jueves, 6 de julio de 2017

Matrimonio entre hombre y mujer. Para su recuperación, un nuevo discurso debe empezar por activar la simpatía de la gente. De lo contrario, el mensaje rebotará. Si tu interlocutor te ve como alguien hostil, ninguna idea razonable que le expongas llegará a buen puerto. A su juicio, es un error pensar que para ganar los debates sociales controvertidos basta con presentar la postura más razonable. Una nueva estrategia para comunicar mejor por qué el matrimonio solo puede ser la unión entre hombre y mujer. En el debate sobre el matrimonio, la narrativa tradicional (conyugalidad, sexo y procreación) ha sido desplazada por un lenguaje que apela a la igualdad, los derechos y la felicidad. Además, ha calado la idea de que todo aquel que se opone a las bodas gay se mueve por el odio y la intolerancia. En un ambiente cultural, más emotivo que analítico, se propone crear un nuevo lenguaje promatrimonio basado en cinco elementos: las emociones, las narrativas, las historias, las metáforas y los memes (ideas pegadizas). Ensamblados con imaginación, estos elementos pueden contribuir a cambiar lo que pasa por sentido común en el debate público.



1 Matrimonio entre hombre y mujer. Para su recuperación, un nuevo discurso debe empezar por activar la simpatía de la gente. De lo contrario, el mensaje rebotará. Si tu interlocutor te ve como alguien hostil, ninguna idea razonable que le expongas llegará a buen puerto. A su juicio, es un error pensar que para ganar los debates sociales controvertidos basta con presentar la postura más razonable. Una nueva estrategia para comunicar mejor por qué el matrimonio solo puede ser la unión entre hombre y mujer. En el debate sobre el matrimonio, la narrativa tradicional (conyugalidad, sexo y procreación) ha sido desplazada por un lenguaje que apela a la igualdad, los derechos y la felicidad. Además, ha calado la idea de que todo aquel que se opone a las bodas gay se mueve por el odio y la intolerancia. En un ambiente cultural, más emotivo que analítico, se propone crear un nuevo lenguaje promatrimonio basado en cinco elementos: las emociones, las narrativas, las historias, las metáforas y los memes (ideas pegadizas). Ensamblados con imaginación, estos elementos pueden contribuir a cambiar lo que pasa por sentido común en el debate público. Cfr. Un nuevo marco para recuperar el matrimonio Cuando la controversia bloquea el diálogo Juan Meseguer, Aceprensa, 11.SEP.2013 ¿De qué manera se puede dar la vuelta a un debate que lleva tiempo estancado en un punto muerto? Para los autores de You’ve Been Framed (1), es preciso cambiar el marco de la discusión en lugar de responder desde el lenguaje y los valores de quienes llevan la voz cantante. A partir de las conclusiones de la ciencia cognitiva, los estadounidenses Nathan Hitchen y Brian Brown proponen una nueva estrategia para comunicar mejor por qué el matrimonio solo puede ser la unión entre hombre y mujer. Tras la derrota electoral de los demócratas en 2004, el lingüista George Lakoff publicó un libro divulgativo para explicar por qué sus rivales les habían tomado la delantera (2). Según Lakoff, buena parte del éxito de los republicanos se debía a que habían logrado enmarcar las grandes cuestiones políticas conforme a unos valores profundamente asentados en el inconsciente de los norteamericanos. o Cambiar el sentido común Lakoff sostiene que la gente piensa mediante marcos cargados de conceptos, valores y metáforas. Ya puede uno pensar que su visión de la realidad es de sentido común, que como esa visión no encaje en el marco de su interlocutor, los argumentos rebotarán por muy racionales que sean. Para ser aceptados, esos argumentos y los datos que los respaldan primero tienen que encajar en los marcos de la gente. 2 De ahí el consejo que daba a los demócratas: “No pienses en un elefante [un elefante es el símbolo del Partido Republicano]. Si mantienes su lenguaje y su marco, y te limitas a argumentar en contra, pierdes tú, porque refuerzas su marco. (…) No digas lo que piensas sin más. Utiliza tus marcos, no los de ellos”. Y añade: “Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente”. En el debate sobre el matrimonio, la narrativa tradicional ha sido desplazada por un lenguaje que apela a la igualdad, los derechos y la felicidad o Qué hay de nuevo hoy La “psicología del marco” sirve para comprender el giro radical que ha dado el debate sobre la concepción del matrimonio en la última década. Brian Brown, director de una consultora estadounidense que estudia los vínculos entre neurociencia y lenguaje político, tuvo ocasión de comprobarlo recientemente en un encuentro con universitarios. Pese a que todos se consideraban “conservadores”, casi ninguno fue capaz de presentar una visión del matrimonio en la que se hubieran reconocido las generaciones precedentes. En general, lo veían como un debate estéril a evitar y, por eso, sobre el que habían reflexionado bastante poco. “Aunque ninguno pensaba que las uniones homosexuales fueran lo mismo que el matrimonio, casi ninguno estaba dispuesto a jugar en un equipo perdedor que se ha propuesto limitar la felicidad de otras personas”. Para Brown, la postura de estos jóvenes refleja bien el nuevo marco que hoy define el debate sobre el matrimonio. La narrativa tradicional (conyugalidad, sexo y procreación) ha sido desplazada por un lenguaje eficaz que apela a la igualdad, los derechos y la felicidad. Además, ha calado la idea de que todo aquel que se opone a las bodas gay se mueve por el odio y la intolerancia. Brown lo ilustra con la reciente polémica en torno a la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA), anulada en julio por el Tribunal Supremo estadounidense (cfr. Aceprensa, 27-06-2013). Cuando esta ley fue aprobada en 1996, una abrumadora mayoría de congresistas consideraba que era de sentido común proteger una institución tan valiosa como el matrimonio. De ahí que dispusieran que el matrimonio entre hombre y mujer era el único reconocido por el gobierno federal. Pero en la sentencia United States v. Windsor de julio pasado, los cinco jueces de la mayoría del Supremo consideraron de sentido común pensar que los 342 miembros de la Cámara de Representantes y los 85 senadores que votaron a favor de la DOMA (con firma del presidente Clinton, incluida) se habían movido por una irracional hostilidad a los gays. Así describe uno de los magistrados discrepantes, Antonin Scalia, el nuevo sentir avalado por sus colegas: “La mayoría [del Supremo] dice que quienes votaron a favor de esta ley lo hicieron por malicia, con el ‘deseo de menospreciar y herir’ a las parejas del mismo sexo. Sostiene que la motivación de la DOMA era ‘rebajar’, ‘imponer la desigualdad’, ‘imponer un estigma’, negar la ‘igual dignidad’, marcar a los homosexuales como ‘personas indignas’, y ‘humillar’ a sus hijos”. Es un error pensar que para ganar los debates sociales controvertidos basta con presentar la postura más razonable o Cuando se piensa con emociones A la vista de la presión que ahora recae sobre quienes defienden que el matrimonio solo puede ser la unión entre hombre y mujer, no es extraño que la postura a favor del matrimonio gay haya pasado a ser mayoritaria en la opinión pública estadounidense, sobre todo entre los jóvenes. 3 Las encuestas del Pew Research Center revelan el cambio progresivo hacia la legalización de las bodas gay que se ha producido en EE.UU. En 2001 el 57% se oponía y el 35% estaba a favor; en 2013 el 44% se opone y el 49% está a favor. El mayor respaldo viene de los nacidos después de 1980: 7 de cada 10 defienden la legalización. Nathan Hitchen, consultor de estrategia política e investigador del John Jay Institute, considera que en un contexto donde lo que antes se entendía por sentido común ha cambiado radicalmente, es preciso articular un nuevo discurso sobre el matrimonio. Para cambiar lo que se entiende por sentido común, argumenta en You’ve Been Framed, este nuevo discurso debe empezar por activar la simpatía de la gente. De lo contrario, el mensaje rebotará. Si tu interlocutor te ve como alguien hostil, ninguna idea razonable que le expongas llegará a buen puerto. A su juicio, es un error pensar que para ganar los debates sociales controvertidos basta con presentar la postura más razonable. Este modo de enfocar el debate presupone equivocadamente que todo el mundo piensa en términos racionales. Y eso es precisamente lo que ha cambiado en los últimos años. Los jóvenes de los sondeos del Pew pertenecen a una generación “a la que no se convence en primer lugar por la vía racional: la televisión, las canciones, los amigos o su propia experiencia es lo que da forma a su comprensión del matrimonio y la familia”. o Elige el marco que tú quieres En este ambiente cultural, más emotivo que analítico, Hitchen propone crear un nuevo lenguaje promatrimonio basado en cinco elementos: las emociones, las narrativas, las historias, las metáforas y los memes. Ensamblados con imaginación, estos elementos pueden contribuir a cambiar lo que pasa por sentido común en el debate público. Las emociones tienen el poder de atravesar las barreras mentales que los argumentos no logran superar. Ver-sentir-cambiar: esa es la secuencia. La gente necesita una experiencia que les haga sentir algo distinto, como por ejemplo ver las consecuencias inquietantes a que conduce una propuesta o descubrir una solución a un problema social. En los debates polarizados, donde predomina el tipo de discurso que enfrenta a “ellos” y “nosotros”, las narrativas colaborativas permiten ganar aliados entre los indecisos. Un ejemplo de narrativa que acerca posturas es la que pone el énfasis en las necesidades y los derechos de los niños antes que en los deseos de los adultos (cfr. Aceprensa, 25-02-2013). Las narrativas se articulan a través de historias. Una buena historia es la que explica a la audiencia “por qué estoy aquí” y “por qué defiendo lo que defiendo”. Para Hitchen, los partidarios del matrimonio entre hombre y mujer tienen que aprender a contar historias en las que ilustren cómo lograron superar situaciones adversas gracias a la ayuda de un padre y una madre. Las metáforas sintetizan y refuerzan ideas de manera rápida. Por ejemplo, afirmar que “el matrimonio es la infraestructura social de nuestro país” evoca la contribución al bien común que hacen las autopistas, los puentes, las líneas de tren… El matrimonio es un “bien público” porque es más beneficioso para los miembros de la pareja, para los hijos y para la sociedad que otras formas de convivencia (cfr. Aceprensa, 30-09-2009). Ciertas creencias llegan a convertirse en tópicos gracias a ideas pegadizas (memes). Para contrarrestar el meme de moda en el debate sobre el matrimonio (“la igualdad matrimonial”), Hitchen propone adoptar y difundir otros nuevos: “Cambiar el matrimonio genera desigualdad”; “El matrimonio tradicional es más diverso”; “Restaurar el matrimonio beneficia a los niños”. __________________________ 4 Notas (1) Nathan Hitchen, You’ve Been Framed: A New Primer For The Marriage Debate. John Jay Institute. Versión en PDF disponible en la web del instituto. Este breve manual se complementa con un plan de acción diseñado por Brian Brown: Marriage Counter-Messaging: An Action Plan. (2) Don't Think of an Elephant: Know Your Values, Frame the Debate. Chelsea Green Publishing, 2004. En español: No pienses en un elefante, Madrid, Editorial Complutense (2006). Ver reseña en Aceprensa, 13-02- 2008. El matrimonio que defiende a los hijos Al cambiar la ley del matrimonio, se priva a los niños del derecho a una relación con una madre y un padre. Nathan Hitchen lo ilustra con una historia ficticia, a modo de ejemplo de cómo presentar unas ideas. Durante la infancia, mi madre y mi padre me hicieron un regalo. Lo descubrí cuando se divorciaron los padres de mi mejor amigo, Palak. A los 10 años comprobé cómo cambiaba nuestro futuro: los dos vivíamos en la misma calle, pero emprendimos rumbos diferentes. Mi madre y mi padre tenían los problemas normales que generan el estrés y las dificultades económicas. Pero su compromiso de permanecer juntos me proporcionó un hogar –un puerto seguro–, del que me podía ir y al que siempre podía volver. La gran diferencia es que Palak perdió ese puerto. Aunque me dijo que había sentido alivio cuando se divorciaron sus padres, vi cómo experimentaba enfado, resentimiento y soledad cada vez que llegaba alguno de esos momentos en que las familias se suelen reunir: Navidad, Acción de Gracias, el día de la graduación... Mientras los científicos sociales lo apabullarían con estadísticas que muestran cómo la inestabilidad familiar prepara para el fracaso, para mí, Palak es el nombre y el rostro de un problema contra el que lucho: el derrumbamiento de la cultura del matrimonio. (...) Cambiar el matrimonio perjudica a los niños porque les priva de su necesidad de pertenecer a un hombre y a una mujer. Palak necesitaba a su madre y a su padre juntos: no necesitaba sustituir a un padre por otra madre. Redefinir el matrimonio para incluir la opción de un solo sexo favorece la aparición de familias que privarán a los niños de la diversidad que aportan un hombre y una mujer. El matrimonio entre personas del mismo sexo crea desigualdad: los adoptados por esas parejas se quedarán sin la oportunidad de relacionarse con un padre y una madre. Por eso, el matrimonio tradicional respeta mejor la diversidad. El gobierno tiene un interés legítimo en proteger la diversidad que ofrece el matrimonio. (...) Los hombres y las mujeres casados forman una infraestructura social de vida pública que ofrece refugio a los niños. La sociedad necesita infraestructuras tales como puertos y carreteras; por eso, el gobierno las financia. El gobierno no construye carreteras privadas hasta la puerta de nuestras casas como tampoco se ocupa de promover nuestras amistades o nuestros romances. Esas relaciones son privadas y el gobierno no se inmiscuye. Sin embargo, al gobierno sí le interesa apoyar a las mujeres y a los hombres casados porque su matrimonio es un bien público que presta un servicio único al futuro de la sociedad: procrear y educar a los hijos. www.parroquiasantamonica.com Vida Cristiana

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