domingo, 19 de noviembre de 2017

Domingo 33 tiempo ordinario Ciclo A ,19 noviembre 2017 Proverbios 31, 10-13.19-20.30-31; Salmo 127, 1-2.3.4-5; 1 Tesalonicenses 5, 1-6; Mateo 25, 14-30; 1




[Chiesa/Omelie1/TempoStoria/33A17TiempoHistoriaTalentosDonesDiosActividadHumana]

Ø Domingo 33 del Tiempo Ordinario, Ciclo A (2017). El tiempo. La historia. Nuestra vida.  No durmamos como los demás, sino estemos en vela y seamos sobrios (2ª Lectura). Los dones/talentos que  Dios nos da son un compromiso por parte del hombre, que tiene que hacerlos fructificar. Sabiduría y  necedad. El talento se convierte en símbolo de la acción divina y de la respuesta humana. El Señor nos llama a un vigilante uso de los talentos que Él ha confiado a cada uno de nosotros. No son dignos del Señor quienes, por miedo de comprometerse, se cierran en sí mismos y se desentienden de las realidades de este mundo. Los  talentos son los dones que nos da Dios, que tenemos que usar para que den fruto: son un compromiso por parte del hombre. El que escondió el talento recibido inutilizó su existencia. La actividad humana responde al plan de Dios. Esto vale también para todos los trabajos cotidianos. Los deberes cívicos.


v  Cfr. Domingo 33 tiempo ordinario Ciclo A ,19 noviembre 2017

Proverbios 31, 10-13.19-20.30-31; Salmo 127, 1-2.3.4-5; 1 Tesalonicenses 5, 1-6;
Mateo 25, 14-30; 1

1 Tesalonicenses 5, 1-6: 1 Acerca del tiempo y de las circunstancias, hermanos, no necesitáis que os escriba, 2 porque vosotros mismos sabéis muy bien que el día del Señor vendrá como un ladrón en la noche. 3 Así, pues, cuando clamen: "Paz y seguridad", entonces, de repente, se precipitará sobre ellos la ruina -como los dolores de parto de la que está encinta-, sin que puedan escapar. 4 Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, de modo que ese día os sorprenda como un ladrón; 5 pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. 6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos en vela y seamos sobrios.
Mateo 25, 14-30: El Reino de los Cielos, 14 es también como un hombre que al marcharse de su tierra llamó a sus servidores y les entregó sus bienes. 15 A uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno sólo: a cada uno según su capacidad; y se marchó. 16 El que había recibido cinco talentos fue inmediatamente y se puso a negociar con ellos y llegó a ganar otros cinco. 17 Del mismo modo, el que había recibido dos ganó otros dos. 18 Pero el que había recibido uno fue, cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor. 19 Después de mucho tiempo, regresó el amo de dichos servidores e hizo cuentas con ellos. 20 Llegado el que había recibido los cinco talentos, presentó otros cinco diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste, he aquí otros cinco que he ganado. 21 Le respondió su amo: Muy bien, siervo bueno y fiel; puesto que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en el gozo de tu señor. 22 Llegado también el que había recibido los dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste, he aquí otros dos que he ganado. 23 Le respondió su amo: Muy bien, siervo bueno y fiel; puesto que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en el gozo de tu señor. 24 Llegado por fin el que había recibido un talento, dijo: Señor, sé que eres hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por eso tuve miedo, fui y escondí tu talento en tierra: aquí tienes lo tuyo. 26 Le respondió su amo, diciendo: Siervo malo y perezoso, sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo de donde no he esparcido; 27 por eso mismo debías haber dado tu dinero a los banqueros, y así, al venir yo, hubiera recibido lo mío junto con los intereses. 28 Por lo tanto, quitadle el talento y dádselo al que tiene los diez. 29 Porque a todo el que tenga se le dará y abundará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 30 En cuanto al siervo inútil, arrojadlo a las tinieblas exteriores: allí será el llanto y el rechinar de dientes.

No durmamos como los demás,
sino estemos en vela y seamos sobrios
(1 Tesalonicenses 5, 6)

1.    Hay que velar y emplear bien el tiempo de nuestra vida.


v  Vivid como sabios

-          Además de las palabras de hoy de la Carta a los Tesalonicenses, San Pablo insiste, en otras dos Cartas:
·         Efesios 5, 15-17: 15 Fijaos bien cómo vivís; no como necios, sino como sabios. 16 redimiendo [1] el tiempo, porque vienen días malos. 17 Por eso, no os volváis insensatos, sino entended cuál es la voluntad del Señor.
Nuevo Testamento, EUNSA 2004, Comentario a 5, 8-29: (…) “La vida nueva recibida en el Bautismo se caracteriza por la sensatez, frente a la necedad de quienes se empeñan en vivir de espaldas a Dios (cfr. 1 Corintios 1-18). La consecuencia inmediata es hacer buen uso del tiempo que Dios nos da para santificarnos (v. 16).  
·         Colosenses 4, 5: 5 Comportaos sabiamente ante los de fuera, redimiendo el tiempo.

-           El mismo Jesús  nos dice acerca del tiempo de su segunda venida (Marcos 13, 32-36):
32 En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre.  33 Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.34 Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. 35 Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: 36 no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. 37 Lo que a vosotros os digo, a todos lo digo: ¡velad!.

-          El salmo 90, el versículo 12, hace una súplica al Señor, ante la brevedad de la vida: “Enséñanos a llevar
buena cuenta de nuestros días, para que logremos un corazón sabio”.
San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 52: “El tiempo es un tesoro que se va, que se escapa, que discurre por nuestras manos como el agua por las peñas altas. Ayer pasó, y el hoy está pasando. Mañana será pronto otro ayer. La duración de una vida es muy corta. Pero, ¡cuánto puede realizarse en este pequeño espacio, por amor de Dios!”.

v  El misterio de la «plenitud de los tiempos».

o   El instante en el que el tiempo se convierte en tiempo de salvación

-          San Juan Pablo II, Enc. “Redemptoris Mater”, 25 de marzo de 1987, n. 1: “Esta plenitud
delimita el momento, fijado desde toda la eternidad, en el cual el Padre  envió a su Hijo « para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna » (Jn 3, 16). Esta plenitud señala el momento feliz en el que « la Palabra que estaba con Dios ... se hizo carne, y puso su morada entre nosotros » (Jn 1, 1. 14), haciéndose nuestro hermano”.  Esta misma plenitud señala el momento en que el Espíritu Santo, que ya había infundido la plenitud de gracia en María de Nazaret, plasmó en su seno virginal la naturaleza humana de Cristo. Esta plenitud define el instante en el que, por la entrada del eterno en el tiempo, el tiempo mismo es redimido y, llenándose del misterio de Cristo, se convierte definitivamente en « tiempo de salvación ».


2.    De una homilía de Juan Pablo II, sobre la parábola de los talentos, dones que Dios nos da  para que le demos gloria y hagamos el bien a los demás.

       En la Parroquia de Santa María de la Salud, en Roma (15-XI-1981).

v  El Señor nos llama a un vigilante uso de los talentos que Él ha confiado a cada uno de nosotros.

o   No son dignos del Señor quienes, por miedo de comprometerse, se cierran en sí mismos y se desentienden de las realidades de este mundo.

-          El Señor “nos llama a un vigilante y dinámico uso de los talentos que el Señor ha confiado a cada uno de
nosotros, y a ser generosos en la correspondencia a las gracias y a los dones que Él nos destina. Por esto, no son dignos del Señor la comunidad o el individuo que por miedo de comprometerse, se cierran en sí mismos y se desentienden de las realidades de este mundo. Precisamente en el Evangelio tenemos la actitud típica del que no hace fructificar los dones recibidos: "Señor sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra" (Mt 25,24-25). (…) El Señor de la parábola reprueba el comportamiento de ese siervo. Es un siervo negligente y holgazán, que no ha utilizado en absoluto su dinero, no lo ha explotado, sino que sin más lo ha desperdiciado. Y he aquí lo que dice el Señor: "Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene" (Mt 25,28-29). (…)

o   No nos podemos contentar con conservar los talentos y, mucho menos, dejarlos infructuosos.

Efectivamente, la parábola, insertada como está en el contexto de la parusía, hace pensar en la plenitud del Reino, como premio de una vigilancia que es espera operante y valiente en vista de la cual no nos podemos contentar con conservar el tesoro, mucho menos cuando dejar infructuoso los dones de los diversos talentos es culpa que merece llanto y rechinar de dientes (Mateo 25,30).
Todo esto comporta para cada uno de los cristianos el compromiso de corresponder a la gracia divina en orden a la perseverancia final, y exige también la voluntad de construir un nuevo mundo. (…)

o   El cristiano, instruido por la palabra de Jesús, vive en comunión con Él, vigilando constantemente. Esta espera, para ser auténtica, debe ser operante. Pablo insiste a los Tesalonicenses para que sean activos en el bien: el bien concreto, el de cada día.

  • Por esto, de la liturgia de hoy nace una doble llamada a permanecer en Cristo, como hemos
escuchado en el canto del aleluya: “Sé fiel hasta la muerte, dice el Señor, y te daré la corona de la vida eterna”, y a vigilar según las palabras de San Pablo a los Tesalonicenses. También aquí retorna el tema general del empleo generoso de los talentos, dados por Dios. El cristiano no es aquél que pierde el tiempo discutiendo sobre el día y la hora de la venida del Señor, sino más bien aquél que, instruido por la palabra de Jesús, vive en comunión con Él, vigilando constantemente. Esta espera, para ser auténtica, debe ser operante. Pablo insiste a los Tesalonicenses para que sean activos en el bien: el bien concreto, el de cada día. Se salvarán los que son vigilantes y sobrios, no los que duermen.

o   El Señor vendrá, no solamente al fin del mundo, sino también en nuestro tiempo y en nuestras vicisitudes cotidianas. De aquí nace también nuestra responsabilidad ante el mundo por su paz y su seguridad, por la paz que garantiza el Señor. 

  • Una certeza guía la vida del cristiano y determina su conducta: ¡el Señor vendrá! y no hay
que considerar su venida solamente en términos escatológicos, es decir, la que tendrá lugar al fin del mundo, sino también la que se realiza en nuestro tiempo y en nuestras vicisitudes cotidianas. De aquí nace también nuestra responsabilidad ante el mundo por su paz y su seguridad (cfr. 1 Tesalonicenses 5,3); pero no por “esa paz que reina entre los hombres, infiel, inestable, mudable e incierta..., sino por la paz que proviene de Jerusalén”, como explica San Agustín (Enarr. in Ps., 127,16), esto es, por la paz que garantiza el Señor. (…)

3.    Los  talentos son los dones que nos da Dios, que tenemos que usar para que den fruto: son un compromiso por parte del hombre.

        Cfr. Gianfranco Ravasi. Secondo le Scritture, Anno A, Piemme 1995, domingo 33 del Tiempo Ordinario, pp. 304-
        306.
- En el Evangelio el Señor habla de un hombre que dio sus bienes, al emprender un viaje, a sus siervos para que los hiciesen fructificar. El talento, desde el punto de vista monetario son 6.000 denarios; y el denario era, más o menos, la paga diaria de un jornalero. Por tanto un talento equivalía al salario de 17 años.

v  El don de Dios de los talentos se transforma en un compromiso, en unidad de medida de una auténtica religiosidad.

- “Como los siervos de los dos y de los cinco talentos, también nosotros hemos sido llamados a no considerar nunca los dones de Dios como frías piedras preciosas sino como simiente para plantar y cultivar para que llegue a ser espiga o árbol. Un celebre dicho del místico islámico medieval al-Ghazali recuerda que la fe tiene tres dimensiones: «es palabra con la boca, es verdad con el corazón, es obra con los hechos»”.
- “Dios irrumpe con sus dones, diversos para cada hombre. Es la oferta de un tesoro, es el ingreso del Reino de Dios en el mundo. Y con ello nos damos cuenta de una segunda dimensión, la más común y popular: el don se transforma en un compromiso. El talento no es una perla que hay que custodiar celosamente en un cofre, sino que es una moneda que debe crecer y fructificar produciendo «el ciento, o el sesenta o el treinta» (Mateo 13,23). El talento se convierte, entonces, en unidad de medida de una auténtica religiosidad: no se complace en considerar la gracia y todos los dones divinos como una fría posesión sino como un compromiso exigente y caluroso”.

v  El talento se convierte en símbolo de la acción divina y de la respuesta humana.

-          “El talento se convierte en símbolo de la gracia y de la fe, es decir de la acción divina y de la respuesta
humana, es el modelo o ejemplo de una genuina religiosidad que compromete todo el ser del hombre en su diálogo con el Señor que lo llama a participar en la construcción de su Reino”.  (…)

4.    El que escondió el talento recibido inutilizó su existencia

-          Cfr. Amigos de Dios, 45. Consideremos ahora la parábola de aquel hombre que, yéndose a lejanas
tierras, convocó a sus criados y les entregó sus bienes (Mateo 25,14). A cada uno le confía una cantidad distinta, para que la administre en su ausencia. Me parece muy oportuno fijarnos en la conducta del que aceptó un talento: se comporta de un modo que en mi tierra se llama cuquería. Piensa, discurre con aquel cerebro de poca altura y decide: fue e hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor (Mateo 25, 18).
            ¿Qué ocupación escogerá después este hombre, si ha abandonado el instrumento de trabajo? Ha decidido irresponsablemente optar por la comodidad de devolver sólo lo que le entregaron. Se dedicará a matar los minutos, las horas, las jornadas, los meses, los años, ¡la vida! Los demás se afanan, negocian, se preocupan noblemente por restituir más de lo que han recibido: el legítimo fruto, porque la recomendación ha sido muy concreta: negotiamini dum venio (Lucas 19,13); encargaos de esta labor para obtener ganancia, hasta que el dueño vuelva. Este no; éste inutiliza su existencia.

5.    La vocación del hombre a la vida eterna: el Reino de Dios y su influjo en la tierra. La actividad humana y el reino de Dios.


v  Catecismo de la Iglesia Católica: la vocación del hombre a la vida eterna

o   La vocación del hombre a la vida eterna refuerza su deber de poner en práctica los medios recibidos del Creador, para servir en este mundo a la justicia y a la paz.

·         n. 2820: Discerniendo según el Espíritu, los cristianos deben distinguir entre el crecimiento del Reino
de Dios y el progreso de la cultura y la promoción de la sociedad en las que están implicados. Esta distinción no es una separación. La vocación del hombre a la vida eterna no suprime, sino que refuerza su deber de poner en práctica las energías y los medios recibidos del Creador para servir en este mundo a la justicia y a la paz (Cf GS 22; 32; 39; 45; EN 31).

o   El progreso terreno interesa mucho al Reino de Dios, aunque haya que distinguir el progreso terreno del Reino de Cristo.

·         n. 1049: «No obstante, la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la
preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente el progreso terreno del crecimiento del Reino de Cristo, sin embargo, el primero, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa mucho al Reino de Dios» (GS 39, 2).

v  Concilio Vaticano II, Constitución «Gaudium et spes»: la actividad humana y el reino de Dios

o   La actividad humana responde al plan de Dios. Esto vale también para todos los trabajos cotidianos. 

·         n. 34. Los creyentes tienen como cierto que la actividad humana, individual y colectiva, o sea, el gran
esfuerzo con que los hombres de todos los tiempos procuran mejorar las condiciones de su vida, considerado en sí mismo, responde al plan de Dios. Creado el hombre a imagen de Dios, ha recibido el mandato de someter la tierra con todo cuanto contiene, para así regir el mundo en justicia y santidad [Cf. Génesis 1, 26-27; 9, 2-3; Sabiduría 9, 2-3], reconociendo a Dios como creador de todas las cosas, ordenando a Él su propia persona y todas las cosas, de tal modo que el nombre de Dios sea glorificado en toda la tierra, por la subordinación de todas las cosas al hombre [Salmo 8,7.10].
            Y esto vale también para todos los trabajos cotidianos, porque los hombres y mujeres que con el propio trabajo se procuran para sí y para su familia el sustento necesario, ejercitando un servicio conveniente a la sociedad, tienen derecho a pensar que con sus labores desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen personalmente a la realización del plan providencial de Dios en la historia [Cf. Juan XXII, e. PT 1.c., 297]. (...)
            ... el mensaje cristiano, lejos de apartar a los hombres de la edificación del mundo, o hacerles despreocuparse del bien ajeno, les impone el deber de hacerlo con una más estrecha obligación. .
·         n. 35.. (...), norma de la actividad humana es que, según el plan y voluntad divinos, ha de estar de
acuerdo con el auténtico bien de la humanidad, permitiendo al hombre, como individuo y como miembro de la sociedad, cultivar su vocación y cumplirla íntegramente.

o   Cristo, por el Espíritu Santo opera en el corazón de los hombres animando, purificando, fortaleciendo .... las generosas aspiraciones por las que intentamos hacer más humana esta vida.

·         n. 38. (...) Proclamado Señor por su resurrección, Cristo, a quien se ha dado todo el poder en el cielo y en
la tierra [ Hechos 2,36; Mateo 28,18.] opera ya en el corazón de los hombres mediante la virtud del Espíritu, no sólo suscitando el deseo del mundo futuro, sino animando, purificando y fortaleciendo, al mismo tiempo, las generosas aspiraciones con que la familia de los hombres intenta hacer más humana su propia vida, y someter a toda la tierra en orden a dicha finalidad.  

o   La esperanza de una nueva tierra no debe atenuar, sino más bien excitar la preocupación por perfeccionar esta tierra.

·         n. 39. Ignoramos tanto el tiempo en que la tierra y la humanidad se consumarán [ Cf. Hechos 1,7.], como
la forma en que se transformará el universo. Pasa ciertamente la figura de este mundo, deformada por el pecado [Cf. 1 Corintios 7,31; S. Ireneo. Adv. haer. 5, 36 PG 7, 1222.]. Pero sabemos por la revelación que Dios prepara una nueva morada y una nueva tierra donde habita la justicia [ Cf. 2 Corintios 5,2; 2 Pedro 3,13], y cuya bienaventuranza saciará y superará todos los anhelos de paz que ascienden en el corazón de los hombres . Entonces, vencida la muerte, los hijos de Dios serán resucitados en Cristo, y lo que se sembró en debilidad y corrupción se revestirá de incorrupción[ Cf. 1 Corintios 15,42.53]; y, subsistiendo la caridad y sus obras[ Cf. 1 Corintios 13,8; 3,14], serán liberadas de la esclavitud de la vanidad todas aquellas criaturas [Cf. Romanos 8,19-21] que Dios creó precisamente para servir al hombre.
            Y ciertamente se nos advierte que de nada sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo [Cf. Lucas 9,25]. Mas la esperanza de una nueva tierra no debe atenuar, sino más bien excitar la preocupación por perfeccionar esta tierra, en donde crece aquel Cuerpo de la nueva humanidad que puede ya ofrecer una cierta prefiguración del mundo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir con sumo cuidado entre el progreso temporal y el crecimiento del Reino de Cristo, el primero, en cuanto contribuye a una sociedad mejor ordenada, interesa en gran medida al Reino de Dios[ Cf. Pío XI, e. QA l. c., 207]

6.    Los deberes cívicos


v  Un error frecuente aun entre católicos que parecen responsables y piadosos.


-          San Josemaría, Carta 9-I-1932, n. 46 (en J.L.Illanes, La santificación del trabajo, p. 116, nota 76) :«Es
frecuente, aun entre católicos que parecen responsables y piadosos, el error de pensar que solo están  obligados a cumplir sus deberes familiares y religiosos, y apenas quieren oír hablar de deberes cívicos: No se trata de egoísmo; es sencillamente falta de formación, porque nadie les ha dicho nunca claramente que la virtud de la piedad - parte de la virtud cardinal de la justicia – y el sentido de la solidaridad cristiana se concretan también en este estar presentes, en este conocer y contribuir a resolver los problemas que interesan a toda la comunidad»

7.    Acerca del trabajo y el siervo malo y perezoso.


-          San Basilio [2], El deber de trabajar. (Reglas más amplias, 37, 1-2). “Igual que el alimento diario es
necesario, también lo es el trabajo cotidiano. No en vano, Salomón ha escrito esta alabanza [de la mujer laboriosa]: el pan que come no es fruto de pereza (Proverbios 31, 27). El Apóstol dice de sí mismo: ni comimos gratis el pan de nadie, sino trabajando día y noche con cansancio y fatiga (2Tesalonicenses 3, 8) a pesar de que, como predicador del Evangelio, tenía derecho a vivir de su predicación. El Señor unió la malicia a la pereza cuando dijo: siervo malo y perezoso (Mateo 25, 26). Y también el sabio Salomón, no sólo alaba a quien trabaja, sino que condena al vago enviándolo junto al animal más pequeño: ¡vete donde la hormiga, perezoso!, le dice (Proverbios 6, 6). Por tanto, hemos de temer que estas palabras nos sean dirigidas en el día del juicio, porque quien nos ha dado energías para trabajar exigirá que nuestras obras sean proporcionales a esas fuerzas. A quien mucho se le ha dado, mucho le será exigido (Lucas 12, 48) (...)

8.    Encontrar el tiempo

Gianfranco Ravasi, en Avvenire, 12 Novembre 2006
En una “Antigua balada irlandesa”

Encuentra el tiempo para reflexionar porque es fuente de energía. Encuentra tiempo para el juego: es el florecer de la juventud. Encuentra el tiempo para los libros, fundamento del saber. Encuentra el tiempo de ser amable: es un camino para la felicidad. Encuentra el tiempo para soñar: subirás hasta las estrellas. Encuentra el tiempo para amar y gozarás de la alegría de la vida.  Encuentra el tiempo para rezar: es la música del alma. (…)
            Es  útil hacer resonar en nosotros  un mensaje como éste, sobre todo el domingo, cuando se debería «encontrar el tiempo» para detenerse y reflexionar. Uno de los lugares comunes que llenan las respuestas de todos, también de aquellos que en realidad tienen poco que hacer, es siempre éste: “No tengo tiempo”. A esto nos ha conducido un modelo de vida marcado por la frenesía y lo que queda entre manos es solamente polvo.  
            Los Griegos antiguos sabían distinguir entre el cronos, que es el tiempo “cronológico”, extrínseco, marcado por los relojes, y el  kairós que es en cambio nuestro tiempo, lleno de hechos y de palabras, de emociones y de pasiones, de pensamientos y de decisiones. La balada nos invita precisamente al kairós,  que está hecho de reflexión, de juego, de estudio, de generosidad, de sueños, de amor y de oración. No nos acontentemos con el correr de las horas, de confiar en el puro y simple gotear del chrónos.  Llenémoslo de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestra conciencia de existir, de amar, de obrar, de esperar. Parafraseando un famoso dicho del evangelio, Rabelais en su célebre «Gargantua y Pantragruel» [3] escribía: «Las horas están hechas para el hombre, no el hombre para las horas»


Vida Cristiana



[1] En lenguaje coloquial “redimir” significa “aprovechar”,  hacer “buen uso”  del tiempo.
[2] San Basilio de Cesarea (ca. 330 -1 de enero, 379), llamado Basilio el Magno. Es uno de los cuatro Padres de la Iglesia Griega, junto con San Atanasio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo. .
[3] Conjunto de cinco novelas escritas en el siglo XVI por François Rabelais.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La familia, en la espiral del silencio Aceprensa - JUAN MESEGUER - 8.NOV.2017





La familia, en la espiral del silencio

Aceprensa - JUAN MESEGUER -  8.NOV.2017

La diversidad se ha convertido en un aliado del relativismo en cuestiones de familia: para equiparar todos los estilos de vida, es preciso acabar con la idea de una mejor forma de familia y lograr que se hable mucho de la variedad de “modelos familiares”. Aunque esta sea más limitada de lo que se cree y aunque compita en recursos y estima social con lo que vive la mayoría.
Desde hace unos años, se dice que estamos asistiendo a una revolución familiar. La familia ya no es una institución monolítica –con unos rasgos objetivos bien definidos–, sino una realidad flexible en la que caben distintos estilos de vida en común.
Para quienes piensan así, la revolución consiste en la equivalencia de todas las formas de convivencia y de sexualidad. Todavía se reconoce el peso de la familia de base matrimonial, pero junto a ese modelo “tradicional” se ponen otros en condiciones de igualdad. Este es el sustrato ideológico de la proposición de ley de igualdad LGTBI impulsada en España por Unidos Podemos y admitida a trámite en el Congreso de los Diputados el pasado septiembre. “Existen diferentes formas de amar y de relacionarse, y (…) todas son respetables e igual de válidas”, explica una de las promotoras de la iniciativa, Charo Alises, abogada de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).
A los partidarios de igualar todas las formas de convivencia les conviene el relativismo. Por eso, rechazan la idea de una mejor forma de familia
En consecuencia, nadie tiene derecho a afirmar la superioridad de un estilo de vida sobre otro. Es más: se llega a afirmar que, si desapruebas mi estilo de vida, me estás desaprobando a mí e, incluso, me estás odiando. Por eso, a quienes niegan el valor igual de todos los “modelos familiares” se les presenta a menudo como unos extremistas o unos malvados movidos por el odio.
Como es lógico, el resultado de este modo de entender las cosas es el cierre del debate sobre el concepto de familia: si no podemos cuestionar la visión del mundo de una persona o de un colectivo sin que se sientan ofendidos u odiados, lo más probable es que terminemos metidos en un proceso de “espiral del silencio”. La experta en opinión pública Elisabeth Noelle-Neumann llama así a una dinámica en la que quienes están convencidos de que sus ideas son populares en una controversia de valores se expresan abiertamente, mientras que quienes mantienen la posición contraria tienden a callarse. Esta inhibición hace que la opinión con un apoyo explícito parezca más fuerte de lo que realmente es, y la otra más débil. El desenlace de este proceso es que un punto de vista llega “a dominar la escena pública”, aunque no sea el más representativo.

o   Óptimos y pésimos familiares

A los partidarios de igualar todas las formas de convivencia les conviene el relativismo. Por eso, rechazan la idea de una mejor forma de familia, estrechamente unida a la de institución social.
Como explica el sociólogo Enrique Martín López en su libro Familia y sociedad, “un comportamiento social o una determinada forma de organización de las relaciones sociales se institucionalizan como resultado de un proceso, en virtud del cual se define, se fija y se protege frente a otras alternativas, aquello que una sociedad dada considera como la mejor forma de realizar, de satisfacer una determinada necesidad, individual y/o colectiva, o de realizar un valor”.
“De entre las diversas formas posibles de actuar para conseguir una meta, la sociedad elige una en concreto, considerándola como preferente frente a las demás o, en el caso extremo, confiriéndola exclusividad”. De modo que la mejor forma se convierte en “la medida de lo normal y de lo desviado”.
Esto explica por qué, aunque la familia es una realidad antropológica, su articulación en un contexto sociocultural concreto, puede variar. Así ocurre, por ejemplo, con el desigual valor que las distintas culturas dan a la familiar nuclear y a la familia extensa, o con el reparto de roles familiares entre mujeres y hombres asociado a unas condiciones históricas.
“Que una sociedad considere algo como la ‘mejor forma’ no quiere decir que necesariamente acierte”, añade Martín López. En general, una buena “demostración empírica del acierto de una presunta ‘mejor forma institucionalizada’ consistirá en que sus resultados (…) sean coincidentes con los valores/fines que originaron su puesta en marcha”.
Por los mismos motivos, el también sociólogo José Pérez Adán propone abandonar los conceptos de familia “tradicional” y “moderna”. A su juicio, el calificativo que mejor acompaña al sustantivo familia es el de “funcional”. Una familia es funcional –escribe en Repensar la familia– cuando “cumple las funciones que la sociedad espera de ella”, lo que permite distinguir “entre óptimos y pésimos”; entre realidades que han de ser promovidas y otras que deben ser toleradas o desincentivadas.

o   Para qué sirve una institución

Este enfoque ayuda a entender cómo ha surgido el modelo matrimonial de Occidente. “Lo característico de las instituciones (…) –sostiene Francisco J. Contreras, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla– es su ‘objetividad’: una institución no puede tener la estructura que caprichosamente acuerden los participantes en ella; la institución posee siempre unas reglas intrínsecas, una lógica propia, determinada por las necesidades sociales a cuyo servicio está”. Los rasgos del matrimonio son, por tanto, “requisitos objetivos de la institución, lógicamente derivables de la función social que cumple” (Debate sobre el concepto de familia).

A través de un proceso institucionalizador que dura siglos, la cultura occidental reconoce que la heterosexualidad es necesaria para asegurar la procreación y la socialización en los modos de ser –varón y mujer– que expresan la riqueza de lo humano; que la expresión pública de la voluntad matrimonial, basada en el consentimiento libre, sirve para otorgar reconocimiento social (la Iglesia, además, lo celebra como sacramento); que la monogamia permite establecer la filiación con certeza y responsabilizar a los adultos del cuidado y de la educación de sus hijos; que la vocación de permanencia para toda la vida conviene a la estabilidad de los cónyuges, de los hijos y de la sociedad…
El hecho de que este modelo esté “mejor dotado para cumplir las funciones estratégicas de la familia” –en palabras del jurista Carlos Martínez de Aguirre– es lo que justifica su blindaje jurídico frente a otras alternativas (ver Aceprensa, 11-06-2008). 
Durante los últimos años, este modelo matrimonial se ha ido desdibujando a marchas forzadas en el Derecho de familia occidental. Rafael Navarro-Valls, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, alertó de ello hace años: “Después de vaciada la nota de estabilidad a través del llamado ‘divorcio exprés’, debilitada la finalidad procreativa del matrimonio por la denominada ‘medicalización de la sexualidad’ vía píldora, o alterada la nota de ‘formalidad’ a través de la desformalización formalizadora en que se han instalado las uniones de hecho, los vientos de fronda han soplado tempestuosos contra la nota de heterosexualidad”.
“Lo políticamente correcto es celebrar la diversidad, conceder protagonismo a lo minoritario”
Ahora bien, es importante subrayar que este modelo sigue muy arraigado en la mayoría de parejas en Europa. También en aquellos países –como los nórdicos– donde la cohabitación ha alcanzado porcentajes elevados, el marco de referencia sigue siendo la estructura padre-madre-hijos. Y lo mismo cabe decir de aquellos que han prescindido de la diferencia de sexos y de la referencia a la procreación para redefinir el matrimonio como una simple relación afectiva.

o   Diversidad limitada

Un caso paradigmático es España, que aprobó las bodas gais en 2005. Pese a que el Tribunal Constitucional avaló en 2012la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo alegando que era posible interpretar la Constitución de una manera que se adaptara “a las realidades de la vida moderna”, lo cierto es que los modelos familiares en España siguen siendo bastante tradicionales.
Así lo muestra la Encuesta Continua de Hogares, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con datos de 2016. De los 11,1 millones de parejas que hay en España, las casadas representan el 85,8% y las parejas de hecho el 14,2%. Es verdad que las parejas de hecho van en aumento: un 3,1% respecto a 2015, mientras que las casadas descienden un 0,2%. Y que los hogares monoparentales también están creciendo (ya son el 10,7% del total).
Pero es inútil aspirar a entender el cambio familiar si solo nos fijamos en ciertos indicadores, como el aumento del divorcio o de la cohabitación. “Quien da mucha importancia a los fenómenos de desintegración o de descomposición de la familia –sostiene el sociólogo italiano Pierpaolo Donati–, solo dirige su atención a una parte, y no la mayoritaria, de la población” (Manual de sociología de la familia).
Otro dato del INE: el 99,1% de las parejas en España –casadas o no– son de distinto sexo y solo el 0,9% son homosexuales. Sin embargo, desde hace unos años vemos cómo el número de personajes homosexuales en los programas de entretenimiento y series de televisión va creciendo, hasta el punto de estar sobrerrepresentadosrespecto a otros grupos sociales.
También en Alemania, que aprobó las bodas gais el pasado junio, se observa un patrón similar. Como explica la periodista Birgit Kelle, es cierto que el porcentaje de matrimonios con hijos ha descendido, mientras ha aumentado el de familias monoparentales (20%) y el de parejas de hecho con hijos (10%). Sin embargo, se pasa por alto que el modelo que algunos dan por “liquidado” sigue siendo mayoritario: el 70% de las parejas están casadas y muchas tienen hijos.
Y si trascendemos las estadísticas para intentar comprender las conductas familiares, veremos algo más. De entre las familias monoparentales, dice Kelle, muchas “comenzaron su vida de pareja con la ambición de que fuera para siempre”. Y entre las parejas de hecho con hijos, todas –menos las homosexuales– “corresponden también al esquema padre-madre-niños, aunque no tengan vínculo matrimonial”.

o   Al dictado de la minoría

España y Alemania son dos de los 15 países europeos que han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Otros 13 contemplan alguna forma de unión civil para las parejas homosexuales, pero no el matrimonio. Y 22 no reconocen ni las uniones civiles ni el matrimonio (ver Aceprensa, 14-07-2017).
La visión del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer está fuertemente asentada en la mayor parte de Europa central y oriental, como muestra una encuesta del Pew Research Center realizada a 25.000 adultos de 18 países de la región. En todos, salvo la Republica Checa, la mayoría de la población se opone a legalizar las bodas gais. El apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo es particularmente bajo en los países excomunistas de tradición ortodoxa: Armenia y Georgia (solo lo respalda el 3% de la población), Rusia y Moldavia (5%) Ucrania (9%)… En los de tradición católica, oscila entre el mínimo de Lituania (12%) y el máximo de Polonia (32%). En los de tradición religiosa mixta, también es minoritario: Bosnia (13%), Letonia (16%) y Estonia (23%).
Parece que, al menos de momento, la verdadera revolución familiar en Europa no está en la variedad empírica o real de formas de convivencia, sino en el éxito del activismo a favor de la diversidad como nueva “mejor forma” de familia. El cambio radical es que, pese a que el modelo vivido por la mayoría sigue siendo la familia de un hombre y una mujer casados y con hijos, “lo políticamente correcto es celebrar la diversidad, conceder protagonismo a lo minoritario, reforzando muchas veces imágenes sociales que responden poco a la realidad sociológica de la vida en pareja”, como afirma una estudio realizado en España (cfr. Julio Iglesias de Ussel [dir.], Pau Marí-Klose, Margarita Marí-Klose y Pedro González Blasco [coords.], Matrimonios y parejas jóvenes. España 2009, Cuadernos de la Fundación SM, nº 16, Madrid, 2009).


Papa Francisco, Audiencia General, La Santa Misa (1) Introducción




Ø La Eucaristía. Papa Francisco inicia una nueva serie de catequesis  - en las Audiencias generales de los miércoles - sobre la Eucaristía, el “corazón” de la Iglesia. La Eucaristía hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo. Crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha dado en la Eucaristía. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor”. Tantas veces vamos allí, miramos las cosas, chismorreamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía. ¿Por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa? Hay que enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. ¿Porqué las Lecturas en la Misa? ; ¿porqué se  dice “Levantemos el corazón”? y se levantan los móviles para hacer una foto? Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial.


La Eucaristía, “corazón” de la Iglesia


v  Cfr. Papa Francisco, Audiencia General, La Santa Misa (1) Introducción

                   Miércoles, 8 de noviembre de 2017

Queridos hermanos y hermanas, buenos días. Iniciamos hoy una nueva serie de catequesis, que dirigirá la mirada al “corazón” de la Iglesia, es decir, la Eucaristía. Es fundamental para los cristianos comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir cada vez más plenamente nuestro trato con Dios.

No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender la Eucaristía; y cuántos, todavía hoy, arriesgan su vida por participar en la Misa dominical.

En el año 304, durante las persecuciones de Diocleciano, un grupo de cristianos del norte de África fue sorprendido mientras celebraban la Misa en una casa y fueron arrestados. El procónsul romano, en el interrogatorio, les preguntó por qué lo habían hecho, sabiendo que estaba absolutamente prohibido. Y respondieron: «Sin el domingo no podemos vivir», que quería
decir: si no podemos celebrar la Eucaristía, no podemos vivir, nuestra vida cristiana moriría.

En efecto, Jesús dijo a sus discípulos: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,53-54).

Aquellos cristianos del norte de África fueron asesinados porque celebraban la Eucaristía. Han dejado el testimonio de que se puede renunciar a la vida terrena por la Eucaristía, porque esta nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Un testimonio que nos interpela a todos y pide una respuesta sobre qué significa para cada uno de nosotros participar en el Sacrificio de la Misa y acercarnos a la Mesa del Señor.

v  La Eucaristía hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo.

¿Estamos buscando esa fuente que “mana agua viva” para la vida eterna, que hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo? Ese es el sentido más profundo de la sagrada Eucaristía, que significa “acción de gracias”: agradecimiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos implica y nos transforma en su
comunión de amor.

            En las próximas catequesis quisiera dar respuesta a algunas preguntas importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para redescubrir, o descubrir, cómo a través de este misterio de la fe brilla el amor de Dios.

El Concilio Vaticano II estuvo fuertemente animado por el deseo de llevar a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo. Por ese motivo, era necesario ante todo llevar a cabo, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva gracias a ella.

v  Fin de este ciclo de catequesis: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha dado en la Eucaristía.


Un tema central que los Padres conciliares subrayaron fue la formación litúrgica
de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y ese es precisamente también el fin de este ciclo de catequesis que hoy iniciamos: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha dado en la Eucaristía.

v  Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor”.

o   Tantas veces vamos allí, miramos las cosas, chismorreamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía.

La Eucaristía es un acontecimiento maravilloso en el que Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre por la salvación del mundo» (Homilía en Santa Marta, 10-II- 2014). El Señor está ahí con nosotros, presente. Tantas veces
vamos allí, miramos las cosas, chismorreamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía…, y no celebramos cerca de Él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniese aquí el Presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, es seguro que todos estaríamos cerca de él, que nos gustaría saludarlo. Pues piensa: cuando vas a Misa, ¡allí está el Señor! Y tú estás distraído. ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto. “Padre, es que las misas son aburridas” —“Pero qué dices, ¿el Señor es aburrido?” —“No, no, la Misa no, los curas” —“Ah, pues que se conviertan los curas, ¡pero es el Señor el que está ahí!”. ¿Entendido? No lo olvidéis. «Participar en la Misa es vivir otra
vez la pasión y la muerte redentora del Señor».

v  ¿Por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa?

o   Hay que enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz.

            Probemos ahora a plantearnos algunas preguntas sencillas. Por ejemplo, ¿por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa? Y aquí quisiera hacer un paréntesis. ¿Habéis visto cómo los niños hacen la señal de la cruz? No sabes lo que hacen, si es la señal de la cruz o un garabato. Hacen así [hace un gesto confuso]. Hay que enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Así comienza la Misa, así comienza la vida, así comienza la jornada. Eso quiere decir que somos redimidos con la cruz del Señor. Mirad a los niños y enseñadles a hacer bien la señal de la cruz.

v  ¿Porqué las Lecturas en la Misa? ; ¿porqué se dice “Levantemos el corazón”? y se levantan los móviles para hacer una foto?


Y las Lecturas, en la Misa, ¿porqué están ahí? ¿Porqué se leen el domingo tres Lecturas y los demás días dos? ¿Porqué están ahí, qué significa la Lectura de la Misa? ¿Porqué se leen y
qué pintan ahí?

O bien, ¿porqué en determinado momento el sacerdote que preside la celebración dice: “Levantemos el corazón?”. No dice: “¡Levantemos los móviles para hacer una foto!”. ¡No, eso sería feo! Y os digo que a mí me da mucha tristeza cuando celebro aquí en la Plaza o en la Basílica y veo tantos móviles levantados, no solo de los fieles, también de algunos curas e incluso obispos. ¡Por favor!
La Misa no es un espectáculo: es ir a encontrar la pasión y la resurrección del Señor. Por eso el sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. ¿Qué quiere decir eso? Acordaos: ¡nada de móviles!

v  Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial.


Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial, a través de lo que se toca y se ve en la celebración de los Sacramentos. La petición del apóstol santo Tomás (cfr. Jn 20,25), de poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es el deseo de poder de algún modo “tocar” a Dios para creer en Él. Lo que santo Tomás pide al Señor es lo que todos necesitamos: verlo, tocarlo para poderlo reconocer. Los Sacramentos salen al encuentro de esta exigencia humana. Los Sacramentos, y la celebración eucarística de modo particular, son las señales del amor de Dios, las vías privilegiadas para encontrarnos con Él.

Así, a través de estas catequesis que hoy comienzan, quisiera redescubrir junto a vosotros la belleza que se esconde en la celebración eucarística, y que, una vez desvelada, da sentido pleno a la vida de cada uno.
Que la Virgen nos acompañe en este nuevo tramo de camino. Gracias.




VIDA CRISTIANA

El aborto, una salida falsa al embarazo precoz Aceprensa, CARMEN CAMEY - 6.NOV.2017





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El aborto, una salida falsa al embarazo precoz

Aceprensa, CARMEN CAMEY - 6.NOV.2017

 “Niñas, no madres” es una campaña de algunas organizaciones internacionales que buscan promover el aborto como solución a las preocupantes cifras de maternidad precoz en América Latina. Sin embargo, otras organizaciones locales ofrecen alternativas a la vez que llaman la atención sobre las complicadas causas de la grave situación de muchas niñas y niños en los países latinoamericanos.

A finales de abril de 2015 saltó a los medios internacionales el caso de Mainumby (nombre falso): una niña paraguaya de 10 años que estaba embarazada de la pareja de su madre (ver Aceprensa, 7-05-2015). El Ministerio de Salud hizo la denuncia correspondiente y se constató que la niña llevaba dos años siendo objeto de abusos por parte de aquel hombre. Fue puesta en manos de un equipo de profesionales e internada en un hospital materno. El abusador fue condenado, y la madre, arrestada por incumplimiento del deber de cuidado. A la vez, Amnistía Internacional Paraguay, CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres) y Equality Now emprendieron una campaña mediática para exigir al gobierno paraguayo que le realizara un aborto a la niña.
El caso Mainumby polarizó a la sociedad paraguaya: se celebró una audiencia pública donde estaban presentes grupos feministas radicales, miembros de CLADEM, Amnistía Internacional y el público general. En los grupos provida, a la vez que se reconocía la gravedad de la situación y el abuso sufrido por la víctima, se destacaba la preocupación por la niña y su bebé, y por la protección de la Constitución paraguaya a la vida del no nacido. Las organizaciones internacionales acusaron al gobierno y a los provida de abandonar a la niña a su suerte y de no cumplir con su obligación de protegerla.

o   Violencia sexual

En Paraguay, en 2011, las adolescentes y jóvenes constituyeron el 25,5% de las muertes maternas, según datos oficiales del Ministerio de Salud. En México, 4 de cada 10 chicas menores de 15 años son víctimas de delitos sexuales. En Perú, 4 de cada 5 denuncias por violencia sexual son de niñas y adolescentes. En Guatemala, diariamente se registran 5 embarazos de menores de 14 años. En Nicaragua, 8 de cada 10 mujeres víctimas de agresiones sexuales son niñas menores de 13 años. En Ecuador, entre 2002 y 2010, los partos en niñas de 10 a 14 años han aumentado un 78%.
Ante estas preocupantes cifras, Planned Parenthood Global, Amnistía Internacional, GIRE y CLACAI lanzaron una intensa campaña mediática titulada “Niñas, no madres”, en la cual buscaban dar visibilidad a esta situación de salud pública y proponer el aborto como solución para acabar con la maternidad infantil. Explican que los derechos a la autonomía y a la dignidad de estas niñas se ven vulnerados al haber sido víctimas de abuso sexual, y “porque se les ha negado el derecho a ejecutar un proyecto de vida libremente elegido al imponérseles la continuación de un embarazo y una maternidad que ponen en riesgo su salud y futuro”. Siguiendo su propuesta, ante un caso de violación y de un embarazo como resultado de esta, la solución sería el aborto. Pero, ¿es esta la mejor manera de combatir tan dura realidad?
En muchos casos la violencia sexual no acaba en embarazo y, por otro lado, los embarazos infantiles no siempre son resultado de una violación sexual

Esta campaña, aunque surge de una preocupación por un problema urgente, confunde dos realidades distintas que merecen atención detenida: el abuso y la violencia sexual contra menores, de una parte, y de otra, los embarazos precoces. Estas dos realidades, a pesar de estar relacionadas, no son identificables. En muchos casos, la violencia sexual no acaba en embarazo, y por otro lado, los embarazos de menores no siempre son resultado de una violación sexual. Ambas situaciones son problemáticas y merecen estudio; sin embargo, el identificarlas puede dar lugar a confusiones y a que las soluciones no atiendan a cada uno de los aspectos específicos de la problemática.

o   Abusos sin embarazo

Karla de Rodríguez, miembro de la Asociación La Familia Importa (AFI) en Guatemala, trabaja desde hace años en el interior del país enfatizando el desarrollo de la familia a través de los valores: “Algunos de los casos de embarazo precoz que se ven no son resultado de abuso sexual, sino de sexo casual, con lo cual las causas del problema en esos casos son distintas y las soluciones pasan más bien por una educación sexual integral”.
Sin embargo, cuando se trata de embarazos como resultado de violencia sexual, muchas veces el aborto sirve como un incentivo para que se vuelva a abusar de la niña y esto “perpetúa el ciclo de violencia”, explica Karla. Sostiene que con las campañas enfocadas solamente en aquellas niñas que han quedado embarazadas como resultado de esa violencia sexual, quedan desamparadas todas las víctimas de abusos que no han quedado embarazadas. “Son la mayoría, puesto que el que coincida su fertilidad con el acto de violencia sexual no es común. Además, se deja fuera de las ayudas a los niños abusados, que también son víctimas. A estas campañas solo les interesa el aborto como reparación, pero no se preocupan verdaderamente por las víctimas”, explica.
En esto coincide también Julia Regina Sol de Cardenal, una de las fundadoras de la Fundación Sí a la Vida en El Salvador. En 1995 pusieron en marcha el Centro de Ayuda para la Mujer (CAM), en el que se ha atendido a más de 5.500 madres y a sus hijos. La fundación también se encarga del Hogar María Isabel, un refugio para madres con embarazos en dificultad fundado en 1986. “En ambos refugios atendemos a niñas, adolescentes y mujeres de 9 años en adelante. Todas las menores han tenido embarazos y partos sin dificultades. Debido a que muchas de estas niñas son víctimas de abuso, incesto, violación o abandono, se quedan en nuestro refugio hasta que logramos contactar a un familiar para que les dé un hogar seguro donde regresar y el abusador esté en la cárcel. La mayoría se queda solo unos meses con nosotros, pero en algunos casos hemos tenido que darles albergue hasta 8 años. Mandamos a las madres a la escuela y a sus hijos también”, explica Julia Regina.

o   Apoyo para salir adelante

En el hogar se les provee de todo lo necesario para afrontar su situación de la mejor manera posible: apoyo psicológico, médico, espiritual, comida, estudios y talleres de capacitación profesional, para que al dejar el refugio puedan mantener económicamente a sus familias. “La violencia nunca puede ser la solución para ningún problema; la solución que necesitan estas madres en dificultades es apoyo como el que les da la Fundación Sí a la Vida. El gobierno debe invertir en políticas, programas y campañas de apoyo para madres con embarazos en dificultades. Que la mujer tenga acceso a esta información para que no busque soluciones desesperadas. También es importante agilizar las adopciones, proponer lugares accesibles donde se puedan denunciar abusos sexuales, la captura rápida de los violadores y castigos efectivos para que no vuelvan a cometer este tipo de crímenes”.
“La violencia nunca puede ser la solución para ningún problema; la solución que necesitan estas madres en dificultades es apoyo…”
En los hogares que dirige Sí a la Vida en El Salvador, se ofrece a las madres la adopción como una alternativa; sin embargo, tan solo un porcentaje mínimo de ellas se decide por esta opción. “La mayoría, con el apoyo de nuestro equipo, se convierten en madres excelentes”, dice Julia Regina. Para ella, las campañas como la de Planned Parenthood no solucionan el problema de fondo y contribuyen a infligir más violencia en una víctima que ya ha sufrido.
En Guatemala, la asociación Sí a la Vida, a través de CAM y del Hogar María Guadalupe, busca otorgar ayuda a mujeres en crisis por un embarazo imprevisto “para que, entre la vida y la muerte, escojan la vida”. Aseguran que el 95% de estas mujeres decide tener a su bebé y la mayoría quiere conservarlo, aunque algunas optan por la adopción. Desde 1996 han atendido a más de 3.000, y ninguna de estas mujeres ni sus bebés ha fallecido. “Les ofrecemos hospedaje, alimentación, servicios médicos y acompañamiento, además de capacitaciones. También tenemos relación cercana con el Consejo Nacional de Adopciones”, explica Gabriela de Tefel, directora de la Asociación. “Lo importante es que reciban calor de hogar, sin importar su credo religioso o su situación socioeconómica”, sentencia.

o   Invertir en las niñas

Como estas, existen otras iniciativas en todos los países de Latinoamérica que se encargan de dar alternativas positivas para madres embarazadas que se encuentren en dificultades. Se les ofrece la posibilidad de llevar a cabo su maternidad en las mejores condiciones posibles, se les brinda atención en el embarazo y en el parto, así como apoyo psicológico y espiritual. De esta manera esperan promover la salud materno-infantil y disminuir las tasas de morbi-mortalidad. Coinciden en que la mejor manera de reducir los embarazos precoces pasa por la prevención y no por el aborto: primero, eliminando los casos de abuso sexual, y por otro lado, trabajando con las niñas y sus familias en una educación sexual y afectiva integral. Con ello se fortalece la familia y se impulsa el matrimonio, y el efecto será menores índices de abuso sexual, de embarazo precoz, de violencia intrafamiliar, etc.
Con estos esfuerzos, las organizaciones provida se unen al grito común de otras organizaciones internacionales: esta situación no es normal y tenemos que ponerle fin. No son ajenas al dolor, la ansiedad, el miedo y la sensación de vulnerabilidad que estas niñas pueden sentir; al contrario, las conocen muy de cerca desde los hogares. Sin embargo, discrepan sobre las medidas que hay que tomar para solucionar la situación. En la campaña incluso se identifica la legislación provida de estos países como un “obligar a las niñas a ser madres”. A esto responde Julia Regina de Cardenal: “No podemos obligar a ser madres, no tenemos cómo hacerlo. Llegan a nosotros cuando ya son madres”. Lo que sí pueden hacer, y de hecho hacen, es ofrecer un hogar y apoyo a aquellas mujeres que se encuentran en situaciones difíciles.
Invertir en la gente joven, especialmente en las adolescentes, es una de las mejores inversiones que puede hacer un país: ellas tienen el poder de romper el círculo de la pobreza y de fortalecer los lazos sociales. Sin embargo, esta inversión debe enfocarse en la educación y en protegerlas de las situaciones que las convierten en potenciales víctimas para los abusadores. El trabajo debe enfocarse en la prevención de estas situaciones, no en soluciones cortoplacistas que solamente generan más dolor y sufrimiento en las madres adolescentes.
Invertir en la gente joven, especialmente en las adolescentes, es una de las mejores inversiones que puede hacer un país
Hoy, Milagros (“Mili”), hija de Mainumby, tiene ya dos años y es una niña sana y sonriente. El gobierno paraguayo ha ayudado a la familia con subsidios para el mantenimiento de la niña. Asociaciones de la Iglesia católica e Iglesias evangélicas se preocupan de cerca por Mainumby y Milagros. Mainumby tiene ahora 13 años, es una alumna destacada en la escuela y compatibiliza su rol de madre y de escolar; vive con su madre, su hermano y su hija. La casa en la que viven la han podido construir con la generosa ayuda de muchas personas.
Nereida Brumat Decker, por su relación con la Pastoral Vida y Familia, se ha hecho cargo del acompañamiento familiar desde el primer mes de nacida Milagros. Explica que la madre de Mainumby puede ahora trabajar desde casa, vendiendo comida, y así ayudar a su hija a cuidar de Milagros mientras ella va a la escuela o estudia informática. “Esto comenzó como una tragedia y está dando como resultado, con la ayuda de Dios, una familia más armada y casi feliz. La niña-madre y su madre siguen en terapia. Viven dignamente y evitamos todo lo posible que la prensa se acerque o se ocupe del tema. Mainumby está bien y le ayudamos a transitar su adolescencia y su vida, paso a paso. El Estado provee salud y necesidades extraordinarias. Están bien y seguimos acompañándolas con mucho cariño, que es lo que va cerrando heridas y generando confianza”.


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