sábado, 12 de octubre de 2019
jueves, 10 de octubre de 2019
Cuatro claves para entender la Amazonia ARIEL LAZARI – Aceprensa - 27.SEP.2019
Cuatro claves para entender la Amazonia
ARIEL LAZARI – Aceprensa - 27.SEP.2019
Ø Rio de Janeiro. Mucho se ha hablado sobre la Amazonia en las últimas semanas y el tema no
desaparecerá tampoco durante el próximo mes. La mayor selva tropical del mundo enfrenta desde agosto una temporada de incendios y además será el tema de la próxima reunión del Sínodo de los Obispos en Roma (6-27 de octubre). No faltan motivos para que se hable y se escriba sobre ella.

Sin embargo, la selva es un territorio tan vasto (10 veces el
tamaño de España) y con tanta gente (25 millones de personas), que resulta
difícil conocer bien su realidad y la dimensión de los problemas que afronta.
En concreto, conviene conocer cuatro aspectos de la selva que a veces son poco
entendidos: sus dimensiones poblacionales, la situación de sus indígenas, el
estado del cristianismo en la región y, finalmente, las cuestiones geopolíticas
implicadas.
o 1% de indígenas, 80% de población urbana
Gran parte de la Amazonia está en Brasil, pero la selva también
abarca territorio de otros ocho países: Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela,
Ecuador, Guyana, Guyana Francesa y Surinam. La biodiversidad en la región es
inigualable, de forma que una en cada diez especies conocidas por el hombre
vive en la Amazonia.
Además de los animales y plantas abundantes, hay que añadir a
los 25 millones de personas que ahí habitan. La mayor parte vive en ciudades
grandes como Manaos (Brasil, 1,8 millones de habitantes) o Santa Cruz de la
Sierra (Bolivia, 1,5 millones de habitantes). La población de estas ciudades
está compuesta de blancos, indígenas y mestizos, que viven completamente
integrados en la cultura occidental.
Aunque es común que se imagine a la gente
de Amazonia como indígenas en tribus, el 99% de los habitantes de la Amazonia
no son indígenas, y el 80% viven en zonas urbanas
En cuanto a los indígenas que viven en tribus, según datos de la
Fundación Nacional del Indígena (FUNAI), en la parte brasileña de la selva su
número llega tan solo a 306.000. Así, aunque es común que se imagine a la gente
de Amazonia como indígenas en tribus, estos representan poco más del 1% de la
población total de la región. En realidad, el 99% de los habitantes de la
Amazonia no son indígenas, y el 80% viven en zonas urbanas.
o La situación de los indígenas
Los 306.000 indígenas de la Amazonia brasileña se dividen en
cientos de pueblos distintos con sus respectivas lenguas y culturas
tradicionales. De ellos, hay 107 pueblos aislados,
que nunca han tenido contacto con el mundo exterior.
La vida de los indígenas en tribus sigue los patrones
tradicionales que recibieron de sus ancestros: una vida sencilla,
autosuficiente, sin relaciones con otras regiones. De hecho, están aislados y
les es difícil acceder a servicios básicos como educación para los niños y
medicinas para los enfermos.
Estas condiciones llevan a muchos jóvenes indígenas a emigrar a las
ciudades. En ellas encuentran trabajo e intentan adaptarse a la cultura urbana.
Este fenómeno no agrada a algunos indígenas y a muchas ONG que actúan en la
selva amazónica. Para ellos, la emigración significa que no fuimos capaces de
preservar la cultura milenaria de esos pueblos. De hecho, una vez que el joven
indígena se integra en la vida urbana, ya no quiere volver a la tribu y acaba
por olvidarse de las tradiciones que aprendió de sus padres.
Sin embargo, también se oyen voces de indígenas que defienden
este cambio cultural. Por ejemplo, la secretaria nacional de la salud indígena
de Brasil, Silvia Waiapi, que es de origen indígena, afirmó en una entrevista reciente
en un portal de noticias brasileño: “[Yo quiero] que los indígenas sean los
autores de su propia historia. Que no dependan de personas u ONG que les digan
cuál es la mejor forma de vivir. (…) ¿Por qué estoy condenada a vivir el resto
de mi vida pasando frío y hambre en el medio de la jungla por ser indígena?
¿Por ser indígena no tengo yo derecho a estudiar? ¿No tengo yo derecho de
desarrollarme?”. Para indígenas como Waiapi, la calidad de vida que la modernidad
ofrece es más importante que mantener las tradiciones de su pueblo.
De hecho, no solo indígenas jóvenes buscan refugio en las
ciudades, sino también mujeres adultas. Son madres que no están de acuerdo con
tradiciones indígenas, según las cuales los niños con discapacidad deben ser
sacrificados. Según la ministra de los derechos humanos de Brasil, Damares
Alves, de los 305 pueblos indígenas brasileños, todavía hay 40 que obligan a
las mujeres a matar a un hijo cuando se descubre que tiene alguna deficiencia
–aunque tenga ya 5 o 10 años– y a dejar con vida a uno solo cuando dan a luz
gemelos. La única opción que les resta a estas madres es buscar refugio en la
cultura urbana.
o Avance protestante
La Iglesia católica está presente en la Amazonia desde el siglo
XVII con sus misioneros, especialmente jesuitas. Esto hizo que el catolicismo
se implantase en la mayor parte de la región. De hecho, los mayores centros
urbanos amazónicos fueron fundados por estos mismos misioneros, que preferían
recoger a los indígenas de sus tribus y llevarlos a vivir en ciudades, según la
costumbre europea.
El documento preparatorio del Sínodo de la
Amazonia se inclina por preservar el modo de vida tradicional de los indígenas,
mientras el gobierno brasileño quiere integrarlos en la cultura occidental
Sin embargo, aún hoy hay pueblos indígenas con religiones
tradicionales, que siguen vivas principalmente en tribus de la selva. De otro
lado, estas costumbres vienen perdiendo fuerza por acción de misioneros
evangélicos. Sus misiones empezaron en las décadas de 1930 y 1940, con
académicos protestantes que unieron la investigación científica –a menudo
lingüística– con la evangelización de los indígenas. Hoy, de las 340 etnias
indígenas de la región, hay presencia misionera evangélica en 182, un poco más
de la mitad.
La
Iglesia católica conoce esta realidad, y de hecho, el tema está incluido en
el instrumentum laboris (documento
preparatorio oficial) de la próxima reunión especial del sínodo de los obispos,
el Sínodo de la Amazonia. Este sínodo buscará nuevos caminos para la Iglesia en
la Amazonia, intentando darle un rostro
más amazónico, más local (parte III, capítulo I).
El instrumentum laboris sugiere
que los indígenas no abandonen el estilo tradicional de vida en la selva, sino
que la Iglesia adapte su predicación a la realidad específica de estos pueblos.
Si antes los misioneros reunían a los indígenas en sus centros urbanos, ahora
la Iglesia podría adoptar una posición de salida (n. 143), corrigiendo el
cambio cultural al que contribuyó en el pasado: “Hoy día la Iglesia tiene la
oportunidad histórica de diferenciarse netamente de las nuevas potencias
colonizadoras escuchando a los pueblos amazónicos para poder ejercer con
transparencia su rol profético” (n. 7).
Al tema de la emigración y la urbanización se dedican dos
capítulos enteros del documento (III y IV de la parte II). Aunque se diga que
hace falta crear un diálogo entre cultura moderna y tradiciones indígenas,
frases como “urge hacer frente al problema de la migración de jóvenes hacia las
ciudades” (n. 129.e.4), la crítica que hace de la cultura moderna, y la
valoración del modo de vivir tradicional indígena sugieren que el documento
defiende mantener la cultura tradicional indígena y que la Iglesia se adapte
para acogerlos mejor.
o La política indígena de Bolsonaro
El tono
de defensa del modo de vida indígena que adopta el instrumentum laboris del
Sínodo de la Amazonia es distinto de la tendencia del gobierno del presidente
brasileño Jair Bolsonaro, que intenta incluir al indígena en la sociedad
brasileña de cultura occidental. De hecho, algunos ministros han dicho
que observan atentamente los trabajos
del sínodo, para evitar que la oposición política brasileña use el
evento para criticar a Bolsonaro.
En diversas oportunidades, el presidente ha declarado que quiere
facilitar el acceso del indígena a Internet, a la educación y a la salud. De
hecho, llamó a dos mujeres indígenas para ocupar puestos en secretarías de su
gobierno, Silvia Waiapi y Sandra Terena. Es la primera vez que unas personas de
etnia indígena ocupan cargos de ese nivel en Brasil.
Bolsonaro y movimientos de derecha brasileños creen que a los
indígenas se les debe abrir oportunidades de mejorar su calidad de vida. Con
ello, se refieren a oportunidades de estudio, de cultivar la tierra para
aumentar su poder económico e incluso a ocupar cargos de responsabilidad
política. Los gobiernos pasados y los movimientos de izquierda, de otro lado,
creen que es más importante mantener al patrimonio cultural de las tradiciones
indígenas y garantizar su independencia con demarcación de reservas naturales.
o Incendios
La falta de tacto al tratar con la prensa –típica de Bolsonaro–
hizo que algunos medios de comunicación se apresurasen a culparle por una
“crisis” de incendios en Amazonia en agosto de este año. Aunque la repercusión
mediática de esta “crisis” fue amplia, datos del Instituto Nacional de
Investigaciones Espaciales (INPE) señalan que la cantidad de
incendios en la Amazonia este año no fue mayor que la media anual desde 1998.
También el observatorio espacial de la
NASA afirmó que los incendios no fueron mayores que la media de
los últimos quince años. No obstante, 2018 resultó ser uno de los años que menos
incendios registraron en los últimos veinte: por eso, el contraste entre 2019 y
el año anterior resulta tan llamativo.
De otro lado, la tasa de deforestación de la Amazonia tuvo un
aumento significativo este año: el área deforestada entre enero y julio de 2019
fue un 67% mayor que el mismo período de 2018. Datos más recientes señalan
que la deforestación en el mes de agosto de 2019 fue un 222% mayor que la del
mismo mes del año anterior.
Mientras los incendios pueden estar influidos por las distintas
condiciones climáticas de cada año, la deforestación es claramente obra de
agricultores que buscan expandir sus tierras de cultivo o de pasto para el
ganado. Aun así, datos del INPE señalan
que el área aclarada en 2019 sigue en torno a la media de los últimos diez
años, y por debajo de la media de los últimos veinte.
Los incendios y la deforestación en la
Amazonia este año han aumentado con respecto a 2018, pero no son mayores que la
media de los últimos 20 años
El aumento en la tasa de deforestación puede ser resultado de
las declaraciones del presidente que, aun sin haber tomado ninguna medida
oficial, suele decir que apoya el desarrollo del territorio amazónico y que –en
sus palabras– no se puede ser “chiita” en cuestiones ambientales. Bolsonaro
parece decir, con ello, que apoya la expansión de las tierras de cultivo y que
prioriza el desarrollo económico sobre la preservación del medio natural.
Muchos agricultores lo han tomado como una licencia implícita para aumentar la
tala.
La Amazonia seguirá apareciendo en las noticias en octubre. El
destino de la Iglesia, de los indígenas, de los agricultores y de la selva
misma estarán presentes merced a intervenciones en el Sínodo, declaraciones de
Bolsonaro y comentarios de líderes internacionales. En medio de tantos
acontecimientos, lo importante será que sepamos reconocer la realidad
específica de la Amazonia y la dimensión verdadera de sus cuestiones, buscando
lo mejor para esta selva y sus habitantes.
www.parroquiasantamonica.com
Vida Cristiana
Amazonia: evangelizar, no discutir el celibato ACEPRENSA - 2.OCT.2019
Amazonia: evangelizar, no discutir el celibato
ACEPRENSA - 2.OCT.2019
Ø Un solo punto del documento preparatorio del Sínodo de la Amazonia, que se celebrará del 6 al 27 de octubre en Roma, ha acaparado la atención del público. Se trata de la idea de ordenar hombres casados para aliviar la escasez de sacerdotes en esas tierras. ¿Sería una buena solución? No lo ve claro Martín Lasarte, misionero salesiano y padre sinodal, para quien el Sínodo tiene asuntos más apremiantes que abordar.

El P.
Lasarte, uruguayo, ha trabajado en misiones de África y es miembro del equipo
mundial de animación misionera de la Congregación Salesiana, que tiene 47
comunidades religiosas en la región del Amazonas, 25 de ellas en zonas rurales
o de selva. El pasado 23 de septiembre tuvo una sesión de trabajo con expertos y
periodistas en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma), para hablar
del próximo Sínodo.
Sobre
la posible ordenación sacerdotal de viri
probati dijo que es una
cuestión válida para estudiar. “El problema básico no radica en el tema en sí,
sino en la oportunidad y motivación para tratarlo en el sínodo, teniendo en
cuenta la situación actual”.
“Al lanzar el sínodo, el Papa indicó dos
caminos de trabajo: el tema de la evangelización en esta región y el tema de la
ecología integral”
Primero,
“la cuestión de la ordenación sacerdotal de los hombres casados, como opción
pastoral normal, compromete fuertemente a toda la Iglesia católica”. Así,
“cuando se dice que es solo para las comunidades aisladas de la selva, se
olvida el dogma de la ecología integral: Todo está interconectado”. Por eso, “no
parece constructivo que una región de la Iglesia, aunque esté en comunión con
Pedro, intente dar un paso de forma individual”.

Cabe, desde luego, cambiar la
disciplina, pero “es esencial tomar decisiones en comunión sinodal”, sin que
todas las Iglesias particulares hayan de “verse obligadas a cambiar la preciosa
tradición del celibato sacerdotal vivida en la Iglesia occidental durante 1.700
años”. Son una invitación a la cautela “las fracturas que se han producido en
las Iglesias anglicanas al tomar decisiones ‘occidentales’ sobre problemas
morales, contrarias a los sentimientos de las Iglesias africanas y asiáticas”.
o Los dos grandes temas del Sínodo
En
segundo lugar, el P. Lasarte recordó la finalidad de la asamblea. “Al lanzar el
sínodo, el Papa indicó dos caminos de trabajo: el tema de la evangelización en
esta región y el tema de la ecología integral”. Ambos comprenden múltiples
aspectos: la relación entre anuncio y promoción humana, la inculturación del
Evangelio, la migración de jóvenes a la ciudad, la población marginada en las
periferias de las grandes ciudades amazónicas, la expansión de grupos
protestantes, el respeto al medio ambiente y a las culturas indígenas…
“Dado
que el Sínodo tiene una agenda tan rica –anotó el P. Lasarte–, si el tema de la
ordenación de casados se pusiera en primer plano, no haría un buen servicio al
Sínodo mismo. Desde el punto de vista mediático y eclesial, crearía un clima de
fuerte controversia y polarización, que no serviría de nada a los pueblos
indígenas que viven en la Amazonía, ni a la evangelización ni al urgente y
delicado problema de la crisis ecológica”.
o Clericalismo
En
tercer lugar, el P. Lasarte cuestionó la razón de fondo que se suele dar para
ordenar sacerdotes no célibes: suplir la escasez de ministros. A su juicio, “el
enfoque del problema en estos términos adolece de un enorme clericalismo”. Se
concibe “una Iglesia con poco o ningún protagonismo y sentido de pertenencia de
los laicos”. Por eso, dijo, “tengo la impresión de que se quiere clericalizar a
los laicos”, cuando lo prioritario es lograr “una Iglesia de protagonistas
bautizados, de discípulos y misioneros”.
En
cambio, “una visión ‘funcional’ del ministerio que no revitalice a toda la
comunidad cristiana como protagonista de la evangelización, aunque haya
ordenado a casados, no resolverá el problema: el compromiso bautismal cristiano
seguirá siendo el mismo”. El P. Lasarte recordó, a este propósito, la
experiencia en algunos países de misión. La Iglesia en Corea nació gracias a un
laico, bautizado en China, y durante su primer medio siglo de vida, hasta 1835,
se extendió solo con laicos, hasta que pudo haber presencia estable de
sacerdotes.
También
en Japón la Iglesia católica se mantuvo viva más de doscientos años sin
sacerdotes, en comunidades que contaban con catequistas, bautistas y
predicadores, todos laicos. “Es interesante el consejo que los cristianos
guardaron hasta la llegada de los nuevos sacerdotes en el siglo XIX: la Iglesia
volverá a Japón y ustedes lo sabrán por estos tres signos: los sacerdotes serán
célibes, habrá una imagen de María y obedecerán al Papa de Roma”.
El
propio P. Lasarte fue testigo de un caso similar en Angola. “Una vez finalizada
la guerra civil en 2002, pude visitar comunidades cristianas que, durante
treinta años, no habían celebrado la Eucaristía, ni visto a un sacerdote, pero
permanecían firmes en la fe y eran comunidades dinámicas, dirigidas por el
catequista –un ministerio fundamental en África– y otros ministros:
evangelizadores, animadores de la oración, trabajo pastoral con mujeres,
servicio a los más pobres. Una Iglesia viva y secular en ausencia de
sacerdotes”.
o Dónde no faltan vocaciones al sacerdocio
Así,
intentar remediar la escasez de sacerdotes ordenando a hombres casados puede
ser como poner el carro delante de los bueyes, pues de las comunidades
cristianas fervorosas, con laicos activos, surgen vocaciones. En palabras de
Francisco: “Incluso en las parroquias donde los sacerdotes no son muy
comprometidos y alegres, es la vida fraterna y ferviente de la comunidad la que
despierta el deseo de consagrarse enteramente a Dios y a la evangelización,
sobre todo si esta animada comunidad ora insistentemente por las vocaciones y
tiene el valor de proponer a sus jóvenes un camino de especial consagración” (Evangelii gaudium, 107).
“la Iglesia se ha convertido en un gran
proveedor de servicios (salud, educación, promoción, defensa...)”, pero ha
hecho poco como “madre de la fe”
El P.
Lasarte ofreció algunos ejemplos. Entre el pueblo quet de Guatemala, a pesar de la escasez de sacerdotes, hay
vocaciones sacerdotales indígenas e incluso se han fundado congregaciones
religiosas femeninas y masculinas. Los católicos del noroeste de la India, que
vivieron aislados durante siglos, han pasado de un millar en 1923 a 1,6 millones
hoy, con 1.600 sacerdotes, de los que la mitad son autóctonos. Lo mismo se
puede decir de la zona del río Congo, Vietnam, Indonesia, Timor Oriental
Oceanía…
“¿Cómo
es posible que pueblos con tantas riquezas y semejanzas antropológicas y
culturales con los pueblos amazónicos (...) hayan hecho florecer comunidades
cristianas y vocaciones sacerdotales, mientras que en algunas partes de la
Amazonia, después de 200, 400 años, hay una esterilidad eclesial y vocacional?
Hay diócesis y congregaciones que han estado presentes durante más de un siglo
y que no tienen una sola vocación local indígena”.
A veces
se ha dicho, anota el P. Lasarte, que los pueblos amazónicos no entienden el
celibato. Pero eso mismo se dijo ya con respecto a la India, Oceanía y África. Habría
que revisar más bien cómo se ha hecho la evangelización.
o Autocensura misionera
Según
el P. Lasarte, en distintas partes de América Latina, en particular en el
Amazonas, “hay un gran conservadurismo en varias Iglesias y estructuras
eclesiales. No me refiero solo a los tradicionalistas preconciliares, sino a
las líneas pastorales, mentalidades arraigadas en 1968 y en la década
1970-1980”. El P. Lasarte recuerda la conmoción que produjo la famosa
Declaración de Barbados (1971), redactada por un grupo de antropólogos, donde
se afirmaba que “la Buena Nueva de Jesús era una mala noticia para los pueblos
indígenas”.
De
aquella provocación surgió un diálogo enriquecedor entre misioneros y
antropólogos. “Pero en otros lugares cayeron en la autocensura, perdiendo la
‘alegría de evangelizar’ (Evangelii
gaudium, 1-13). Recuerdo casos de monjas que decidieron no
proclamar a Jesucristo, ni hacer catequesis, ‘por respeto a la cultura
indígena’. Se limitarían al testimonio y al servicio. Veinte años después,
cuando los grupos evangélicos llegaron a las comunidades indígenas, preguntaron
al sacerdote de la misión si no sería apropiado hablar también de Jesús. La
respuesta del sacerdote fue: ‘Era hora, hermanitas, de decir algo sobre
Jesús’”.
o Iglesia proveedora de servicios
Ciertamente, dijo el P.
Lasarte, “el compromiso social de la Iglesia, en la opción evangélica por los
más pobres, ha sido y es una enorme riqueza, que se ha materializado en muchas
iniciativas a favor de la salud, la educación, la defensa de los derechos
humanos, la defensa de las tierras indígenas (…) El problema surge cuando este
tipo de actividad absorbe el resto de la vida y el dinamismo de la Iglesia”.
Por ejemplo: “En más de un lugar he escuchado expresiones de este tipo por
parte de los agentes pastorales: ‘Cuando la gente necesita servicios, viene a
nosotros (Iglesia católica), pero cuando buscan sentido a sus vidas, van a
otros’ (evangélicos, etc.)”.
“Incluso
la predicación, a veces, (…) se ha centrado excesivamente en cuestiones
sociales (…). Una predicación fuertemente marcada por el ‘moralismo social’,
con temas y dinámicas a veces fuertemente cargadas de ideología y reduccionismo
sociológico, no ha sido capaz de tocar las fibras del corazón popular”.
De ahí
deduce el P. Lasarte: “La enorme hemorragia de los católicos, en la Iglesia
latinoamericana, hacia la constelación de las Iglesias Evangélica y Nueva
Pentecostal, se debe sin duda a varios factores (…), pero ciertamente la falta
de una pastoral mucho más ‘religiosa’ y menos ‘sociológica’ ha tenido una gran
influencia”. Pues en esos movimientos religiosos las gentes encuentran “una
acogida fraterna y cálida”, “un fuerte sentido de pertenencia”, “un ‘sentido’ y
un acompañamiento para sus vidas”. Así, “la Iglesia se ha convertido en un gran
proveedor de servicios (salud, educación, promoción, defensa...)”, pero ha
hecho poco como “madre de la fe”.
“Una comunidad cristiana que no genera
vocaciones sacerdotales y religiosas es una comunidad afectada por alguna
enfermedad espiritual”
A juicio del P. Lasarte, ahí se
ve un grave error que ha “hecho estéril nuestro trabajo pastoral, causando
deforestación espiritual”. Y tal actitud aún persiste. “Visité una diócesis,
donde a principios de los años 80, el 95% de la población era católica, y hoy
son el 20%. Recuerdo el comentario de uno de los misioneros europeos que
sistemáticamente ‘desevangelizó’ la región: ‘No favorecemos la superstición
sino la dignidad humana’. Creo que todo está dicho”.
La verdadera novedad
En fin,
el gran problema no está en “las presiones culturales del ambiente dominante,
sino en el hecho de que una Iglesia se seculariza a sí misma, cuando sus
agentes pastorales interiorizan la dinámica de una mentalidad secularizada: la
ausencia o una manifestación muy tímida de la fe, casi pidiendo perdón”.
La
esterilidad vocacional es consecuencia de esas opciones pastorales. “Nadie deja
todo para ser animador social, nadie da su vida a una ‘opinión’; nadie ofrece
lo absoluto de su vida a algo relativo, sino solo al Absoluto de Dios. Cuando esta
dimensión teológica y religiosa no es evidente, clara y viva en la misión,
nunca habrá opciones para el radicalismo evangélico, que es una indicación de
que la evangelización ha tocado el alma de una comunidad cristiana”. Será
“imposible apreciar el fecundo valor espiritual y pastoral del celibato
sacerdotal como don precioso de Dios y de la total y sublime disposición de
amor y servicio a la Iglesia y a la humanidad”.
“Una
comunidad cristiana que no genera vocaciones sacerdotales y religiosas es una
comunidad afectada por alguna enfermedad espiritual. Podemos ordenar viri probati y más,
pero los problemas básicos permanecerán: una evangelización sin Evangelio, un
cristianismo sin Cristo, una espiritualidad sin el Espíritu Santo”.
En
definitiva, dijo el P. Lasarte: “Las auténticas vocaciones sacerdotales solo
existirán cuando se establezca una relación auténtica, exigente, libre y
personal con la persona de Cristo. Tal vez sea muy simplista, pero, en mi
opinión, el ‘nuevo camino’ hacia la evangelización de la Amazonía es la novedad
de Cristo”.
Vida Cristiana
martes, 8 de octubre de 2019
28 Ordinario ciclo C, 13 de octubre de 2019.
[Chiesa/Omelie1/Fede/28C19FeCuracionesMilagrosNaamánSamaritano]
Ø Domingo 28 del tiempo ordinario, Ciclo C (13 de octubre de 2019). La
fe y los milagros. Son
revelación
de que en Cristo reside la plenitud de la divinidad; atestiguan que Jesús es el
Mesías anunciado; fortalecen la fe en el Hijo de Dios: invitan a creer en él; pero también pueden ser «ocasión
de escándalo». No pretenden satisfacer
la curiosidad ni los deseos mágicos. A pesar de tan evidentes milagros, Jesús
es rechazado por algunos; incluso se le acusa de obrar movido por los demonios.
v
Cfr. 28 Ordinario ciclo C, 13
de octubre de 2019.
Evangelio: Lucas
17, 11-19; 1ª Lectura: 2 Reyes 5, 14-17; 2ª Lectura: 2 Timoteo 2, 8-13
Lucas 17, 11-19: 11 Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba
a través de Samaría y Galilea. 12 Al entrar
en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a
distancia 13 y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten
compasión de nosotros!». 14 Al verlos, Jesús les
dijo: «Ida presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados. 15 Uno de ellos, al comprobar que estaba curado,
volvió atrás alabando a Dios en voz alta 16 y se arrojó a los pies de
Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano. 17 Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron
purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? 18 ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino
este extranjero?». 19 Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».
2 Reyes 5, 14-17: 14 Entonces bajó y se sumergió siete veces en el
Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como
la de un muchacho joven y quedó limpio. 15 Luego volvió con toda su comitiva adonde
estaba el hombre de Dios. Al llegar, se presentó delante de él y le dijo: “Ahora reconozco que no hay Dios en toda la
tierra, a no ser en Israel. Acepta, te lo ruego, un presente de tu
servidor”. 16 Pero Eliseo replicó: “Por la vida del Señor, a
quien sirvo, no aceptaré nada”. Naamán le insistió para que aceptara, pero él
se negó. 17 Naamán dijo entonces: “De acuerdo; pero
permite al menos que le den a tu servidor un poco de esta tierra, la carga de
dos mulas, porque tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros
dioses, fuera del Señor.
2 Timoteo 2,8-13: 8 Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre
los muertos y es descendiente de David. Esta es la Buena Noticia que yo
predico, 9 por la cual sufro y estoy encadenado como un
malhechor. Pero la palabra de Dios no está encadenada. 10 Por eso soporto estas pruebas por amor a los
elegidos, a fin de que ellos también
alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna.
11 Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto
con él, viviremos con él. 12 Si somos constantes,
reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. 13 Si somos infieles, él es fiel, porque no puede
renegar de sí mismo.
LA
FE Y LOS MILAGROS
1. La figuras de Naamán (primera lectura) y el samaritano (evangelio). Dos “extranjeros” que
son curados y llegan a la fe.
v
A) Naamán
·
Naamán
es un general de Siria del siglo IX
antes de Cristo.
o La trama de una humillación que lleva a la luz de la verdad y de
la alegría.
Cfr. Gianfranco Ravasi, Secondo le Scritture Anno C, Piemme 1999, XXVIII
Domenica, pp. 304
La cumbre de la
narración se encuentra en la profesión final de fe: “Ahora reconozco que no hay
Dios en toda la tierra, a no ser en Israel”.
Es un alto oficial de Siria, cuya historia es no sólo la de una curación sino también la
de una conversión y un «bautismo». Es interesante seguir, en el Segundo Libro de los Reyes (capítulo 5), la
trama de una humillación que lleva a este extranjero a la luz de la verdad y de
la alegría.
En efecto, en la búsqueda de su curación debe pasar del rey de Israel, al
que se había dirigido para ser liberado de la lepra, al profeta Eliseo, quien,
sin recibirlo, le comunica lo que debe hacer por medio de un siervo. Naamán,
desde el podio de su dignidad de jefe de estado mayor del ejército sirio se
humilla ante un siervo. Aún más, debe descender desde los maravillosos ríos de
Damasco al exiguo Jordán; y de la esperanza en la participación en un
espectacular rito de magia debe pasar a la simple inmersión en las aguas de un
río.
Y sin embargo, a través del camino de la humillación
Naamán encuentra no sólo la curación sino también la salvación. En efecto, la
cumbre de la narración se encuentra en la profesión final de fe: “Ahora
reconozco que no hay Dios en toda la tierra, a no ser en Israel”.
Es sugestivo también el gesto simbólico del saco de
tierra «santa»: aunque sea residente en el extranjero, Naamán ya es un
ciudadano del pueblo de Dios y sus pies se apoyan durante la oración sobre la
tierra donde Dios se ha revelado [1].
v
B) El samaritano
·
La
figura del samaritano, perteneciente a un pueblo considerado por los judíos
como impío [2], es
propuesta por
Jesús como modelo de religiosidad más genuina que la practicada por los que
frecuentan el templo de Jerusalén. “Levántate y vete; tu fe te ha salvado” (Lucas
17, 19). Los diez leprosos han sido curados, pero sólo uno, samaritano, ha sido “salvado por su fe”.
o La figura del samaritano, perteneciente a un pueblo considerado
por los judíos como impío, es propuesta por Jesús como modelo de religiosidad
más genuina que la practicada por los que frecuentan el templo de Jerusalén.
Cfr. Gianfranco Ravasi, Secondo le Scritture Anno C, Piemme 1999, XXVIII
Domenica,
pp. 304-305
También es protagonista un hombre que, aunque tiene
vínculos carnales y territoriales con Israel, era considerado como un extraño y
enemigo. Se trata del samaritano.
Como Naamán, no sólo es un extranjero, sino también
leproso. Por tanto, en él se condensa la esencia de la marginación y de la
pobreza, y es verdaderamente en todos los sentidos un «diverso». Para
comprender el muro de desprecio que lo rodea como samaritano, basta evocar un
durísimo texto del Sirácida, sabio biblico del II siglo a.C.: «El estúpido
pueblo que habita en Samaría no es siquiera un pueblo» (50, 25-26). Y para
comprender su amargura de leproso basta con recordar las páginas del Levítico
(capítulos 13-14) en las que la lepra es vista como una señal de pecado
innombrable y, por tanto, base para una excomunión y condena.
§ Una
curación y el itinerario de una conversión y de una salvación. Su vuelta en
adoración ante su Señor es el retrato del perfecto creyente.
También la
historia del anónimo leproso de Lucas es no sólo la de una curación sino
también un itinerario de una conversión y de una salvación. El evangelista lo
expresa por medio de un refinado pero profundo juego de palabras. Los diez
leprosos, después del encuentro con Jesús, son curados. En efecto, mientras
iban a presentarse a los sacerdotes para recibir el certificado de la curación
y de la readmisión en la comunidad, quedaron
limpios. Solamente al leproso samaritano Jesús al final le dice: «Levántate
y vete, tu fe te ha salvado». Todos
fueron curados, pero solamente uno ha sido salvado [3].
[1] Naamán es un
personaje público y está obligado por razones de su cargo a estar presente en
las ceremonias solemnes que prevén la participación del rey y de la corte y que
se desarrollan en el templo oficial de Damasco, dedicado al Dios Rimmón
(«granado»), una divinidad de la fecundidad. Entonces se introduce una sutil y
precisa distinción entre la adhesión íntima y la mera participación formal,
Pero hay más, Naamán ha optado desde
ahora por adherirse al Dios de Israel y por esto lleva consigo una gran
cantidad de tierra santa para depositar en el terreno de su palacio de manera
que pueda tener un especie de terreno sagrado, semejante al templo, en el que
orar al Señor. En la práctica se trata del reconocimiento de un lugar de culto
fuera también de la Tierra de Israel, y sin embargo, ideal y concretamente
vinculado a ella. (Gianfranco Ravasi, Los
rostros de la Biblia, comentarios a las lecturas dominicales, Ciclos A, B y
C., San Pablo 2008, pp. 352-353).
[2]
Se puede afirmar que los samaritanos eran despreciados por los judíos. A
este respecto, es oportuno señalar que, en el libro del Sirácida (segundo siglo
antes de Cristo), se llama «necio» al pueblo que habita en Siquén (la palabra
en griego es Samaría).
[3] En la vuelta a Jesús del ex-leproso
samaritano no es bueno que nos dejemos conquistar sólo por los temas
reales del reconocimiento (es el único
que vuelve para agradecer) y del universalismo («era un samaritano»). El acento es puesto en otro dato fundamental.
Aquel leproso cree con plenitud: no sólo acoge como los otros la indicación de
Jesús sino que también vuelve para alabar y para «dar gloria a Dios», es decir,
para profesar solemnemente su fe en Cristo Salvador. (G. Ravasi o.c. p. 308).
El samaritano
es salvado por su fe, por su alabanza pura, por su vuelta-conversión no hacia
un curandero sino hacia Cristo salvador. Es significativa, en efecto, la
atención con la que Lucas dibuja los gestos que hacen del samaritano el retrato
del perfecto creyente en adoración ante su Señor: «volvió atrás alabando a Dios
en voz alta y se arrojó a los pies de
Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias».
1. El agradecimiento a Dios
·
Los
nueve leprosos no han retenido necesario agradecer. A) Tal vez porque las
criaturas podemos
habituarnos a
los dones de Dios, de modo que no nos maravillamos ante los dones gratuitos que
recibimos, no experimentamos la alegría de la salvación. Alguien ha dicho
que el agradecimiento es, en cierto
sentido, el sentimiento religioso fundamental. Es reconocer el amor de Dios por
nosotros. B) Tal vez porque
consideramos los dones de Dios como algo debido.
·
Jesús
les dice a los diez leprosos que vayan a los sacerdotes, porque el sacerdote en
el Templo de
Jerusalén debía
ratificar (certificar) que habían sido
curados (cfr. Lv 14, 1-32), y así podían volver a vivir con los demás.
Recordemos que la ley de Moisés imponía a los leprosos la segregación: “le
dijeron [a Jesús] gritando”, por tanto sin acercarse al Señor para no
contravenir la Ley.
- “¿Qué cosa mejor podemos traer en el corazón,
pronunciar con la boca, escribir con la pluma, que estas palabras: «Gracias a
Dios»? No hay cosa que se pueda decir con mayor brevedad, ni oir con mayor
alegría, ni sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad” (San Agustín, Epist. 41,1) (Nuevo Testamento,
Eunsa 1999, nota Lc 17, 11).
2. El milagro en la Escritura
Cfr. Raniero Cantalamessa, Passa Gesù di Nazaret,
Piemme 1991, pp. 272-276
v a) La prerrogativa de Jesús de hacer milagros
-
La prerrogativa de hacer
milagros en Jesús es una de las que más se hablan: Hechos 2,22;
Mateo 11,5. No se puede eliminar el
milagro en la vida de Jesús.
v b) Como todo carisma es una «manifestación del Espíritu»: 1 Cor
12, 9-11.
-
9 Hay quien, por el mismo
Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don
de curar. 10 A este se le ha concedido
hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos
espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.
11 El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en
particular como él quiere.
v
c) Dios obra milagros para romper la routine en su pueblo
o El milagro sirve para confundir la «sabiduría de los sabios», es
decir para poner en una crisis saludable la pretensión de la razón de explicar
todo, y de rechazar todo lo que no sabe
explicar.
Según Isaías, Dios obra milagros para romper la routine, para impedir que el pueblo
se conforme con una religiosidad ritualísta y repetitiva: “Puesto que este
pueblo se me acerca con la boca, y me honra con sus labios, pero está lejos de
Mí, y el temor que me tiene es un precepto humano que les ha sido enseñado, por
eso, seguiré provocando el asombro a este pueblo, asombro tras asombro.
Perecerá la sabiduría de sus sabios, y la prudencia de sus prudentes quedará
oculta” (29, 13-14). El milagro mantiene vivo el estupor, y produce sobresaltos
de la conciencia, necesarios en las relaciones con Dios. “Y el milagro «actual»
ayuda a darse cuenta del milagro «habitual» de la vida y del ser, en los que
estamos inmersos, pero en los que siempre hay el riesgo de perderlos de vista o
de considerarlos banales”. “También dice Isaías en este texto que el milagro
sirve para confundir la «sabiduría de los sabios», es decir para poner en una
crisis saludable la pretensión de la razón de explicar todo, y de rechazar
todo lo que no sabe explicar. Rompe ya
sea el ritualismo muerto como el racionalismo árido. Si se entiende correctamente, el milagro no
rebaja el nivel cualitativo de una religión, sino que lo eleva. ” pp. 272-273
v d) El milagro, incentivo y premio a la fe
El milagro es un
incentivo y premio a la fe. Es un signo
(así lo llama preferentemente Juan), y debe
servir para
elevarse hacia un significado.
Por eso Jesús se entristece cuando, después de la multiplicación de los panes,
se da cuenta de que no han entendido de qué cosa era signo. (cfr. Marcos 6,51).
Son una llamada a la fe: Juan 20, 30-31. “Muchos otros
signos hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no han sido
escritos en este libro. Sin embargo estos han sido escritos para que creáis que
Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su
nombre”.
v e) El milagro no tiene como
fin a sí mismo
El milagro no tiene como fin a sí mismo; y, mucho
menos, sirve para enaltecer a quien lo hace, para poner en evidencia sus
poderes extraordinarios, como sucede casi siempre con lo curanderos o
taumaturgos que hacen publicidad de sí mismos.
El milagro aparece como ambiguo en los mismos
Evangelios. Se ve positivamente cuando es acogido con gratitud y con alegría,
cuando suscita la fe en Cristo y abre la esperanza de un mundo futuro sin
enfermedad ni muerte. Se ve negativamente cuando es exigido para creer: “¿ Y
qué signo haces tú, para que lo veamos y te creamos?” (Juan 6,30). “Si no veis signos y prodigios, no creéis”
(Juan 4, 48).
v f) La ambigüedad del milagro en
nuestros días.
o Hay quien busca los milagros a toda costa, quien está a la caza de
hechos extraordinarios; y quien lo mira con fastidio, como si se tratase de una
manifestación deteriorada de la religiosidad.
La ambigüedad
persiste en nuestros días, bajo otras formas.
Hay quien busca los milagros a toda costa; está siempre a la caza de
hechos extraordinarios, y se para ante su utilidad inmediata. Hay otros, por
otra parte, que no aceptan el milagro. Lo miran con cierto fastidio, como si se
tratase de una manifestación deteriorada de la religiosidad, sin darse cuenta
de que con ello se pretende enseñar a Dios mismo que cosa es la verdadera
religiosidad. Quienes no creen en los milagros y no los aceptan, sin darse
cuenta, contribuyen de un modo positivo a la fe, con su actitud crítica ante
los milagros, porque así hacen que estemos atentos a las falsificaciones, que
son posibles en este campo. Pero ellos debe estar atentos para no caer en una
actitud acrítica. “Es igualmente equivocado ya sea el creer a priori todo lo
que viene presentado como milagroso, como el rechazar a priori todo, sin
molestarse en examinar las pruebas. Se puede ser ingenuos o papanatas, pero
también incrédulos, lo cual no es muy diverso”
p. 276
3. El milagro en las notas de la Biblia de Jerusalén
v
Signo = milagro = prodigio
·
Biblia de Jerusalén. [Juan 2,11].Todo profeta debía probar la autenticidad
de su misión con “signos” o
prodigios
realizados en nombre de Dios (Isaías
7,11, etc.; cf Juan 3,2, Juan 6,29, Juan 6,30, Juan 7,3, Juan 7,31, Juan 9,16,
Juan 9,33). Especialmente se
esperaba que el Mesías renovase los prodigios de Moisés (Juan 1,21 ss). Jesús, por tanto, realiza «signos» para
inducir a los hombres a creer en su
misión divina (Juan 2, 11,
Juan 2,23, Juan 4,48-54, Juan 11,15, Juan 11,42, Juan 12, 37, Juan 3,11 ss), porque sus «obras» testifican que ha
sido enviado por Dios (Juan 5,36, Juan 10,25, Juan 10, 37), que el Padre está
en El (Juan 10, 30 ss) con la potencia de su gloria (Juan 1,14
ss). El Padre mismo cumple estas obras (Juan 10,38, Juan 14,10). Sin embargo muchos rehusan creer (Juan 3,12, Juan 5, 38-47, Juan 6,36, Juan
6,64, Juan 7,5, Juan 8,45, Juan 10,25, Juan 12, 37). Su pecado permanece (Juan 9, 41, Juan 15, 24; cf Mateo 8,3 ss).
4. Un texto de San Agustín: Importancia de los milagros para la fe
v
S. Agustín: Tratado 24 sobre
el evangelio de S. Juan, 1
Los milagros que realizó nuestro Señor Jesucristo son,
en verdad, obras divinas, que invitan a la mente humana a elevarse a la
inteligencia de Dios por el espectáculo de las cosas visibles. Dios no es una
substancia tal que con los ojos se pueda ver; y los milagros con los que rige
el mundo y gobierna toda criatura han perdido su valor por su asiduidad, hasta
el punto que casi nadie mira con atención las maravillosas y estupendas obras
de Dios en un grano de semilla cualquiera; y por eso se reservó en su
misericordia algunas para realizarlas en tiempo oportuno, fuera del curso
habitual y de las leyes de la naturaleza, con el fin de que viendo, no obras
mayores, sino nuevas, asombrasen a quienes no impresionan ya las obras de todos
los días.
Porque mayor milagro es el gobierno
del mundo que la acción de saciar a cinco mil hombres con cinco panes. Sin
embargo, en aquél nadie se fija ni nadie lo admira; en ésta, en cambio, se
fijan todos con admiración, no porque sea mayor, sino porque es rara, porque es
nueva.
¿Quién es el que alimenta ahora
también al mundo entero sino el mismo que hace que de pocos granos broten
mieses abundantes? Obró, pues, como Dios. Porque lo que hace que de pocos
granos se produzcan mieses abundantes,
es lo mismo que multiplica en manos de Cristo los cinco panes. El poder en las
manos de Cristo existía; aquellos cinco panes eran como semillas, no sembradas
en la tierra, sino multiplicadas por el mismo que hizo la tierra.
Ese hecho impresiona a nuestros sentidos y nos obliga
a elevar nuestra mente; ese prodigio, realizado delante de nuestros ojos, nos
empuja a forzar el entendimiento, con el fin de admirar, a través de las obras visibles,
a Dios invisible; y con el fin de desear, después de haber sido elevados hasta
la fe y de haber sido purificados por la misma fe, conseguir ver a Dios, cuya
naturaleza invisible hemos conocido a través de las obras visibles.
5. El milagro debe llevar a la conversión
Mateo 11, 20-24
-
20
Entonces se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor
parte
de sus milagros, porque no se habían convertido: 21
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran
hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido,
cubiertas de sayal y ceniza. 22 Pues os digo que el día del juicio les será más
llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. 23 Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar
el cielo? Bajarás al abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros
que en ti, habría durado hasta hoy. 24 Pues os digo que el día del juicio le
será más llevadero a Sodoma que a ti».
6. Algunos textos de Juan Pablo II
sobre los milagros.
·
Audiencia
general, 11-XI-1987: se muestra a través de ellos la verdad del Hijo de Dios, y
llevar a la fe que es principio de salvación.
·
Audiencia
general, 9-12-1987: son manifestación del amor salvífico
·
Audiencia
general, 16-12-1987: son una llamada a la fe
7. Los milagros en el Catecismo de la Iglesia Católica
v n. 156: motivo de credibilidad
o Muestran que el asentimiento de la fe no es en modo alguno un
movimiento ciego del espíritu
La fe y la inteligencia - El motivo de creer no radica
en el hecho de que las verdades reveladas aparezcan como verdaderas e
inteligibles a la luz de nuestra razón natural. Creemos «a causa de la
autoridad de Dios mismo que revela y que no puede engañarse ni engañarnos».
«Sin embargo, para que el homenaje de nuestra fe fuese conforme a la razón,
Dios ha querido que los auxilios interiores del Espíritu Santo vayan
acompañados de las pruebas exteriores de su revelación» (Ibíd., DS 3009). Los
milagros de Cristo y de los santos (Cf Marcos 16, 20; Hechos 2, 4), las
profecías, la propagación y la santidad de la Iglesia, su fecundidad y su
estabilidad «son signos ciertos de la revelación, adaptados a la inteligencia
de todos», «motivos de credibilidad que muestran que el asentimiento de la fe
no es en modo alguno un movimiento ciego del espíritu» (Cc. Vaticano I: DS
3008-3010).
v b) n. 515: revelación de que en Cristo reside la plenitud de la
divinidad
Los evangelios fueron escritos por hombres que
pertenecieron al grupo de los primeros que tuvieron fe (Cf Marcos 1, 1; Juan
21, 24) y quisieron compartirla con otros. Habiendo conocido por la fe quién es
Jesús, pudieron ver y hacer ver los rasgos de su Misterio durante toda su vida
terrena. Desde los pañales de su natividad (Cf Lucas 2, 7) hasta el vinagre de
su Pasión (Cf Mateo 27, 48) y el sudario de su Resurrección (Cf Juan 20,7),
todo en la vida de Jesús es signo de su Misterio. A través de sus gestos, sus
milagros y sus palabras, se ha revelado que «en él reside toda la plenitud de
la Divinidad corporalmente» (Col 2, 9). Su humanidad aparece así como el
«sacramento», es decir, el signo y el instrumento de su divinidad y de la
salvación que trae consigo: lo que había de visible en su vida terrena conduce
al misterio invisible de su filiación divina y de su misión redentora.
v n. 547: atestiguan que Jesús es el Mesías anunciado
o Manifiestan que el Reino está presente en Él
Los signos del Reino de Dios - Jesús acompaña sus
palabras con numerosos «milagros, prodigios y signos» (Hechos 2, 22) que
manifiestan que el Reino está presente en Él. Ellos atestiguan que Jesús es el Mesías
anunciado (Cf Lucas 7, 18-23).
v n. 548: fortalecen la fe en el Hijo de Dios
o No pretenden satisfacer la curiosidad ni los deseos mágicos.
Los signos que lleva a cabo Jesús testimonian que el
Padre le ha enviado (Cf Juan 5, 36; 10, 25). Invitan a creer en Jesús (Cf Juan
10, 38). Concede lo que le piden a los que acuden a él con fe (Cf Marcos 5,
25-34; 10, 52; e. a). Por tanto, los milagros fortalecen la fe en Aquel que
hace las obras de su Padre: éstas testimonian que él es Hijo de Dios (Cf Juan
10, 31-38). Pero también pueden ser «ocasión de escándalo» (Mateo 11, 6). No
pretenden satisfacer la curiosidad ni los deseos mágicos. A pesar de tan
evidentes milagros, Jesús es rechazado por algunos (Cf Juan 11, 47-48); incluso
se le acusa de obrar movido por los demonios (Cf Marcos 3, 22).
v n. 1335: finalidad de la multiplicación de los panes y del agua
convertida en vino en Caná
Los milagros de la multiplicación de los panes, cuando
el Señor dijo la bendición, partió y distribuyó los panes por medio de sus discípulos
para alimentar la multitud, prefiguran la sobreabundancia de este único pan de
su Eucaristía (Cf Mateo 14, 13-21; 15, 32-29). El signo del agua convertida en
vino en Caná (Cf Juan 2, 11) anuncia ya la Hora de la glorificación de Jesús.
Manifiesta el cumplimiento del banquete de las bodas en el Reino del Padre,
donde los fieles beberán el vino nuevo (Cf Marcos 14, 25) convertido en Sangre
de Cristo.
8.
Romano
Guardini, El Señor, Ed. Cristiandad
2ª edición 2005, p. 88
v Sus milagros de curación están siempre en relación
con la fe
o
En Nazaret no
pudo hacer ningún milagro, porque sus compatriotas no creían.
Las curaciones de Jesús son obra de Dios, revelación
de Dios, camino hacia Dios. Sus milagros de curación están siempre en relación
con la fe. En Nazaret no pudo hacer ningún milagro, porque sus compatriotas no
creían. Imponer un milagro sería destruir su mismo sentido, pues siempre hace
referencia a la fe (Lucas 4,23-30). Los discípulos no pueden curar al joven
epiléptico porque tienen poca fe y la fuerza que debe actuar en virtud del
Espíritu Santo se ve coartada (Mateo 17,14-21).
Cuando traen al paralítico, en un primer momento da la
impresión de que Jesús no se interesa en absoluto por la enfermedad del
paciente. Lo que ve, sobre todo, es su fe. Por eso le promete, en primer lugar,
el perdón de sus pecados, y sólo como culminación de todo el proceso le cura la
parálisis (Marcos 2,1 -12). Al padre del niño epiléptico le pregunta: «¿Crees
que puedo hacerlo?». Y el milagro sólo se produce cuando el corazón está
dispuesto a dejarse guiar hasta la fe (Marcos 9,23-25). El centurión dice con
simplicidad militar:
«Yo no soy quién para que entres bajo mi techo, pero
basta una palabra tuya para que mi criado se cure, porque si yo le digo a uno
de mis subordinados que se vaya, se va; y a otro que venga, y viene; y a mi
criado, que haga algo, y lo hace». Por eso, oye un elogio maravilloso: «Os
aseguro que en ningún israelita he encontrado tanta fe» (Mateo 8,5-13).
Y el ciego puede escuchar estas palabras: «Tu fe te ha
curado» (Marcos 10,46-52).
Las curaciones de Jesús hacen referencia a la fe,
igual que el anuncio del mensaje; y al mismo tiempo revelan la realidad de un
Dios que ama. La auténtica finalidad de esas curaciones consiste en que los
hombres descubran la realidad de la fe, se abran a ella y se identifiquen con
ella.
Vida
Cristiana
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