viernes, 8 de diciembre de 2017

Palabas de Papa Francisco en el rezo del Ángelus en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Viernes, 8 de diciembre de 2017 Lucas 1, 26-36




Ø Solemnidad de la Inmaculada (2017). Palabras de Papa Francisco en el rezo del Angelus. Llena de gracia: un nuevo nombre que da Dios a la Virgen.  Quiere decir que María está llena de la presencia de Dios, y que no hay  presencia para el pecado. Cada uno de nosotros, mirándose por dentro, ve lados oscuros. Un bonito piropo a una señora es decirle, con gracia, que se ve más joven. En cierto sentido le decimos eso, al nivel más alto. Solo hay una cosa que hace envejecer de verdad y es el pecado: endurece el corazón, lo cierra y lo hace marchitar. En muchos cuadros María está representada sentada ante el ángel con un pequeño libro en la mano. Ese libro es la Escritura.  María acostumbraba a escuchar a Dios y entretenerse con Él. La Palabra de Dios era su secreto: cercana a su corazón, tomó luego carne en su seno. María hizo hermosa su vida dialogando con Dios. Hace hermosa la vida no la apariencia, no lo que pasa, sino el corazón dirigido a Dios. .


v  Cfr. Palabas de Papa Francisco en el rezo del Ángelus en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción.

                  Viernes, 8 de diciembre de 2017
                  Lucas 1, 26-36

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días y feliz fiesta!

v  Llena de gracia

Hoy contemplamos la belleza de María Inmaculada. El Evangelio, que narra el episodio de la Anunciación, nos ayuda a comprender lo que celebramos, sobre todo a través del saludo del ángel. Se dirige a María con una palabra no fácil de traducir, que significa colmada de gracia, creada de la gracia, «llena de gracia» (Lc 1,28).

o   Un nuevo nombre que le da Dios: quiere decir que María está llena de la presencia de Dios.

§  No hay  presencia para el pecado
Cada uno de nosotros, mirándose por dentro, ve lados oscuros.
Antes de llamarla María, la llama llena de gracia, y así revela el nuevo nombre que Dios le
da y que le encaja más que el nombre que le dieron sus padres. También nosotros la llamamos así, en cada Avemaría.
¿Qué quiere decir llena de gracia? Que María está llena de la presencia de Dios. Y si está enteramente habitada por Dios, no hay sitio en Ella para el pecado. Es algo extraordinario, porque todo en el mundo, desgraciadamente, está contaminado por el mal. Cada uno de nosotros, mirándose por dentro, ve lados oscuros. Hasta los más grandes santos eran pecadores y todas las
realidades, incluso las más hermosas, están afectadas por el mal: todas, salvo María. Ella es el único “oasis siempre verde” de la humanidad, la única incontaminada, creada inmaculada para acoger plenamente, con su “sí”, a Dios que venía al mundo e iniciar así una historia nueva.

o   Un bonito piropo a una señora es decirle, con gracia, que se ve más joven.

§  En cierto sentido le decimos eso, al nivel más alto.
Solo hay una cosa que hace envejecer de verdad y es el pecado: endurece el corazón, lo cierra y lo hace marchitar.
Cada vez que la reconocemos llena de gracia, le hacemos el mayor de los cumplidos, el mismo que le hizo Dios. Un bonito piropo a una señora es decirle, con gracia, que se ve más joven. Cuando decimos a María llena de gracia, en cierto sentido le decimos también eso, al nivel más alto. Pues la reconocemos siempre joven, pues nunca envejece por el pecado. Sólo hay una cosa que
hace envejecer de verdad, envejecer interiormente: no la edad, sino el pecado. El pecado hace viejos, porque endurece el corazón: lo cierra, lo vuelve inerte, lo hace marchitar. Pero la llena de gracia está vacía de pecado. Por eso es siempre joven, es «más joven que el pecado», es «la más joven del género humano» (G. Bernanos, Diario de un cura rural, II, Ed. Encuentro, Madrid 1998,
p. 206).

v  La Iglesia felicita hoy a María llamándola toda hermosa.


o   Su belleza no consiste en lo exterior, no sobresale por su apariencia, no era famosa, no tuvo vida cómoda sino preocupaciones y temores. ¿Cuál fue su secreto?

§  Podemos intuirlo mirando de nuevo la escena de la Anunciación. En muchos cuadros María está representada sentada ante el ángel con un pequeño libro en la mano. Ese libro es la Escritura.  María acostumbraba a escuchar a Dios y entretenerse con Él. La Palabra de Dios era su secreto: cercana a su corazón, tomó luego carne en su seno.
María hizo hermosa su vida dialogando con Dios. Hace hermosa la vida no la apariencia, no lo que pasa, sino el corazón dirigido a Dios. .
La Iglesia felicita hoy a María llamándola toda hermosa, tota pulchra. Y así como su juventud no está en la edad, tampoco su belleza consiste en lo exterior. María, como muestra el Evangelio de hoy, no sobresale por su apariencia: de familia sencilla, vivía humildemente en Nazaret, una aldea casi desconocida. Y no era famosa: incluso cuando el ángel la visitó nadie lo supo, aquel día no había allí ningún reportero. La Virgen tampoco tuvo una vida cómoda, sino preocupaciones y temores: se «turbó» (v. 29), dice el Evangelio, y cuando el ángel «la dejó» (v. 38), los problemas aumentaron.
Sin embargo, la llena de gracia vivió una vida hermosa. ¿Cuál era su secreto? Podemos intuirlo mirando de nuevo la escena de la Anunciación. En muchos cuadros María está representada sentada ante el ángel con un pequeño libro en la mano. Ese libro es la Escritura María acostumbraba a escuchar a Dios y entretenerse con Él. La Palabra de Dios era su secreto: cercana a su corazón, tomó luego carne en su seno. Permaneciendo con Dios, dialogando con Él en toda circunstancia, María hizo hermosa su vida. No la apariencia, no lo que pasa, sino el corazón dirigido a Dios hace hermosa la vida. Miremos hoy con alegría a la llena de gracia. Pidámosle que nos ayude a permanecer jóvenes, diciendo “no” al pecado, y a vivir una vida hermosa, diciendo “sí” a
Dios.




Vida Cristiana

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