos. Significa decirse a sí mismo, a la propia familia, a los amigos y al mundo entero y, sobre todo, a Cristo:  "Señor, en la vida no quiero hacer nada contra ti, porque tú sabes lo que es mejor para mí. Sólo tú tienes palabras de vida eterna" (cf. Jn 6, 68). Amigos míos, no tengáis miedo de apostar por Cristo. Tened nostalgia de Cristo, como fundamento de la vida. Encended en vosotros el deseo de construir vuestra vida con él y por él. Porque no puede perder quien lo apuesta todo por el amor crucificado del Verbo encarnado.

§   Construir sobre roca significa construir sobre Cristo y con Cristo, que es la roca.
Construir sobre roca significa construir sobre Cristo y con Cristo, que es la roca. En la primera carta a los Corintios san Pablo, hablando del camino del pueblo elegido a través del desierto, explica que todos "bebieron... de la roca espiritual que los acompañaba; y la roca era Cristo" (1 Co 10, 4). Ciertamente, los padres del pueblo elegido no sabían que esa roca era Cristo. No eran conscientes de que los acompañaba Aquel que, cuando llegaría la plenitud de los tiempos, se encarnaría, asumiendo un cuerpo humano. No necesitaban comprender que apagaría su sed el Manantial mismo de la vida, capaz de ofrecer el agua viva para saciar la sed de todo corazón. Sin embargo, bebieron de esta roca espiritual que es Cristo, porque sentían nostalgia del agua de la vida, la necesitaban.

o    Debemos ser conscientes de la presencia de Jesús mientras caminamos por las sendas de la vida: en los momentos felices y en las adversidades.


Mientras caminamos por las sendas de la vida, a veces quizá no somos conscientes de la presencia de Jesús. Pero precisamente esta presencia viva y fiel, la presencia en la obra de la creación, la presencia en la palabra de Dios y en la Eucaristía, en la comunidad de los creyentes y en todo hombre redimido por la preciosa sangre de Cristo, esta presencia es la fuente inagotable de la fuerza humana. Jesús de Nazaret, Dios que se hizo hombre, está a nuestro lado en los momentos felices y en las adversidades, y desea esta relación, que es en realidad el fundamento de la auténtica humanidad. En el Apocalipsis leemos estas significativas palabras:  "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo" (Ap 3, 20).

o   La construcción sobre roca: es la construcción sobre Alguien que fue rechazado. Muchas veces Jesús es ignorado, escarnecido, proclamado rey del pasado pero no del hoy y mucho menos del mañana.


Amigos míos, ¿qué quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca significa también construir sobre Alguien che fue rechazado. San Pedro habla a sus fieles de Cristo como de una "piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios" (1 P 2, 4). El hecho innegable de la elección de Jesús por parte de Dios no esconde el misterio del mal, a causa del cual el hombre es capaz de rechazar a Aquel que lo ha amado hasta el extremo. Este rechazo de Jesús por parte de los hombres, mencionado por san Pedro, se prolonga en la historia de la humanidad y llega también a nuestros días.
No se necesita una gran agudeza para descubrir las múltiples manifestaciones del rechazo de Jesús, incluso donde Dios nos ha concedido crecer. Muchas veces Jesús es ignorado, es escarnecido, es proclamado rey del pasado, pero no del hoy y mucho menos del mañana; es arrumbado en el armario de cuestiones y de personas de las que no se debería hablar en voz alta y en público. Si en la construcción de la casa de vuestra vida os encontráis con los que desprecian el fundamento sobre el que estáis construyendo, no os desaniméis. Una fe fuerte debe superar las pruebas. Una fe viva debe crecer siempre. Nuestra fe en Jesucristo, para seguir siendo tal, debe confrontarse a menudo con la falta de fe de los demás.
§  Ser conscientes de que habrá dificultades. “Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos: son fenómenos naturales previsibles que son imagen de las múltiples contrariedades de la condición humana.
Queridos amigos, ¿qué quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca quiere decir ser conscientes de que habrá contrariedades. Cristo dice: "Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa..." (Mt 7, 25). Estos fenómenos naturales no sólo son la imagen de las múltiples contrariedades de la condición humana; normalmente también son previsibles. Cristo no promete que sobre una casa en construcción no caerá jamás un aguacero; no promete que una ola violenta no derribará lo que para nosotros es más querido; no promete que vientos impetuosos no arrastrarán lo que hemos construido a veces a costa de enormes sacrificios. Cristo no sólo comprende la aspiración del hombre a una casa duradera, sino que también es plenamente consciente de todo lo que puede arruinar la felicidad del hombre. Por eso, no debéis sorprenderos de que surjan contrariedades, cualesquiera que sean. No os desaniméis a causa de ellas. Un edificio construido sobre roca no queda exento de la acción de las fuerzas de la naturaleza, inscritas en el misterio del hombre. Haber construido sobre roca significa tener la certeza de que en los momentos difíciles existe una fuerza segura en la que se puede confiar.

o   Construir sobre roca quiere decir construir con sabiduría. Tal vez sea más fácil fundar nuestra vida sobre las arenas movedizas de nuestra visión del mundo, construir nuestro futuro lejos de la palabra de Jesús, y a veces incluso contra ella. Sin embargo, es evidente que quien construye de este modo no es prudente.


Amigos míos, permitidme que insista: ¿qué quiere decir construir sobre roca? Quiere decir construir con sabiduría. Con razón Jesús compara a quienes oyen sus palabras y las ponen en práctica con un hombre sabio que ha construido su casa sobre roca. En efecto, es insensato construir sobre arena cuando se puede hacer sobre roca, teniendo así una casa capaz de resistir a cualquier tormenta. Es insensato construir la casa sobre un terreno que no ofrece garantías de resistir en los momentos más difíciles. Tal vez sea más fácil fundar nuestra vida sobre las arenas movedizas de nuestra visión del mundo, construir nuestro futuro lejos de la palabra de Jesús, y a veces incluso contra ella. Sin embargo, es evidente que quien construye de este modo no es prudente, porque quiere convencerse a sí mismo y a los demás de que en su vida no se desatará ninguna tormenta, de que ninguna ola se estrellará contra su casa. Ser sabio significa tener en cuenta que la solidez de la casa depende de la elección del fundamento. No tengáis miedo de ser sabios; es decir, no tengáis miedo de construir sobre roca.

o   Construir sobre roca quiere decir también construir sobre Pedro y con Pedro


Amigos míos, una vez más:  ¿qué quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca quiere decir también construir sobre Pedro y con Pedro, pues a él el Señor le dijo:  "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mt 16, 18). Si Cristo, la Roca, la piedra viva y preciosa, llama a su Apóstol piedra, significa que quiere que Pedro, y con él toda la Iglesia, sean signo visible del único Salvador y Señor.
Ciertamente aquí, en Cracovia, la ciudad predilecta de mi predecesor Juan Pablo II, a nadie sorprenden las palabras acerca de construir con Pedro y sobre Pedro. Por eso os digo:  no tengáis miedo de construir vuestra vida en la Iglesia y con la Iglesia. Sentíos orgullosos del amor a Pedro y a la Iglesia a él encomendada. No os dejéis engañar por quienes quieren contraponer a Cristo y a la Iglesia. Sólo hay una roca sobre la cual vale la pena construir la casa. Esta roca es Cristo. Sólo hay una piedra sobre la cual vale la pena apoyarlo todo. Esta piedra es aquel a quien Cristo dijo: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt 16, 18). Vosotros, los jóvenes, habéis conocido bien al Pedro de nuestro tiempo. Por eso, no olvidéis que ni aquel Pedro que está observando nuestro encuentro desde la ventana de Dios Padre, ni este Pedro que ahora está delante de vosotros, ni ningún Pedro sucesivo estará nunca contra vosotros, ni contra la construcción de una casa duradera sobre roca. Al contrario, con su corazón y con sus manos os ayudará a construir la vida sobre Cristo y con Cristo.

o   La última palabra de Cristo es una palabra de esperanza


Queridos amigos, meditando en las palabras de Cristo sobre la roca como fundamento adecuado para la casa, no podemos menos de notar que la última palabra es una palabra de esperanza. Jesús dice que, a pesar de la furia de los elementos, la casa no se desplomó, porque estaba fundada sobre roca. Con estas palabras nos infunde una extraordinaria confianza en la fuerza del fundamento, la fe que no teme ser desmentida porque está confirmada por la muerte y resurrección de Cristo. Esta es la fe que, años después, confesará san Pedro en su carta:  "He aquí que coloco en Sión una piedra angular, elegida, preciosa, y el que crea en ella no será confundido" (1 P 2, 6). Ciertamente "no será confundido...".
Queridos jóvenes amigos, el miedo al fracaso a veces puede frenar incluso los sueños más hermosos. Puede paralizar la voluntad e impedir creer que pueda existir una casa construida sobre roca. Puede persuadir de que la nostalgia de la casa es solamente un deseo juvenil y no un proyecto de vida. Como Jesús, decid a este miedo:  "¡No puede caer una casa fundada sobre roca!". Como san Pedro, decid a la tentación de la duda:  "Quien cree en Cristo, no será confundido". Sed testigos de la esperanza, de la esperanza que no teme construir la casa de la propia vida, porque sabe bien que puede apoyarse en el fundamento que le impedirá caer:  Jesucristo, nuestro Señor.

2. La transmisión de la fe cristiana es, ante todo, el anuncio de Jesucristo. Él no vino para juzgar, sino para salvar y dar la vida que hay en él.


·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 425: «Anunciar... la inescrutable riqueza de Cristo» (Efesios
3, 8). La transmisión de la fe cristiana es ante todo el anuncio de Jesucristo para llevar a la fe en  El. Desde el principio, los primeros discípulos ardieron en deseos de anunciar a Cristo: «No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hechos 4, 20). Y ellos mismos invitan a los hombres de todos los tiempos a entrar en la alegría de su comunión con Cristo:
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida -pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó-, lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Os escribimos esto para que vuestro gozo sea completo (1 Juan 1, 1-4).

·         Catecismo de la Iglesia Católica, n. 679: Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de
Juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. «Adquirió» este derecho por su Cruz. El Padre también ha entregado «todo juicio al Hijo» (Juan 5, 22) (Cf Juan 5, 27; Mateo 25, 31; Hechos 10, 42; 17, 31; 2 Timoteo 4, 1). Pues bien, el Hijo no ha venido para juzgar sino para salvar (Cf Juan 3, 17) y para dar la vida que hay en él (Cf Juan 5, 26). Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo (Cf Juan 3, 18; 12, 48); es retribuido según sus obras (Cf 1 Corintios 3, 12-15) y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor (Cf Mateo 12, 32; Hebreos 6, 4-6; 10, 26-31).




Vida Cristiana

sábado, 8 de febrero de 2020

Buenas noticias sobre la familia en EE.UU.



 

Ø Buenas noticias sobre la familia en EE.UU.

Aceprensa - 30 ENERO, 2020 - FUENTE: USA TODAY

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Aunque algunos medios de prensa y productos de entretenimiento estadounidenses se empeñan en firmar el acta de defunción del matrimonio y la familia tradicional, los investigadores Alysse ElHage y Bradford Wilcox apuntan en USA Today que, durante la década que acaba de finalizar, la realidad ha dado pie a más noticias positivas que negativas en este tema. Y los hechos favorecen, particularmente, a los hijos.
“Algunos productos culturales de éxito [como Historia de un matrimonio] dan la impresión de que muchos matrimonios son un desastre, y que la deriva hacia el divorcio es lo más común en nuestros días”, señalan los expertos, que citan además dos artículos en el New York Times y en Brookings Institution sobre la “desaparición” del matrimonio o la “dificultad” para restaurarlo.
La realidad, sin embargo, difiere de este panorama.
“En primer lugar, el divorcio ha caído. De hecho, la tasa ha ido descendiendo desde que alcanzó su pico en los años 80, durante la revolución del divorcio. Según nuestro análisis, la tasa ha bajado un 25% en la última década hasta el punto actual, en que hay 15 divorcios por mil personas casadas, la misma proporción que en 1970. Y los especialistas predicen que continuará cayendo”.
Según los sondeos, explican, los estadounidenses se han vuelto menos inclinados al divorcio, en buena medida porque –y en esto cita al experto en estudios de familia Richard Reeves– “el matrimonio moderno no va principalmente de dinero, sexo o estatus. Va de hijos”, una razón por la que las parejas invierten más en mantenerse unidas.
En segundo lugar, Wilcox y ElHage constatan que ha descendido el número de hijos nacidos fuera del matrimonio. “Como ha explicado Lyman Stone en el blog del Institute for Family Studies, aunque los motivos de ese declive son complejos, ‘nos estamos acercando a una década de descenso de los nacimientos en hogares de mujeres no casadas’”. En concreto, han caído del 41% en 2009 al 39,6% en 2018.
Por último, los estudiosos anotan que la proporción de niños que crecen en familias casadas está yendo al alza, a pesar de que la inestabilidad familiar y la monoparentalidad son aún muy altos.
“Desde que tocamos fondo en 2014, hemos visto un pequeño incremento en el porcentaje de niños criados por sus padres casados. Concretamente, el número ha subido del 61,8% en 2014 a 62,6% en 2019, según nuestro análisis de los datos del Censo. Esperamos que siga subiendo en los años por venir”.
“¿Qué significa todo esto para los niños estadounidenses? Los niños criados por sus padres casados disfrutan de ventajas con efectos duraderos”, como “mayor estabilidad económica, mayor seguridad física, unos padres más implicados y mejores resultados en el orden psicológico, educacional y social”, concluyen.





Domingo 5º del Tiempo Ordinario, ciclo A (2020). La vocación cristiana: somos llamados a ser sal de la tierra y luz del mundo.



 

[Chiesa/Omelie1/Vocazione/5A20VocaciónCristianaSalTierraLuzMundo]

Ø Domingo 5º del Tiempo Ordinario, ciclo A (2020). La vocación cristiana: somos llamados a  ser sal de la tierra y luz del mundo. (Evangelio de hoy: Mateo 5, 13-14).  La luz de Dios se  manifiesta  en Cristo, y nuestra luz refleja la luz de Cristo.  Por tanto sólo seremos luz si no nos apartamos de la enseñanza del Señor y nos adherimos a su persona, si vivimos en comunión con Él. La sal sin sabor es el hombre que ignora los «porqués» de la existencia humana. El sabor divino de todo lo humano. Otros significados de la sal, como símbolo de la vida.


v  Cfr. 5º Domingo T. Ordinario Ciclo A 9 febrero 2020

Colecta de la Campaña contra el hambre en el mundo 

Cfr. Gianfranco Ravasi, Secondo le Scritture, Anno A, Piemme
Novembre 1995, V Domenica; R. Cantalamessa, La parola e la vita  Anno A, Citta Nuova  XI edizione, giugno 2001; Temi di Predicazione – Omelie 7/2013, II-VIII Domenica del Tempo Ordinario, 19 gennaio – 2 marzo 2014

Isaías 58, 7-10. Así dice el Señor: «Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin  techo,
viste al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne. 8 Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy. » Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, 10 y ofreces tu propio sustento al hambriento y sacies el alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad será como el  mediodía.»
Salmo responsorial Sal 111, 4-5. 6-7. 8a y 9 (R.: 4a)
R. El justo brilla en las tinieblas como una luz.
4 En las tinieblas brilla como una luz el que es justo
, clemente y compasivo. 5 Dichoso el hombre compasivo y que presta, y que administra con justicia sus asuntos. R. El justo jamás vacilará, y será siempre recordado. 7 No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. R. 8 Su corazón está seguro, sin temor. Reparte limosna a los pobres; su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad. R.
1 Corintios 2, 1-5
Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Aleluya Juan 8, 12b: Yo soy la luz del mundo, dice el Señor, el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Mateo 5, 13-16. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 13 «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. 14 Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del candelero, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 16 Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. »

La vocación cristiana:
somos llamados a ser la sal de la tierra y la luz del mundo
(cf. Mateo 5, 13-16)
[Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 782: características del pueblo de Dios]


1. La sal preserva de la corrupción a los alimentos; es medicina rudimentaria.


v  “Lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo” (Carta a Diogneto, 6,1) [1].


·         En todas las  culturas son los  significados de sal más conocidos. Transforma la masa de una
comida, preserva los alimentos de la descomposición; además, se aplica a las heridas para desinfectarlas, y para cauterizarlas.  Aplicado a los cristianos, lleva a la conclusión de que debe, por vocación, preservar al mundo de la corrupción. “Lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo” (Carta a Diogneto, 6,1).

v  La sal sin sabor es el hombre que ignora los «porqués» de la existencia humana.

·         “Si el creyente es la sal de la tierra debe poseer inalterada la fuerza de  transformación y de
purificación que conduce a la humanidad a las esencias y valores genuinos, pues aporta al mundo el sabor de la fe, la purificación de  esperanza, la fuerza del amor transformante. La sal es sustancia que no se puede comer por sí sola, pero que da gusto a los alimentos y sólo es menester una pequeña cantidad para hacer agradable toda la comida. Su gusto es irremplazable, por eso si pierde su sabor nada existe que pueda dar a la sal el gusto salado. De ahí que sea fácil concluir que el discípulo de Jesús ha de dejarse impregnar de la sal del Evangelio para encontrar el gusto por la vida y el sabor de la eternidad. ¿Qué es la sal sin sabor? Es el hombre que ignora los 'porqués' fundamentales de la existencia humana, el cristiano que ha perdido la sabiduría (sabor) del Evangelio. Hay que recuperar siempre el sabor del saber cristiano” [2].
·         Es un elemento necesario, es más, imprescindible, como el agua: esto es importante si tenemos
en cuenta que, con frecuencia, la vida está llena de incoherencias, medias medidas, etc.

o   Un título que se da a los discípulos, lleno de riesgos y de precariedad, que, por otra parte, debe ser celosa y atentamente custodiado.  
§  “Pero si la sal se vuelve sosa …”.
·         «El título que se da a los discípulos de Jesús “sal de la tierra” (v. 13) está lleno de riesgos y de
precariedad, como se deduce de lo que sigue inmediatamente después: “pero si la sal se vuelve sosa …”. Es un gran privilegio ser discípulos del Señor, pero debe ser celosa y atentamente custodiado. “¿Con qué  la salarán?” (v.      13).  Para entender bien las palabras de Jesús es necesario recordar que, en la antigüedad, (y también en el tiempo más cercano de la edad media) se tenía en mucha consideración la sal, y era valorada como  un ingrediente mucho  más precioso que hoy día. Se consideraba como sustancia aromática que, como todas las especies, no es nutritiva como un alimento, pero tiene el poder de mejorar la cualidad de un alimentos, y, además, es necesaria para vivir. Ni hombres ni animales pueden vivir sin la sal». (Omelie – Temi di predicazione, 7 (2013), V Domenica).

2. Otros significados de la sal


·         Pero podemos encontrar otros significados, en ese ser «sal de la tierra».
·         Fuente de calor. Por ejemplo, los campesinos y nómadas de Palestina, en el tiempo de Jesús
usaban la sal también para calentarse, ya que contiene betún, alquitrán. Por ello entenderían que Jesús les pedía algo muy completo: también que los cristianos debían ser fuente de calor en un mundo frecuentemente frío e indiferente  [3]. 
·         Símbolo de Alianza: la sal de la amistad.  “En el antiguo Oriente existía, efectivamente, «un
Pacto de la sal», sinónimo de alianza inviolable. (...) En la diversa redacción que Marcos nos ofrece del texto según San Mateo que nos propone hoy la liturgia, Jesús invita a sus discípulos a condimentar su vida fraterna con la sal del amor: «La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con  qué la sazonaréis? Tened en vosotros sal y tened  paz  unos con  otros» [4]. Todavía hoy, entre los árabes se oyen estas expresiones: «Te amo como amo la sal» o, para indicar una profunda solidaridad, se dice «hay sal entre nosotros»”  [5].
·         Símbolo de la vida. “En nuestros idiomas se usa la palabra «salario», que en el original latino
Indicaba la indemnidad concedida a los soldados romanos para adquirir la sal, mientras que para nosotros hace referencia, más genéricamente, a un instrumento económico de supervivencia. En esta línea está también la curiosa práctica oriental de friccionar con sal al niño apenas nacido, para darle vigor y vitalidad, y también para alejar de su incipiente existencia los espíritus del mal. En la notable página en la que Ezequiel describe a Israel como una expósita recogida y amada por el Señor, se dice: “Cuando naciste, el día de tu nacimiento, no te cortaron el cordón, ni fuiste lavada con agua para limpiarte, ni frotada con sal ni envuelta en pañales. No hubo ojo que se apiadara y te  hiciera alguna de esas cosas por compasión; sino que fuiste arrojada al campo, como objeto despreciable, el día de tu nacimiento«(Ezequiel 16,4)” [6].
·         Símbolo de sabiduría. La pérdida del sabor es la ignorancia. Para indicar que un  razonamiento
o una persona son vanos, sin inteligencia, fatuos, decimos que son sosos o insulsos. “Job, ante los argumentos insulsos de sus amigos, reacciona exclamando: «¿Se come sin sal lo insípido?» (6,6). Poner la sal de la inteligencia, de la reflexión, de la pasión, en las propias palabras, significa convertirse en personas capaces de aconsejar, de sostener, de confortar y de guiar. Pablo escribía a los cristianos de  Colosas: «Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada con sal, de forma que sepáis  responder a cada uno como conviene» (Col 4,6)”  [7].
·         La sal también tiene un significado oscuro: de  por sí es amarga, el agua salada no quita
la sed, quema cuando se vierte sobre las heridas, las extensiones de sal del mar Muerto hacen del terreno algo semejante a un paisaje lunar. Por esto, en Oriente y tras los Griegos y los Romanos, cuando se considera muerta para siempre  una ciudad que ha sido conquistada y dejada a ras del suelo, se vertía sal sobre las ruinas. Frecuentemente se habla en la Biblia de la maldición de la sal: «¡Azufre, sal: calcinación es su tierra entera!  Jamás se podrá sembrar; nada podrá brotar; no crecerá en ella hierba alguna. Es como la destrucción de Sodoma y Gomorra, de Admá y Seboim, que en su cólera devastó el Señor» (Deuteronomio 29,22); el pecador maldecido por Dios habitará «en terrenos resecos del desierto, en tierra salobre e inhóspita» (Ezequiel 17,6). La sal es, también, el símbolo del juicio de Dios sobre el mal, como quiso decir Jesús con la frase «porque todos serán salados con fuego» (Maros 9,49), pronunciada en un contexto en el que aparece la sede del juicio divino. Pero con la fuerza del fuego que quema, la sal es también signo de purificación; efectivamente, las víctimas sacrificiales eran rociadas con sal para hacerlas puras.
            La sal es una pequeña realidad en nuestro mundo cotidiano, per la Biblia la ha transformado en un signo espiritual sabroso de vida y de sabiduría, de amor y de purificación, de miedo y de salvación, de calor y de testimonio”  [8].

 

3. Los primeros cristianos aplicaron a Jesús los símbolos de la sal y la luz.

·         “Los primeros cristianos gustaron aplicar a Jesús los símbolos de la sal y de la luz. Un mártir del
siglo II escribía: «Abandonad, pues, la mala levadura, anticuada y agriada, y convertíos a la nueva levadura que es Jesucristo. Salaos en él para que ninguno de vosotros se corrompa, pues seréis juzgados por vuestro olor» (san Ignacio de Antioquía). (Eugenio Romero Pose, Alfa y Omega, 7/II/2002).

v  Los cristianos, si no nos apartamos de la enseñanza del Señor y nos adherimos a su persona, seremos sal de la tierra.

·         “Así como Cristo es la nueva levadura que hace que el mundo no se pierda, sus discípulos, «los
apóstoles son llamados sal porque por ellos es sazonado todo el género humano» (san Jerónimo). (...) Si no nos apartamos de la enseñanza del Señor y nos adherimos a su persona, seremos «la Iglesia que es la sal de la tierra» (san Ireneo), que «condimenta las mentes de los fieles» (san Gregorio Magno)”  (Eugenio Romero Pose ibidem).

B. La luz del mundo
Nuestra luz es siempre reflejo de la de Cristo,
y puede mostrar el sentido de la existencia
a quienes viven en la tristeza,
en el sinsentido o en el dolor.

1. Dios es luz, que se nos manifiesta en Cristo


v  Algunas frases de la Escritura en las que se afirma que Dios es luz

·         ¿El Señor es mi luz y mi salvación: a quién temeré? (Sal 27,1); ¿No tendrás ya al sol como luz
del día, ni te iluminará el resplandor de la luz, sino tendrás al Señor como luz eterna (Isaías 60,19); Si me siento en tinieblas, el Señor es mi luz (Miqueas 7,8); Este es el mensaje que le hemos oído y que os anunciamos: Dios es luz y no hay en Él tinieblas de ninguna clase (1 Juan 1,5); ¡Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro! (Salmo 4,7); En tu luz vemos la luz (Salmo 36, 10); Tu palabra es antorcha para mis pasos Salmo 119, 105).

v  Esa luz, que Jesucristo  nos da a conocer, es  punto de referencia de la ética cristiana. El conocimiento de Dios en la Biblia es un conocimiento amoroso que lleva al cumplimiento de su voluntad.

§  Los cristianos debemos caminar en la luz, rechazar el pecado y cumplir los mandamientos (1 Juan 1,5-2,27)
·         NuevoTestamento, Eunsa 2004, nota a 1 Juan 1,5: “Con la imagen de la luz, se vislumbra lo que
significa la revelación: Dios es la luz, Jesucristo nos la ha dado a conocer, y la revelación cristiana es el resplandor de esa luz. La afirmación  «Dios es luz» va a servir a  san  Juan para encarecer a los cristianos un comportamiento recto. Así hace también san  Agustín, cuando comenta que « deben ser arrojadas de nosotros las tinieblas para que entre la luz, porque las tinieblas no se compaginan con la luz» (S. Agustín, In Epistolam Ioannis ad Parthos, X, 1,5).
·         Cfr. la primera carta de San Juan: a) Dios es luz, y los cristianos debemos caminar en la luz,
rechazar el pecado y cumplir los mandamientos (1 Juan 1,5-2,27); b) debemos vivir como hijos de Dios, libres de pecado;  por otra parte, la caridad fraterna es señal del cristiano  (2, 28- 4,19)  [9].
·         Ravasi, o.c. p. 156: “La luz es externa a nosotros, no la podemos tener en las manos, como Dios,
que es superior y transcendente; y, sin embargo, nos envuelve, nos calienta, nos atraviesa igual que  Dios que está cerca de nosotros  «más de lo que  está nuestra aorta», como  se lee en el Corán”. 

2. El justo brilla en las tinieblas como una luz (Salmo responsorial)

v  En el Evangelio que se ha leído hoy, nos encontramos con la sorpresa de que el Señor habla de la luz refiriéndola a los discípulos: «vosotros sois la luz del mundo» (Mateo 5,14).

·         «Las indicaciones prácticas para ser luz las encontramos en la primera Lectura. El profeta Isaías
nos enseña que la luz debe ser combinada con la caridad hacia el prójimo. Debe manifestarse y ejercitarse con (…) no sustraerse a las necesidades del prójimo. Una tal luz resplandecerá como la aurora y crecerán rápidamente las fuerzas en aquel  que tiene el sentido del otro. Dar el propio corazón y los recursos a quien tiene hambre, colmar los deseos de los infelices, son las condiciones para que nuestra luz surja en las tinieblas y nuestra oscuridad será como la luz del mediodía. De este modo, el ser luz no está ligado a la sabiduría, sino a la caridad hacia el prójimo: ésta es  la luz». (Omelie – Temi di predicazione, 7 (2013), V Domenica).
·         En la Revelación se habla  - como ya hemos visto - de Dios como alguien que es luz para
 nuestras vidas, de que esa luz nos llega a través de Jesucristo. Pero en el Evangelio que se ha leído hoy, nos encontramos con la sorpresa de que el Señor habla de la luz refiriéndola a los discípulos: «vosotros sois la luz del mundo» (Mateo 5,14).
§  Características de esta luz de los justos
a) Es una luz refleja. La oscuridad de muchos cristianos es la señal de la lejanía de la fuente de la luz que es el amor de Dios. La liturgia de hoy se convierte en una celebración de la luz que el hombre puede irradiar en el mundo con su testimonio.
Se  trata de los justos que, inundados por la luz divina, reverberan la luz de  Dios que ilumina a los  hombres, como la luna refleja la luz del sol: quien es fiel es antorcha que resplandece y calienta [10]. Encontramos esta imagen en la primera Lectura (Isaías 58): brilla la luz de quien hace buenas obras (vv. 8 y 10), y en el Salmo Responsorial (112/111): «en las tinieblas brilla como una luz el que es justo» (v. 4)
·            “La liturgia de hoy se convierte en una celebración de la luz que el hombre puede irradiar en
el mundo con su testimonio. El frío, la indiferencia, la oscuridad de muchos cristianos es la señal de su lejanía de la fuente  de la luz que es el amor de Dios. Una lámpara sin aceite no sirve para nada como la sal insulsa. El anuncio de Dios no pasa solamente a través de las palabras sino también a través de las manos che hacen la paz, que confortan, que colaboran como las manos de Cristo que curaban y consolaban. Sin esconderse, sin camuflarse, sin convertirse en perezoso, el cristiano debe exponerse al sol de Dios como la ciudad que está sobre el monte”  [11].
b) Encendemos nuestra lámpara en la luz del Señor
·         “Yo soy la luz del mundo  - dice el Señor -; el que me sigue tendrá la luz de la vida” (Aleluya
antes del evangelio, Juan 8, 12a).
·         Encendemos nuestra lámpara en su luz. San Pablo afirma que somos luz «en el Señor»:
«porque en otro tiempo erais tinieblas, ahora en cambio  sois luz  en el Señor» (Efesios 5,8). Es en el Bautismo donde  hemos recibido la luz de Cristo. “Por eso, el sacramento del Bautismo recibe también el nombre de «iluminación» porque, con él, es iluminado el espíritu de los que reciben la predicación evangélica y se incorporan a Cristo (Cfr. S. Justino, Apología 1,61,12)” (Nuevo Testamento, Eunsa 2004, nota a Efesios 5, 8-20). En realidad, es Jesús quien viene a nosotros (en el Bautismo recibimos el Espíritu de Cristo) y, por tanto, nuestro cometido es hacer transparente la presencia  luminosa de Cristo, permitiéndole así que continúe siendo luz y sal en la tierra [12].
No me olvides que no creamos nosotros esa luz: únicamente la reflejamos.
·         San Josemaría Escrivá,  Amigos de Dios,  n.  250 : “Mirad que el Señor suspira por
conducirnos a pasos maravillosos, divinos y humanos, que se traducen  en una abnegación feliz, de alegría con dolor, de olvido de sí mismo. Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo. Un consejo que hemos escuchado todos. Hemos de decidirnos a seguirlo de verdad: que el Señor pueda servirse de nosotros para que, metidos en todas las encrucijadas del mundo —estando nosotros metidos en Dios—, seamos sal, levadura, luz. Tú, en Dios, para iluminar, para dar sabor, para acrecentar, para fermentar.
»Pero no me olvides que no creamos nosotros esa luz: únicamente la reflejamos. No somos nosotros los que salvamos las almas, empujándolas a obrar el bien: somos tan sólo un instrumento, más o menos digno, para los designios salvadores de Dios. Si alguna vez pensásemos que el bien que hacemos es obra nuestra, volvería la soberbia, aún más retorcida; la sal perdería el sabor, la levadura se pudriría, la luz se convertiría en tinieblas”.
El cristiano es sal y luz del mundo no porque venza  o triunfe, sino porque da testimonio del amor de Dios
·         San  Josemaría Escrivá,  Amigos de Dios,  n.100:  Todo lo que  tenemos lo hemos recibido de
Dios, para  ser sal que sazone, luz que lleve a los hombres la nueva alegre de que El es un Padre que ama  sin medida. El cristiano es sal y luz del mundo no porque venza o triunfe, sino porque da testimonio del amor de Dios; y no será sal, si no sirve para salar; no será luz  si, con su ejemplo y con su doctrina, no ofrece  un testimonio de Jesús, si pierde lo que constituye la razón  de ser de su vida”.
c) La luz es la de las buenas obras, como aparece en la primera lectura (Isaías 58, 7-10).
·         “Compartir el pan ... no oprimir.... no hablar mal de los demás ...  En este capítulo 58, se
denuncia  el falso ayuno, o lo que es lo mismo, el formalismo en la práctica del mismo. “El Señor no tolera la hipocresía de una religiosidad meramente externa, que no se refleja en promover y respetar la justicia en la vida ordinaria y la preocupación por los más necesitados. (...) La vuelta a Dios no consiste en multiplicar los actos externos de culto y los ayunos, mientras se practican  injusticias, se oprime al obrero y se abandona al pobre. No es de extrañar que Dios no atienda los ayunos realizados mientras no se corrijan las injusticias y la violencia – vv. 3-6”  [13].
·         “Parte tu pan con el hambriento, hospeda  a los pobres sin techo, viste al que ves desnudo …
Entonces romperá tu luz como la aurora …”  “Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía” (Isaías 58, 7-10)
d) es una luz para dar gloria a Dios
·         “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y
glorifiquen  a vuestro  Padre que está en los cielos” [14].  


Vida Cristiana



[1] Se trata de un breve tratado apologético dirigido a un tal Diogneto que, al parecer, había preguntado acerca de algunas cosas que le llamaban la atención sobre las creencias y modo de vida de los cristianos: "Cuál es ese Dios en el que tanto confían; cuál es esa religión que les lleva a todos ellos a desdeñar al mundo y a despreciar la muerte, sin que admitan, por una parte, los dioses de los griegos, ni guarden, por otra, las supersticiones de los judíos; cuál es ese amor que se tienen unos a otros, y por qué esta nueva raza o modo de vida apareció ahora y no antes” (Cap. 1).
El desconocido autor de este tratado, compuesto seguramente a finales del siglo II, va respondiendo a estas cuestiones en un tono más de exhortación espiritual y de instrucción que de polémica o argumentación. Literariamente es, sin duda, la obra más bella y mejor compuesta de la literatura apologética: sus formulaciones acerca de la postura de los cristianos en el mundo o del sentido de la salvación ofrecida por Cristo son de una justeza y una penetración admirables.
La parte central de esta apología expone un aspecto fundamental de la vida de los primeros cristianos: el deber de santificarse en medio del mundo, iluminando todas las cosas con la luz de Cristo. Un mensaje siempre actual, que el Señor ha recordado a los hombres en estos tiempos últimos con las enseñanzas del Concilio Vaticano II.
[2] Archidiócesis de Madrid, A. Pardo, Hoy domingo, 4 febrero 2002.
[3] Gianfranco  Ravasi, o.c. p. 158
[4]  Marcos 9, 50
[5] Gianfranco Ravasi, o.c. p. 159
[6] Gianfranco Ravasi, o.c. p. 159
[7] Gianfranco Ravasi, Secondo le Scritture Anno A, Piemme noviembre 1995, p. 159
[8] Gianfranco Ravasi, o.c. p. 160
[9] Cfr. Nuevo Testamento, Eunsa 2004 y Nuevo Testamento, la Casa de la Biblia, 6ª edición, Notas a los cap. 1 a 4 de la Primera Carta de San Juan.
[10] Biblia de Jerusalén, nota a Salmo 112/114: “Se aplica así al justo lo que en otros pasajes se dice de Dios” (Salmo 18, 29; 27,1..
[11] Ravasi, o.c. p. 157
[12] Cfr. R. Cantalamessa o.c., p. 159.
[13] Libros proféticos, Eunsa 2002, nota a Isaías 58, 1-14.
[14] Mateo 5,16
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