sábado, 29 de junio de 2019

Domingo 13 del tiempo ordinario (30 de junio de 2019). Ciclo C. La vida como vocación para todos los cristianos.



[Chiesa/Omelie1/Vocazione/Vita/13C19VidaComoVocación]

Ø Domingo 13 del tiempo ordinario (30 de junio de 2019). Ciclo C. La vida como vocación para todos los cristianos. Cada cristiano debe descubrir su vocación personal, rechazando así una concepción de la existencia pasiva, aburrida y banal. Dios tiene un proyecto preciso para cada hombre. Tres encuentros del Señor con personas en el Evangelio. La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. Sólo el conocimiento personal y la unión profunda con Cristo proporcionan la energía espiritual para realizar plenamente la vocación cristiana.


v  Cfr. Domingo 13  del Tiempo Ordinario, Ciclo C - 30 de junio de 2019

1 Reyes 19, 16b.19-21; Salmo 15; Gálatas 5,1.13-18; Lucas 9, 51-62

Evangelio (Lucas 9,51-62)  - Cuando ya se acercaba el tiempo en que  tenía que salir de este mundo,  Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del Cielo para que acabe con ellos ?” Pero Jesús se volvió hacia ellos y les reprendió. Después se fueron a otra aldea. Mientras iban de camino, alguien le dijo a Jesús: "Te seguiré a dondequiera que vayas". Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza". A otro, Jesús le dijo: "Sígueme". Pero é1 le respondió: "Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le replicó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ve y anuncia el Reino de Dios". Otro le dijo: "Te Seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia". Jesús le contestó; "El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

LA VIDA COMO VOCACIÓN
LA RESPUESTA DE JESÚS A TRES PERSONAS QUE DESEAN SEGUIRLE
(Evangelio de hoy)

1. EL ENCUENTRO DE JESÚS CON TRES PERSONAS DURANTE EL VIAJE A JERUSALÉN.

 
Importantes afirmaciones dichas por el Señor con ocasión del encuentro con tres personas anónimas, acerca del seguimiento del Señor.

v  A). Al primero que se ofrece a seguir a Jesús, Él le advierte de las dificultades que una tal decisión comporta: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza. (vv. 57-58).

o   Se trata del desprendimiento o renuncia de lo que proporciona una cierta seguridad.

“El hogar es la base de la seguridad terrena. Y el Señor advierte que quien quiera seguirlo debe
desprenderse de las seguridades y ventajas terrenas. ¿Significa que debemos quedarnos sin casa o
 habitación? No. Al menos no todos. ........... pero debemos aprender a seguir a Cristo sin intereses ni
segundas intenciones y, además, sin importarnos que el camino a donde nos lleve ese seguimiento pueda
volverse - como de hecho suele suceder - incómodo, difícil, sin seguridades, con confianza hacia lo que
nos vaya pidiendo el Señor.
La respuesta del Señor viene a indicar: “no tengo nada que ofrecerte, ya que ni tengo casa donde alojarte”.

v  B). Segundo encuentro. La persona es invitada por Jesús a seguirlo, pero parece que no es encuentra todavía preparado: «Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ve y anuncia el Reino de Dios» (vv. 59-60).

o   Jesús le advierte de que el discípulo debe saber renunciar también a los afectos más queridos, aunque sean legítimos y de peso, si se convierten en obstáculos para sacar adelante la misión encomendada. Los parámetros del Reino de Dios no corresponden a la vida fuera de ese Reino. En definitiva, el Señor le pide que rompa con el pasado.   

San Agustín, Sermón 100, 1-3: “Cuando nuestro Señor Jesucristo destina a los hombres al evangelio, no quiere que se interponga excusa alguna de piedad carnal y temporal. Ciertamente la ley ordena esta acción piadosa, y el mismo Señor acusó a los judíos de echar abajo ese mandato de Dios. También dice San Pablo en su carta: Éste es el primer mandamiento de la promesa. ¿Cuál? Honra a tu padre y a tu madre (Ef 6,2). No hay duda de que es mandato de Dios. Este joven, pues, quería obedecer a Dios, dando sepultura a su padre. Pero hay lugares, tiempos y asuntos apropiados a este asunto, tiempo y lugar. Ha de honrarse al padre, pero ha de obedecerse a Dios; ha de amarse al progenitor, pero ha de anteponerse el Creador. Yo -dice Jesús- te llamo al evangelio; te llamo para obra más importante que la que tú quieres hacer. Deja a los muertos que entierren a sus muertos (Le 9,60).”
“En este texto nos ordenó el Señor lo que está escrito en el Cantar de los Cantares: Ordenad en mí el amor (Cant 2,4). ¿Qué significan esas palabras? Estableced una jerarquía, un orden y dad a cada uno lo que se le debe. No sometáis lo primario a lo secundario. Amad a los padres, pero anteponed a Dios. Contemplad a la madre de los Macabeos: Hijos, no sé cómo aparecisteis en mi seno (2 Mac 7). Pude concebiros y daros a luz, pero no pude formaros. Luego oíd a Dios, anteponedle a mí, no os importe el que me quede sin vosotros. Se lo indicó y lo cumplieron. Lo que enseñó la madre a sus hijos, eso mismo enseñaba nuestro Señor Jesucristo a aquel a quien decía: Sígueme.”

v  C). El tercer encuentro. «El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios»

o   En este caso el Señor no concede “al candidato” el despedirse de su familia, como había hecho Elías con Eliseo. Puede pedir cortar con el pasado, sin compromisos, sin pruebas, sin esperas.

§  Para seguir a Cristo hay que tener, como decía Santa Teresa de Jesús, “una determinada determinación”.  
“Es probable que este candidato  ya haya sido seguidor de Jesús, y que le haya pedido autorización para volver por un tiempo con su familia: “Te seguiré, Señor, pero déjame primero despedirme de mi familia”. La respuesta de Jesús se refiere a la inconstancia: “El que empuña el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios”.
Para seguir a Cristo hay que tener, como decía Santa Teresa de Jesús, “una determinada determinación”, que es lo mismo que decir: “una decidida decisión”. Porque vienen los momentos de decaimiento, desaliento, incomprensiones y persecuciones, y - ya lo dice el Señor a este candidato- hay que saber que no hay vuelta a atrás. Hay que seguir adelante. “¡Más hubiera valido no empezar!”, también exclama Santa Teresa.”
La llamada de Jesús es más exigente que la de Elías ante la petición de Eliseo (primera Lectura). Jesús nos señala las exigencias de la palabra de Dios. Cuando alguien oye la Palabra debe responder a ella inmediatamente. Hemos de comprender que si Él  "toma -resueltamente- el camino de Jerusalén", donde  "es preciso" que muera un profeta, es comprensible que exija, a quienes quieren seguirle, una decisión firme como la suya.

v  D). Podemos hacer como un resumen de estos tres casos

Las condiciones que pone Jesús para seguirle son tres: en el primer caso, abandonar toda seguridad; en el segundo, dar precedencia a la dedicación a la extensión del reino de Dios ante otras obligaciones; y, en el tercer caso,  no echarse  atrás. El Señor propone una meta y para llegar a ella puede haber dificultades y tensiones, ante las que deberá darse una determinación firme e inquebrantable. 

2. CONVIENE QUE CADA UNO DESCUBRA SU PERSONAL VOCACIÓN


Hay momentos decisivos en los que es necesario tomar una postura por Cristo, dejando a un lado – de
un modo u otro - comodidades, seguridades, realizaciones personales, bienes materiales, preferencias
familiares, tal vez  todas cosas lícitas, pero que el Señor quiere que dejemos de lado para seguirlo como
El nos pide.  

v  Juan Pablo II, Mensaje: La vida como vocación, 14 septiembre 2000[1]

o   Cada cristiano debe descubrir su vocación personal, rechazando así una concepción de la existencia pasiva, aburrida y banal.

Conviene que en la Comunidad cristiana, cada uno descubra su personal vocación y responda con generosidad. Cada vida y vocación y todo creyente es invitado a cooperar en la edificación de la Iglesia.”
Considerar la vida como vocación favorece la libertad interior, estimulando en la persona el deseo de futuro, conjuntamente con el rechazo de una concepción de la existencia pasiva, aburrida y banal. La vida asume así el valor del "don recibido, que tiende por naturaleza a llegar a ser bien dado" (Doc. Nuevas vocaciones para una nueva Europa, 1997,16, b).”.
“Esta lectura cristiana de la existencia debe hacer el balance de algunos comportamientos de la cultura occidental, en la que Dios es prácticamente marginado del vivir cotidiano. He aquí porqué es necesario un compromiso acorde de toda la comunidad cristiana para "reevangelizar la vida". Conviene a esta fundamental obligación pastoral el testimonio de hombres y mujeres que muestren la fecundidad de una existencia que tiene en Dios su fuente, en la docilidad a la acción del Espíritu su fuerza, en la comunión con Cristo y con la Iglesia la garantía del sentido auténtico de la fatiga cotidiana.”

o   A los jóvenes, a los padres, a los catequistas y a los docentes cristianos.

“Mi pensamiento se dirige ahora a tantos jóvenes sedientos de valores y las más de las veces incapaces de encontrar el camino que a ello conduce. Si: sólo Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Y es por esto necesario hacerles encontrar al Señor y ayudarlos a establecer con Él una relación profunda. Jesús debe entrar en su mundo, asumir su historia y abrirle su corazón, para que se dispongan a conocerlo siempre más, a medida que siguen las huellas de su amor”.
Me dirijo ahora a vosotros, queridos padres cristianos, para exhortaros a estar cerca de vuestros hijos. No los dejéis solos frente a las grandes opciones de la adolescencia y de la juventud. Ayudadlos a no dejarse arrollar por la búsqueda afanosa del bienestar y guiadlos hacia el gozo auténtico, como lo es el del espíritu. Haced resonar en sus corazones, a veces llenos de miedo por el futuro, el gozo liberador de la fe. Educadlos, como escribía mi venerado predecesor, el Siervo de Dios Pablo VI, "apreciando simplemente los múltiples gozos humanos que el Creador pone ya en su camino: alegría entusiasta de la existencia y de la vida; gozo del amor casto y santificado; júbilo pacificante de la naturaleza y del silencio; regocijo, a veces austero, del trabajo esmerado; felicidad y satisfacción del deber cumplido; contento transparente de la pureza, del servicio, de la participación: satisfacción exigente del sacrificio". (Gaudete in Domino, I).
A la acción de la familia sirva de apoyo la de los catequistas y de los docentes cristianos, llamados de forma particular a promover el sentido de la vocación en los jóvenes. Su tarea es guiar a las nuevas generaciones hacia el descubrimiento del proyecto de Dios sobre sí mismo, cultivando en ellos la disponibilidad de hacer de la propia vida, cuando Dios llama, un don para la misión. Esto se verificará a través de ocasiones progresivas que preparen al "sí" pleno, por el que la entera existencia es puesta al servicio del Evangelio. Queridos catequistas y docentes: para obtener esto, ayudad a los jóvenes confiados a vosotros a mirar hacia lo alto, a huir de la tentación constante del compromiso. Educadlos en la confianza en Dios que es Padre y muestra la extraordinaria grandeza de su amor, confiando a cada uno un deber personal al servicio de la gran misión de "renovar la faz de la tierra".

3. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA: LA VIDA HUMANA COMO VOCACIÓN


v  El hombre invitado al diálogo con Dios. La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios.

n. 27: EL DESEO DE DIOS - El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar:
La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador (Gaudium et spes 19,1).

v  Tres sacramentos que son el fundamento de la vocación común de todos los discípulos de Cristo a la santidad y al apostolado.

n. 1533: El Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía son los sacramentos de la iniciación cristiana.  Fundamentan la vocación común de todos los discípulos de Cristo, que es vocación a la santidad y a la misión de evangelizar el mundo. Confieren las gracias necesarias para vivir según el Espíritu en esta vida de peregrinos en marcha hacia la patria.
n. 2085: (…) El hombre tiene la vocación de hacer manifiesto a Dios mediante sus obras humanas, en conformidad con su condición de criatura hecha «a imagen y semejanza de Dios». (…).

v  Los padres deben fomentar en sus hijos el sentido de la vocación desde la más tierna infancia.

o   Han de recordar y enseñar que la vocación primera del cristiano es la de seguir a Jesús.

n. 2226: La educación en la fe por los padres debe comenzar desde la más tierna infancia. Esta educación se hace ya cuando los miembros de la familia se ayudan a crecer en la fe mediante el testimonio de una vida cristiana de acuerdo con el Evangelio. La catequesis familiar precede, acompaña y enriquece las otras formas de enseñanza de la fe. Los padres tienen la misión de enseñar a sus hijos a orar y a descubrir su vocación de hijos de Dios (Cf Lumen gentium 11). La parroquia es la comunidad eucarística y el corazón de la vida litúrgica de las familias cristianas; es un lugar privilegiado para la catequesis de los niños y de los padres.
n. 2232: Los vínculos familiares, aunque son muy importantes, no son absolutos. A la par que el hijo crece hacia una madurez y autonomía humanas y espirituales, la vocación singular que viene de Dios se afirma con más claridad y fuerza. Los padres deben respetar esta llamada y favorecer la respuesta de sus hijos para seguirla. Es preciso convencerse de que la vocación primera del cristiano es seguir a Jesús: (Cf Mateo 16, 25) «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí» (Mateo 10, 37).
n. 2253: Los padres deben respetar y favorecer la vocación de sus hijos. Han de recordar y enseñar que la vocación primera del cristiano es la de seguir a Jesús.

4. DIOS TIENE UN PROYECTO PRECISO PARA CADA HOMBRE

     Benedicto XVI, Discurso en un encuentro con  jóvenes, en Roma, 25 de marzo de 2010.

v  Hay una voluntad fundamental de Dios que es idéntica para todos nosotros.

o   Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre.

“Los diez mandamientos a los que Jesús apunta en su respuesta, son sólo una explicitación del mandamiento del amor. Son, por así decirlo, reglas del amor, indican el camino del amor con estos puntos esenciales: la familia, como fundamento de la sociedad; la vida, que hay que respetar como don de Dios; el orden de la sexualidad, de la relación entre hombre y mujer; el orden social, y finalmente, la verdad. Estos elementos esenciales explicitan el camino del amor, explicitan cómo amar realmente y cómo encontrar el camino recto. Por tanto, hay una voluntad fundamental de Dios para todos nosotros, que es idéntica para todos nosotros.
Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre. San Francisco de Sales dijo una vez: la perfección, es decir, ser bueno, vivir la fe y el amor, es sustancialmente una, pero con formas muy distintas. Muy diversa es la santidad de un cartujo y de un político, de un científico o de campesino, etc. Y así, para cada hombre, Dios tiene su proyecto y yo tengo que encontrar, en mis circunstancias, mi manera de vivir esta única y común voluntad de Dios, cuyas grandes reglas están indicadas en esta explicitación del amor. Y buscar también por tanto realizar lo que es la esencia del amor, es decir, no tomar mi vida para mí, sino dar la vida; no “tener” la vida, sino hacer de la vida un don, no buscarme a mí mismo sino darme a los demás. Esto es lo esencial, e implica renuncias, es decir, salir de mí mismo y no buscarme a mí mismo. Y precisamente no buscándome a mí mismo, sino dándome para las cosas grandes y verdaderas, encuentro la verdadera vida. Así cada uno encontrará, en su vida, las distintas posibilidades: comprometerse en el voluntariado, en una comunidad de oración, en un movimiento, en la acción de su parroquia, en su propia profesión. Encontrar mi vocación y vivirla en cada lugar es importante y fundamental, sea uno un gran científico o un campesino. Todo es importante a los ojos de Dios: es hermoso si se vive hasta el fondo con ese amor que realmente redime al mundo.”

5. SÓLO EL CONOCIMIENTO PERSONAL Y LA UNIÓN PROFUNDA CON CRISTO PROPORCIONAN LA ENERGÍA ESPIRITUAL PARA REALIZAR PLENAMENTE LA VOCACIÓN CRISTIANA.

Cfr. Benedicto XVI, Discurso, Vísperas  el  sábado 26 septiembre 2009, en  la  Catedral de San Vito, San Wenceslao y San Adalberto - Praga
El heroísmo de los testigos de la fe recuerda que sólo el conocimiento personal y la unión
profunda con Cristo proporcionan la energía espiritual para realizar plenamente la vocación cristiana. Sólo el amor de Cristo hace eficaz la acción apostólica, sobre todo en los momentos de dificultad y de prueba. El amor a Cristo y a los hermanos debe ser la característica de todo bautizado y de toda comunidad. En los Hechos de los Apóstoles leemos que "la multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma" (Hch 4, 32). Y Tertuliano, un autor de los primeros siglos, escribió que los paganos se maravillaban ante el amor que unía a los cristianos (cf. Apologeticum, XXXIX). 
Queridos hermanos y hermanas, imitad al divino Maestro, que "no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos" (Mc 10, 45). Que el amor resplandezca en todas vuestras parroquias y comunidades, en las distintas asociaciones y movimientos. Que vuestra Iglesia, según la imagen de san Pablo, sea un cuerpo bien estructurado, que tenga a Cristo por Cabeza, y en el que cada miembro actúe en armonía con el todo. Alimentad el amor a Cristo con la oración y la escucha de su palabra; nutríos de él en la Eucaristía y sed, con su gracia, artífices de unidad y de paz en todos los ambientes.

6. SI FALTA EL ENCUENTRO CON CRISTO NO HABRÁ AUTENTICA EXISTENCIA CRISTIANA, AUNQUE HAYA DEVOCIONES Y PRÁCTICAS.

Es Cristo que pasa, 134: “Vivir según el Espíritu Santo es vivir de fe, de esperanza, de caridad; dejar que Dios tome posesión de nosotros y cambie de raíz nuestros corazones, para hacerlos a su medida. Una vida cristiana madura, honda y recia, es algo que no se improvisa, porque es el fruto del crecimiento en nosotros de la gracia de Dios. En los Hechos de los Apóstoles, se describe la situación de la primitiva comunidad cristiana con una frase breve, pero llena de sentido: perseveraban todos en las instrucciones de los Apóstoles, en la comunicación de la fracción del pan y en la oración.
Fue así como vivieron aquellos primeros, y como debemos vivir nosotros: la meditación de la doctrina de la fe hasta hacerla propia, el encuentro con Cristo en la Eucaristía, el diálogo personal —la oración sin anonimato— cara a cara con Dios, han de constituir como la substancia última de nuestra conducta. Si eso falta, habrá tal vez reflexión erudita, actividad más o menos intensa, devociones y prácticas. Pero no habrá auténtica existencia cristiana, porque faltará la compenetración con Cristo, la participación real y vivida en la obra divina de la salvación”.
Vida Cristiana



[1] Mensaje para la 38 Jornada Mundial de Oración por las vocaciones.

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