sábado, 22 de abril de 2017

CRISTO HACE PRESENTE A DIOS PADRE EN CUANTO AMOR Y MISERICORDIA



CRISTO HACE PRESENTE A DIOS PADRE
EN CUANTO AMOR Y MISERICORDIA
De los primeros párrafos de la Encíclica “Dives in misericordia” de San Juan Pablo II
30 de noviembre de 1980

n. 2 (…) La mentalidad contemporánea, quizás en mayor medida que la del hombre del pasado, parece oponerse al Dios de la misericordia y tiende además a orillar de la vida y arrancar del corazón humano la idea misma de la misericordia. La palabra y el concepto de « misericordia » parecen producir una cierta desazón en el hombre, quien, gracias a los adelantos tan enormes de la ciencia y de la técnica, como nunca fueron conocidos antes en la historia, se ha hecho dueño y ha dominado la tierra mucho más que en el pasado.14 Tal dominio sobre la tierra, entendido tal vez unilateral y superficialmente, parece no dejar espacio a la misericordia. A este respecto, podemos sin embargo recurrir de manera provechosa a la imagen « de la condición del hombre en el mundo contemporáneo », tal cual es delineada al comienzo de la Constitución Gaudium et Spes. Entre otras, leemos allí las siguientes frases: « De esta forma, el mundo moderno aparece a la vez poderoso y débil, capaz de lo mejor y lo peor, pues tiene abierto el camino para optar por la libertad y la esclavitud, entre el progreso o el retroceso, entre la fraternidad o el odio. El hombre sabe muy bien que está en su mano el dirigir correctamente las fuerzas que él ha desencadenado , y que pueden aplastarle o salvarle ».15
La situación del mundo contemporáneo pone de manifiesto no sólo transformaciones tales que hacen esperar en un futuro mejor del hombre sobre la tierra, sino que revela también múltiplesamenazas, que sobrepasan con mucho las hasta ahora conocidas (…)
Revelada en Cristo, la verdad acerca de Dios como « Padre de la misericordia »,16 nos permite « verlo » especialmente cercano al hombre, sobre todo cuando sufre, cuando está amenazado en el núcleo mismo de su existencia y de su dignidad. Debido a esto, en la situación actual de la Iglesia y del mundo, muchos hombres y muchos ambientes guiados por un vivo sentido de fe se dirigen, yo diría casi espontáneamente, a la misericordia de Dios. Ellos son ciertamente impulsados a hacerlo por Cristo mismo, el cual, mediante su Espíritu, actúa en lo íntimo de los corazones humanos. En efecto, revelado por El, el misterio de Dios « Padre de la misericordia » constituye, en el contexto de las actuales amenazas contra el hombre, como una llamada singular dirigida a la Iglesia. (…)
En efecto, la revelación y la fe nos enseñan no tanto a meditar en abstracto el misterio de Dios, como « Padre de la misericordia », cuanto a recurrir a esta misma misericordia en el nombre de Cristo y en unión con El ¿No ha dicho quizá Cristo que nuestro Padre, que « ve en secreto »,17espera, se diría que continuamente, que nosotros, recurriendo a El en toda necesidad, escrutemos cada vez más su misterio: el misterio del Padre y de su amor? 18
n. 3 Ante sus conciudadanos en Nazaret, Cristo hace alusión a las palabras del profeta Isaías: « El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperación de la vista; para poner en libertad a los oprimidos, para anunciar un año de gracia del Señor ».19 Estas frases, según san Lucas, son su primera declaración mesiánica, a la que siguen los hechos y palabras conocidos a través del Evangelio. Mediante tales hechos y palabras, Cristo hace presente al Padre entre los hombres. Es altamente significativo que estos hombres sean en primer lugar los pobres, carentes de medios de subsistencia, los privados de libertad, los ciegos que no ven la belleza de la creación, los que viven en aflicción de corazón o sufren a causa de la injusticia social, y finalmente los pecadores. Con relación a éstos especialmente, Cristo se convierte sobre todo en signo legible de Dios que es amor; se hace signo del Padre. En tal signo visible, al igual que los hombres de aquel entonces, también los hombres de nuestros tiempos pueden ver al Padre. (…)
Hacer presente al Padre en cuanto amor y misericordia es en la conciencia de Cristo mismo la prueba fundamental de su misión de Mesías; lo corroboran las palabras pronunciadas por El primeramente en la sinagoga de Nazaret y más tarde ante sus discípulos y antes los enviados por Juan Bautista. (…)
En base a tal modo de manifestar la presencia de Dios que es padre, amor y misericordia, Jesús hace de la misma misericordia uno de los temas principales de su predicación. Como de costumbre, también aquí enseña preferentemente « en parábolas », debido a que éstas expresan mejor la esencia misma de las cosas. Baste recordar la parábola del hijo pródigo 24 o la del buen Samaritano25 y también —como contraste— la parábola del siervo inicuo.26 Son muchos los pasos de las enseñanzas de Cristo que ponen de manifiesto el amor-misericordia bajo un aspecto siempre nuevo. Basta tener ante los ojos al Buen Pastor en busca de la oveja extraviada 27 o la mujer que barre la casa buscando la dracma perdida.28 El evangelista que trata con detalle estos temas en las enseñanzas de Cristo es san Lucas, cuyo evangelio ha merecido ser llamado « el evangelio de la misericordia ». (…)
n. 5 La parábola del hijo pródigo. (…)Aquel hijo, que recibe del padre la parte de patrimonio que le corresponde y abandona la casa para malgastarla en un país lejano, « viviendo disolutamente », es en cierto sentido el hombre de todos los tiempos, comenzando por aquél que primeramente perdió la herencia de la gracia y de la justicia original. La analogía en este punto es muy amplia. La parábola toca indirectamente toda clase de rupturas de la alianza de amor, toda pérdida de la gracia, todo pecado. En esta analogía se pone menos de relieve la infidelidad del pueblo de Israel, respecto a cuanto ocurría en la tradición profética, aunque también a esa infidelidad se puede aplicar la analogía del hijo pródigo. Aquel hijo, « cuando hubo gastado todo..., comenzó a sentir necesidad », tanto más cuanto que sobrevino una gran carestía « en el país », al que había emigrado después de abandonar la casa paterna. En este estado de cosas « hubiera querido saciarse » con algo, incluso « con las bellotas que comían los puercos » que él mismo pastoreaba por cuenta de « uno de los habitantes de aquella región ». Pero también esto le estaba prohibido.
La analogía se desplaza claramente hacia el interior del hombre. El patrimonio que aquel tal había recibido de su padre era un recurso de bienes materiales, pero más importante que estos bienes materiales era su dignidad de hijo en la casa paterna. La situación en que llegó a encontrarse cuando ya había perdido los bienes materiales, le debía hacer consciente, por necesidad, de la pérdida de esa dignidad. El no había pensado en ello anteriormente, cuando pidió a su padre que le diese la parte de patrimonio que le correspondía, con el fin de marcharse. Y parece que tampoco sea consciente ahora, cuando se dice a sí mismo: « ¡Cuántos asalariados en casa de mi padre tienen pan en abundancia y yo aquí me muero de hambre! ». El se mide a sí mismo con el metro de los bienes que había perdido y que ya « no posee », mientras que los asalariados en casa de su padre los « poseen ». Estas palabras se refieren ante todo a una relación con los bienes materiales. No obstante, bajo estas palabras se esconde el drama de la dignidad perdida, la conciencia de la filiación echada a perder.
Es entonces cuando toma la decisión: « Me levantaré e iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado, contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus jornaleros ».63 Palabras, éstas, que revelan más a fondo el problema central. A través de la compleja situación material, en que el hijo pródigo había llegado a encontrarse debido a su ligereza, a causa del pecado, había ido madurando el sentido de la dignidad perdida.
(14) Cf. Génesis 1, 28; (15) Const. Gaudium et spes, 9; (16) 2 Corintios 1, 3); (17) Mateo 6, 4.6.18; (18) Cf. Hebreos 3,18; Lucas 11, 5-13; (19) Lucas 4, 18 ss; (24) Lucas 15, 11-32; ; (25) Lucas 10, 30-37; (26) Mateo 18, 23-35; (27) Mateo 18, 12-14; Lucas 15, 3-7; (28) Lucas 5, 8-10.

Vida Cristiana

2º domingo de Pascua Ciclo A 23 de abril de 2017



[Chiesa/Omelie1/Misericordia/2PascuaA17DivinaMisericordia]
  • Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia (2014). “A quienes les perdonéis los

pecados, les quedarán perdonados; a quienes se los retengáis, les serán retenidos”. El texto evangélico de este domingo (Juan. 20, 19-31) es elocuente en cuanto a la Misericordia Divina: narra la institución del Sacramento de la Confesión o del Perdón. Es el Sacramento de la Misericordia Divina. La conversión a Dios consiste siempre en descubrir su misericordia, es decir, ese amor que es paciente y benigno; es siempre fruto del « reencuentro » de este Padre, rico en misericordia. No hay pecado humano que pueda limitar la misericordia de Dios. Por parte del hombre sólo puede limitarla la falta de buena voluntad. El arte del acompañamiento de los demás con la mirada llena de compasión, que sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana. Jesucristo resume y compendia toda la historia de la misericordia divina.

  • Cfr. 2º domingo de Pascua Ciclo A 23 de abril de 2017

Todos los ciclos, A-B-C, de este domingo tienen el mismo evangelio. Juan 20, 19-31. Domingo de la Misericordia divina.
Juan 20, 19-31: Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con vosotros". 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. 21 De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con vosotros. Como el Padre me ha enviado, así os envío yo". 22 Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid al Espíritu Santo. 23 A quienes les perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; a quienes se los retengáis, les serán retenidos". 24 Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 25 Los otros discípulos le dijeron: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré". 26 Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con vosotros". 27 Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". 28 Tomás le respondió: '¡Señor mío y Dios mío!' 29 Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto. Dichosos los que creen sin haber visto". 30 Muchos otros signos hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. 31 Sin embargo, éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

El 5 de mayo del 2000 la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede declaró el Segundo Domingo de Pascua, es decir, el domingo siguiente al Domingo de Resurrección, como “Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia”.
Juan Pablo II: “En todo el mundo el Segundo Domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al género humano en los años venideros”.
Así, lo que era una devoción privada, muy extendida ya en muchas partes del mundo católico, pasó a ser Fiesta oficial de la Iglesia. El Papa dispuso que se conservaran los mismos textos tanto en el Misal Romano, como en la Liturgia de las Horas.
El texto evangélico de este domingo (Juan. 20, 19-31)
es elocuente en cuanto a la Misericordia Divina:
narra la institución del Sacramento de la Confesión o del Perdón.
Es el Sacramento de la Misericordia Divina.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
Porque es eterna su misericordia (Salmo 117)

  1. El Sacramento de la Confesión o del perdón es el sacramento de la Misericordia Divina

  • El texto evangélico de este domingo (Juan. 20, 19-31) es elocuente en cuanto a la Misericordia Divina:
narra la institución del Sacramento de la Confesión o del Perdón. Es el Sacramento de la Misericordia Divina. A este respecto, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 1422:
«Los que se acercan al sacramento de la Penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra Él y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones» (Cf Lumen Gentium, 11).
  • En la encíclica de San Juan Pablo II «Dives in Misericordia» se describen las diversas maneras en las
que la Iglesia «acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora. En este ámbito tiene un gran significado la meditación constante de la palabra de Dios, y sobre todo la participación consciente y madura en la Eucaristía y en el sacramento de la penitencia o reconciliación» (n. 13).
La Iglesia trata de practicar la misericordia «usando misericordia» con los demás, viendo en las palabras de Jesús «bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mateo 5,7) una llamada a la acción y al esfuerzo por practicar la misericordia (n. 14). A este respecto se pueden recordar, como ejemplo emblemático, todos los esfuerzos que se hacen en la educación de las conciencias, en los testimonios de vida, etc. para “hacer el mundo más humano” (n. 14).
  1. La conversión a Dios consiste siempre en descubrir su misericordia.

Cfr. Encíclica . Dives in misericordia, n. 13
La conversión a Dios consiste siempre en descubrir su misericordia, es decir, ese amor que es paciente y benigno (Cfr. 1 Corintios 13, 4) a medida del Creador y Padre: el amor, al que « Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo » (2 Corintios 1, 3) es fiel hasta las últimas consecuencias en la historia de la alianza con el hombre: hasta la cruz, hasta la muerte y la resurrección de su Hijo. La conversión a Dios es siempre fruto del « reencuentro » de este Padre, rico en misericordia”.
  • f) No hay pecado humano que pueda limitar la misericordia de Dios. Por parte del hombre sólo puede limitarla la prontitud en la conversión y en la penitencia.

Cfr. Enc. Dives in misericordia, 13.
La misericordia en sí misma, en cuanto perfección de Dios infinito es también infinita. Infinita pues e inagotable es la prontitud del Padre en acoger a los hijos pródigos que vuelven a casa. Son infinitas la prontitud y la fuerza del perdón que brotan continuamente del valor admirable del sacrificio de su Hijo. No hay pecado humano que prevalezca por encima de esta fuerza y ni siquiera que la limite. Por parte del hombre puede limitarla únicamente la falta de buena voluntad, la falta de prontitud en la conversión y en la penitencia, es decir, su perdurar en la obstinación, oponiéndose a la gracia y a la verdad especialmente frente al testimonio de la cruz y de la resurrección de Cristo”.

  1. La misericordia en el Catecismo de la Iglesia Católica


  • a) Dios revela que es «rico en misericordia» (Efesios 2, 4) llegando hasta dar su propio Hijo.

n. 211: (…) a pesar de la infidelidad del pecado de los hombres y del castigo que merece, «mantiene su amor por mil generaciones» (Éxodo 34, 7). Dios revela que es «rico en misericordia» (Efesios 2, 4) llegando hasta dar su propio Hijo. (…)
  • b) Jesús muestra de palabra y con hechos la misericordia sin límites de su Padre hacia los pecadores.

n. 545: Jesús invita a los pecadores al banquete del Reino: «No he venido a llamar a justos sino a pecadores» (Marcos 2, 17) (Cf 1 Timoteo 1, 15). Les invita a la conversión, sin la cual no se puede entrar en el Reino, pero les muestra de palabra y con hechos la misericordia sin límites de su Padre hacia ellos (Cf Lucas 15, 11-32) y la inmensa «alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta» (Lucas 15, 7). La prueba suprema de este amor será el sacrificio de su propia vida «para remisión de los pecados» (Mateo 26, 28).
  • c) Dios manifiesta que su designio sobre nosotros es un designio de amor benevolente que precede a todo mérito por nuestra parte.

n. 604: Al entregar a su Hijo por nuestros pecados, Dios manifiesta que su designio sobre nosotros es un designio de amor benevolente que precede a todo mérito por nuestra parte: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4, 10; cf. 1 Juan 4, 19). «La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros» (Romanos 5, 8).

  • d) En el sacramento de la penitencia obtenemos el perdón de los pecados de la misericordia de Dios.

n. 1422: "Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra Él y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones" (Lumen Gentium, 11)
  • e) La parábola del hijo pródigo.

  • Sólo el corazón de Cristo que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza.
Los rasgos propios del proceso de conversión
n. 1439: El proceso de la conversión y de la penitencia fue descrito maravillosamente por Jesús en la parábola llamada «del hijo pródigo», cuyo centro es «el padre misericordioso» (Lc 15, 11-24): la fascinación de una libertad ilusoria, el abandono de la casa paterna; la miseria extrema en que el hijo se encuentra tras haber dilapidado su fortuna; la humillación profunda de verse obligado a apacentar cerdos, y peor aún, la de desear alimentarse de las algarrobas que comían los cerdos; la reflexión sobre los bienes perdidos; el arrepentimiento y la decisión de declararse culpable ante su padre, el camino del retorno; la acogida generosa del padre; la alegría del padre: todos éstos son rasgos propios del proceso de conversión. El mejor vestido, el anillo y el banquete de fiesta son símbolos de esta vida nueva, pura, digna, llena de alegría que es la vida del hombre que vuelve a Dios y al seno de su familia, que es la Iglesia. Sólo el corazón de Cristo que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza.

  1. El “arte del acompañamiento” de los demás con la mirada llena de compasión, que sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana.

Francisco, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 24 de noviembre de 2013
n. 169. En una civilización paradójicamente herida de anonimato y, a la vez obsesionada por los detalles de la vida de los demás, impudorosamente enferma de curiosidad malsana, la Iglesia necesita la mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro cuantas veces sea necesario. En este mundo los ministros ordenados y los demás agentes pastorales pueden hacer presente la fragancia de la presencia cercana de Jesús y su mirada personal. La Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos –sacerdotes, religiosos y laicos– en este «arte del acompañamiento», para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro (cf. Ex 3,5). Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana.
  • La compasión que comprende, asiste y promueve, brota de la naturaleza de la Iglesia.

Francisco, Francisco, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 24 de noviembre de 2013
n. 179. «El servicio de la caridad es también una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y expresión irrenunciable de su propia esencia» (Benedicto XVI, Motu proprio Intima Ecclesiae natura ,11 noviembre 2012). Así como la Iglesia es misionera por naturaleza, también brota ineludiblemente de esa naturaleza la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve”.

5. La Pascua: la vida nueva en Cristo

Cfr. Segundo Domingo de Pascua – Liturgia de las Horas, Oficio de Lecturas
  • Primera lectura. La vida nueva en Cristo.

Cfr. Carta de San Pablo a los Colosenses, 3, 1-17
(…) 5 Mortificad lo que hay de terreno en vuestros miembros: la fornicación, la impureza, las pasiones, la concupiscencia mala y la avaricia que es una idolatría, 6 a causa de las cuales viene la ira de Dios sobre los hijos de la incredulidad. 7 También vosotros las practicasteis en otro tiempo, cuando vivíais en ellas. 8 Ahora, sin embargo, desechad también vosotros todas estas cosas: la ira, la indignación, la malicia, la blasfemia, y lejos de vuestra boca la palabra deshonesta.
9 No os engañéis unos a otros, ya que os habéis despojado del hombre viejo con sus obras 10 y os habéis revestido del hombre nuevo, que se renueva para lograr un conocimiento pleno según la imagen de su creador. 11 Para quien no hay griego o judío, circuncisión o incircuncisión, bárbaro o escita, siervo o libre, sino que Cristo es todo en todos.
12 Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, con entrañas de misericordia, con bondad, con humildad, con mansedumbre, con paciencia. 13 Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga queja contra otro; como el Señor os ha perdonado, hacedlo así también vosotros.
14 Sobre todo revestíos con la caridad que es el vínculo de la perfección. 15 Y que la paz de Cristo se adueñe de vuestros corazones, pues también a ella habéis sido llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.
16 Que la palabra de Cristo habite en vosotros abundantemente. Enseñaos con la verdadera sabiduría, animaos unos a otros y cantad agradecidos en vuestros corazones con salmos, himnos y cánticos espirituales; 17 y todo cuanto hagáis de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

  1. Jesucristo resume y compendia toda la historia de la misericordia divina.

Cfr. San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, Homilía «La Vocación cristiana», n. 7

  • (…) Ahora, que se acerca el tiempo de la salvación, consuela escuchar de los labios de San Pablo que
después que Dios Nuestro Salvador ha manifestado su benignidad y amor con los hombres, nos ha liberado no a causa de las obras de justicia que hubiésemos hecho, sino por su misericordia (Tito III,5).
  • La presencia constante de la misericordia de Dios en las Escrituras

Si recorréis las Escrituras Santas, descubriréis constantemente la presencia de la misericordia de Dios: llena la tierra (Salmo XXXII, 5), se extiende a todos sus hijos, super omnem carnem (Eclesiástico XVIII, 12); nos rodea (Salmo XXI, 10), nos antecede (Salmo LVIII,11), se multiplica para ayudarnos (Salmo XXXIII,8), y continuamente ha sido confirmada (Salmo CXVI, 2). Dios, al ocuparse de nosotros como Padre amoroso, nos considera en su misericordia (Salmo XXIV, 7): una misericordia suave (Salmo CVIII, 21), hermosa como nube de lluvia (Eclesiástico XXV, 26).
  • Jesucristo resume y compendia toda esta historia de la misericordia divina

Jesucristo resume y compendia toda esta historia de la misericordia divina: bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia (Mateo V,7). Y en otra ocasión: sed misericordiosos, como vuestro Padre celestial es misericordioso (Lucas VI, 36). Nos han quedado muy grabadas también, entre otras muchas escenas del Evangelio, la clemencia con la mujer adúltera, la parábola del hijo pródigo, la de la oveja perdida, la del deudor perdonado, la resurrección del hijo de la viuda de Naím (Lucas VII, 1-17). ¡Cuántas razones de justicia para explicar este gran prodigio! Ha muerto el hijo único de aquella pobre viuda, el que daba sentido a su vida, el que podía ayudarle en su vejez. Pero Cristo no obra el milagro por justicia; lo hace por compasión, porque interiormente se conmueve ante el dolor humano.
  • La conmiseración del Señor debe producirnos seguridad.
¡Qué seguridad debe producirnos la conmiseración del Señor! Clamará a mí y yo le oiré, porque soy misericordioso xodo XXXII, 27). Es una invitación, una promesa que no dejará de cumplir. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para que alcancemos la misericordia y el auxilio de la gracia en el tiempo oportuno (Hebreos 4, 16). Los enemigos de nuestra santificación nada podrán, porque esa misericordia de Dios nos previene; y si —por nuestra culpa y nuestra debilidad— caemos, el Señor nos socorre y nos levanta. Habías aprendido a evitar la negligencia, a alejar de ti la arrogancia, a adquirir la piedad, a no ser prisionero de las cuestiones mundanas, a no preferir lo caduco a lo eterno. Pero, como la debilidad humana no puede mantener un paso decidido en un mundo resbaladizo, el buen médico te ha indicado también remedios contra la desorientación, y el juez misericordioso no te ha negado la esperanza del perdón (S. Ambrosio, Expositio Evangelii secundum Lucam, 7).


Vida Cristiana

viernes, 21 de abril de 2017

Jueves Santo 2017. Misa de Papa Francisco en la cárcel para los presos de Paliano (Frosinone) Italia. Amar (lavar los pies) es servir.

  • Jueves Santo 2017. Misa de Papa Francisco en la cárcel para los presos de Paliano (Frosinone)

Italia. Amar (lavar los pies) es servir.

El Papa Francisco celebra la Misa in Cœna Domini para los presos de Pagliano
Jueves Santo, 13 de abril de 2017
Esta tarde el Papa celebró la Misa in Cœna Domini en la Cárcel de Paliano, Provincia de Frosinone. Atravesó los muros de la antigua fortaleza Colonna hacia las 16:00. Fue recibido por la directora de la cárcel, Nadia Cersosimo, el Inspector Jefe Vincenzo Verani y el capellán don Luigi Paoletti. En la plaza de armas saludó al personal de servicio. Luego, en la sala llamada “Unidad de Italia”, realizada en el 150º aniversario del nacimiento de la Nación, encontró a todos los reclusos, 58 en total (en régimen de colaboración con la justicia). A otros dos, un hombre y una mujer los visitó por separado, pues están en régimen de aislamiento, y también visitó por separado a los ocho internos enfermos de tuberculosis. El Papa entró en la capilla por la que fue la Puerta Santa durante el Jubileo de la Misericordia. Entre los 12 a los que lavó los pies, había 3 mujeres, 2 condenados a cadena perpetua, un musulmán y un argentino. 4 presos ayudaron a Misa. Entre las ofrendas preparadas para la ocasión, la mayoría eran productos de la huerta, dulces típicos y cruces de madera de olivo. Las mujeres confeccionaron una capa de lana. Durante la misa, un chico hizo la Primera Comunión y ayer hizo su primera confesión; otros dos lo harán en junio y también harán la Confirmación. El Papa ha querido dar personalmente la comunión a los presentes, como signo de la cercanía de Jesús que «se parte» por todos. La celebración terminó con el saludo de la directora que dijo haber recibido al Papa «como a uno de la familia». El Papa improvisó la homilía, de la que se recogen las principales ideas, no textuales.

Fijémonos en el gesto de Jesús, que era el jefe, que era Dios, y que lava los pies a sus discípulos. Lo de lavar los pies era una costumbre de la época antes de las comidas y las cenas. Porque no había asfalto, y la gente venía del camino con todo el polvo…, y uno de los gestos para recibir a una persona en casa a la hora de comer era lavarle los pies. Pero eso lo hacían los esclavos, los que estaban esclavizados. Jesús da la vuelta a la situación y lo hace Él. Simón no quería, pero Jesús le explica que Él ha venido al mundo para servir, para servirnos, para hacerse esclavo por nosotros, para dar la vida por nosotros. Para amar hasta el final. Porque Jesús ama así: hasta el fin. A todos, aunque seamos pobres hombres, Él, que es grande y bueno, nos ama tal como somos. Y da la vida por cada uno de nosotros y se gloría de eso, lo quiere, porque Él es amor. No es fácil amar hasta el final porque todos somos pecadores, tenemos limitaciones, defectos. Todos sabemos amar, pero no somos como Dios que ama sin mirar las consecuencias.
Y el gesto del lavatorio de los pies es un símbolo de ese amor, no es folklore. Jesús hace concreto el aviso dado a los apóstoles, que peleaban entre sí sobre quién sería el más importante. Y Cristo dice que el más grande debe hacerse siervo de todos. Hasta el Papa está llamado a ese “abajamiento”. Hoy, mientras venía, había gente que saludaba diciendo: “Viene el Papa, el jefe de la Iglesia”. El jefe de la Iglesia es Jesús, ¡no bromeemos! El Papa es la figura de Jesús. Yo querría hacer lo mismo que Él hizo. En esta ceremonia, el párroco lava los pies a los fieles, se invierte, y el que parece el más grande debe hacer el trabajo de esclavo. Así pues, en esta ceremonia, pensemos en lo que hizo Jesús, y sigamos su ejemplo. No os digo que vayáis a lavaros los pies uno al otro, sería una broma, pero si podéis, echad una mano, un servicio a vuestro compañero, a vuestra compañera de cárcel… Hacedlo, porque eso es amor, es como lavar los pies, es ser siervo de los demás.


La luz de Cristo entra en el recinto de nuestros miedos: (Monseñor Agrelo)

Sucedió al anochecer de aquel día, el primero de la semana, el día de Cristo resucitado. Si entráis en el ánimo de los discípulos, hallaréis miedo, y si los buscáis, encontraréis su puerta cerrada, porque el miedo cierra las puertas.
Sólo Jesús resucitado puede entrar en los lugares que el miedo ha cerrado; sólo él puede entrar y ofrecer la paz que hace inútiles las barreras del miedo.
Sucedió al anochecer de aquel día, sucede hoy en esta casa de la Iglesia, en este día primero de nuestra semana, en nuestro día del Señor: Cristo Jesús está en medio de nosotros, entra en el recinto de nuestros miedos, llena con su luz la oscuridad de nuestra mente y de nuestro corazón, y da la paz, su paz, para que tampoco de él tengamos miedo.
Al anochecer de aquel día, a sus discípulos, Jesús les enseñó las manos y el costado. ¿Qué tienen aquellas manos? ¿Qué hay que ver en aquel costado? La memoria de la fe os dice: Les mostró las manos traspasadas por los clavos; les mostró el costado abierto por la lanza. Y tu corazón te dice: Les mostró la verdad de su Pascua, la memoria de su pasión, la memoria de su muerte, la memoria de su entrega, la memoria de su amor. Les mostró la fuente de la paz que les había ofrecido, les abrió la fuente del Espíritu que les iba a ofrecer.
Por eso, los discípulos a quienes fueron mostradas aquellas heridas, vieron al Señor, vieron al que los había amado hasta dar la vida por ellos, vieron al “Entregado”, y se llenaron de alegría. ¡Él les mostró las heridas, y ellos se llenaron de alegría!
Vosotros, que creéis sin haber visto, os habéis acercado hoy, porque tenéis sed, a beber en la fuente de la paz, en la fuente del Espíritu, en la fuente que es Cristo resucitado. Digo que os habéis acercado a la fuente; mejor sería si dijese que la fuente os ama, y porque os ama, se ha acercado a vosotros. Nosotros nos reunimos porque tenemos sed de paz y de Espíritu; y el Señor se hace presente en medio de nosotros para que en él nos saciemos de paz y de Espíritu, ¡y también nosotros nos llenamos de alegría al ver al Señor!, aunque lo vemos sólo con los ojos de la fe.
Dichosos vosotros, porque Dios os ama, y os ha dado a su Hijo único, para que tengáis vida en él.
Dichosos vosotros, porque la misericordia de Dios es eterna, y Dios, por su misericordia, ha querido ser vuestra fuerza, vuestra energía, vuestra salvación.
Dichosos vosotros, porque Dios ha hecho brillar sobre vuestra vida el Día que es Cristo resucitado, el Día sin ocaso, pues Cristo es el Día en que actuó el Señor, el Día que es nuestra alegría y nuestro gozo.
Dichosos vosotros, que celebráis unidos la fracción del pan, trabajáis unidos por el Reino de Dios, compartís los pobres el pan de vuestra mesa, y alabáis a Dios con alegría y de todo corazón.
Dichosos vosotros, que por la resurrección de Cristo habéis nacido de nuevo para una esperanza viva, para una herencia que os está reservada en el cielo.
No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis. No habéis visto a Jesucristo, y lo servís en los pobres, lo cuidáis en los emigrantes, lo crecéis con ternura en los niños, lo curáis con delicadeza en los enfermos, lo saludáis con cariño en vuestro prójimo.
No habéis visto a Jesucristo, y escucháis con fe su palabra en vuestra asamblea litúrgica; no le habéis visto, y le recibís con amor entrañable en la santa comunión. No le veis, y creéis en él, y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado.
Dichosos vosotros, os lo dice el Señor; dichosos vosotros, que creéis sin haber visto.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

jueves, 20 de abril de 2017

La educación sexual. En un artículo publicado en el New York Times, dos expertos en teoría política sostienen que utilizar las clases en la enseñanza pública para adoctrinar a los alumnos en una determinada ideología sexual constituye una grave vulneración de los derechos de los padres.



1 La educación sexual. En un artículo publicado en el New York Times, dos expertos en teoría política sostienen que utilizar las clases en la enseñanza pública para adoctrinar a los alumnos en una determinada ideología sexual constituye una grave vulneración de los derechos de los padres. Cfr. Cuando la educación sexual vulnera los derechos de los padres Aceprensa: Fuente: The New York Times, 27 de octubre de 201127.OCT.2011 Con motivo de una controvertida asignatura de educación sexual propuesta para los colegios públicos de primaria de la ciudad de Nueva York, Robert P. George y Melissa Moschella –profesores de teoría política en la Universidad de Princeton, New Jersey– se preguntan si los contenidos de esta materia pueden llegar a vulnerar los derechos de los padres. Entre otras cosas, el programa propuesto por Dennis M. Walcott, responsable de los colegios públicos de la ciudad de Nueva York, les dice a los chavales de 10 y 11 años que se olviden de lo que han aprendido hasta ahora sobre el sexo (lo que incluye las lecciones paternas) para “reaprenderlo” de boca de sus profesores, o se les informa con diversos materiales sobre conductas que seguramente sonrojan a los propios padres. Como expertos en teoría política, los profesores George y Moschella van al núcleo del asunto: es cierto que el Estado tiene una legítima preocupación respecto a la salud pública de sus ciudadanos, pero ¿hasta qué punto puede tomar partido por una visión controvertida de la sexualidad? Porque “el efecto de tales lecciones tiene más que ver con promover cierta ideología sexual entre los jóvenes que con proteger su salud”. “¿Debería el gobierno forzar a los padres –al menos, a aquellos que no pueden pagar un colegio privado– a enviar a sus hijos a clases que pueden contradecir sus convicciones morales y religiosas en cuestiones que afectan a su intimidad y su conducta personal?”. A juicio de estos profesores, la respuesta es que “tanto los progresistas como los conservadores deberían responder que no. Semejantes medidas vulneran los derechos de los padres. Y eso tanto si eres musulmán, judío, cristiano, hindú, budista, o si careces por completo de religión”. o El sagrado territorio de la conciencia Para explicar su postura, George y Moschella se fijan en la profunda relación que une a padres e hijos; esa relación “crea unos deberes, que los derechos paternos sirven y protegen”. 2 Precisamente porque los hijos llegan al mundo en un estado de necesidad absoluta, los padres tienen la obligación de ayudarles a alcanzar la madurez; lo que supone atender a sus necesidades físicas y emocionales, pero también a su desarrollo intelectual y moral. Dado que los asuntos relativos a la moral y a la religión son particularmente delicados, en último término es responsabilidad de los padres –aunque pidan ayuda– formar a sus hijos en estas materias. Esta responsabilidad de los padres (y la libertad para educar a sus hijos en las convicciones morales que estimen oportunas) es algo tan íntimo y sagrado como el derecho a practicar una religión. Por eso, a juicio de estos autores, adoctrinar a los niños en cuestiones de conciencia y contra las convicciones de sus padres es algo tan grave como obligar a unos padres musulmanes a que sus hijos participen en una misa católica. George y Moschella admiten que “el Estado tiene un interés legítimo en reducir los embarazos adolescentes y la expansión de las enfermedades de transmisión sexual”. Pero eso no convierte en incorrecto ni en irracional el empeño de los padres por preservar la conciencia de sus hijos preadolescentes ni por “limitar el control del Estado sobre lo que sus hijos aprenden y piensan en materias morales delicadas. Al revés: eso es exactamente lo que se espera de unos padres que quieren cumplir de lleno con sus deberes y ejercer sus legítimos derechos”. Y concluyen: “Transformar una clase en una lección obligatoria de catecismo al servicio de una ideología polémica es una grave vulneración de los derechos de los padres. Los ciudadanos de cualquier tendencia ideológica deberían plantarse y oponerse a esto”. www.parroquiasantamonica.com Vida Cristiana

Educación. La crisis de los chicos y la escuela diferenciada. Los defensores de la enseñanza diferenciada no pretenden que su modelo sea el mejor para todos, algo que sí aseguran quienes solo admiten la coeducación,



1 Educación. La crisis de los chicos y la escuela diferenciada. Los defensores de la enseñanza diferenciada no pretenden que su modelo sea el mejor para todos, algo que sí aseguran quienes solo admiten la coeducación, Cfr. Aceprensa, Fernando Rodriguez-Borlado, 9 Febrero 2011 Con el telón de fondo de la llamada crisis de los chicos en la escuela, resulta lógico que se discutan los modelos educativos que pretenden aportar una solución, entre ellos la educación diferenciada. Pero este debate se encuentra plagado de prejuicios, y cada cual sostiene que la suya es la posición no estereotipada. Los defensores de la enseñanza diferenciada creen que sus detractores viven en el falso mito de la supuesta “segregación sexual” y del “machismo colectivo”, mientras que desde el otro lado se acusa a los promotores de la diferenciada de perpetuar “los roles sexuales tradicionales”. No obstante existe una diferencia importante: los favorables a la escuela diferenciada la creen absolutamente compatible con la mixta, cosa que no ocurre con sus detractores. Michael Kimmel es un sociólogo norteamericano especializado en asuntos de género. En concreto sus estudios se han centrado en la crítica de “la vieja masculinidad”. El gobierno de Suecia, después de los últimos resultados sobre educación, le encargó un informe sobre las causas del menor rendimiento de los chicos. En la última edición del informe PISA, los alumnos suecos obtuvieron una puntuación superior a la de la media europea en las tres partes de la prueba: lectura, matemáticas y ciencias. Sin embargo, también superaban la media en cuanto a la diferencia de resultados entre chicos y chicas; sobre todo en la lectura, a favor de ellas. La conclusión del informe de Kimmel –Boys and School: A Background Paper on the “Boy Crisis”– es que la causa de fondo del fracaso masculino no es más que la pervivencia de los tradicionales roles asignados a los sexos. Pervivencia que se encargan de asegurar quienes subrayan las diferencias innatas entre chicos y chicas: es decir, en el mundo de la educación, los defensores de la enseñanza diferenciada. o ¿Respuesta o propuesta? Después de analizar la magnitud del desequilibrio entre chicos y chicas, Kimmel se cuestiona si las escuelas diferenciadas o single sex son la solución al problema. Parece reconocer al principio que, según algunas investigaciones, el rendimiento de las chicas mejora en escuelas diferenciadas. También, aunque está menos demostrado, el de los chicos. Sin embargo, para el autor estas mejoras no se deben a la separación de sexos, sino a factores colaterales e inseparables como el nivel económico y cultural de las familias o la organización de la escuela, por lo general privada. Sin embargo, precisamente uno de los objetivos de los promotores de la escuela diferenciada –Kimmel cita por ejemplo a Leonard Sax, presidente de la Asociación Nacional para la enseñanza pública diferenciada en Estados Unidos– es que estén al alcance de todos y que también las escuelas públicas puedan serlo si los padres quieren. El mismo título del epígrafe –”Are single sex schools the answer?”– denota cierta ignorancia de los argumentos esgrimidos habitualmente por los “sex separators”, como los llama Kimmel. La escuela diferenciada no se presenta como la respuesta, sino como una propuesta. No abogan por la desaparición de la escuela mixta, sino por legitimar otro modelo que –según el tipo de alumno y de su contexto– produce resultados realmente positivos, como de hecho reconoce Kimmel al comienzo del ensayo. Sin embargo, el mismo autor no parece dispuesto a discutir esos argumentos. Prefiere tratar de deslegitimar históricamente el modelo single sex. De acuerdo con su interpretación, a principios del siglo XX una serie de intelectuales habrían caído en la cuenta de una peligrosa “feminización” de los chicos causada por la sobreprotección de las madres, la ausencia de la figura paterna –padres absorbidos por el trabajo– y un entorno escolar casi completamente copado por profesoras. Para contrarrestarlo, había que reforzar la masculinidad de los alumnos, incentivando sus aspectos más propios: bravuconería, competitividad, rudeza, etc. Pero, si en algún momento estas fueron las ideas de los ideólogos de la educación diferenciada, desde luego no es el caso del movimiento actual. o Los chicos siempre serán chicos Para Kimmel, los defensores de la escuela diferenciada se equivocan porque suponen que “los chicos siempre serán chicos”, lo que probablemente sea cierto, pero no en el sentido en que él lo plantea. Los defensores de la enseñanza diferenciada no pretenden que su modelo sea el mejor para todos, algo que sí aseguran quienes solo admiten la coeducación En las explicaciones se advierte el temor a reconocer cualquier diferencia inherente a las psicologías de los chicos y de las chicas 2 Como ejemplo de ese discurso supuestamente tópico y degradante, el autor recoge un texto de Leonard Sax, donde se describe el ambiente ideal en el que las chicas sacan un máximo partido a su aprendizaje, porque se sienten más a gusto. En él se dice de ellas que “tienden a ver al profesor como un aliado”, que una clase de chicas –que se lleven razonablemente bien– “es un lugar seguro, confortable y receptivo”. Añade que ellas tienen más facilidad para discutir un problema dentro de un modelo de aprendizaje cooperativo. Pues bien, este texto supone una grave ofensa a los ojos de Kimmel. Y, según nos cuenta, cuando leyó el texto a sus alumnas, ellas también se sintieron agraviadas por este “insultante y condescendiente mensaje”. ¿Será que las alumnas de Kimmel no le ven como un aliado, y que su clase es un reñidero? Cabe preguntarse si de cualquier otro colectivo (los rubios, los altos, los zurdos…) se afirmara que tienen más facilidad para el trabajo cooperativo, ¿se sentirían agraviados?; o ¿qué pasaría si las cualidades atribuidas a las chicas fueran negativas? o Diferencias inter sexos e intra sexos Según Kimmel, este tipo de discurso alimenta el falso tópico de que las chicas necesitan “algo distinto”, como si se les estuviera diciendo que no pueden competir con los chicos “en la misma arena”, es decir en la educación mixta. Sin embargo, ese no parece ser el problema: las chicas han demostrado que en esa arena se mueven tan bien o mejor que sus compañeros. Además, los defensores de la diferenciada no pretenden que su modelo sea el mejor para todas las chicas o para todos los chicos, algo que sí pretenden quienes solo admiten la coeducación. Una pretensión que resulta contradictoria con su postulado de que las diferencias entre los chicos o entre las chicas –diferencias intra sexos, por así decirlo– son mucho más significativas que las diferencias inter sexos. Si entre los chicos y entre las chicas existe tanta diversidad, ¿no entra dentro de lo posible que a algunos les pueda beneficiar la educación diferenciada, o en eso resultan completamente homogéneos? Lo que en realidad parece molestar a Kimmel y a otros “deconstructores de los roles tradicionales” es la mera aceptación de la feminidad o de la masculinidad como algo con características peculiares. Que alguien afirme que los chicos siempre serán chicos y que las chicas siempre serán chicas supone para el autor aceptar la derrota, porque “cuando lo dicen –los promotores de la diferenciada– quieren decir que los chicos están biológicamente programados para ser animales salvajes, depredadores”. Pero, ¿pondrían tanto empeño los defensores de la diferenciada en educar a los chicos si realmente aceptaran que, hagan lo que hagan, sus alumnos se van a convertir en “animales salvajes”? o También hay chicos poetas Otra objeción que se suele poner a la educación diferenciada es la de los elementos discordantes con el patrón de sexo: ¿qué hacer con un chico al que le guste la poesía o el arte y no encuentre alrededor más que compañeros primarios y bulliciosos? Kimmel da a entender con estas preguntas que para que esas aficiones prosperen es necesario o muy conveniente el contacto en las aulas con las chicas. Es decir, que los chicos por sí solos no son capaces de desarrollarlas. Aparte de que esto contradice la historia de la literatura, llena de genios educados sin la convivencia con los del otro sexo en el ámbito escolar, resulta curioso que en este caso adjudicar a un sexo una desventaja no se considere un “estereotipo tradicional”, sobre todo cuando el autor se había sentido tan ofendido por una supuesta incapacidad de las chicas de “luchar en la misma arena” que los chicos. Los que se oponen a la escuela diferenciada argumentan que la solución solo pasa por el contacto entre chicos y chicas, que acabará por derrumbar los prejuicios sobre cómo tiene que comportarse el hombre. El viejo modelo debe dar paso a una masculinidad “basada en una pasión por la justicia, un amor por la igualdad y la expresión de una paleta más rica de sentimientos”. Pero, ¿cuál de estas no debe ser asimismo una característica de cualquier personalidad femenina? En este planteamiento subyace una idea cercana al feminismo radical: ser una persona cabal está reñido de alguna manera con vivir una masculinidad igualmente cabal. Al final da la impresión de que Kimmel ha escrito un informe para desarrollar sus propias ideas sobre la supuesta “nueva masculinidad” y no para estudiar las razones de la diferencia de resultados académicos entre chicos y chicas. Los defensores de la escuela concertada no creen que haya que aislar a los chicos de las chicas. Pero sostienen que ese necesario contacto puede generar en algunos casos los efectos contrarios a los deseados, no solo académicos, si mayoritariamente se produce en un ámbito –el escolar– en el que a ciertas edades, por una conjunción de factores, ellos se van a sentir habitualmente como los perdedores. Para elevar eficazmente su autoestima, piensan, el reconocimiento y la valoración de su masculinidad no supone un obstáculo sino una ayuda. Artículos relacionados ¿Por qué las niñas leen mejor? Fernando Rodríguez-Borlado (9 Febrero 11) www.parroquiasantamonica.com

Los profesores de religión en la escuela pública. El sistema y las leyes marginan a los profesores de Religión en horas lectivas, salario y equiparación laboral, con respecto a sus compañeros. Pero el verdadero calvario que viven muchos de estos docentes es el que les hacen pasar profesores, directores e incluso inspectores educativos, que vuelcan contra ellos sus prejuicios ideológicos. Blasfemias, insultos, mentiras, desprecios o maniobras para que los alumnos no se matriculen en la asignatura son sólo algunas de las malas artes con las que los sectarios colocan a los profesores de Religión en la diana.



1 Los profesores de religión en la escuela pública. El sistema y las leyes marginan a los profesores de Religión en horas lectivas, salario y equiparación laboral, con respecto a sus compañeros. Pero el verdadero calvario que viven muchos de estos docentes es el que les hacen pasar profesores, directores e incluso inspectores educativos, que vuelcan contra ellos sus prejuicios ideológicos. Blasfemias, insultos, mentiras, desprecios o maniobras para que los alumnos no se matriculen en la asignatura son sólo algunas de las malas artes con las que los sectarios colocan a los profesores de Religión en la diana. Cfr. Los docentes de esta materia sufren el acoso de claustros, directores e inspectores - Profesores de Religión: en la diana del acoso. Alfa y Omega, n. 725 – 16/II/2011 «Cada vez que yo iba a entrar en clase, la tutora, con el conocimiento de la Dirección, colocaba en el aula unos carteles que ponían: Escuela pública, escuela laica: Religión fuera. Los ponía delante de los alumnos de su tutoría, que se quedaban en el aula porque querían cursar la asignatura de Religión. Tuve que aguantar agresiones e insultos de una madre, que no había matriculado a su hijo en la asignatura, pero que me llamaba comecocos y sinvergüenza; mentía sobre mí ante el Consejo Escolar, llegó a acusarme de llevar a los niños a exposiciones ocultas y se oponía a que yo tuviese contacto con los alumnos que no elegían Religión, por si les lavaba el cerebro. Esta mujer y su marido se presentaron en el Museo del Prado, mientras yo estaba en una visita cultural con los alumnos, con camisetas que ponían Probablemente Dios no existe, y tuvimos que suspender la visita por el acoso al que me sometió, a lo largo de todo el museo y delante de los niños. A pesar de que, cuando empecé a dar clase en ese instituto, había un 63% de alumnos en Religión, y después de unos años llegué a tener al 87%, el grupo de padres que controlaba el APA utilizaba sus boletines para publicar artículos insultantes contra la clase de Religión y los alumnos que la recibían, en los que también decían que los profesores de esta materia éramos catequistas sin preparación, que no debíamos estar en el Consejo Escolar. La Dirección era muy beligerante, me negaba las actividades que yo pedía para mi asignatura y se ponían del lado de los padres que me acosaban. Si no hubiera clase de Religión, no pasarían estas cosas, me decían. Un día, la Jefa de estudios interrumpió una reunión que yo tenía con los padres de alumnos de Religión, y dijo que no estaba de acuerdo con que en la escuela pública se impartiese Religión, o Historia de las Religiones, y que podía desconvocar la reunión, si quería. Después de llevar estas situaciones a juicio, aprovecharon el verano para cambiar de centro al Director y a la Jefa de estudios, pero, al curso siguiente, otros profesores me insultaron durante el primer claustro por denunciar el acoso de la Dirección. Después, apareció un blog en Internet en el que alguien anónimo me injuria, e insulta a mi marido y a mi hijo. Ahora, llevo dos años de baja, por depresión». 2 o Agresiones multiplicadas Este extenso testimonio es sólo un breve resumen del calvario por el que está pasando doña Teresa Villodres, una profesora de Religión, en Madrid, víctima del acoso al que le han sometido otros compañeros de claustro y un grupo sectario de padres. ¿Su culpa? Querer hacer atractiva la asignatura de Religión católica, demandada por la mayoría de los padres de su centro. El caso de Teresa no es algo aislado: el sindicato APPRECE (Asociación Profesional de Profesores de Religión de Centros Estatales) ha constatado que, en los últimos años, el número de profesores de esta materia que viven situaciones similares se ha disparado. Y no me refiero al acoso que padecen muchos profesores y que los medios de comunicación denuncian con toda justicia. No: a diferencia de lo que les sucede a docentes de otras asignaturas, el bulling contra los maestros de Religión no viene de los alumnos, sino de otros profesores. o Ideología en los claustros Don Rafael Martínez, Presidente de APPRECE-Andalucía, explica que «hay profesores y directores, de izquierda radical, que meten sus sentimientos ideológicos en los centros. Y cuando la política entra en un claustro, se hacen cosas terribles». Cosas como las que sufre M., un profesor de Religión de Andalucía, cuya identidad -como es comprensible- no podemos revela. «M. sufre menosprecios, miradas despectivas, comentarios denigrantes..., y le están aislando laboralmente, quitándole horas de trabajo para que cobre menos», explica don Rafael Martínez. También le han dicho «que no puede hacer guardias (horas en que los profesores no imparten clase pero están al servicio del centro, cuidando a los grupos cuyo profesor no ha ido ese día, vigilando a los castigados, etc.), porque quieren evitar que entre en contacto con los niños. Un profesor de Matemáticas, o de Filosofía, puede hablar desde sus convicciones, pero el de Religión es como un apestado, a quien se le prohíbe tener contacto con los no matriculados en la asignatura, por si contagia algo». En realidad, es cierto que la tensión entre los profesores se traslada a los alumnos. Es el caso de J., profesor de Religión en un instituto de Madrid, que soporta las burlas de sus compañeros de claustro: hacen comentarios despectivos hacia él, hacia su asignatura, y hacia la fe; hablan entre ellos contra él cuando J. está delante, pero ignorándole como si no estuviera... Y no tienen reparos en lanzar sus bravatas aunque haya alumnos delante, lo que se traduce en que, cuando algunos alumnos no matriculados en Religión se cruzan con J. por el pasillo, blasfeman a voz en grito. o Inspectores compinchados Doña Emma González, Presidenta de APPRECE, explica que «hay muchas formas de atacar a un profesor de Religión. La mayoría de las veces es con insultos, blasfemias y menosprecios hacia su trabajo. Son comentarios que es muy difícil denunciar, porque se hacen como si no pasara nada. Hace unos días, nos contaba un profesor que cuando se junta con sus compañeros en la cafetería, o en el departamento, tienen la consigna de hablar de sexo y temas escabrosos, para hacerle sentir incómodo y aislarle. Otras veces te llaman catequista y te dicen que no tiene sentido tu asignatura. Es como atacar al profesor de Educación Física porque no me gusta el deporte y porque, quien quiera jugar al fútbol, puede hacerlo fuera del horario escolar». Y no sólo los profesores y directores ponen trabas a los docentes de Religión. También lo hacen sus superiores inmediatos, algunos Inspectores de Educación que envían las Consejerías, y que, en no pocas ocasiones, están en sectaria connivencia con los equipos directivos. «Hace poco -dice doña Emma González-, un profesor nos contaba que, cuando el Inspector fue al centro a revisar las programaciones académicas de todos los profesores, tiró al suelo la del de Religión, diciendo: Esto no se tendría que enseñar aquí, así que se lo enseñas a tu obispo o haces lo que quieras; a mí déjame en paz». o Mentir a los padres, uno por uno 3 A veces, la presión es tanta que son los cónyuges de los docentes quienes se dirigen al sindicato APPRECE para pedir ayuda, porque los maestros están sobrepasados. «No siempre te recortan las tareas para excluirte -explica González-. Algunos directores usan al de Religión de chico para todo, como le está ocurriendo a una profesora que vino a pedirnos ayuda: la tienen de un lado a otro haciendo recados, hace más guardias, más recreos y va de apoyo en más excursiones que el resto de profesores. Le han llegado a organizar el horario para ir a una excursión, y en el último momento, antes de salir, le han dicho: Tú te quedas, que a otro profesor le apetece ir. Es una forma de hacerle sentirse en inferioridad frente a sus compañeros». Pero la cruzada de los sectarios contra la clase de Religión no sólo afecta a los profesores. Cuando éstos no ceden a las presiones, los radicales buscan nuevas tretas, con una lógica perversa: sin alumnos, no hay asignatura. El problema es que la mayoría de los alumnos eligen Religión: con datos del curso 2009/2010, un 72% de los alumnos optan por cursar esta materia. O sea, casi tres millones y medio de escolares quieren estudiar Religión, frente a millón y medio que no la eligen. Pero, como explica don Rafael Martínez, de APPRECE Andalucía, «hay directores que llaman uno por uno a los padres de los alumnos que piden Religión, les dicen que sus hijos son los únicos que se han apuntado, y les convencen para que se desapunten». o Alumnos: los héroes malditos Además, Martínez denuncia que muchos centros no ofertan la alternativa prevista para Religión católica, que es Historia de las Religiones, sino la llamada Atención educativa, un tiempo en el que los niños no hacen nada: «Han convertido en héroes malditos a los que eligen Religión, porque tienen que estudiar y son evaluados y calificados. Y a los que no la eligen, los han convertido en listos que no tienen que estudiar y no les pasa nada académicamente. El centro ya no es un lugar en el que se aprenden saberes (también religiosos), ni es un medio para formarse, sino que se convierte en un lugar donde mejor lo pasas cuanto menos trabajas», dice Martínez. La Administración tampoco ayuda: «El equipo directivo es el único que tiene acceso al proceso de matricula, y aunque la mayoría son respetuosos, se dan actuaciones ilegales, como poner límite al alumnado de Religión y decir que no hay plazas, en lugar de poner más de un grupo», explica Martínez. Y añade: «Religión es la única asignatura en la que, con frecuencia, se mete a más alumnos por aula de los previstos por la ley, para que sólo haya un grupo, los profesores cobren menos y se apunten menos niños de los que lo solicitan». o Dar la cara ante los sectarios También los formularios dan lugar a error: «Sólo puedes marcar si quieres Religión, no si quieres no recibirla. Así que, si no marcas nada (por error, o porque en determinados estratos sociales los padres no siempre se aclaran con los papeles), no se les matricula por defecto, y si los padres protestan, les dicen que están los grupos cerrados». Algo que sí es cierto: «En la mayoría de los institutos, los horarios del resto de asignaturas se ponen primero, y cuando está todo cerrado, se mete la clase de Religión, lo que obliga a hacer cambios y convierte al profesor (y a su asignatura) en alguien molesto», explica Martínez. Doña Teresa Villodres, la profesora que abría este reportaje, pide pasar a la acción: «No podemos callarnos; hay que dar la cara. A mí me están haciendo pasar un tormento, pero es peor vivirlo callado. Ser profesor de Religión merece la pena, a pesar de todo. Así que no podemos ceder ante los sectarios». José Antonio Méndez 4 ¿El profesor es un catequista? Uno de los tópicos más frecuentes con los que se ataca a la asignatura de Religión y a sus profesores es que esta asignatura no es más que una hora de catequesis, y el docente, un mero catequista. La sola formulación ya demuestra una visión peyorativa de la instrucción religiosa que se transmite en la catequesis, pero es que, además, no es cierto. En su documento 50 preguntas sobre la clase de Religión, la Conferencia Episcopal Española recuerda que «catequesis y enseñanza religiosa no se identifican; son complementarias. Hay aspectos iguales y hay otros que las diferencian. El contenido doctrinal en ambas es básicamente el mismo: los elementos fundamentales de la fe y de la moral católica. Sin embargo, los mismos contenidos se enseñan en la escuela con la finalidad de que se aprendan junto con otros conocimientos, como un elemento necesario para comprender su cultura y fundamental para dar sentido a su vida. A su vez, estos conocimientos religiosos y morales se dan con los mismos medios que todas las áreas: sistemática, orgánica y científicamente expuestos, sujetos a las reglas de la recta razón, según la edad de los alumnos, y de forma que puedan ser contrastados con cualquiera otra ciencia. La enseñanza religiosa católica evalúa el progreso en el aprendizaje del alumno, pero no evalúa la fe. La catequesis sí evalúa la fe de los catecúmenos que acceden al misterio de Dios, (...) y pretende iniciar en la fe y en la vida cristiana a los catequizandos, niños, jóvenes y mayores que la reciban, invitándoles a prepararse para recibir los sacramentos de la Iglesia». Luego, ni la clase de Religión es catequesis, ni el profesor es un catequista, ni la catequesis es algo malo. www.parroquiasantamonica.com

Educación diferenciada: es una cuestión de pedagogía, no de ideología. La educación diferenciada debe quedar fuera del debate político y basarse en los resultados educativos. Cfr. Educación diferenciada: cuestión de pedagogía, no de ideología. Cristina Abad Cadenas, Aceprensa, 28 Febrero 2011.



1 Educación diferenciada: es una cuestión de pedagogía, no de ideología. La educación diferenciada debe quedar fuera del debate político y basarse en los resultados educativos. Cfr. Educación diferenciada: cuestión de pedagogía, no de ideología. Cristina Abad Cadenas, Aceprensa, 28 Febrero 2011. David Chadwell, coordinador del Departamento de Educación de Carolina del Sur para el desarrollo de las escuelas públicas de educación diferenciada, considera que este tipo de enseñanza no debe entenderse como una cuestión política, ni como una regresión al pasado ni un pulso contra la coeducación, “simplemente como una opción, porque los niños y las niñas tienen distintas formas de aprender”. El profesor Chadwell ha sido invitado por la European Association of Single-Sex Education (EASSE) en colaboración con entidades educativas para dar a conocer su experiencia en varias ciudades de España y Portugal. Su estancia en España se ha producido días después de que el Tribunal Supremo desestimara el recurso de casación interpuesto por la Junta de Andalucía con el objeto de retirar los conciertos económicos a doce centros andaluces de enseñanza no mixta. Según el experto estadounidense, “la educación diferenciada ha de quedar fuera del debate político y basarse en los resultados educativos”. Las diferencias en el aprendizaje deberían ser tenidas en cuenta incluso en la escuela mixta para poder atender las peculiares necesidades de cada uno de los sexos. “La implementación de clases diferenciadas en una escuela pública –asegura– no supone un coste elevado”. Adaptarse al modo de aprender Según el informe PISA, en casi todos los países –incluidos algunos con tan buenos resultados como Finlandia- las chicas obtienen mejores notas en materias como comprensión lectora y los chicos en matemáticas. Chadwell ha estudiado estos datos y ha comprobado que los jóvenes de ambos sexos son capaces de llegar a los mismos conocimientos, lo que ocurre es que la forma en que aprenden es diferente y “es preciso educarles de forma diferente”. Cuando los chicos y las chicas reciben las clases de matemáticas y lectura adaptándolas a las peculiaridades de cada sexo, bien sea en colegios mixtos con clases diferenciadas o en colegios diferenciados, los resultados son mejores. La capacidad de motivación de los jóvenes aumenta a medida que avanzan los cursos y las cifras de abandono escolar disminuyen en la misma proporción. Por otra parte, los análisis realizados en Carolina del Sur ponen de manifiesto la brecha que existe entre chicos y chicas en las escuelas mixtas, mientras que esa distancia se reduce cuando la enseñanza es diferenciada. “Cuando se enseña por separado –dice Chadwell– los géneros se expanden y son capaces de llegar al máximo de su capacidad. Chicos y chicas son más libres para expresarse, participan más. Es preciso tener en cuenta que la palabra clave a la hora de educar a niñas es ‘conexión’ y la de los niños es ‘estructura’”. Tener en cuenta el sexo a la hora de educar es algo positivo y no una discriminación. “Todos tenemos la experiencia de que a un chico desordenado no puedes explicarle las razones por las que debe tener sus cosas recogidas. No te comprenderá. Sencillamente dirá: ahora no puedo, estoy ocupado jugando. Sin embargo, atenderá si le dices: te dije que guardaras las cosas. Como no lo has hecho, te doy diez minutos a partir de ahora para que las ordenes. Con una chica no funciona este sistema, sino el diálogo”. En este sentido, los colegios de enseñanza diferenciada son centros especializados en adaptarse al modo de aprender de chicos y chicas. Por razones de calidad y de libertad En Estados Unidos, en 2001 se aprobó con amplia mayoría bipartidista la reforma educativa llamada “No Child Left Behind”, uno de cuyos artículos facilitaba la enseñanza diferenciada en la escuela pública como una de las posibles medidas para mejorar el rendimiento académico. En 2006 se aprobó el reglamento que permite expresamente a las escuelas públicas enseñar de forma separada a chicas y a chicos, siempre que se dé a ambos sexos una educación "sustancialmente igual". Entonces empezó la experiencia de centros o de aulas diferenciadas, para niños o niñas, en el estado de Carolina del Sur. David Chadwell ha sido el principal responsable de desarrollar el programa educativo estatal para la implantación de clases de educación diferenciada en los colegios públicos de este estado, incluyendo la "La educación diferenciada ha de quedar fuera del debate político y basarse en los resultados educativos" 2 preparación del profesorado y la formación de los padres. Desde que, en 2007, fue nombrado coordinador e impulsor de este proyecto por el Departamento de Educación de Carolina del Sur, los colegios single sex han aumentado en este estado de 40 a 160. Fomentando la educación diferenciada, también ha trabajado en Washington DC, Virginia, Texas, Tennessee, etc. Maestro desde 1992, David Chadwell ha trabajado como profesor de primaria y especialista de medios de comunicación en Plymouth (Massachusetts), ha sido profesor de Secundaria en una escuela internacional en China (Escuela Internacional de Tianjin) y, tras once años de enseñanza de aula, ha participado de 2004 hasta 2007 en uno de los denominados “Magnet program” (escuela especializada) con el primer programa de Escuela Secundaria para chicos en el estado de Carolina del Sur. Es autor del libro A Gender Choice. Designing and Implementing Single-Sex Programs and Schools. Otra de las razones que subyace bajo la aprobación de esta ley es el respeto a la pluralidad: ofrecer a los padres la posibilidad de elegir esta opción. Para David Chadwell, “poder elegir libremente es fundamental para todas las personas, incluyendo a padres, alumnos y profesores. Esto les hace más responsables de los proyectos porque ellos han elegido este modelo entre varias opciones válidas. Además, en democracia, si una parte de la población solicita un modo de educar diferente, el sistema debe proveer los medios para satisfacer esa demanda”. Obviamente, este tipo de enseñanza supone un desafío para los profesores, advierte Chadwell. “La formación del profesor es importante. Los profesores tienen que aprender cómo se pueden optimizar las potencialidades de los alumnos a partir del conocimiento de las peculiaridades de cada sexo”. “Desconcertado” Chadwell no ha ocultado su extrañeza ante las cortapisas que se pretenden imponer a este tipo de escuela en España y animó a sus promotores a continuar trabajando para ampliar el marco de libertad educativa. No hay que olvidar que a comienzos de febrero, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia de la sección tercera del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que, en noviembre de 2009, suspendió de forma cautelar las órdenes dictadas por la Consejería de Educación que amenazaban a doce centros concertados de enseñanza diferenciada de Andalucía con retirar el concierto económico a menos que en el curso 2010-2011 se transformaran en mixtos. Además, el Supremo condenó a la Administración educativa a pagar las costas derivadas del proceso, que ascienden a un máximo de 3.000 euros. La Confederación Española de Centros de Enseñanza en Andalucía (CECE-Andalucía) considera que se trata de "un paso más en la defensa del pluralismo educativo instaurado en nuestra Constitución". Artículos relacionados • La educación diferenciada se extiende en Estados Unidos (16 Junio 08) www.parroquiasantamonica.com

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