domingo, 22 de enero de 2017

Aborto. En Asia el aborto sin restricciones y la tradicional preferencia por el varón se han aliado en contra de las niñas.



1 Aborto. En Asia el aborto sin restricciones y la tradicional preferencia por el varón se han aliado en contra de las niñas. Cfr. Contrapunto. Un derecho de la mujer, contra las niñas Aceprensa, Ignacio Aréchaga, 17 de junio de 2011 Sorprende que cinco agencias de la ONU unan sus voces en una declaración para lamentar el aborto, pero hay que tener en cuenta que se refieren... al aborto selectivo de niñas. En realidad, la declaración conjunta de la Organización Mundial de la Salud, del Fondo de la ONU para la Población, de la Oficina del Alto Comisario para los Derechos Humanos, de UNICEF y de UN Women, va dirigida contra “la preferencia por el hijo varón”, que en los países de Asia del Sur se manifiesta en la eliminación de niñas, por el aborto, el infanticidio o la negligencia con la recién nacida. Por lo general, estas agencias han estado tan ocupadas en promover la legalización del aborto como un derecho de la mujer, que durante mucho tiempo han preferido no darse cuenta de que se ha convertido en un arma contra las niñas asiáticas. Desde luego, no fue este un riesgo que saliera a la luz en la Conferencia de Pekín sobre la Mujer (1995), cuando hubo fuertes presiones –que no tuvieron éxito– para que el aborto se considerara un derecho. Tampoco parece haberles preocupado mucho la política del hijo único en China, que está detrás de tantos casos de aborto selectivo de niñas en ese país. En Asia el aborto sin restricciones y la tradicional preferencia por el varón se han aliado en contra de las niñas. Con el paso de los años, las estadísticas ya no permiten cerrar los ojos a esta tremenda realidad. Mientras que la ratio normal es que nazcan 105 niños por cada 100 niñas, en diversos países asiáticos hay un grave desequilibrio de sexos: en China, nacen 118 niños por cada 100 niñas; en diversos estados de la India, 120 niños por cada 100 niñas (cfr. Aceprensa, 9-05-2011); y, según la declaración de estas agencias, en algunos sitios se han observado tasas de hasta 130 niños por 100 niñas. Una consecuencia anunciada es que habrá millones de varones que no podrán casarse por escasez de mujeres. Según estas agencias, tal situación puede conducir en algunas regiones al aumento de la violencia contra las mujeres, por tráfico de personas para matrimonios a la fuerza o por casos de novia compartida entre hermanos. Aunque también cabe pensar que, por su misma escasez, se revalorice el papel de la mujer. o Aborto seguro, mortal para las niñas La declaración reconoce estos problemas, si bien se centra en atacar la preferencia por el varón en la cultura de estos países: “La selección por sexo en favor de los niños es un síntoma de una extendida situación de injusticia contra la mujer en la sociedad, la cultura, la política y la economía, y una manifiesta violación de los derechos humanos de la mujer”. 2 Para combatir esas injusticias propugnan un enfoque multisectorial: medidas de apoyo a la mujer en la sanidad y la educación; reformas legales en asuntos de herencia y dote, para evitar que la niña sea vista como una carga (como sucede en la India); uso responsable de la tecnología médica, como las ecografías que permiten conocer el sexo del bebé; ayudar a las familias con hijas... Medidas, sin duda, necesarias. ¿Habrá que cambiar algo en la regulación del aborto, ya que es la práctica que está segando la vida de las niñas asiáticas? En este punto las recomendaciones de las agencias solo reflejan inmovilismo: hay que “reforzar las políticas para proporcionar servicios de aborto seguro”, pues ”los esfuerzos para regular o limitar la selección por el sexo no deben obstaculizar o limitar el acceso a los servicios de aborto seguro”. La experiencia de que el “aborto seguro” supone un riesgo de muerte para muchas niñas asiáticas no parece hacer mella en las convicciones de estas agencias. Por un lado quieren defender el derecho al aborto sin restricciones y por otro que esta libertad no se utilice para el aborto selectivo de niñas. Pero si se admite el aborto por cualquier motivo (social, económico, psicológico...) que haga indeseado el embarazo para la mujer, ¿qué razones hay para no admitir el aborto por razón del sexo? Para unos padres de China o de la India, su deseo de no tener una hija puede estar basado en algunas razones (política del hijo único en China, la dote de la hija en la India, la atención de los padres mayores...) bastantes más graves de las que se invocan para interrumpir un embarazo en Occidente. Las agencias de la ONU quieren defender el derecho al aborto sin restricciones, pero pretenden que no se utilice para el aborto selectivo de niñas. Y aunque se intenta defender el recurso al aborto como un derecho de la mujer, en estos países asiáticos la preferencia por el hijo varón da lugar a presiones del padre y de familiares para imponer el aborto cuando se espera una niña. Tampoco parece muy coherente que las agencias pidan un uso más responsable de las ecografías, “prohibiendo la publicidad de servicios de selección de sexo”. Como suele alegarse en el caso del aborto, si se prohíbe siempre se hará lo mismo en la clandestinidad, según indica la experiencia de algunos países que han prohibido revelar el sexo del feto a los padres. o Sinergia entre el prejuicio y la técnica Si las agencias de la ONU fueran coherentes, deberían tener en cuenta que el aborto selectivo por sexo es también perfectamente posible dentro de las legislaciones de Occidente. A medida que el sexo del bebé puede conocerse cada vez más temprano, el aborto a petición durante el primer trimestre o más tarde del embarazo puede decidirse en función del sexo. Así ha empezado a suceder en Estados Unidos o en Suecia. En Occidente no se emplea sistemáticamente para eliminar a las niñas, pero puede hacerse para lograr “la parejita”. 3 En realidad, en Asia la eliminación de las niñas es fruto de la sinergia entre el aborto sin restricciones, la tradicional preferencia por el varón y el conocimiento del sexo del feto por la ecografía. Las agencias de la ONU quieren cambiar solo la preferencia por el varón. Para conseguirlo propugnan también una movilización de la sociedad civil, para cambiar las actitudes a favor de la igualdad de sexos. Por eso, consideran “muy importante dar una gran visibilidad a los líderes y a otras personalidades y a grupos influyentes que apoyan igualmente los derechos de los niños y de las niñas, y que por lo tanto se oponen a la selección prenatal en función del sexo”. Con estas premisas, deberían sacar en hombros a Benedicto XVI y a tantos líderes de grupos pro vida, que defienden por igual el derecho a nacer de niños y niñas. La diferencia está en que a las agencias no les preocuparía la extensión del aborto, si el número de víctimas se distribuyera equitativamente entre ambos sexos. Lo importante es la igualdad, aunque sea en la muerte.


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